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miércoles, 12 de abril de 2017

Cinco formas de comunicar una idea



En realidad, se trata de algo más que de comunicar.

Se trata de que la idea, aquello que te apasiona, aquello en lo que crees, o aquello que deseas promover, adquiera forma y capacidad de movilización en la mente de tus interlocutores.

Esa es la esencia de la comunicación, esa es la herramienta del liderazgo y ese es, en fin, el objetivo de un speaker cuando se enfrenta a un público: llevar una idea a la mente de su audiencia.

Y para ello, según nos explica Chris Anderson en su libro 'TED Talks. The offcial TED guide to public speaking', existen cinco grandes formas de conseguirlo

  • Conexión: es decir, un acercamiento personal a los interlocutores. Reconociendo que las personas son entes sociales, se intenta establecer una forma de relación, de cercanía. Técnicas como mantener el contacto visual, usar el humor o mostrar vulnerabilidad se mueven en esta dimensión.

  • Narración: hablamos de contar historias, de usar métodos cercanos a la literatura o el cine.

  • Explicación: un método algo más clásico, consiste en desgranar las ideas, hacerlas comprensibles, por complejas que puedan ser.

  • Persuasión: ahora el foco es convencer, hacer cambiar de opinión, y para ello recursos como anécdotas que apoyen la tesis, validación de terceros o ejemplos reales, pueden ser herrameintas válidas.

  • Revelación: quizá la más dificil de explicar, se trata de maravillar a la audiencia, hacer que contengan la respiración, mediante demostraciones espectaculares, usando la imaginación, los sueños...
Estos mecanimos pueden entremezclarse, pero a pesar de ello tienen personalidad propia y conviene conocerlos y dominarlos si queremos ser convincentes, transmtir de forma efectiva las ideas en las que creemos, movilizar a los demás.

Sólo una advertencia, esas técnicas no pueden sustituir sino complementar, los dos factores más importantes y de los que hemos hablado recientemente en este blog: la autenticidad y el tener realmente ideas, tener realmente algo que transmitir.

lunes, 4 de agosto de 2014

La economía digital y la supervivencia de las ideas

La economía digital es una economía acelerada.

Una economía, afortunadamente dominada por la innovación constante, por los continuos cambios, por las nuevas tecnologías y productos, por la incesante aparición de startups y por el culto al emprendedor...

Pero esta economía digital es también ferozmente darwiniana, una economía donde las empresas, incluso las de éxito, desaparecen en poco tiempo, donde nadie tiene garantizada su supervivencia en el medio plazo, casi ni en el corto...

¿Nadie? ¿Nada?

Bueno, es posible que algo quede, que algo sea más estable. Si no fuera así pudiéramos encontrarnos sin una base sobre la que sustentar el progreso, la economía e incluso la sociedad.

Y ese algo son las personas, sus actitudes, sus ideas y su conocimiento.

Aunque las empresas puedan desaparecer, las personas que las constituían, se redistribuyen, con alguna baja ciertamente, en nuevas empresas u organizaciones Y de esta forma, las ideas y el conocimiento, que al fin y al cabo es en lo que se asienta el progreso, no se pierden...solo se redistribuye.

Algo así es lo que nos dice Geoffrey Moore en el prefacio a la edición revisada de su afamado libro 'Crossing the chasm':

In high tech, the good news is that, although we lose our companies with alarming frequency, we keep the people along with the ideas, and so the industry as a whole goes forward vibrantly, even as the names on our paychecks slide into another seamlessly.

Aunque como individuos ese movimiento continuo de empresas nos asuste, aunque se tambaleen nuestras lógicas aspiraciones a la estabilidad profesional y económica, también debemos ser capaces de reconocer que esa redistribución de personas entre empresas es enriquecedora y fuente de oportunidades profesionales e incluso personales.

Eso sí, para ello debemos aportar a esa economía digital y la aportación, ya se ha dicho, viene del conocimiento y viene de las ideas... 

martes, 27 de julio de 2010

El precio de las ideas

¿Cuánto vale una idea? Seguro que si pensamos en nuestras propias ideas, en nuestros razonamientos, en nuestras invenciones, tendremos la sensación de que son algo muy valioso.

Y, en cierto sentido, creo que es así, que nuestro pensamiento, nuestro intelecto, nuestras ideas, nuestras producciones artísticas, científicas o técnicas, son lo mejor de nosotros.

Bien, pero ¿qué dice el mercado al respecto? ¿En cuanto valora las ideas?

Según razona Chris Anderson en 'Gratis', no parece que las ideas, en este mundo de Internet y Web 2.0, tengan un alto valor de mercado.

¿Por qué?

Por dos motivos. En primer lugar, ahora que todos nos podemos comunicar con todos, ahora que la expresión y difusión de ideas se ha hecho fácil y sencilla para todo aquel que desee hacerlo, las ideas han dejado de ser un bien escaso para pasar a ser un bien abundante. Y es una regla de la economía que lo abundante ve rebajado su precio pudiendo llegar, incluso, a la gratuidad.

Por otro lado, el coste marginal de transmitir las ideas, en este mundo digital, es prácticamente nulo. Y esto apunta, igualmente a un precio nulo, a la gratuidad.

Así lo expresa Anderson:

"...las ideas son el último producto abundante que se propaga a coste marginal cero".

Así que ya lo sabemos: el precio por nuestras ideas es cero.

¿Triste?

Puede parecerlo en un primer vistazo, pero más adelante podremos ver que la cosa no es tan grave, que las ideas, como cualquier otro producto gratuito, tiene su forma indirecta de ser valorados y que reporten a quien sepa cómo hacerlo, la compensación que merece.

Por ahora, sigamos pensando y generando ideas...