viernes, 5 de enero de 2018

Una definición de disrupción


Nos estamos empezando a acostumbrar el término disruptivo. como si fuera algo casi común. En ocasiones, parece que lo usamos casi como sinónimo de innovación...pero no es así. La disrupción es un fenómeno atípico (aunque en el mundo digital cada vez menos), nada común.

David L. Rogers, en su libro 'The digital transformation playbook' se encarga de recordarnos que no toda innovación es disruptive y, además, nos ofrece una definición de lo que sí es disrupción:'

Business disruption happens when an existing industry faces a challenger that offers far greater value to the customer in a way that existing firms cannot compete directly.

El propio autor señala los cuatro elementos más relevantes de esta definición:

  • Disrupción de negocio: Nos estamos refiriendo al ámbito de los negocios, las empresas.

  • Industria existente : La disrupción se produce sobre algo existente, una industria ya existente que es la que va a ser 'disrumpida'. Rogers afirma que el verbo 'disrupt' (en inglés) es transitivo, es decir, algo es 'disrumpido', no se hace disrupción sobre la nada sino sobre una industria. En castellano tenemos un problema con este verbo porque creo que ni siquiera existe siendo traducciones admitidas 'alterar', 'perturbar', palabras que corresponden, eso sí, a verbos transitivos, pero cuyo significado no parece recoger el mismo carácter de alteración profunda que el término inglés tiene. Temas lingüísticos aparte, quede claro que la disrupción se produce siempre sobre una industria existente.

  • Un valor mucho mayor para el cliente: Existe un 'aspirante', un 'challenger' que aporta un valor mucho mayor para el cliente que los competidores ya establecidos y dominantes. Importante señalar tanto que que hay diferencia de valor añadido por parte del 'challenger' como que ese valor es mucho mayor. 

  • No se puede competir directamente: La forma en que el 'challenger' entrega ese valor no se puede replicar por los competidores establecidos, por lo que no tienen una forma sencilla de defenderse ni de competir y puede sufrir un colapso.

Como se ve, una innovación incremental no es disruptiva. Incluso una gran innovación que pueda ser rápidamente replicada, no es tampoco disruptiva.

La disrupción implica un cambio radical en una industria, una alteración de las reglas del juego... y eso no sucede todos los días...

miércoles, 3 de enero de 2018

Tres riesgos para la innovación de una cultura con aversión al fracaso


Hace unos días hablábamos del denominado fracaso inteligente, cómo gestionar de un forma provechosa un fracaso en un proyecto de innovación.

Y decíamos que aunque el fracaso por sí mismo es negativo, es también inevitable y lo que sí podemos hacer es sacarle provecho mediante el aprendizaje y el 'fracaso temprano' aquel que consume una pequeña cantidad de recursos.

Pero para esta gestión inteligente del fracaso se necesita una cultura organizativa que no rehuya el riesgo y sobre todo que no castigue el fracaso, siempre que éste no se deba a una mala gestión.

De una forma casi especular a las características del fracaso inteligente, David L. Rogers, en su libro 'The digital transformation playbook' analiza los riesgos que para la innovación supone una cultura organizacional con aversión al fracaso e identifica, estas tres problemáticas:

  • Esfuerzos de innovación incrementales: Aunque enunciado así puede no parecer un problema sí que lo es. Subyacente o consecuencia de la aversión al fracaso está la aversión al riesgo porque, evidentemente, cuantos más riesgos se asumen más fácil es fracasar. Pues bien, una cultura organizacional aversa al riesgo elegirá iniciativas de innovación conservadoras, seguras, que producen pequeños cambios incrementales pero, en cambio, evitará lo desconocido, los cambios profundos, lo radical y, por tanto jamás será capaz de una disrupción o un salto cualitativo.

  • Pérdida de aprendizaje: Si se castiga el riesgo, no hay ningún incentivo para hacer públicos los fracasos. Los equipos evitarán siempre que puedan, desvelar esos fracasos. Ni siquiera se contarán pequeños tropiezos de proyectos que finalmente han sido exitosos. Al no existir trasparencia ni feedback, no se aprende de los errores, no se pone la base para evitarlos en el futuro. En suma, no hay aprendizaje organizativo y el fracaso será mayor porque, no sólo no hemos conseguido los objetivos del proyecto sino que, además, no hemos aprendido nada por el camino.

  • Mal empleo del dinero: De la misma forma, un equipo que esté llevando a cabo un proyecto que no va bien, evitará el reconocerlo, se esforzará casi indefinidamente por sacar adelante un proyecto incluso si éste no tiene ya ninguna posibilidad de éxito. Todo por no reconocer el fracaso. Esto consume muchos recursos y mucho presupuesto para proyectos sin esperanza para acabar, finalmente, tirándolos a la basura cuando el proyecto, finalmente, fracase.

Como se ve, estos tres riesgos son casi la lectura inversa a lo que supone un fracaso inteligente. También aquí se hace mención al aprendizaje (en este caso a su ausencia) y al empleo de recursos (en este caso, un empleo excesivo) pero se añade además en este caso el factor relativo al alcance de la innovación que, en el caso de culturas con aversión al fracaso es siempre pequeño y sin una verdadera capacidad transformadora y estratégica.

En definitiva, y dado que el fracaso es inevitable, precisamos una cultura que nos permita aprender del fracaso, fracasar pronto y fracasar por algo que valga la pena haber intentado.


domingo, 31 de diciembre de 2017

Los 10 posts más leídos de Blue Chip en 2017


Y para cerrar el año, voy a repetir la experiencia iniciada en 2015 y repetida de 2016 de hacer una revisión rápida, y no del todo científica, de los artículos más leídos en Blue Chip durante este 2017.

Aunque no se trata de un estudio profundo ni de una analítica rigurosa, conviene conocer un par de detalles de cómo elaboro este ranking.

En primer lugar explicar que lo único que hago es acudir a Blogger, la plataforma que utilizo para este blog. En ella, simplemente, miro el número de vistas que me marca la herramienta de visualización de entradas. No uso directamente las estadísticas porque, justamente, no me ofrece la visión por año (me la da por día, semana, mes y durante toda la vida del blog...pero no el año). Tengo alguna reserva sobre la exactitud de este método (al final del artículo haré una observación al respecto) pero, mientras encuentro otro método que siendo sencillo sea más fiable, seguiré con este.

Además, sólo miro los posts publicados en 2017. Eso quiere decir que si un artículo publicado en 2016, por lo que sea, recibe muchísimas visitas en 2017, no entra en mi ranking.

Finalmente, y como referencia, decir que los datos los he tomado hoy 31 de Diciembre hacia las 8:30 de la mañana. Si en el tiempo transcurrido entre esa hora y la de publicación del artículo hubiese habido cambios relevantes, no se reflejarían aquí.

Y tras todos estos prolegómenos, ahí va el ranking de este año.


Post Fecha Publicación Pág. leídas
25 años en Telefónica 1 Diciembre 451
Muhammad Yunus explica las empresas sociales 15 Septiembre 318
Las fases de un proyecto de Data Science 29 Mayo 271
Los cinco principios del startup way de Eric Ries 23 Octubre 241
Ciberpsicología y neurociencia con Thomas D. Parsons 20 Octubre 211
Continuidad de negocio es ISO 22301 con Tony Drewitt 27 Octubre 210
Una definición y una consideración sobre el producto mínimo viable 1 Noviembre 207
Recordando los cinco principios de Lean startup 8 Noviembre 206
El problema del éxito 6 Noviembre 206
Conflictos 28 Agosto 203


Alguna valoración de urgencia.

Una cosa curiosa es que el artículo que ocupa el primer lugar es un post de carácter muy personal y referido a mi actividad profesional en Telefónica ('25 años en Telefónica'). Y digo que es curioso porque el artículo 'vencedor' del año pasado, 'Elijo todo. Una reflexión sobre orgullo, pertenencia y transformación' exhibía esas mismas características. Y ambos son artículos muy personales y muy especiales, muy diferentes de la temática habitual de este blog. Supongo que es que lo personal, lo directo, quizá lo autentico, tiene siempre 'pegada' en los medios sociales...como en la vida en general.

Me ha llamado también la atención que tres de los artículos son reseñas de libros. Siempre había pensado que las reseñas no eran el tipo de artículo que más visitas atraía sino todo lo contrario, pero a lo mejor, debo reconsiderar esa opinión a la vista de estos resultados.

En cuanto a temáticas, no hay una tendencia clara, pero parece que en general han predominado los que tienen que ver con innovación.

Finalmente, tengo que constatar que, por desgracia, se observa una bajada en el número de visitas respecto a los dos años anteriores. Aunque evidentemente tengo que tener eso en cuenta e intentar gestionarlo, también llega el momento de traer ahora a colación algunas de mis reservas sobre la medición de las visitas.

Por un lado, y aunque esto no sea científico, cada vez es más frecuente que alguien se me acerque y me diga que sigue mi blog o que ha leido tal o cual artículo. De esta forma cualitativa e informal, yo tendería a pensar que Blue Chip tiene una audiencia creciente y, sin embargo, esa sensación cualitativa no es confirmada por estos datos.

Por otro lado, y ya como caso muy particular, resaltar lo observado específicamente en el artículo ganador de este año '25 años en Telefónica'. Este artículo segun blogger, ha recibido 451 visitas. Sin embargo, este artículo, como todos los de Blue Chip, lo he enlazado en LinkedIn. Pues bien, en LinkedIn este artículo ha recibido, según lo datos de la red social ¡ Más de 5.300 visualizaciones ! Además, ha sido recomendado más de 65 veces y, en el botón social que hay en el propio Blue Chip se indica que ha sido compartido 159 veces. Todo ello son cifras de record absoluto para mi... y sin embargo, aunque blogger marca un número de visitas altos, ni de lejos se acerca a las visualizaciones de LinkedIn ni a esa sensación de record que el resto de datos transmiten.

No es tampoco la primera vez que LinkedIn me transmite unas sensaciones de visitas diferentes (y en general superiores) a las que observo en Blogger.

¿Cuál es la explicación?

No lo sé...pero intentaré averiguarlo o por lo menos encontrar otros mecanismos de medida...

Pero eso ya será para el año que viene porque ahora toca cerrar este 2017, disfrutar de la San Silvestre, las campanadas, las uvas, los turrones y la familia.

¡Feliz 2018!

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Bibliografía 2017


Y cerca ya de cerrar este año 2017 llega el momento de hacer balance, como en los ocho años anteriores, de la bibliografía que he leído durante este año en materia de ciencia, tecnología y management. Una bibliografía que este año está integrada por 22 volúmenes donde encontramos temas como la transformación digital, la innovación, el emprendimiento social, liderazgo, comunicación, tecnologías como la inteligencia artificial, la realidad aumentada, la ciencia de los datos o la nanotecnología y disciplinas como la continuidad de negocio o DevOps. 

Una temática variada y ecléctica pero que para mi guardan una cierta cohesión, que tienen coherencia dentro de mi plan personal de investigación y desarrollo profesional. Y una fuente de información e inspiración que ha informado una gran parte de los artículos que he publicado en este blog durante el año que ahora cerramos.

Mis lecturas de este año se completan con las de ámbito más literario que recojo en un artículo gemelo en mi blog 'El Cielo del Gavilán'.

Agrupo las lecturas en tres bloques, uno dedicado al management y gestión empresarial, otro a tecnología y un tercero más relacionado con la ciencia y temas diversos. Hay que decir, no obstante, que cada vez me cuesta más establecer fronteras limpias entre un bloque y otro, lo cual puede ser lógico y hasta positivo, dado que mi interés se centra mucho precisamente en cómo la ciencia y la tecnología influyen en los negocios, la economía y la sociedad. Siéntase en cualquier caso el lector libre de discutir la ubicación de cada libro en un bloque u otro.

Y, sin más dilación, ahí va mi lista de lecturas de este año:

Management


Tecnología


Otros


Y ahora llega el siempre difícil momento de destacar los tres mejores libros del año, una tarea compleja porque, en realidad por fortuna, me encuentro con más de tres libros que quisiera destacar. Pero, como al final hay que decidirse, ahí va mi 'podium' de este 2017.



Una exposición breve pero creo que muy lúcida y clarificadora del confuso pero tan de moda campo de la inteligencia artificial. Al seleccionar este libro como el mejor del año estoy en realidad uniendo por un lado la indudable calidad del mismo y el valor de su aportación, con el interés de su temática para mi porque no oculto que la Inteligencia Artificial es un campo que me ha interesado desde hace muchos años y en el que quiero profundizar.


Un libro en el que aparte del propio interés del tema central, la filosofía DevOps, se une el rigor de su tratamiento y sobre todo el know how real del mundo de los sistemas de información y su gestión que se transpira todo el libro y que me resulta tan cercana dada mi experiencia profesional, especialmente las de mis primeros años. Con él no sólo se aprende DevOps sino gestión de Tecnologías de la Información en general. 


Aunque este libro es un poco colateral en mis intereses, y aunque es un libro duro de leer, he querido destacarlo dada su enorme calidad y el cuidado con el que ha sido elaborado. Se trata de un texto probablemente más orientado al mundo científico y universitario que a la empresa y de un nivel científico y conceptual bastante alto. No me atrevo exactamente a aconsejarlo como lectura por esa dificultad, pero sí he querido destacarlo por su calidad.

*****

¿Y para el año que viene?

Pues iremos viendo pero tengo intención de seguir leyendo sobre transformación digital y sobre innovación, además de ir leyendo sobre tecnologías digitales tanto de forma general (inteligencia artificial, realidad virtual, etc) como sobre herramientas concretas (Hadoop, TensorFlow, etc).

También quiero hacer una incursión en metodologías agile y seguro que algo 'caerá' sobre liderazgo y comunicación.

Estas son las ideas previas, pero las oportunidades de lectura y los intereses de cada momento irán dictando.

Dentro de un año, vemos el resultado...

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sábado, 30 de diciembre de 2017

Mis #TEDTalks de 2017


Y fiel a la cita que he mantenido durante los tres últimos años (éste es ya el cuarto), el 30 de Diciembre listo y comento brevemente las TEDTalks que he visto en el año en curso.

Aunque siempre en la selección que hago cuentan mucho el tema y el personaje, en éste año ha pesado mucho también la forma, es decir, los recursos de storytelling, lenguaje no verbal etcétera que aportaban los conferenciantes. Y eso ha sido así porque muchas de las conferencias que he observado no provienen de mi elección directa sino de visualizar las que referencia el mismísimo Chris Anderson en su libro 'TED Talks. The Official TED guide to Public Speaking'.

Por ello, quizá, los oradores sean, en media, menos conocidos auqnue este año incluyo charlas de personajes tan relevantes como Peter Diamandis, James WatsonGrady Booch, Jeff Bezos o el mismo Chris Anderson.

En fin, esta es la lista con las TED Talks que he visionado este año que se nos va:


Un conjunto ecléctico, y siempre interesante, de oradores, temas y formas de comunicar. Seguiré unas semanas con una lista de pendientes donde todavía abundan los 'maestros de la expresión'. Seguramente, dentro de unas semanas, vuelva a explorar más el contenido y el mensaje.

... pero eso lo veremos dentro de 365 días...


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viernes, 29 de diciembre de 2017

La prueba del algodón del fracaso inteligente


El fracaso es inherente a la innovación y a la asunción de riesgos.

Aunque no soy particularmente simpatizante de la tan de moda apología del fracaso (al fin y al cabo un fracaso no deja de ser un fracaso, algo en lo que hemos invertido tiempo y recursos y que no funciona o no cumple objetivos)  sí reconozco que, como promueven esas teorías, del fracaso de puede aprender (y mucho). 

Además, dado que el fracaso es inevitable, es preciso desarrollar no una apología pero sí una tolerancia al fracaso y una gestión inteligente del mismo donde se aprovechen las lecciones que se puedan aprender y no se crucifique al responsable del proyecto fracasado si este ha hecho una gestión profesional e inteligente del proyecto.

Por tanto, debemos estar preparados y admitir el fracaso siempre que esté precedido de una gestión rigurosa y, además, sea un fracaso 'inteligente', es decir, un fracaso barato y del que aprendemos.

¿Y cómo reconocer cuándo un fracaso es 'inteligente'?

David L. Rogers, en su libro 'The digital transformation playbook' nos propone cuatro preguntas a hacernos ante un fracaso, cuatro tests que, caso de ser contestadas afirmativamente, nos demuestran que el fracaso ha sido inteligente.

Las cuatro preguntas que integran esta prueba del algodón acerca de la inteligencia del fracaso, son:

  • ¿Has aprendido algo del fracaso?

  • ¿Has aplicado lo aprendido para modificar tu estrategia?

  • ¿Fracasaste de la forma más rápida y barata posible?

  • ¿Has compartido lo que has aprendido de forma que otras personas o unidades de tu empresa no cometan el mismo error?

De las cuatro preguntas se entiende fácilmente el mensaje ¿verdad? Si has fracasado, al menos hazlo con un escaso consumo de recursos, aprende y cambia tu estrategia en consecuencia y, además, transmite lo que has aprendido.

Y no me resisto a añadir... e intenta no volver a fracasar...

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Siete principios para la experimentación y la innovación


En las teorías modernas de la innovación como, típicamente, lean startup, se insiste mucho en experimentar, en intentar productos o innovaciones pero poniéndolas a prueba cuanto antes, aprendiendo, comprobando hipótesis y cambiando al estrategia si es necesario.

Tendiendo claro que es preciso experimentar, ¿qué directrices deberíamos aplicar para gestionar de forma adecuada esa experimentación?

En su libro 'The digital transformation playbook', David L. Rogers nos propone siete principios para la experimentación, que me permito generalizar para considerarlos también como principios para la innovación:

  • Aprende temprano: empieza a experimentar desde el inicio mismo de tu innovación buscando el aprender cuanto antes.

  • Sé rápido e itera: de nuevo, con el objetivo de aprender. Experimenta rápido, aprende rápido y repite.

  • Enamórate de los problemas, no de las soluciones: es importante no caer en la tentación de enamorarse de un producto, propuesta o solución del algún tipo porque esa solución o producto puede no ser el adecuado o lo que los clientes desean y sin embargo corremos el riesgo de quedarnos anclados a esa solución. Es más importante enamorarse del problema a resolver e intentar formas diferentes de resolverlo hasta encontrar la adecuada. De esta forma, estaremos más cerca de las necesidades de los clientes y además nos impulsará a probar más opciones.

  • Obtén un feedback creíble: para ello es mejor elegir clientes reales o al menos clientes potenciales reales que a otros colegas u otras personas cercanas.

  • Mide lo que está ocurriendo ahora: Es fundamental medir y, a la hora de medir, es mejor no inundarse de métricas sino medir unos pocos indicadores principales y los que mejor explican lo que nos está sucediendo ahora mismo.

  • Prueba tus suposiciones: Muchas veces, las innovaciones o los productos que lanzamos al mercado asumen máso menos conscientemente ciertas cosas sobre los clientes, los mercados, etc, Es importante comprobar esas suposiciones y si se producen en la realidad.

  • Fracasa de forma inteligente: cuando se produzcan fracasos, que se producirán, es importante que éstos sean inteligentes, es decir, fracasos que se produzcan de forma rápida y barata y que permitan obtener un aprendizaje que podamos aplicar a los siguientes pasos.

Unas propuestas que van muy en línea de la filosofía Lean Startup. No creo que esa cercanía sea casualidad...