lunes, 14 de octubre de 2019

Las cinco generaciones de robots según Michael Knasel


Tras unos cuantos meses de dedicar bastante esfuerzo, lecturas y prácticas a los robots software (RPA y chatbots), me interesa recuperar el conocimiento sobre los robots hardware, los robots fundamentalmente industriales aunque, hoy en día, variantes de robots hardware se pueden encontrar en muchos entornos no fabriles.

Pienso encadenar varias lecturas al respecto, y alguna huella quedará, sin duda, en este blog de los resultados de esa investigación.

De momento, y como una forma de poner un orden inicial, me ha parecido interesante, por estructuradora, la clasificación en generaciones de robots que propone T. Michael Knasel y con la que me he topado en el libro 'La industria 4.0 en la sociedad digital' de Antoni Garrel y Llorenç Guilera.

Según esa clasificación, éstas son las cinco generaciones de robots:
  • Generación 1 - 'pick-and-place': robots dedicado a coger materiales y colocarlos en un cierto lugar. Son robots usados para servir de complemento a máquinas industriales y se encuentran en una base fija. Comenzaron en 1982.

  • Generación 2 - Servocontrol: aparecen en 1984 y se caracterizan por controles definidos con un servocontrol, con capacidad para desplazarse por una vía y dotados de programas con trayectoria continua. Se emplean fundamentalmente en soldadura y pintura.

  • Generación 3 - AGVs: Aparecen en 1989. Disponen de un control más avanzado, con servomecanismos de precisión y están dotados de visión y tacto. Además se mueven de forma auto-guiada (de ahí el término AGV, Automatic Guided Vehicles). Se emplean fundamentalmente en funciones de acoplamiento y montaje.

  • Generación 4 - Robots móviles: Se inicia en 2000. Se trata de robots con ruedas o piernas artificiales, dotados de sensores inteligentes y se emplean fundamentalmente en la construcción y procesos de mantenimiento.

  • Generación 5 - basados en inteligencia artificial: Se inician en 2010. Sus controladores se basan en inteligencia artificial. Están dotados de movilidad usando diferentes tipos de andadores. Por desgracia, su uso inicial ha sido en la industria militar, pero parecen destinados a más usos.

Observamos una clasificación en que, entre los motivos que parecen dictar el paso de una generación a otra está el incrmento en movilidad, autonomía e inteligencia. También da la sensación de tratarse de una clasificación abierta, susceptible de revisión a medida que se asienten las novedades que especialmente la inteligencia artificial pueda aportar. Lo cual, no deja ser perfectamente lógico...

viernes, 11 de octubre de 2019

Un bonito paralelismo entre los robots software y los robots industriales


Cuando como parte de mi actividad docente en materia de tecnología y transformación digital hablo a mis alumnos de RPA (Robotic Process Automation), una de las primeras ideas que les transmito, para aquellos en que el curso supone el primer contacto con RPA, es que los robots de RPA no tienen nada que ver ni con los robots de ciencia ficción ni con los robots industriales: se trata de software, puro software. Creo que es bueno deshacer posibles malos entendidos desde el primer momento.

A veces también he pensado si el nombre 'Robotic Process Automation' es una elección afortunada para este tipo de soluciones. Desde un punto de vista mediático y de marketing, no me cabe duda de que es un nombre atractivo y bien pensado. Desde el punto de vista técnico y del rigor creo que con frecuencia llama a engaño y a deducciones erróneas por lo que asociamos a la palabra 'robot' y más aún si a eso añadimos los sobreentendidos que  se asocian imprudentemente a la inteligencia artificial (que también acompaña, aunque menos de lo que nos imaginamos, a RPA).

Sin embargo, algo sí que tienen de robots, los bots RPA. Al fin y al cabo, son ingenios artificiales capaces de realizar de forma automatizada y con cierta autonomía labores en otro caso llevadas a cabo por seres humanos. Así que si, el nombre de 'robot', aunque quizá un poco pomposo y sujeto a malas interpretaciones, puede ser adecuado para esos módulos software que creamos con RPA.

Leyendo 'La industria 4.0 en la sociedad digital' de Antoni Garrell y Llorenç Guilera, y al llegar al apartado en que nos describen los diferentes tipos de robots industriales, se me ha venido a la mente un interesante paralelismo entre los robots industriales y los robots RPA.

En el entorno RPA se suele distinguir entre robots atendidos y robots no atendidos. Los últimos, los no atendidos, realizan su trabajo de manera completamente autónoma, sin intervención de un ser humano. Simplemente, se planifica su ejecución o bien se les prepara para responder a eventos. Este tipo de robots, pensando ahora en el entorno industrial, se corresponden bien con los robots de cadenas de montaje o con los robots autónomos, que trabajan 'solos', sin intervención humana.

En RPA existen también los robots atendidos, aquellos invocados por el usuario y que interactuan con él, es decir, una especie de ayudantes cualificados. Por su lado, en el mundo industrial, son tendencia ahora mismo los denominados robots colaborativos, unos robots pensados para interactuar con las personas y ayudarlas en su trabajo, robots en general más pequeños y de menor potencia y con formas redondeadas que minimizan el peligro de daño.

Aunque existen particularidades, no creo que ese paralelismo entre los robots software y los industriales sea casual. Independientemente de su realidad física o no, ambos están pensados para realizar trabajos propios de las personas. En ambos casos parece natural que se encuentren con la doble situación de tareas completamente automatizables y tareas en que aún se precisa el juicio humano o la capacidad de adaptación y respuesta a lo imprevisto propio de las personas. En ambos casos parece lógico pues, que existan robots que 'funcionan solos' y robots que colaboran con personas, ayudándolas en su trabajo.

Es un paralelismo interesante, casi bonito.

En realidad, es que la tecnología bien entendida es hermosa.

jueves, 10 de octubre de 2019

Vídeo: La proposición de valor de RPA en cuatro palabras



En este vídeo te resumo en sólo tres ideas sencillas, expresadas en cuatro palabras, cuál es la proposición de valor de RPA (Robotic Process Automation) y que explica que esté recibiendo tanta atención de medios y de empresas.

Transcripción

¿Te preguntas por qué la Automatización Robótica de Procesos está tan de moda y está pegando tan fuerte en el mercado?

Pues mi nombre es Ignacio Gavilán y en tres conceptos y cuatro palabras te lo voy a explicar.

En primer lugar, RPA es una forma de automatización, es decir, de eliminar tareas manuales para que sean realizadas por software. Y por ser una automatización ganamos tiempo, eliminamos errores, aumentamos la eficiencia, ganamos en calidad.

Pero RPA no es la única forma de automatización. Entonces, ¿qué más nos añade? 

Además es rápida. Eso quiere decir que las soluciones RPA se implantan más rápidamente que otras soluciones alternativas. ¿Por qué? Porque adoptan la filosofía denominada 'low-code', Eso quiere decir que apenas se codifica. Las aplicaciones RPA parten de unos bloques pre-construidos, ya muy importantes que nos dan mucha funcionalidad. Y luego los combinamos simplemente mediante herramientas gráficas y asistentes. ganando mucho en velocidad.

Así que ya tenemos una automatización rápida. 

Pero, además, lo que es realmente diferencial es que es no invasiva. ¿Qué quiere decir esto?

Cuando un robot RPA interactua con una aplicación no necesita modificarla, interactua con ella tal cual es. No necesitas interfaces. No necesitas cambiar nada. No necesitas hablar con nadie. La utilizas como es. Y lo mismo cuando lee un documento. No tienes que pedirle a nadie que cambie el formato de ese documento. Lo lee tal cual es. Y esto es 'no invasiva' y es absolutamente diferencial de las soluciones RPA.

Así que ya sabes. ¿Cuál es la proposición de valor de RPA?

Es una automatización rápida no invasiva.

Vídeos relacionados


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miércoles, 9 de octubre de 2019

Siete características de la sociedad digital 4.0


He leído recientemente el libro 'La industria 4.0 en la sociedad digital' de Antoni Garrell y Llorenç Guilera, un libro que, aunque evidentemente habla de tecnología e industria, también hace frecuentes excursiones al campo de la macroeconomía, la política económica e industrial e, incluso, la sociología.

En uno de esos saltos, se detiene brevemente a enumerar los atributos que la sociología identifica en la llamada sociedad 4.0 y eso es lo que he querido traer a este post.

Estas son las características que se mencionan:

  • Tecnificada: una característica que los autores interpretan en clave de dependencia. Es decir, lo que destacan con esta característica es que una caída de por ejemplo las redes, puede desencadenar una catástrofe.

  • Hipermedia: es decir, la abundancia de información, enlazada entre sí a modo de hipertexto pero con contenidos multimedia

  • Informada: aunque de nuevo, enfocado quizá no en el aspecto más positivo sino en el sentido de la hiperabundancia de información con el riesgo de la imposibilidad de procesarla y la necesidad, tanto de reducir la atención a fuentes contrastadas, como de intentar evitar las tristemente célebres 'fake news'.

  • Rápida: La inmediatez como valor, con frecuencia sin pasar por la reflexión antes de la acción.

  • Relativa: que quiere decir relativista en el sentido de los valores o, más bien, la poca solidez de esos valores y, más bien, su sujeción a modas y tendencias.

  • Condicionada: y en este caso quieren subrayar hasta qué punto la exposición pública a que estamos sometidos por mor de los medios sociales, condiciona los comportamientos.

  • Superficial: con escasa dedicación de tiempo al análisis y la reflexión.

No es, como se puede observar, una visión en exceso halagüeña. Aunque parece difícil no reconocer esas siete características como propias de la sociedad actual, diría que se centran demasiado en los aspectos negativos o peligrosos que se derivan de la tecnología y me parece por ello que, siendo ciertas de forma individual, la visión global que transmiten no es sin embargo del todo completa y acertada.

Confieso que soy más optimista...

lunes, 7 de octubre de 2019

El profesor en busca de sentido


En realidad el que esto escribe no está buscando el sentido. Ya lo ha encontrado. Hace tiempo. No se trata ni siquiera de un hallazgo casual, sino de una misión, una misión decidida y abrazada consciente y decididamente.

Desde hace año y medio, dedico una parte relevante de mi actividad profesional a la docencia. La docencia a través de Escuelas de Negocio para directivos y profesionales, en materias como tecnología, innovación y transformación digital. Era algo que llevaba tiempo deseando hacer y que ya había planificado años atrás. Ya había decidido que, cuando llegase el momento, y ese momento llegó hace año y medio, la docencia iba a formar parte de mi actividad profesional y de la misión personal que me había encomendado.

El día que presenté mi libro 'La Carrera Digital' enuncié por primera vez en voz alta esa misión: había decido utilizar mis conocimientos y experiencia para ayudar a directivos y empresas (fundamentalmente pequeñas y medianas) a entender y hacer el mejor uso posible de la tecnología por el bien de sus empresas y, en el fondo, de la sociedad. Estaba convencido, y lo sigo estando, de que necesitan orientación y ayuda, mucha ayuda y de que algo podía yo aportar en ese sentido. Y estoy convencido también de que la tecnología y su uso adecuado constituye un potentísimo motor de desarrollo y de mejora de las sociedades y, por tanto, de las vidas de las personas. 

Expliqué en esa presentación que esa ayuda la iba prestar en cuatro formatos: asesoría, docencia, escritura y conferencias.

Con frecuencia finalizo las asignaturas de las que soy profesor animando a los alumnos a seguir estudiando. No parece que en el cambiante mundo actual, exista mejor garantía de empleabilidad y de desarrollo profesional, y hasta personal, que una formación continua, exigente, permanente. 

Amo además el conocimiento y es un placer, y casi una responsabilidad, el intentar transmitirlo y ampliarlo

Y siendo todo esto así, ser profesor tiene todo el sentido. Todo un sentido vital. Todo un sentido de misión.

Pero si me he animado a escribir este artículo, no es porque esté buscando el sentido a mi actividad. No tengo ninguna duda de que lo tiene. 

Lo escribo porque un par de experiencias recientes me han hecho ampliar un tanto mi perspectiva en cuanto al alcance de mi misión, una ampliación de alcance que en cierto sentido es una ratificación y al tiempo una expansión del sentido de mi actividad docente.
  
En mi pensamiento inicial, mi objetivo, mi 'target', eran fundamentalmente directivos y mandos y de empresas pequeñas y medianas españolas. 

Tal vez limité en exceso mi público objetivo.

Recientemente he estado impartiendo docencia sobre innovación tecnológica en Argentina. Aunque de forma breve y seguramente incompleta, he podido sentir a un país que me recuerda mucho a España, un país al que de alguna forma me resulta fácil querer y sentirme unido. Y he sentido un país de alto, creo que altísimo  potencial, pero preocupado y puede que hasta maniatado por su devenir político y económico. Se necesitan, sin duda, otras soluciones, pero si sus profesionales son capaces de liderar una profunda innovación y transformación digitales, creo que ganarían en optimismo y que se podría lograr un crecimiento económico que, al menos en parte, contrarrestase los efectos de un gobierno mejorable. Y esto, siquiera como aspiración y deseo, ampliaría mi radio de acción, una parte de sentido y misión,  más allá de las fronteras patrias y con un enfoque más de país y sociedad que de empresa.

Por otro lado, estoy participando también en un programa de formación en tecnología para promoción del empleo. Con eso, en lugar de directivos o mandos, me estoy dirigiendo a jóvenes en paro, con poca o nula experiencia y que, antes de liderar nada, necesitan incorporarse o retornar al mercado laboral. Es otra ampliación de misión. Otro colectivo y otra perspectiva, quizá más social, más de base

No. No estoy buscando el sentido a mi actividad. Sé que lo tiene.

Lo que estoy es impresionado. A un tiempo feliz y abrumado por lo grande que es la misión que me he propuesto. Grande por el alcance. Y grande también por el significado.