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viernes, 3 de julio de 2026

Los agentes y el martillo de oro (I): ¿por qué no un workflow?

Leo mucho y también le doy muchas vueltas en los últimos meses, seguro que no soy el único, a todo lo relativo a los agentes de IA.

Por un lado, me resulta excitante el concepto y la posibilidad de que seamos capaces de construirlos y, además, con cierta facilidad.

Por otro, me generan dudas, no de manera general, sino en aspectos particulares o casos de uso particulares.

Voy a recoger algunas de esas consideraciones en una mini-serie de posts, entre tres o cuatro artículos, comenzando por el de hoy.

En concreto hoy hablaré de lo que tiene que ver con la automatización, la repetitividad y la calidad, un tema al que de alguna forma ya me he aproximado en algún artículo anterior.


Martillos y clavos. El martillo de oro


En cierto modo, y más allá de que creo que los agentes IA constituyen todavía una tecnología y un tipo de solución que tiene que mejorar mucho en cuanto a fiabilidad, pruebas y gobernanza, podría decir que mis cuitas con respecto a los agentes tienen que ver, sobre todo, con que los estemos tratando como un martillo de oro. ¿A qué me refiero? ¿Qué es un martillo de oro? En su entrada en wikipedia se expresa de una forma muy simple


Un martillo de oro (o martillo dorado) es cualquier herramienta, tecnología, paradigma o similar cuyos partidarios ensalzan de manera exagerada. Predicen que resolverá múltiples problemas, incluso aquellos para los que obviamente no es adecuada.


Aunque, quizá su formulación más conocida, también para mí, sea la que se atribuye al muy afamado psicólogo Abraham Maslow y que se denomina por ello, a veces, como martillo de Maslow, a saber:


Si sólo tienes un martillo, todo parece un clavo.


Y, en efecto, tengo la sensación de que estamos considerando a los agentes, en ocasiones a toda la IA, como un martillo y que, por tanto, sólo vemos clavos, queriendo decir con ello que todo lo queremos resolver mediante agentes, sean o no adecuados, y existiendo o no mejores soluciones alternativas.


Agentes y Agentic AI


Simplificando, y como ya he explicado en algún otro post, y como probablemente muchos lectores de este blog conozcan, los agentes (en la acepción de agente referida a los agentes IA que conforman la denominada Agentic AI) no son más (bueno, ni menos) que aplicaciones construidas alrededor de un gran modelo de lenguaje de tipo razonador, unas aplicaciones que, aunque pueden interactuar con el usuario, en general funcionan de manera autónoma y que, además, pueden realizar tareas especiales y, sobre todo, interactuar con el exterior, mediante las denominadas herramientas ('tools').

Mediante estas herramientas, el agente es capaz, por ejemplo, de leer un correo electrónico, leer datos de una pantalla, consultar datos en una aplicación y un larguísimo, casi infinito, etcétera. Y no sólo leer, también escribir o invocar acciones.


¿Hemos descubierto la pólvora?


Sin embargo, existen ya desde hace años, muchos otros tipos de aplicaciones que hacen algo similar, en el sentido de aplicar una cierta lógica para automatizar un proceso o tarea funcionando de manera autónoma e interactuando con el exterior haciendo uso, fundamentalmente, de APIs y conectores.

Cabe decir, además, que con independencia de los cambios de nombre, las herramientas funcionan de forma similar a, y de hecho se suelen apoyar en, APIs y conectores. Los afamados servidores MCP no dejan de ser una implementación algo especial de los conectores de toda la vida.

Entre ese tipo de soluciones que aplican de forma autónoma una lógica interrelacionándose vía conectores con el exterior, tenemos los chatbots basados en reglas y, sobre todo los robots RPA sobre todo en su variante no atendida, protagonistas ambos de mi libro 'Robots en la sombra'. Y, hasta cierto punto, aunque normalmente con menor autonomía, también podríamos incluir en este apartado las soluciones BPMS ('Business Process Management System').

¿Qué pasa entonces? ¿Es que con los agentes hemos 'descubierto la pólvora' o el Mediterráneo? ¿Es que no son más que un nuevo nombre o una nueva implementación de algo que ya teníamos?


Elementos diferenciales de los agentes IA


No, aunque comparten elementos comunes, bastante elementos comunes de hecho, con otras formas de automatización, tienen algunas características diferenciales, alguna tremendamente diferencial.

Me voy a centrar en dos.

La primera que, con ser importante, casi la veo secundaria, es que a un agente IA sus objetivos o la tarea a realizar se le indican en lenguaje natural, no mediante código, ni mediante reglas o flujos expresadas en un lenguaje más o menos formal. Simplemente, lenguaje natural.

Pero lo que creo que cambia radicalmente el planteamiento es que el 'cerebro', quien decide el plan y, por tanto la lógica, a aplicar, es un modelo de lenguaje razonador, no un desarrollador humano. Y esto tiene varias implicaciones muy importantes:


  • Decide la IA, no el humano, la lógica a aplicar en cada caso. 
  • Por lo anterior, eventualmente un agente podría atacar la automatización de una tarea que un humano no sabe exactamente cómo resolver.
  • La lógica, el plan a aplicar, se decide en tiempo de ejecución, no en tiempo de diseño o desarrollo
  • El plan, la lógica a aplicar, es flexible, dinámico y adaptativo
  • El plan que se aplica puede variar de una instancia de tarea (un caso que se diría en proceso so automatización) a otra.

Son características, muy diferenciales y muy potentes, que diferencian claramente a los agentes de otras formas de automatización que, exteriormente se puedan manifestar de forma parecida.

En general, son de una potencia espectacular...pero a lo mejor eso nos lleva a considerarlos martillos de oro y es posible que, pese a su potencia, no siempre constituyan la mejor opción 


Automatización


Cuando automatizamos tareas, es decir, cuando eliminamos la participación de un humano (o eventualmente un animal) de un proceso, solemos buscar los siguientes objetivos:


  • Ahorro de costes, ya que el trabajo humano es caro
  • Alta disponibilidad
  • Reducción de tiempos de proceso
  • Eliminación de errores
  • Control del proceso y predecibilidad de sus resultados (calidad)
  • Cumplimiento normativo


Los sistemas basados en reglas y workflows


Los sistemas de automatización de procesos y tareas, típicamente los BPMS (Appian, Pega, etc) , RPA (UiPath, Blue Prism, Automation Anywhere, Power Automate, etc)  o workflows en la nube (Make, Zapier, N8N, etc) o incluso soluciones de automatización construidas como un desarrollo a medida, definen el flujo en tiempo de desarrollo con lo cual su lógica en producción está perfectamente determinada, perfectamente conocida por anticipado.

Por tanto, las aplicaciones de automatización construidas con estas herramientas cumplen con todos los objetivos expresados acerca de la automatización. 

Sólo un matiz respecto a la frase anterior: como hoy en día estas soluciones incluyen también la posibilidad de invocar a grandes modelos de lenguaje usando APIs y conectores, la certeza en cuanto a su lógica se podría debilitar un tanto, pero esto no deja de ser una primera manifestación de las limitaciones que pueden exponer los agentes, basados precisamente en modelos de lenguaje y que expongo en la siguiente sección.


Alguna desventaja de los agentes


Paradójicamente, creo que, de todos los objetivos de la automatización mencionados más arriba, en el único en que los agentes pueden superar a otras opciones de automatización más tradicionales es en el ahorro de costes.

En principio, igualan a las soluciones tradicionales puesto que, para una tarea dada, si ambas soluciones eliminan el trabajo humano, el ahorro es el mismo. Sin embargo, a priori los agentes permiten automatizar tareas que otras soluciones no pueden, precisamente por su capacidad de decidir 'ellos mismos' qué hacer en cada momento, siendo capaces de acometer automatizaciones de tareas que un humano no sabe definir bien o tareas sometidas a muchas incertidumbres o variantes que son difíciles de reflejar en un workflow. 

En cuanto al segundo punto, probablemente podamos considerar que los agentes proporcionan la misma escalabilidad que los sistemas tradicionales, quizá con una cierta penalización por su alto consumo computacional, del que me ocuparé en otro post.

Hasta aquí vamos bien con los agentes, pero en los siguientes puntos, cambian las tornas.

Así, aunque no siempre de manera grave, los agentes suelen ser más lentos de ejecución que una solución basadas en workflow. Es decir, sí que reducen el tiempo de proceso, pero algo menos que las soluciones basadas en workflow. Según el caso, la diferencia puede ser casi irrelevante o puede importar.

Pero, sobre todo, los agentes no son completamente previsibles con lo cual perdemos una parte del control y predecibilidad de otro tipo de automatizaciones. Además, podemos esperar que se produzcan algunos errores porque el agente 'alucine' o no reaccione correctamente a un escenario dado.

Exactamente por lo mismo, introducimos algún riesgo, si bien creo que pequeño, de no conseguir el cumplimiento normativo.


¿Por qué no un workflow?


Estando así las cosas, ¿Por qué, en lugar de liarnos a hacer agentes, no automatizamos directamente al modo tradicional, mediante una solución basada en un workflow?

En el fondo, y esto es lo que origina todo el post, es porque a veces parece que sólo tenemos un martillo, un martillo de oro que son los agentes, y nos parece que todo son clavos. Pero no es así, disponemos de destornilladores, llaves inglesas y mucho más, y podemos no solo clavar, sino atornillar, poner tuercas o pernos y muchas más tareas.

Probablemente, lo sensato sea diferenciar el tipo de procesos y tareas que queremos automatizar, saber si son clavos o tornillos y, con criterio, seleccionar la herramienta adecuada, no sólo el martillo.


Me reservo una posible solución


Me reservo para el último post de la serie una idea que se me ocurre, que no tengo claro cómo es de viable ni si ya se está trabajando en ella y que reconciliaría un poco las diferentes visiones y podría convertir a nuestro martillo, los agentes, en una especie de navaja suiza.


Conclusiones


Los agentes de IA son una forma de automatización que, si bien comparte bastantes ideas con otras formas de automatización existentes, aportan sobre todo su planificación y decisión en tiempo de ejecución con base en un modelo de lenguaje razonador.

Esto es enormemente potente y diferencial pero, sin embargo, puede que no sea siempre la mejor solución. A lo mejor, hay casos en que siguen siendo preferibles soluciones basadas en reglas y workflows.


viernes, 12 de octubre de 2018

Un poco de Six Sigma con Craig Gygi y Bruce Williams

'Six Sigma for dummies' es un libro orientado a explicar de una forma comprensible, los principales aspectos de Six Sigma. Sin embargo, no nos debemos llamar a engaño ni por el título ni por el alegre diseño de su portada: aunque es cierto que los conceptos se explican de una forma lo más sencilla posible e intentando que se encuentre al alcance de cualquiera, se describe Six Sigma con bastante rigor y profundidad y en algunos momentos, aquellos en que se habla más del aparato estadístico de Six Sigma, es casi inevitable que la materia se convierta en algo árida y compleja.

El libro se estructura en nada más y nada menos que 26 capítulos, agrupados en seis partes:
  • PARTE 1: 'GETTING ACQUAINTED WITH SIX SIGMA BASICS': Proporciona una visión general de Six Sigma, antes de entrar en la explicación más detallada de cada uno de los pasos de su famoso esquema DMAIC, que ocupa las tres partes siguientes. 

    • 'Capítulo 1 - Better Business and Better Performance: Defining Six Sigma ': Explica lo que es Six Sigma y lo que supone desde una perspectiva de gestión.

    • 'Capítulo 2 - Linking Quality and Business: ': Cuenta el concepto de especificación, sus características y cómo éstas representan la voz del cliente. También se detiene a analizar el concepto de Calidad y la relación que guarda con la variabilidad.

    • 'Capítulo 3 - Examining the Principles and Language of Six Sigma': explica algunos fundamentos como las relaciones entre entradas y resultado, la causa-efecto y la correlación, y otros principios básicos de Six Sigma como la reducción de la variación, la medición como clave del éxito o la gestión del riesgo,

    • 'Capítulo 4 - Organizing for Improvement': Hace una introducción a la metodología DMAIC que se desarrolla en las siguientes partes y también explica el modelo de cinturones negro, verde y amarillo. Finaliza explicando las 5 fases en que se desarrolla una iniciativa Six Sigma.

  • PARTE 2: 'DMAIC: DEFINING AND MEASURING': Se ocupa de los dos primeros pasos del modelo Six Sigma a saber la Definición (D) y la medida (M). 

    • 'Capítulo 5 - Identifying and Right-Sizing projects': Explica cómo definir un proyecto Six Sigma, cómo identificar los resultados que buscamos, etc

    • 'Capítulo 6 - Launching a Project': Pasa ahora al lanzamiento del proyecto, describiendo el problema a atacar, estableciendo la aspiración en cuanto a mejora, y consiguiendo la aprobación del proyecto.

    • 'Capítulo 7 - Mapping to Identify Possible Factors': Explica cómo desarrollar un mapa de proceso, desarrollar los denominados SIPOC que describen un proceso específico y trazar los flujos de valor.

    • 'Capítulo 8 - Diagramming to Identify Possible Factors': Explica algunos modelos para obtener relaciones causa-efecto como los diagramas de afinidad, los diagramas de Ishikawa, el análisis de efectos (FMEA), etc

    • 'Capítulo 9 - Describing Performance With Numbers'. Cuenta algunas formas de describir el rendimiento con base en números, empezando por analizar los tipos de datos posibles, y explicando algunos primeros conceptos estadísticos como las distribuciones y sus medidas de centralización y dispersión

  • PARTE 3: 'DMAIC: ANALYZING': Continua, ahora, con el tercer paso del modelo Six Sigma, el análisis (A). 

    • 'Capítulo 10 - Depicting and Analyzing Data through Charts and Graphics: ': introduce algunos tipos de gráficos, como los histogramas, los whisker plots o los scatter plots.

    • 'Capítulo 11 - Analyzing for Value': presenta algunos conceptos y técnicas relacionados con la aportación de valor. Recuerda primero el concepto de desperdicio y las siete causas del desperdicio que reconoce Six Sigma. Luego presenta el framework de Kano como medio de 'escuchar' la voz del cliente y el análisis causa-efecto.

    • 'Capítulo 12 - What's Normal? Recognizing Normally-Shaped Variations': Explica en detalle la distribución normal y su importancia.

    • 'Capítulo 13 - Assessing Capability: Comparing the Voices of the Customer and the Process': presenta con bastante detalle algunas parámetros y medidas para conocer las capacidades del proceso y habla de temas como, por ejemplo, la tasa de defectos.

    • 'Capítulo 14 - Gauging Gauges: measurement System Analysis (MSA)': Analiza la medición en sí misma y las variaciones que puede introducir y presenta los análisis de los sistemas de medición (MSA).

    • 'Capítulo 15 - Mining Data and Process for Insight': explica algunas técnicas más avanzadas para intentar obtener conclusiones y así nos habla, por ejemplo, del análisis multivariante.

    • 'Capítulo 16 - Making Confident Decisions': habla de ideas y técnicas de carácter estadístico para poder conseguir conclusiones confiables y además poder caracterizar cuantitativamente esa confiabilidad. Para ello habla de conceptos como población y muestra, habla del teorema central del límite y de los intervalos de confianza.

  • PARTE 4: 'DMAIC: IMPROVING AND CONTROLLING': Se ocupa de los dos últimos pasos: la mejora (I) y el control (C). 

    • 'Capítulo 17 - Forecasting Future Performance': intenta establecer relaciones de carácter cuantitativo entre variables y resultados. Nos habla de correlación, regresión múltiple y, en general, técnicas matemáticas para establecer esas relaciones con base a fórmulas y curvas.

    • 'Capítulo 18 - Designing, Conducting and Analyzing Expriments (DOE)': Habla del diseño de experimentos, de cómo diseñarlos y gestionarlos de la mejor forma.

    • 'Capítulo 19 - Standarizing on Improvement': Habla de cómo controlar y gestionar de forma continua la mejora y nos habla de aspectos y técnicas como las 5S o el Poka-Yoke.

    • 'Capítulo 20 - Maintaining Gains through Statistical Process Control': un poco en la misma línea del control continuo nos explica ahora el control estadístico de procesos con sus curvas y sus fórmulas en las que se adentra con bastante detalle.

  • PARTE 5: 'LOOKING AT THE SIX SIGMA TECHNOLOGY TOOL LANDSCAPE': Parte ya más corta pensada para orientar al lector en las herramientas de todo tipo que se pueden utilizar en la gestión Six Sigma, algunas mediante el empleo de soluciones de propósito general y otras más específicas de Six Sigma. 

    • 'Capítulo 21 - Eyeing Process Characterization and Optimization Technologies': habla de técnicas y tecnologías para caracterizar y optimizar un proceso, empezando desde lo más trivial como el lápiz y papel, pasando por herramientas ofimáticas de propósito general y acabando en paquetes más especializados como los de inteligencia de procesos.

    • 'Capítulo 22 - Tools for Performing Six Sigma Analysis': Da un barrido ahora por herramientas de análisis, descartando en esta ocasión los mecanismos manuales, pero empezando con algo tan sencillo como una buena calculadora, pasando por hojas de cálculo y terminando con herramientas especializadas como Minitab o JMP.

    • 'Capítulo 23 - Managing Six Sigma': Por último, acomete el tema de las herramientas de gestión donde no especifica mucho pero, en general, apuesta por las herramientas de dirección de proyectos.

  • PARTE 6: 'THE PART OF TENS': Una parte que reúne una serie de conclusiones y consejos agrupados de diez en diez. 

    • 'Capítulo 24 - Ten Top Do's and Don'ts of Six Sigma': Recoge las diez cosas que se han de hacer o no en una iniciativa Six Sigma.

    • 'Capítulo 25 - Ten Ways to Gain Synergies with Lean and Six Sigma': Proporciona un decálogo que favorece la convergencia de Six Sigma con Lean Management.

    • 'Capítulo 26 - Ten Places to Go for Help': Orienta al lector sobre otros diez sitios donde obtener más información.
'Six Sigma for dummies' es un libro interesante, riguroso y con mucho empeño en explicar de una forma sencilla todos los conceptos de Six Sigma. Creo que tiene mucho mérito lo que consigue pero, aún así, no es un libro tan sencillo en algunos momentos como pudiera pensarse, especialmente cuanto se adentra en los temas más estadísticos. No es un problema achacable al libro ni sus autores: es el propio tema el que dificulta un tratamiento demasiado simple si no se quiere caer en la superficialidad.

Creo que es, realmente, un buen recurso para iniciarse en Six Sigma y, en ese sentido, cumple plenamente con lo que entiendo son sus objetivos.

Craig Gygi

(Fuente: Traducción y ligera elaboración propia de su biografía en StrategicProductivity.)

Craig Gygi
La carrera de Craig Gygi se ha enfocado en ayudar a las empresas a implementar una forma de trabajar sostenible, escalable y mejor. Su innovación, pasión, diligencia y liderazgo de operaciones, ha llevado a aquellos con los que ha trabajado a obtener una mayor satisfacción de cliente, incremento de los ingresos y valor para los accionistas, mejores márgenes y una apreciablemente mejor experiencia de los empleados y compromiso de los mismos.

Antes de fundar Strategic Productivity, Craig trabajó como ejecutivo senior, consultor y asesor de negocios. Como COO de Purple, un distribuidor de tecnología multicanal, dirigió la estrategia y ejecución del diseño de nuevos productos, procesos operativos, cadena de suministro global, fabricación, experiencia de cliente, métricas y sistemas posibilitando una valoración de 1 billón de dólares a los meses del lanzamiento.

Como vicepresidente ejecutivo de Operaciones en MasterControl, líder de software QMA en la nube, Craig condujo las operaciones globales a multiplicarse por tres al tiempo que duplicaba su productividad. Craig también ha ejercido otros roles, incluyendo el de CEO, excelencia operacional six sigma, desarrollo de software, diseño de productos, servicios analíticos, farmacia y dispositivos médicos, aerospacial, electrónica y dirección general. Craig tiene experiencia operativa internacional en el Pacífico Sur, Asia y Europa.

A Craig le encanta aprender y enseñar. Ha sido autor de varios libros superventas sobre Operaciones y mejora basadas en datos. También ha enseñado Operaciones en la Eccles School of Business en la Universidad de Utah. Cientos de profesionales se han beneficiado de su formación, coaching y mentoring en Operaciones y resolución de problemas.

Craig tiene el grado y máster en Ingeniería Mecánica de la Brigham Young University.

En su tiempo libre, disfruta en familia de la escalada, esquí alpino, bicicleta de montaña, navegar y servicios a la comunidad y la iglesia.

Puedes saber más del autor visitando su perfil en LinkedIn

Ficha técnica:

miércoles, 10 de octubre de 2018

Mister Proper y los procesos de negocio. El método de las 5S


Si, aunque parezca mentira, Mister Proper puede hacer algo por nuestros procesos de negocio, por su eficiencia y por la calidad del conjunto. Porque aplica el método de las 5S.

Con frecuencia la mejora de los procesos de negocio puede implicar técnicas complejas, rediseños brillantes y también la aplicación de avanzadas y sofisticadas tecnologías. Así es, y así tenemos que hacerlo. Nada hay de malo en ello, sino todo lo contrario.

Pero también hay formas sencillas, muy sencillas, de mejorar nuestros procesos de negocio o el funcionamiento de nuestra empresa en su conjunto.

Muy en concreto, hay un método que podríamos denominar preventivo o, nunca mejor dicho, higiénico, que sorprende por los sencillo y elemental y que, sin embargo, produce buenos resultados. Se trata del método de las 5S nacido, como tantos otros métodos de esta índole, en Japón.

La esencia del método es muy, muy simple: mantén el orden y la limpieza en los puestos de trabajo. Y sólo con eso, se pueden obtener importantes mejoras de productividad y calidad.

El nombre del método viene, como en tantos casos, de la primera letra en Inglés de las acciones que componen el método. Esas acciones y el método en sí mismo, son las siguientes:

  • (S)ort (clasificar): Se trata de revisar todos los equipos y materiales de los puestos de trabajo y determinar qué es lo que debe permanecer allí. Cualquier cosa que ocupe un lugar innecesario debe ser llevado al sitio que le corresponde o, simplemente, hay que deshacerse de ello.

  • (S)traighten (ordenar): Tras el paso anterior, todo lo que queda en el puesto de trabajo es realmente esencial. Ahora, el siguiente paso, es asignar a cada cosa un sitio concreto y claramente determinado, de forma que todo deba estar en su lugar y, cuando no es así, sea muy evidente ese desorden.

  • (S)crub (limpiar): Limpiar, sí limpiar, todo lo que esté en el puesto de trabajo, incluyendo, si es necesario, el barnizar o pintar.

  • (S)tandarize (estandarizar): Hacer que, en la medida de lo posible, todos los puestos de trabajo sean similares, lo que facilita que distintas personas puedan adoptar el mismo lugar de trabajo

  • (S)ustain (sostener): Hacer un calendario o plan de mantenimiento para aplicar de nuevo las 5S al puesto de trabajo.

¿A que, en el fondo, nos resulta familiar? Es casi, casi, lo que nuestras madres siempre nos pidieron, pero ahora llevado al puesto de trabajo. Es como acudir a Mister Proper para que mejore nuestros procesos. Pues, precisamente por lo simple, por lo que de sentido común tiene, ya nos da la pista de que debe ser bastante eficaz.

Además, es un método al alcance de cualquier empresa u organización y que, aunque inicialmente surge de entornos de fabricación, es aplicable también en oficina.

¿A qué esperamos, pues?

Yo, de momento, tras acabar este artículo, voy a ir revisando lo que tengo encima de mi mesa de despacho desde donde escribo...

lunes, 8 de octubre de 2018

Recordando las siete formas de desperdicio en procesos


En el artículo anterior hablábamos de unos criterios sencillos para identificar qué tareas de un proceso o qué características de un producto no añaden valor para un cliente. En metodologías de calidad como Six Sigma o Lean, lo que no añade valor se considera desperdicio ('muda' por su denominación japonesa) y es candidato a ser eliminado.

En el ámbito de Six Sigma, y como nos recuerdan Craig Gygi y Bruce Williams en 'Six Sigma for dummies', los posibles desperdicios se agrupan en siete categorías.

Ya hemos hablado de ellas alguna vez pero, dado que últimamente estamos tratando mucho de procesos de negocio en este blog, vale la pena recordarlas. Esas siete categorías son las siguientes:

  • Transportation (transporte): El tener que mover piezas, material o información no añade valor para el cliente porque de hecho, por sí mismo, no cambia ni la forma encaje o función del producto o servicio que estamos generando. Por tanto, no satisface uno de los criterios de adición de valor y es desperdicio.

  • Waiting (esperas): Cuando una persona, o pieza, material, material, información o equipo permanece inactivo y sin que se haga nada o sin que se haga nada sobre él, no estamos añadiendo valor y es desperdicio. En la fuente citada se cita una excepción en que la espera si añade valor como es el caso de la maduración del vino o el queso, pero es que en este caso particular la espera sí que produce cambios en el producto y unos cambios valorados, y mucho, por el cliente.

  • Overproduction (exceso de producción): El exceso de producción consiste en una producción excesiva a sabiendas, en previsión de una demanda futura. Aunque el exceso de producción puede ser un acto de previsión, el problema que genera es que, en general, va acompañado de otras formas de desperdicio como esperas o inventario. Por ello, en general, producir en exceso genera más daño que beneficio y por eso se considera desperdicio.

  • Defects (defectos): Este caso es muy fácil de entender. Generar un producto defectuoso puede implicar un trabajo tirado directamente en la basura o, en otros, la necesidad de un retrabajo adicional para corregir el defecto.

  • Inventory (Inventario): El inventario entendido en sentido amplio (puede ser realmente materiales o productos en un almacén pero, también, elementos en proceso o productos terminados aún no distribuidos e, incluso, información pendiente de procesar) consume recursos como, por ejemplo, espacio físico y sin embargo no cumple ninguno de los tres criterios de adición de valor.

  • Motion (movimiento): Cualquier proceso que exiga movimiento de personas o equipos, más allá del mínimo imprescindible, es una forma de desperdicio porque consume recursos sin aportar valor.

  • Extra processing (procesado extra): igualmente, hacer un procesado excesivo, más allá de lo requerido, no añade más valor pero sí que consume recursos.

Los autores citados nos sugieren aplicar el acrónimo TWO DIME que, literalmente significa dos monedas de diez centavos y que recoge las iniciales de las siete categorías en Inglés. Para el público de habla hispana el valor nemotécnico de ese acrónimo es menor, evidentemente, que para los norteamericanos, pero algo puede ayudar.

Finalmente, decir que a la hora de aplicar esta tipología, así como los tres criterios que veíamos en el post anterior, creo que es necesario aplicar el sentido común, como la excepción de la espera en el caso del vino y el queso nos demuestra. Se trata de entender el mensaje de fondo y que lo que estas categorías quieren decir, y aplicarlo con cordura a nuestra empresa y nuestros procesos.


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viernes, 5 de octubre de 2018

Tres criterios simples para reconocer la adición de valor para el cliente


Uno de los 'mantras' de la Calidad y la Gestión de Procesos de Negocio, es que las tareas que se ejecutan, o las características de producto que se incluyen, deben añadir valor para el cliente. En caso contrario se consideran desperdicio y son candidatas a ser eliminadas en busca de la eficiencia.

Es cierto que no todo lo que no añade valor se puede eliminar. Puede ser necesario por motivos regulatorios o de gestión. Pero, desde luego, es una buena forma de buscar tareas o características candidatas a la eliminación.

Para aplicar este simple razonamiento, evidentemente, tenemos que ser capaces de identificar qué añade valor y qué no. Una labor que, aunque a simple vista parece sencilla, en el análisis detallado de un proceso puede no resultar tan evidente.

En el libro 'Six Sigma for dummies', Craig Gygi y Bruce Williams nos ofrecen tres simples recetas, tres heurísticas, para reconocer qué es lo que añade valor para el cliente, ya sea una tarea de un proceso o una característica de un producto:

  • Lo primero es comprobar si la tarea o característica en cuestión cambia de alguna manera la forma, encaje o función de lo que se está creando para el cliente. Si la respuesta es negativa, la tarea o característica no añaden valor ya que, en el fondo, el cliente ni lo percibe.

  • ¿Se crea la característica o se ejecuta bien la tarea a la primera? Si la respuesta es negativa, no estamos en el camino de crear valor

  • Quizá, la pregunta más evidente: ¿está el cliente dispuesto a pagar por esa característica o por que se realice esa tarea? Si la respuesta es no, el cliente, que es quien manda a estos efectos, no reconoce el valor.

Según esta forma de trabajo, para que una tarea o característica se considere que añade valor debe responder afirmativamente a las tres preguntas. No vale sólo con una o dos. A las tres. En caso negativo, la tarea o característica se considera desperdicio, el famoso 'muda' japonés y es, por tanto, candidato a la eliminación.

Así de simple, al menos en teoría.

Aunque ya lo hemos hecho alguna vez en este blog, en el próximo artículo, tipificaremos, con la visión de Six Sigma, los tipos de desperdicio que nos podemos encontrar.


lunes, 1 de octubre de 2018

DMAIC: Recordando las cinco fases de la metodología de proyectos Six Sigma


Sólo a modo de apunte. Para algunos, quizá, el descubrimiento de una metodología. Para otros un mero recordatorio. ¿Qué es eso de DMAIC?

DMAIC es un acrónimo que designa las fases de la metodología de proyectos Six Sigma, un acrónimo que resultará bien conocido para los especialistas en calidad o, por supuesto, en Six Sigma, pero quizá no sea tan conocido para el resto.

Lo que significan las letras del acrónimo es:

  • (D) efine: El primer paso consiste en definir el problema. En esta fase se establece el contexto, se identifican las métricas principales y se definen los objetivos del proyecto.

  • (M) easure: Medida...algo muy propio de Six Sigma. Se obtiene el nivel de capacidad y rendimiento del proceso actual o sistema objetivo de mejora y se identifican todos los factores que conducen a esos resultados.

  • (A) nalyze: Se acorta el número de factores posibles a unos pocos, los que se entienden más críticos. Y se usan datos y herramientas para entender las relaciones causa-efecto.

  • (I) mprove: Se desarrollan y validan las modificaciones que conducen a una mejora en el proceso o sistema.

  • (C) ontrol: Se establecen planes y procedimientos para asegurar que las mejoras son realmente adoptadas y, además, sostenidas en el tiempo.
No son unas fases que resulten sorprendentes. Parecen, más bien, sentido común. Y así es pero, sí querría señalar que, un poco subrepticiemente, de una forma no del todo evidente en la sencilla explicación que antecede, se 'cuela' el rigor y afán numérico propio de Six Sigma.

Cuando definimos el problema y establecemos métricas y objetivos se hace una forma exacta y cuantitativa. Cuando medimos, por supuesto, estamos tomando datos cuantitativos. Cuando analizamos buscamos relaciones causa-efecto (atención: causa-efecto, no mera correlación) y nos apoyamos en datos y herramientas para asegurarnos que tal relación existe. Cuando mejoramos, buscamos mejoras en los indicadores que hayamos seleccionado. Y cuando controlamos, nos aseguramos, midiendo de nuevo, que realmente las mejoras se están aplicando.

No es, pues, DMAIC una filosofía vacía, un término publicitario o un método superficial. Hay mucho rigor, números y técnicas para asegurar que se consiguen resultados.
  
Recordémoslo.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

¿Las especificaciones bailan la RUMBA?


No, no exactamente. Las especificaciones no bailan la rumba, pero según Six Sigma, las especificaciones deben ser RUMBA.

¿Qué quiere decir ese galimatías?

Six Sigma es una disciplina que pone mucho énfasis en el rigor, en los números, en la medición y en la estadística. En ese sentido, y antes de decir si un proceso, o una característica de un proceso, es bueno o malo de forma cualitativa, define exactamente qué ese eso de ser bueno y malo, cuánto de bueno y cuánto de malo.

Para dejar claramente establecido qué rangos de valores son los esperados se establecen las denominadas especificaciones. Para encontrar una definición más rigurosa de lo que es una especificación acudimos al libro 'Six Sigma for dummies' de Craig Gygi y Bruce Wiliams. Allí nos dicen:

A specification is the value separating acceptable from unacceptable performance.

Hay varias formas de hacer especificaciones. Podemos poner un límite superior a los valores aceptables de una variable, o un límite inferior, o ambos, o poner un objetivo respecto al cual se admiten variaciones pequeñas. En cualquier caso, la especificación es clara, rigurosa y numérica.

¿Y qué más?

Pues ahí es donde entra la RUMBA. Y entra la RUMBA con mayúsculas porque estamos hablando de un acrónimo. Un acrónimo usado en el mundo Six Sigma para declarar qué cualidades debe tener una buena especificación. Son éstas:

  • (R)easonable: razonable, en el sentido de que represente unas necesidades reales de los clientes y que realmente esté relacionada con la característica o proceso que queremos controlar.

  • (U)nderstandable: entendible, que todo el mundo la comprenda y no de lugar a malentendidos o malas interpretaciones.

  • (M)easurable: medible, que se pueda conocer realmente su valor.

  • (B)elievable: creíble, que sea aceptada por los equipos

  • (A)ttainable: conseguible, que realmente se pueda alcanzar el cumplimiento de esa especificación

Visto así, la cosa resulta sencilla y, además, muy muy razonable. Casi podríamos decir que la aspiración a disponer de unas especificaciones RUMBA es, en sí mismo, un planteamiento RUMBA: razonable, entendible, creible y conseguible... quizá sólo le falta el ser medible.


lunes, 24 de septiembre de 2018

Algunas ideas fundamentales sobre Six Sigma


Me encuentro repasando las ideas fundamentales sobre Six Sigma y, para hacerlo más sencillo, he acudido al libro 'Six Sigma for dummies' de Craig Gygi y Bruce Williams.

De sus primeras páginas he entresacado algunas afirmaciones que me ha parecido interesante traer a colación aquí. 

Empiezo con una afirmación apasionada de los autores, que es la que abre el libro:

Six Sigma is the single most effective problem-solving methodology for improving business and organizational performance.

Pasión y un poco de marketing aparte, es curioso que en esta primera afirmación no mencionan ni la palabra proceso ni la palabra calidad, conceptos ambos muy importantes en Six Sigma. Pero unas líneas más abajo ya nos hacen intuir un poco más de qué estamos hablando: 

Six Sigma is about applying a structured,scientific method to improve any aspect of a business organization, process, or person.

Aquí sí que vemos ya aparecer el proceso aunque, cierto es, mezclado con organización y con personas. Este trío, procesos, organizaciones y personas va tan unido que puede resultar lógico el entrelazarlos en una descripción de Six Sigma y, en realidad, en cualquier método o práctica sobre procesos. Pero de la frase anterior, quizá es más importante destacar ese carácter estructurado y científico que caracteriza a Six Sigma y que, probablemente, sea uno de sus elementos mas diferenciales frente a otro tipo de prácticas relacionadas con procesos.  

En otro orden de cosas, y aunque Six Sigma surgió en el ámbito de la calidad pero los autores nos advierten:

Six Sigma was once a quality-improvement methodology, but now it's a general purpose approach to minimizing mistakes and maximazing value.

Es decir, que Six Sigma ha superado sus planteamientos iniciales circunscritos al ámbito de la calidad, para ir más allá. La verdad es que eliminar errores tiene todo que ver con la calidad pero es cierto que también afecta a otros aspectos del cuadrilátero del diablo como son el tiempo y el coste y, en ese sentido, va más allá de la mera calidad. Si a eso añadimos la maximización del valor, sí que estamos yendo más allá de la calidad y adentrándonos en una visión más orientada a cliente, lo cual confiere a Six Sigma un ámbito muy amplio y que encaja muy bien con la visión de procesos.

Otra afirmación que me parece vale la pena comentar es la siguiente:

Six Sigma helps organizations achieve breakthrough improvement, not incremental improvement.

Es decir, Six Sigma no se queda en pequeñas mejoras incrementales sino que aspira a mejoras radicales. Correcto, pero sin que eso suponga minimizar el impacto de Six Sigma, por limpieza conceptual conviene de todas formas poner esta afirmación en perspectiva. No vamos a negar, por supuesto, que Six Sigma pueda conseguir grandes mejores, mejoras radicales pero, cuando se compara con otros planteamientos, muy en concreto, con la reingeniería de procesos de Hammer y Champy, Six Sigma resulta algo más conservadora, o la reingeniería más audaz, si se prefiere. Al fin y al cabo, Six Sigma tiene mucho que ver con medición y para ello tienes que partir de unos procesos y unas operativas establecidas y trabajar sobre ellas, mientras que la reingeniería desafía todo lo existente apostando por la hoja en blanco.

Dos afirmaciones adicionales cierran este artículo y refuerzan esa filosofía de la medición y el control. Así, por ejemplo, nos dicen:

Managerially speaking, the goal of Six Sigma is to inject control, predictability, and consistency of results into the production of a successsful organization.

Esto es clave en el planteamiento de Six Sigma y, probablemente, uno de sus grandes valores. Esa consecución del control, consistencia y predecibilidad son claves desde luego para la calidad pero también apoyan el resto de objetivos de los procesos: eficiencia, agilidad, valor... 

Y, además de esa predecibilidad, Six Sigma apuesta decididamente por la medición, como muy bien se encargan de resaltar los autores:

Six Sigma is different from other performance improvement approaches in its focus on business financials and measurable operational improvements.

Al final, y resumiendo un poco lo comentado nos encontramos en Six Sigma con un método científico y estructurado que, basado en el control y la medición permite obtener consistencia, eliminar errores y, en general, conseguir mejoras no sólo de calidad sino también de incremento de valor.

No sé si alcanza la frase anterior la categoría de una definición pero sí, espero, que sea una descripción que recoja esas ideas fundamentales sobre Six Sigma.

miércoles, 19 de julio de 2017

La empatía que conduce a la eficiencia


La empatía es una virtud muy humana, una virtud que, en el mundo profesional, relacionamos con la comunicación, con el 'engagement', quizá con el liderazgo...pero pocas veces se nos habrá ocurrido ponerla en relación con algo tan'árido', tan aparentemente maquinal como es la eficiencia ¿verdad?

Pues a lo mejor tenemos que cambiar de opinión. Leyendo en 'The DevOps Handbook' algo más de detalle sobre los tres caminos de DevOps, y en concreto sobre el primero, el que promueve el paso rápido entre el desarrollo y la operación, en busca de la agilidad y calidad,  me encuentro la siguiente afirmación:

According to Lean, our most important customer is our next step downstream. Optimizing our work for them requires that we have empathy for their problems in order to better identify the design problems that prevent fast and smooth flow.

Según los principios de Lean, adoptados por DevOps, cada elemento de la cadena productiva de tecnología debe estar pendiente del siguiente eslabón, pero no de una forma mecanicista, más propia de una cadena industrial tradicional, sino de una forma empática, es decir, entendiendo y anticipándose a los problemas que el siguiente del equipo se puede encontrar. Si esta empatía existe, se harán todos los esfuerzos por evitar problemas al siguiente eslabón y, de esta forma, se ganará agilidad, se eliminarán retrabajos y, en conjunto, se ganará eficiencia.

Tal vez, lo humano sea eficiente o, quizá, ya que somos humanos, hemos de tratarnos como tal si queremos sacar lo mejor de nosotros... y obtener frutos de eficiencia y calidad.

miércoles, 22 de abril de 2015

Perspectivas y definiciones sobre calidad de servicio en telecomunicaciones

La calidad es un atributo del que realmente existen muchas perspectivas... y no necesariamente correctas... ni coincidentes. No suele ser lo mismo la calidad percibida por un cliente que la calidad objetiva medida, y tampoco suele ser coincidente el entendimiento de la calidad desde un punto de vista de marketing o desde un punto de vista de operaciones o fabricación.

O quizá coincidan más de lo que parecen...pero adoptando diversos puntos de vista.

En el ámbito de las telecomunicaciones esto se complica un poco más porque, en este sector, y desde una perspectiva muy de red, la calidad de servicio (QoS, Quality Of Service) tiene su propio significado relacionado con la diferenciación de tráficos y su tratamiento diferenciado, como ahora veremos.

Por eso, me ha gustado encontrar, y quería recoger en este blog, las diferentes perspectivas y definiciones que sobre calidad de servicio ofrece Toni Janevski en su libro 'NGN, Architectures, protocols and services'.

Son cuatro:

1.- La definición de la ITU-T


QoS is the totality of the characteristics of a telecommunications service that bear on its  ability to satisfy the stated and implied needs of the users of the service.

Una definición algo vaga...pero correcta y que pone en relación las características del servicio con el cliente.

2.- La perspectiva de la red

La siguiente perspectiva que nos ofrece el autor es la de la red, con un concepto que aplica mucho precisamente en el ámbito de redes IP en general y de NGN en particular:

Qos can be defined as the ability for segmenting traffic or differentiating between traffic types in order for the network to treat certain traffic flows differently from other.

Este sentido es al que me refería más arriba y es muy propio de las telecomunicaciones.

3.- La satisfacción del usuario

Esta perspectiva es, si se quiere, más marketiniana, más inespecífica y más subjetiva.:

QoS can also be defined as a criterion of the degree of user satisfaction of the offered service.

Y parece que vale como concepto de calidad de servicio para casi cualquier sector.

4.- La ingeniería de tráfico tradicional

Finalmente, una nueva perspectiva muy cercana a la red:

QoS refers to measurable parameters and techniques to select, control (e.g. via an admission control), measure, and guarantee the required quality for a given service.


Parecen muy diferentes, pero en realidad son diferentes perspectivas, diferentes puntos de vista y todas las definiciones tienen que ver entre sí más de lo que parece. Veamos:

  • Nuestro objetivo último es el cliente y su percepción sobre el servicio (a esto se refiere la definición 3)

  • Ahora bien, dejando aparte aspectos emocionales, intangibles o de percepción, que también existen, se entiende que la calidad percibida por el cliente tiene que ver con una serie de características del servicio (definición 1) 

  • Objetivar y garantizar esas características nos lleva a establecer y medir una serie de parámetros (definición 4) 

  • Y, en el caso de redes generalistas, redes sobre las que se ofrecen muchos servicios diferentes, cso de la Red IP/NGN, el poder garantizar esos parámetros nos lleva a, como primer paso, poder separar y tratar de forma diferenciada, flujos de información correspondientes a servicios diferentes con unos requisitos de calidad diferentes (definición 2).

Visto así parece que todo encaja, ¿no?

De las cuatros perspectivas/definiciones, tres son muy propias del ámbito de las telecomunicaciones, y todas parecen todas bastante heterogéneas entre sí. Sin embargo, y si bien se piensa, solo son, en el fondo diferentes perspectivas. y diferentes gestiones para un único fin: el cliente.


lunes, 13 de agosto de 2012

Los factores de la confianza según Feltman

La confianza es un factor de enorme relevancia dentro de los nuevos medios sociales y, en general, en todo tipo de relaciones humanas de naturaleza tanto comercial como personal.

Ahora bien, puede ser interesante profundizar un poco más e intentar definir o explicar en qué consiste exactamente la confianza. Según Charles Feltman, un coach y consultor que ha escrito el libro 'The Thin book of Trust' son cuatro las facetas de la confianza:
  • Sinceridad (sincerity) : lo que quiero decir es lo que digo, digo lo que quiero decir y actúo conforme a ello.
  • Fiabilidad (reliability): cumplo lo que prometo.
  • Competencia (competence): tengo todo lo que es necesario para hacer el trabajo.
  • Atención (care): tengo en mente tus intereses tanto como los míos.
Un listón alto...pero necesario y que como consumidores y como personas, esperamos de nuestros contactos y de las empresas y organizaciones que nos proveen de productos y servicios.

Y no quisiera dejar de anotar cómo algunos factores, muy en especial el de la fiabilidad, coinciden con las definiciones modernas de calidad. Tal vez, es que confiamos en quien nos garantiza calidad, en sentido amplio.

miércoles, 15 de junio de 2011

Dimensiones de la calidad en productos y servicios

Leyendo sobre dirección de operaciones, repasando, en realidad, un antiguo manual, me he encontrado con una lista de las dimensiones de la calidad que no he querido dejar de consignar en este blog, aunque sólo sea como unas notas que pueda consultar posteriormente... a la vez que la pongo a disposición de mis visitantes y lectores.

Se distingue entre las dimensiones de calidad en productos y en servicios. Veámoslo.

DIMENSIONES DE LA CALIDA DE PRODUCTOS

En este caso, las dimensiones de la calidad han sido identificadas por David Garvin. Son las siguientes:
  • Actuación las características operativas del producto, sus prestaciones, probablemente lo que más coincide con el concepto 'vulgar' de calidad.
  • Rasgos: características secundarias pero atractivas de un producto (ej. las bondades de la radio de un coche).
  • Fiabilidad: probabilidad de un funcionamiento correcto, habitualmente medido mediante el MTBF.
  • Durabilidad: vida operativa esperada de un producto.
  • Conformidad: adecuación de un producto a sus especificaciones de diseño.
  • Capacidad de servicio: asociado, típicamente, al servicio posventa y la posibilidad y velocidad de las eventuales reparaciones.
  • Estética: autoexplicativa...y subjetiva.
  • Calidad percibida: relacionada con la reputación de la empresa.
DIMENSIONES DE LA CALIDAD DE LOS SERVICIOS

Las ideas sobre calidad en servicios provienen de los estudios de Parasuraman, Zeithaml y Berry quienes identificaron diez dimensiones o factores genéricos en la calidad de los servicios que las empresas prestan a sus clientes.
  • Tangibles: la prueba física del servicio, como pueden ser, por ejemplo, los típicos camiones marrones de UPS.
  • Fiabilidad: constancia de la actuación y consistencia del servicio.
  • Grado de respuesta: voluntad y/o facilidad de los empleados para prestar el servicio.
  • Competencia: adecuada capacitación de los trabajadores para prestar el servicio.
  • Amabilidad: gentileza, cortesía, consideración...
  • Credibilidad: confianza que se genera, honestidad de los trabajadores.
  • Seguridad: ausencia de peligros, riesgos o dudas.
  • Acceso: Facilidad de contacto con el servicio.
  • Comunicación: ofrecimiento de información (ej. en atención médica, información del médico a paciente o familiares)
  • Comprender al cliente: entendimiento de sus necesidades.
Aunque parece una selección bastante acertada y plenamente vigente de las dimensiones de calidad, me quedo con ciertas ganas de leer teorías más modernas al respecto, especialmente en el caso de los servicios.

¿Qué papel se le concedería hoy día, por ejemplo, a la involucración de los clientes en el diseño/prestación de los servicios? ¿Y a la RSC de la empresa? ¿al consumo energético? ¿A los factores sociales? ¿a la innovación? ¿a la conveniencia? ¿al respeto al medio ambiente? ¿a la experiencia de cliente?

lunes, 14 de junio de 2010

El reverso tenebroso de Internet (III). la cultura de la mediocridad

El tercer jarro de agua fría a cargo de Nicholas Carr en su libro 'El gran interruptor'.

Ahora le toca el turno a la calidad de los contenidos, especialmente a lo que a contenidos de tipo cultural se refiere.

Carr comenta que Internet permite la 'disgregación de contenidos'. Así, por ejemplo, un álbum musical que antes se comercializaba como una unidad (en LP, CD, DVD...) se puede descomponer ahora en sus canciones. De esta forma, y con la facilidad que Internet añade para la interacción, la búsqueda, la selección, los usuarios puede elegir los contenidos que más desean, pueden adaptarlos a sus propios deseos y necesidades.

Al respecto de esto, nos dice Nicholas Carr:

"Desde su punto de vista [de los economistas] así es como deberían funcionar los mercados. Los consumidores deberían poder comprar precisamente aquello que desean sin tener que 'malgastar' tiempo en lo que no desean...

El Wall Street Journal ... anuncia una nueva era en que no habrá que 'pagar basura para obtener lo bueno'.
"

Sin embargo, tras razonar que en este mercado, acostumbrado a lo fragmentado y lo gratuito, la inversión en trabajos creativos podría no estar justificada económicamente para una empresa, nos advierte:

"Lo que se sacrifica puede que no sea lo anodino, sino la calidad. Podemos encontrarnos con que la cultura de la abundancia que se está produciendo en el World Wide Computer no es más que la cultura de la mediocridad, con muchos kilómetros de anchura pero con una profundidad de escasos centímetros."

Y lo cierto es que algo de eso sentimos, algo de eso intuimos. No cabe duda de que Internet añade una gran eficiencia económica, que facilita enormemente el contacto entre oferta y demanda y la adaptación de la primera a la segunda. Y esto que, pensando en términos puramente económicos, parece beneficioso, se tambalea un tanto cuando pensamos en bienes culturales, en bienes superiores. ¿Quién y cómo decide ahora la calidad? ¿Qué incentivo hay para contenidos de calidad que, en el caso de la cultura, pueden resultar francamente minoritarios?

Es un peligro, es cierto. No sé, sin embargo, si la propia economía de Internet nos da la respuesta en forma de economía de larga cola donde quizá los bienes culturales superiores puedan ser, en efecto, minoritarios y aún así tener mercado por mor de Internet. O quizá la respuesta proviene de una economía más tradicional: si de verdad esos bienes culturales superiores son deseables, si proporcionan valor de una forma u otra, tendrán demanda y por tanto, mercado, oferta y difusión.

Quizá el peligro no sea tal...pero para los que amamos la cultura, sí que produce un cierto vértigo, una cierta desazón, esta eventual economía de la mediocridad.

jueves, 6 de mayo de 2010

El miedo como enemigo de la calidad

¿Nos imaginábamos la calidad como algo aburrido, burocrático, poco humano? ¿Pensábamos que la libertad, la espontaneidad, la conversación, no tenían nada que ver con la calidad?

Veamos qué nos dice Edwards Deming, uno de los gurús de la Calidad Total, tal y como lo cita Christopher Locke en 'El manifiesto cluetrain':

"Eliminad el miedo"

Así de simple, así de rotundo.

Una organización donde sus miembros temen expresarse, dialogar, actuar, innovar, una organización con miedo, en defintiva, es una organización de empleados asustados que no entregan lo mejor de sí mismos, donde no fluye el conocimiento, no se generan buenas prácticas, no se aprovecha ni desarrolla el capital intelectual...y todo eso es enemigo de la calidad.

Al final, el factor humano sigue presente...

sábado, 31 de octubre de 2009

La calidad en entredicho

Hace no tantos años, la calidad tomó un fenomenal protagonismo en la agenda de la gestión empresarial. Impresionados por los éxitos de la industria japonesa, Estados Unidos y Europa giraron sus ojos hacia el orientey descubrieron cosas como los círculos de calidad o el Kanban, se redescubrió a Deming, se instituyó la certificación ISO 9000 y todo pareció culminar en el establecimiento de las teorías y prácticas Seis Sigma, la máxima calidad como objetivo y obsesión, una calidad establecida, normada, medida... encorsetada.

Pero esta idea de la calidad está hoy día fuertemente cuestionada, desafiada. En el mundo acelerado en que vivimos, es más importante la adaptación a ese cambio continuo, la velocidad de respuesta, la agilidad...que persegir el último sigma. No es que la calidad no sea importante...es que ha dejado de ser la reina de la estrategia competitiva. Se impone un enfoque más ágil y pragmático. Tal vez no necesitemos seis sigma sino tres sigma... si eso nos permite responder antes a los cambios en el mercado.

Seth Godin nos lo dice así de claro en su último libro, 'Tribus':

"La calidad no sólo no es necesaria para muchos productos, además, tampoco es deseable".

Y también: "La perfección es una ilusión".

No se refiere, por supuesto, a que la calidad no tenga su valor y que no sea necesaria en según qué casos, pero cómo tambien afirma este gurú:

"Cuanta más moda, menos necesaria es la calidad".

A lo mejor no hay que recurrir a los gurús del management. Para pragmatismo y sentido común nos basta nuestro refranero:

"Lo mejor es enemigo de lo bueno"

No es, en el fondo, que se cuestione la calidad, sino que se la pone en su justo punto, como parte de un todo que debe definir la mejor respuesta en un mercado competitivo.