Mostrando entradas con la etiqueta Outsourcing. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Outsourcing. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de octubre de 2016

El empleo en peligro: de la digitalización y el outsourcing a la automatización

El empleo está en peligro.

Y no solo por la crisis económica. Se trata de algo más profundo y estructural.

Se trata de que las nuevas tecnologías digitales, incluyendo los avances en algoritmos, inteligencia artificial y robótica, permiten en muchos casos sustituir con ventaja a una persona por una máquina, un sistema o un robot.

Se tiene claro que esto afecta sobre todo a los puestos de trabajo de carácter más repetitivo, menos cualificados y creativos (los 'blue-collar'), pero también existe una creciente convicción de que los empleo 'white-collar' pueden estar amenazados puesto que los avances en inteligencia artificial permiten a las máquinas capacidades sorprendentes y hasta hace poco impensables.

Sin embargo, volviendo a los primeros, a los puestos de trabajo más repetitivos, nos encontramos con un doble efecto que conspira en aras de su desaparición.

Por un lado, tenemos el crecimiento en capacidades de las máquinas y los algoritmos. Pero de otra, y ese es el motivo de este artículo, tenemos una herencia de simplificación de los puestos de trabajo, que no tuvo inicialmente nada que ver con lo digital, sino que se centraba en la eficiencia y en posibilitar modelos de outsourcing y offshoring, pero que ahora adquiere unos nuevos tintes debido a la revolución digital. 

Así lo identificaba Michael Osborne según lo relata Klaus Schwab en 'The fourth industrial revolution':

a critical enabling factor for automation is the fact that companies have worked hard to define beter and simplify jobs in recent years as part of their efforts to outsource, off-shore and allow them to be performed as "digital work [...]. This job simplification means that algorithms are better able to replace humans.

Es decir, para facilitar el externalizar tareas de una empresa a otra, especialmente en el modelo offshoring en que, típicamente, una compañía occidental externaliza tareas en otra típicamente de un país emergente como la India o Brasil, la primera compañía se ocupa de definir muy claramente las tareas a realizar y en hacerlas lo más simples posibles. 

Y tareas bien definidas y simples son el territorio ideal para la automatización, para la sustitución de la persona por la máquina y el algoritmo.

De partida, nada hay de malo en ello. Al fin y al cabo, la búsqueda de la eficiencia no sólo es lícita, sino que seguramente es casi un imperativo de sostenibilidad y no de empresas aisladas sino de la economía en su conjunto, más aún, de la sociedad en su conjunto.

Sin embargo, la amenaza para el empleo está ahí, una amenaza por lo demás estructural y creciente, y no parece que tengamos nada claro cómo superarla...

miércoles, 11 de julio de 2012

Lo que jamás se puede externalizar

Desde hace ya muchos años una práctica empresarial habitual es la de depositar en terceros la realización de tareas o gestión de procesos que se consideran poco diferenciales, de escaso valor estratégico, y que puede realizar de una forma mucho más eficiente una empresa externa. Es lo que se denomina outsourcing o, en su versión más extrema, aquella que externaliza en el extranjero especialmente en paises emergentes, el offshoring.

SIn embargo, la empresa siempre debe conservar aquellos procesos o eslabones de la cadena de valor más estratégicos, aquellos que le confieren la diferenciación y la ventaja competitiva.

Muchas cosas son externalizables...pero siempre hay algo que nos debemos quedar como propio.

Olivier Blanchard, en su libro 'El retorno de la inversión en Social Media', nos señala una de esas cosas que bajo ningún concepto se debe externalizar:

"algo que no se puede externalizar es la gestión de sus relaciones con sus clientes. Las relaciones, la confianza, el respeto y la atención son puntos para los que no se puede contratar a nadie."

Parece muy razonable y, visto desde un punto de vista de social media, casi inapelable. Eso sí, cabe preguntarse si el aserto aplica, o con qué matices, a los Centros de Atención a Usuarios, a canales de venta indirectos o a franquicias.

Hace un tiempo encontré una frase que creo haber reflejado en este blog o en twitter pero que, por desgracia, no recuerdo su autoría, una frase que, aparte de brillante, creo que sí que acierta al 100% con algo que no se puede externalizar. Dice así:

"You cannot outsource passion."

Esto sí que es inapelable ¿no?

lunes, 19 de septiembre de 2011

El consejero delegado por control remoto

En su libro 'La semana laboral de 4 horas', Tim Ferriss apuesta por un modo de gestionar los negocios, típicamente un negocio propio que denomina la 'musa' del emprendedor, que aúna la productividad extrema con una forma también extrema de entender lo que, en el lenguaje habitual de gestión de personas, se denomina 'conciliación de la vida laboral y personal'.

En concreto, y de forma muy gráfica, habla del consejero delegado por control remoto. Un consejero delegado apenas visible, que teletrabaja y que apenas es necesario para el funcionamiento de la empresa. Una mínima dedicación del líder es más que suficiente.

Dos son los ejes que eventualmente posibilitan esa forma de actuar:

La primera es esa productividad extrema a que aludíamos más arriba. La máxima eficacia en todo lo que el consejero delegado hace, sin pérdidas de tiempo inútiles en reuniones improductivas, sin atender a temas de escasa relevancia, exprimiendo al máximo la eficacia de cada interacción.


La segunda, relacionada con la anterior y su principal habilitadora es la automatización entendida en sentido amplio. Automatización en el sentido de utilización de herramientas informáticas, si, pero también en el sentido de externalización completa de tareas y sobre todo, en una procedimentación clara y estricta de los máximos aspectos posibles del funcionamiento de la empresa, unido a un cierto empowerment con límites prefijados, de forma que los propios empleados sepan en todo momento cómo actuar y tengan capacidad de decisión en los límites que se hayan establecido sin apenas necesitar de la intervención del consejero delegado que sólo es informado del estado de la empresa y consulltado en situaciones muy especiales y que se salen de los procedimientos y límites establecidos.

La propuesta de Tim Ferriss es provocadora y extremada. Está más orientada a la satisfacción del individuo, ese consejero delegado por control remoto más pendiente de cumplir sus sueños personales que de atender al funcionamiento de la empresa. Aún así, las ideas en que Ferriss apoya esa posibilidad, sus sugerencias sobre productividad personal y de la empresa, sobre automatización y externalización, son agudas, muy inteligentes y de aplicación en contextos laborales mucho más tradicionales.

Quizá llegar a ese consejero delegado por control remoto se nos haga muy lejano, pero al menos deberíamos dar pasos en la dirección de unos directivos menos omnipresentes y unos empleados más autónomos. Por el bien de los directivos, de los empleados y de la empresa.

lunes, 4 de octubre de 2010

La gestión del valor en red

No sé si realmente se trata de una economía Wiki y de unas provechosas redes de empresas, o de una oportunista estrategia de reducción de costes y riesgos externalizando gran cantidad de las actividades productivas, pero lo cierto es que existe una creciente tendencia en grandes corporaciones a subcontratar o externalizar todo tipo de tareas, reteniendo la empresa titular la actividad comercial y financiera y una cada vez más refinada gestión de proveedores.

Don Tapscott y Anthony Williams, en su libro 'Wikinomics' lo enfocan desde su vertiente más positiva, apostando por empresas que colaboran entre sí, donde cada una retiene aquello que mejor sabe hacer o que más valor aporta al cliente. Sin embargo, este movimiento tiene algunas consecuencias: las empresas adelgazan y se incrementa la gestión frente la actividad directamente productiva. Así lo expresan los autores:

"Gracias al incrementado acceso a las capacidades externas ... muchas organizaciones maduras acabarán optando por contratar equipos más reducidos y mucho más descentralizados de empleados cuyo papel consistirá no tanto en participar directamente en la creación de valor como en organizarla"

El concepto de empresas que colaboran formando redes de socios en armonía es atractivo y futurista. Sin embargo, siempre cabe la pregunta de si en ese adelgazamiento y en ese abandono de la actividad técnica y productiva y de la creación de valor para concentrarse en comercialización, marketing y finanzas, las corporaciones no arriesgan su propia esencia y, sobre todo, su propia aportación de valor, si no llegan a ser prescindibles y fácilmente atacables por la competencia.

Igualmente, y desde la perspectiva de la sociedad en su conjunto, cabe preguntarse si la capacidad productiva global se ve mermada o, por el contrario, las redes de empresas consiguen tales eficiencias mediante la colaboración que, a pesar de que la producción se concentra en menos compañías, el conjunto del sistema económico consigue una mayor productividad.

De momento, la apuesta de las empresas parece sugerir lo segundo. ¿Aciertan?

domingo, 1 de marzo de 2009

El mundo plano de Friedman

Hace ya unos cuantos días terminé la lectura del best-seller 'La tierra es plana' del periodista nortamericano, ganador por tres veces del premio Pulitzer, Thomas L. Friedman. Dado que es uno de esos libros que de alguna manera caracterizan el pensamiento moderno, no quería dejar pasar la ocasión de hacer algún comentario.

En la primera mitad del libro, la más atractiva para mi gusto, Friedman se ocupa de explicar los motivos que le hicieron concluir que la tierra es plana e identifica las diez fuerzas que aplanaron la tierra, a saber:

- La caída del muro de Berlín como símbolo y desencadenante de un impulso democratizador a nivel mundial.
- La salida de Netscape a bolsa, icono representativo del boom de Internet y las nuevas tecnologías.
- El surgimiento del software de 'workflow' que permite colaborar a personas y organizaciones distantes en la consecución de objetivos comunes.
- El movimiento de 'Open source' y la mecánica de colaboración espontánea de personas individuales.
- El fenómeno del 'outsourcing' o subcontratación y externalización de servicios.
- El traslado de centros productivos fuera de los países desarrollados (el 'offshoring').
- La nuevas tendencias y avances en la gestión de la cadena de suministro ('supply-chaining').
- El 'insourcing' o participación de las empresas subcontratadas en los procesos de las empresas contratantes.
- El libre acceso a la información ('informing') a través de herramientas como Google, Yahoo o MSN.
- Otra serie diversa de aplanadores que denomina 'esteroides' y que incluye la telefonía móvil, la voz sobre IP, etc

La segunda parte del libro, para mi gusto mucho menos atractiva y estructurada, vira hacia consideraciones de tipo social y geopolítico. Si en la primera parte tienen una presencia fuerte los elementos tecnológicos y de gestión empresarial, aquí aparecen cuestiones políticas, sociales así como implicaciones en países y empresas del fenómeno de la globalización. Aunque así descrito puede parecer un tema tan atractivo como el primero, lo cierto es que, al menos pàra mi gusto, el mensaje se desinfla un tanto y el libro se acaba haciendo un poco largo.

En conjunto se trata, de todas formas, de una obra muy interesante y atractiva, repleta de anécdotas y curiosidades, y escrita en un tono periodístico, como corresponde a la profesión del autor que, salvo quizá por la longitud, puede ser de alto interés para muchos tipos de lectores.