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jueves, 18 de diciembre de 2025

Doce maravillas de la civilización moderna

Te presento una propuesta de maravillas de la civilización moderna y lo hago con un vídeo y una pequeña reflexión.

Déjame que te cuente.


Un momento de reflexión


A veces nos dejamos llevar por el pesimismo, a veces perdemos la fe en la sociedad y en la naturaleza humanas y, con frecuencia, ignoramos, probablemente simplemente porque no pensamos en ello, algunos de sus grandes logros.

Tendemos a ver las limitaciones, los problemas, los riesgos, los errores e incluso las maldades que, por supuesto, existen, no vamos a negarlo.

Pero el ser humano sigue adelante, sigue mejorando, sigue consiguiendo logros, su civilización es cada vez más avanzada y, si, a despecho de lo que a veces nos pueda parecer, también más humana.

De vez en cuando reflexiono sobre algunas cosas que disfrutamos, sobre algunas estructuras técnicas o sociales que son increíbles y que, sin embargo, nos hemos acostumbrado tanto a ellas, las hemos asumido tanto, que no las valoramos ni les prestamos la debida atención. Y, sin embargo, son extraordinarias, son maravillosas.


La iniciativa


Por eso, hace un mes o así se me ocurrió hacer esto, destacar algunas de las maravillas de la civilización moderna, logros que, salvo alguna excepción,  no reciben atención ni mediática ni tampoco individual por parte de cada uno de nosotros. Pero que son consecuciones extraordinarias, que hubieran asombrado, y maravillado, a nuestros antepasados.

En mi idea inicial estaba alguna posibilidad como lanzar primero en mis medios digitales una búsqueda de propuestas por parte de mi red de contactos e intentar luego hacer una selección y concentración. Pero al final, en parte por falta de tiempo, en parte por miedo a no tener apenas respuesta, he decidido, simplemente, dar mi opinión, hacer una propuesta propia.

He seleccionado al final doce realidades que considero asombrosas, maravillosas, de la sociedad moderna, fenómenos y estructuras bastante globales (algunos por desgracia no del todo) y que suponen un enorme avance científico, técnico, social o moral. Como la decisión es absolutamente personal, y debo confesar que ni siquiera le he dedicado un gran tiempo de análisis, es posible, lector, que no estés de acuerdo con alguna de las maravillas o que eches de menos otras.

De cara al primer caso, que no estés de acuerdo, en lo que sigue te explicaré un poco el criterio o porqué considero eso una maravilla. En el segundo caso, echas de menos alguna maravilla, en realidad es fenomenal, porque demuestra que hay aún más maravillas, más cosas a las que apreciar y de las que asombrarse.


Las doce maravillas


Bueno,  ¿y cuáles son esas doce maravillas? Pues propongo las siguientes


  • Conectividad global
  • Sociedad de la información
  • Inteligencia artificial
  • Biotecnología
  • Medicina y farmacia
  • Suministros hasta el hogar (agua potable, electricidad, gas)
  • Conquista del espacio
  • Alfabetización y educación
  • Espíritu deportivo
  • Democracia y estado de derecho
  • Sistemas de protección social
  • Misiones y voluntariado


A continuación te explico brevemente en qué consisten y por qué las considero maravillosas.


Conectividad global


Creo que, en efecto, la conectividad de que disponemos es algo extraordinario. Es increíble que hayamos sido capaces de interconectar prácticamente todo el mundo, usando diferentes tipos de redes (fijas, móviles y satélite). Es increíble que podamos hablar en la distancia, enviarnos mensajes y correos, compartir fotografías y vídeos y todo ello en tiempo real. Es increíble haber construido toda esa infraestructura a nivel mundial, ser capaces de mantenerla y hacerla una infraestructura robusta con poquísimos fallos, y que exista interoperabilidad de forma que se perciba como una red única. Es increíble ser capaces de comunicarnos en tiempo real en cualquier parte del globo, en cualquier momento. Creo que no nos damos cuenta de lo increíble que es Internet y la redes en que se apoya y lo que habilita y potencia otros avances.


Sociedad de la información


Igualmente, creo que no valoramos del todo la maravilla que supone todo el mundo digital, todo lo que en algún momento se llamó sociedad de la información, término ya bastante en desuso, e incluso vivir plenamente hoy en día lo que en el año 2000 se denominaba 'nueva economía' y que entonces parecía un sueño, maravilloso, pero un sueño.

Creo que no nos damos cuenta de cómo lo digital y los sistemas de información han transformado el mundo, todo lo que nos añaden en forma de acceso a la información y conocimeinto, de dinamización de la economía, de eficiencia, de ocio y diversión, de mecanismos de participación e interacción.

Si hace treinta años hubiésemos podido contemplar el mundo digital actual, creo que no nos lo creeríamos.


Inteligencia artificial


Quizá, de las maravillas que menciono, ésta es la única que sí que recibe muchísimo foco mediático, eso si, con frecuencia no con los menajes correctos ni adecuados. La inteligencia artificial´, muy especialmente en su variante generativa, es una tecnología casi mágica, de una potencia extraordinaria, transversal, muy fácil de usar, y con una enorme capacidad de transformación, que ya estamos viendo y más que veremos en los próximos años.

De esta maravilla, creo que sí somos conscientes, pero no podía por ello dejar de incluirla.


Biotecnología


Y no todo es digital, los avances en tecnologías biológicas, muy especialmente lo que tiene que ver con la genética son, no sólo increíbles, es que además abren unas puertas extraordinarias en ámbitos como la salud, la agricultura y ganadería, la producción de alimentos, tan necesaria, y muchísimo más.


Medicina y farmacia


Y somos herederos, pero continuamos desarrollando, todo lo que tiene que ver con el diagnóstico y tratamiento de enfermedades y alteraciones de la salud y nuestras condiciones físicas y mentales. Cada vez hay más potentes mecanismos de diagnóstico, más fármacos,  más vacunas, más técnica y tecnología quirúrgica, mas conocimiento sobre prevención. Y disponemos no sólo de la ciencia y la técnica sino también de la organización para, por ejemplo, la realización de trasplantes.

El extraordinario alargamiento de la esperanza de vida se debe, en buena medida a todos estos avances. Algo que valoramos mucho cuando lo necesitamos, pero quizá no tanto en otros momentos y, sobre todo, que quizá no valoramos como un enorme y maravilloso avance para la humanidad.


Suministro hasta el hogar (agua potable, electricidad, gas)


Quizá una de las maravillas más inadvertidas de las que propongo sea ésta, la que cae bajo el paraguas de las denominadas 'utilities': el disponer en una gran parte de hogares del mundo de un suministro constante y fiable de agua potable y de energía en forma de gas y electricidad (a lo que se añadiría las comunicaciones). Está tan presente, al menos en los países desarrollados que no lo valoramos pero es un avance extraordinario. No se trata sólo de comodidad y eficiencia, es que, en el caso del agua potable, en el fondo es también un tema de higiene y salud.

Y, de nuevo, de forma parecida a como ocurría con la conectividad, se apoya en unas infraestructuras de redes complejas que es preciso desplegar, operar y mantener... y hacerlo de manera robusta. Y lo hacemos, de hecho. Y por más acostumbrados que estemos a ello, debemos reconocer que es fantástico, asombroso.


Conquista del espacio


Espectacular, y quizá por eso sí algo más valorado, es la capacidad de realizar viajes espaciales, es haber sido capaces de haber puesto el pie en la Luna y estarlo planeando en Marte, es ser capaces de enviar sondas y exploradores a planetas mucho más lejanos e incluso fuera de nuestro sistema solar.

Y aunque no exento de algunos riesgos, es increíble ser capaces de tener en órbita de manera estable una estación espacial (la estación internacional) y todos los satélites que proporcionan todo tipo de servicios.


Alfabetización y educación


Saltando ya a un ámbito más social, otra maravilla, aunque por desgracia no es del todo global, son los altos niveles de alfabetización y la provisión de educación de manera generalizada a la población. Algo que queda patente su se compara con los niveles de alfabetización de tan sólo unas décadas atrás. 

El desarrollo y realización de las personas y también el propio progreso de las naciones depende en buena medida de esto, de el nivel de educación. Aunque en este asunto no hemos alcanzado la globalidad, sí que creo que los avances y la generalización conseguidas hasta la fecha, son suficientes como para considerarlo una maravilla.


Espíritu deportivo


Esta propuesta quizá pueda sorprender y, a lo mejor, estoy influido por mi propio disfrute y aprecio de la actividad deportiva. Sin embargo, creo que el deporte y, sobre todo, el espíritu deportivo, cuando se interpreta correctamente muestra una de las mejores caras del ser humano.

Esa mezcla, por una parte de autoexigencia, de espíritu de superación del deportista individual, unido al trabajo en equipo en los deportes en que aplica y, sobre todo al respeto profundo por el rival e, incluso la camaradería con ese rival, es una de las expresiones más bellas de voluntad, excelencia e incluso diría que bondad. Y es maravillosa. 

Al menos, eso me parece a mi.


Democracia y estado de derecho 


Por desgracia no presente en todo el planeta, e incluso enfrentada a culturas que no la valoran, creo que la existencia de la democracia y el estado de derecho es extraordinaria y la forma más avanzada, y más humana, de organización política y social que conocemos, al menos por el momento. Y todo ello, fundamentalmente por dos grandes valores que la acompañan.

Por un lado la libertad, que permite la tranquilidad de espíritu, el desarrollo personal y social e, incluso el disfrute.

Por otro, la ley y el estado de derecho, el reconocimiento y la garantía de respeto a la persona y sus derechos y libertades, la eliminación de la arbitrariedad. Eso nos aporta ética, seguridad, tranquilidad y es una plataforma liberadora también para poder concentrar las energías y esfuerzos en cosas mucho más valiosas que defenderse.

El derecho nos viene de muy antiguo, no es realmente moderno, pero su interpretación y su unión con los regímenes democráticos es actual, y es potente y maravilloso. 


Sistemas de protección social


Como extraordinario es, y ojalá que podamos mantenerlo, todo lo que tiene que ver con la protección social, lo que se ha dado a veces en denominar 'el estado del bienestar': la ayuda y protección a personas y colectivos cuando situaciones vitales crónicas o puntuales, les ponen en posición de debilidad o de vulnerabilidad. Todo lo que tiene que ver con la atención sanitaria universal, con la atención a mayores y su protección incluyendo jubilaciones, los subsidios para situaciones especiales como el desempleo o la discapacidad, son, por un lado, una manifestación de generosidad y, por otra parte, una garantía del mantenimiento de una vida en condiciones de dignidad.

Un gran tesoro, por desgracia sólo plenamente implantado en general en países desarrollados, e incluso en ellos, en riesgo. Una maravilla de la sociedad moderna que deberíamos luchar por conservar y por extender. 


Misiones y voluntariado


Y, cuando no llegan los estados, tenemos el voluntariado, con una primera manifestación, ya secular, en forma de misiones que, pese a su raíz ligada a la religión se transforma casi más en un mecanismo de ayuda y acción social, cada vez más apoyado por un voluntariado más seglar, pero compartiendo ambos una enorme generosidad y constituyendo también una de las más altas manifestaciones de la bondad humana


El video


Y, explicadas las propuestas y antes de terminar, sólo dejar aquí el vídeo que recoge, en dos minutos y medio, el resumen de estas doce maravillas



Conclusiones


No ignoro que, asociada a alguna de esas maravillas también hay riesgos, riesgos a gestionar, pero eso no les resta, al menos no en mi opinión, su carácter extraordinario y maravilloso.

Tampoco ignoro que esta selección de doce maravillas es subjetiva y en cierto sentido arbitraria, que seguramente pueda estar sujeta a revisión o ampliación, pero, como se suele decir, creo que, riesgos aparte, 'son todas las que están' y si no 'están todas las que son', a lo mejor esta iniciativa puede ser susceptible de revisión, quizá el año que viene, pero, sobre todo,  si realmente no 'están todas las que son', si aún hay más maravillas, eso no hace más que reforzar el mensaje optimista y de confianza en la humanidad que me gustará transmitir.

 

lunes, 20 de marzo de 2023

Tres democracias: el ciudadano frente a la ética de la tecnología

La ética de la tecnología en general, y de la inteligencia artificial en particular, es un campo de mucho foco actualmente, un área que me interesa, que estudio y que, hasta cierto punto, trabajo.

Ya desde que hace unos pocos años, no muchos, en que comencé a interesarme por el tema y ver cada vez más publicaciones al respecto, me pregunté hasta qué punto se trataba sólo de discurso, atractivo pero discurso, o hasta qué punto se trataba realmente de actuar, de alcanzar conclusiones, de realizar acciones.


Ética de la tecnología y acción


En la ética de la tecnología se identifican problemáticas de impacto moral del uso de la tecnología, un uso tanto malintencionado como no, se analizan escenarios, se advierte de riesgos y se vuelcan opiniones y sugerencias de cómo actuar.

El tema es ahora, cómo conseguir ser concretos y, sobre todo, ejecutivos, que no se trate de meras especulaciones o sesudos debates sin resultados tangibles.

Existen, por suerte, mecanismos para la actuación, para conseguir que las conclusiones de naturaleza moral, lleguen a plasmarse en realidades, y el reglamento europeo sobre la inteligencia artificial lo demuestra.

Pero en este post lo que me pregunto es la forma en que un ciudadano, en tanto que tal ciudadano, puede intentar influir ante administraciones y empresas, para que estas apliquen principios éticos, para que realmente se produzcan esas actuaciones.

Y se me ha ocurrido que tres son las vías principales en que un ciudadano puede, de alguna manera, manifestar sus aspiraciones y deseos y, aunque sea de forma indirecta, y hacer que se actúe en materia ética. Aunque seguro que hay más, he identificado tres mecanismos, tres formas de influir que me ha gustado denominarlos 'democracias' aunque, en el fondo, son más bien tres formas de influencia y las tres son viables sólo en el marco de una democracia representativa y una economía de mercado.


Primera democracia: el voto


La primera forma de influencia es la más evidente, y en teoría la más importante aunque, en el caso concreto de esta ética de la tecnología tengo la sensación que es la de menor impacto. Esa primera forma en que los ciudadanos expresamos nuestras opiniones es el voto. Mediante el voto designamos, de entre las opciones posibles, qué representantes queremos en materia fundamentalmente legislativa e, indirectamente pero muy relacionado, ejecutiva.

Dado que los valores, la ética pues en buena medida, están o deben estar en la inspiración de la ley, tal y como describía en el artículo 'El triángulo ética, tecnología y ley', la elección de nuestros representantes, implica, al menos en teoría, la elección de unos valores éticos que, antes o después deben plasmarse en las leyes que se generen. Y esto podría incluir, claro, leyes que tiendan a garantizar el uso ético de la tecnología.

Es un mecanismo muy serio pero, creo que con una influencia muy lejana e indirecta en la aplicación de esos principios éticos. Dejando al margen otras eventuales críticas, se trata de un mecanismo discontinuo e inespecífico. Discontinuo porque lo que ejercemos solo, en teoría, cada cuatro años. E inespecífico porque mediante un único voto, que compite con otros millones de votos, intentamos elegir a unos representantes, que aspiramos a que, eso, nos representen, trasladen nuestras opiniones y valores a todo tipo de temáticas, no a ninguna concreta.  

Es cierto que la democracia representativa permite otras vías de influencia como la iniciativa popular, la acción del defensor del pueblo o, simplemente, la manifestación en las calles, pero aún así, y a pesar de que si llega a concretarse una ley, estamos ante quizá, la forma más ejecutiva de llevar a cabo prácticas éticas, la sigo viendo como algo alejada de una problemática específica como es la ética de la tecnología.


Segunda democracia: la compra

 

La segunda forma de democracia, o, más bien, la segunda forma en que el ciudadano puede influir en decisiones en este caso fundamentalmente de empresas, es mediante la compra, mediante el uso que hacemos del dinero.

En una economía de mercado, la demanda, que no deja de ser un reflejo económico de los deseos y necesidades de la población,  marca en buena medida lo que las empresas producen.

Mucho de aquello que compramos no tiene connotaciones éticas, lo compramos por pura necesidad (comida, transporte, salud) o por capricho sin mayor reflexión.

Pero es cierto que la compra es un mecanismo muy poderoso de influencia. Si la población deja de comprar, por ejemplo, productos no ecológicos, no sostenibles o producidos en países ausentes de regulación, por ejemplo, del trabajo infantil, o si deja de utilizar redes sociales o productos de los que se sospecha un uso inadecuado de los datos personales o prácticas poco éticas como la influencia política encubierta, la señal ética de cambio que emite es muy poderosa e influyente.

Se trata de un mecanismo continuo y bastante más específico que el voto, aunque es cierto que para que tenga verdadero efecto, necesita de cierto consenso de forma que sea masivo y se note realmente en el mercado. Y precisa, y como se habla muchas veces en economía, de información, de que el ciudadano tenga una información razonablemente veraz de las prácticas de las empresas y de las características, por ejemplo de sostenibilidad, de los diferentes productos para hacer sus decisiones de compra de manera fundamentada. Y esa información, aunque existente, no siempre es veraz.


Tercera democracia: la atención


La tercera democracia, quizá la menos evidente, es la de la atención. Las opiniones y los valores, en este caso éticos, se transmiten mediante la comunicación. Esa comunicación puede ser persona a persona, claro, pero hoy en día, con la enorme presencia de medios de comunicación de todo tipo, pero especialmente los digitales, con la hiper-abundancia de impactos comunicativos y publicitarios, la lucha por la comunicación se produce sobre todo intentando captar la atención de nosotros, de la población, mediante esos canales.

A qué dediquemos tiempo de visualización y lectura, a qué le demos un 'me gusta' o 'una recomendación', lanza mensajes sobre lo que nos interesa, lo que valoramos consciente o inconscientemente, y también sobre nuestra ética y nuestros valores. 

Se trata de un mecanismo continuo, algo inconsciente por parte de los ciudadanos, pero que aporta información muy valiosa desde un punto de vista comercial y político, sobre las preferencias 'reales' de la ciudadanía.

No es fácil, pero si queremos transmitir unos ciertos valores deberíamos abstenernos de prestar atención a ciertos contenidos poco constructivos, no deberíamos retransmitirlos ni amplificarlos y a cambio deberíamos prestar mayor atención a contenidos más constructivos, más reflexivos y con mayor dosis de valores. 

Sin duda, empresas y autoridades públicas tomarán buena nota de ello.


El lado de la demanda


Los mecanismos que he expuesto, actúan, como se diría en teoría económica, por el lado de la demanda, por lo que expresamos y deseamos los ciudadanos que, a estos efectos, somos el mercado. 

Faltaría por contemplar los mecanismos del 'lado de la oferta', del lado de administraciones, empresas, e incluso líderes de opinión que, en el fondo, son los que tienen que implementar la mayoría de las medidas de aplicación de principios éticos en el uso de la tecnología. No estoy seguro, pero a lo mejor hago un post complementario de este en que comente esos mecanismos


Alguna consideración adicional


Antes de cerrar, sólo hacer alguna consideración adicional.

La motivación de este post es el pensamiento en materia de ética de la tecnología en genera y de ética de la inteligencia artificial en particular y el cuestionamiento de qué podemos hacer como ciudadanos para que avance en la dirección correcta. Sin embargo, creo que a ningún lector se le escapa que los mecanismos que he propuesto son mucho más generales y de mayor alcance que la ética de la tecnología.

En el fondo, son mecanismos mediante los cuales los ciudadanos podemos expresar nuestra manera de pensar e influir, de alguna forma, en que la administración y la política, el tejido productivo y empresarial, actúen en la dirección que consideramos más adecuada como ciudadanos.

No reclamo especial originalidad en la identificación de estos mecanismos, todos ellos descritos de una forma u otra en diferentes medios. Y tampoco reclamo la exhaustividad, porque son fruto de una reflexión rápida. Es posible que el lector identifique otros mecanismos, aunque creo que realmente estos son los más claros y poderosos.


Conclusión


El mensaje final para el lector, en tanto que ciudadano, ciudadano de a pie que se suele decir, es que tienes algo que decir en materia de ética de la tecnología, y en materia de casi de cualquier aspecto que consideres valioso. 

Tienes algo que decir.

Aunque sea por vía indirecta, tienes formas de influir en un uso más ético de la tecnología y, entre esa formas de influir se incluye el uso motivado, reflexivo y responsable de tu voto, tu dinero y tu atención.