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jueves, 6 de octubre de 2011

Presentación: La metodología Getting Things Done (GTD) de David Allen

Inaguro la sección de presentaciones con una sobre un tema que hemos tratado en este blog no hace demasiado tiempo: la metodología GTD de David Allen recogida en su libro 'Organízate con eficacia'.

Se trata de un método exhaustivo y sistemático para el tratamiento de todas las 'cosas' que tenemos en mente y queremos o tenemos que realizar, tanto en el plano profesional como personal. Una metodología que no sólo pretende aumentar la productividad personal sino también aliviar el estrés.


Si quieres leer el texto que explica la teoría, puedes encontrarlo en mi página personal pinchando aquí.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Las cuatro reglas fundamentales de la productividad y la eficiencia

En los últimos meses he abordado, y este blog es testigo de ello, la lectura y estudio de diversas teorías y técnicas sobre productividad y eficiencia desde muchos puntos de vista, tanto de la eficiencia en procesos productivos industriales como la productividad personal.

El antecedente más lejano es el estudio de las técnicas de Lean Management de Womack y Jones concentradas en el libro 'Lean thinking' que, aunque enfocadas fundamentalmente hacia la fabricación, tienen su aplicación también en el campo de los servicios.

A esto se añade la lectura sobre GTD (Getting Things Done), la famosa metodología para la productividad personal creada por David Allen y que recoge en su libro 'Organízate con eficacia'.

Ultimamente he leído y comentado 'La semana laboral de 4 horas' una obra que, si bien no exclusivamente, ni siquiera principalmente centrada en la productividad, sí que la trata con asiduidad y que se sitúa, en cierto sentido, en un terreno intermedio: habla sobre todo de productividad personal pero también de técnicas de productividad y eficiencia en los negocios.

Si contemplo en perspectiva estas obras observo que, independientemente de que hablemos de productividad o eficiencia, de entorno personal o de empresa y de productos o servicios, existen una serie de reglas y patrones comunes, una suerte de reglas fundamentales que gobiernan la eficacia, la productividad y la eficiencia.

Este artículo recoge y comenta brevemente esas reglas, que casualmente son cuatro, como las reglas fundamentales de las matemáticas y el cálculo. Cuatro reglas que, además, se aplican en cascada, siendo prioritarias o precedentes en el tiempo, bien que no de forma rígida, las que aparecen más arriba en la lista

Son estas:
  • 1.- ELIMINAR: Si duda, la forma más radical, el mayor ahorro de tiempo y recursos, se produce cuando se dejan de hacer cosas. Evidentemente, ese no hacer debe tener criterio. En el Lean management y Lean manufacturing se intenta eliminar de los procesos productivos lo que se denomina 'muda', despilfarro, es decir, todos aquelos pasos que no aportan valor. Tim Ferriss, por su parte, nos refiere como guía al principio de Pareto o del 80/20 y a concentrarnos en ese 20 por ciento de las causas que produce el 80 por ciento de los efectos (unos efectos que él enfoca principalmente a ingresos), abandonando el resto.
  • 2.- SISTEMATIZAR: Para todo aquello que no hemos eliminado, que no tiene sentido eliminar, lo que hemos de hacer es sistematizar. Es decir, hemos de esforzarnos en definir procesos y procedimientos claros e inequívocos. Probablemente no lo logremos en todos los casos, pero hay que extender la sistematización lo máximo posible. El sistematizar, clarificar y homogeneizar procesos y procedimientos permite concentrar actividades, aplicar economías de escala, bajar cualificaciones, disminuir curvas de aprendizaje, ahorrarse inspecciones, evitar errores. Pero, sobre todo, la sistematización es un habilitador imprescindible para las otras dos reglas: automatizar y delegar. Las tres fuentes citadas, el Lean Management, la metodología GTD y las estrategias de Tim Ferriss, son propuestas, más o menos explícitas, de sistematización.
  • 3.-AUTOMATIZAR: Una vez sistematizado un proceso podemos y debemos intentar automatizarlo, en el sentido de que pueda ser realizado por máquinas, típicamente ordenadores, aunque también pudiera tratarse de, por ejemplo, robots o máquinas herramienta. El fundamento de esta regla es evidente: las tareas repetitivs son en general realizadas con mucha mayor eficacia y eficiencia por máquinas. Las persona deberían concentrarse en esa parte más creativa y compleja que no es posible automatizar (a veces ni siquiera sistematizar) y a las que las máquinas no llegan.
  • 4.- DELEGAR: Se trata de poder encomendar a otras personas u organizaciones las tareas. En la medida en que dichas tareas estén claras, serán más fáciles de delegar y precisarán menor supervisión y control y, por tanto, consumo de recursos. En el caso de tareas de gran volumen y claramente sistematizadas se podría pensar, tal y como propone Ferriss, en mecanismos de externalización: outsourcing y offshoring. Ferriss lleva al extremo esta práctica proponiéndola, no solo en el mundo de la empresa, sino incluso también para tareas personales. Esta regla ayuda a la eficiencia en la medida en que la persona u organización en que delegamos la tarea sea más competente o eficiente llevándola a cabo que nosotros mismos. Por otro lado, también actúa a modo de apalancamiento, permitiendo abarcar mucho más trabajo, puesto que una parte de él se delega en terceros.
Las cuatro reglas son, en el fondo, clásicas, alguna pudiera hasta parecer taylorista, pero son una aplicación de la pura experiencia y si mantienen su validez para la productividad tanto personal como de empresa, de productos y servicios, debe ser que son algo así como principios universales, expresiones destiladas de mero sentido común.

viernes, 22 de julio de 2011

La metodología GTD de David Allen

'Organízate con eficacia' es el libro que recoge la afamada metodología GTD ('Getting Things Done') para la gestión del tiempo y la productividad personal de David Allen.

El libro está conformado por trece capítulos, agrupados en tres partes.

La primera parte, 'El arte de organizarse con eficacia', plantea primero la problemática de la sobrecarga de 'cosas por hacer', el estrés que produce el mantener todo ello en la mente y cómo es fundamental el recoger todas 'las cosas' en un punto, para poder tomar decisiones conscientes sobre ellas y para liberar la mente de ese constante recuerdo, martilleo e inquietud que supone el tener que recordar todo lo pendiente de hacer. El segundo capítulo 'Controle su propia vida: cinco pasos para administrar el flujo de trabajo' resulta fundamental pues en él, de forma resumida, expone toda la metodología GTD.

La segunda parte 'Practicar la productividad sin estrés' desarrolla cada uno de los aspectos fundamentales de la metodología. Así, en cada uno de los siete capítulos que la conforman desarrolla los siguientes siete temas:
  • La puesta en marcha de la metodología
  • La recopilación de 'cosas' pendientes
  • El procesamiento del 'cesto' de 'cosas' pendientes
  • Los recipientes de información que se deben crear
  • La revisión
  • La elección de opciones
  • El control de proyectos
La tercera parte, compuesta por tres capítulos, analiza las positivas consecuencias o poderes que la aplicación de esta metodología conlleva, y que el autor resumen en tres, que dan nombre a los respectivos capítulos:
  • El poder del hábito de recopilar
  • El poder de la decisión sobre la acción siguiente
  • El poder de centrarse en los resultados
Al tratarse, en el fondo, de la descripción de una metodología, no pude ser nunca un libro de lectura apasionante pero tampoco debe pensarse en un libro árido. Se trata de una obra de una más que correcta factura y que se lee como lo que es: la descripción de una herramienta metodológica de productividad personal.

Lo que sí resulta más que interesante, y que justifica la fama del libro, es la metodología en sí misma y que, aunque en algún momento me ha parecido ligeramente compleja para su aplicación práctica sí me parece muy acertada y que merece, no sólo su estudio. sino también su aplicación.

David Allen

(Fuente: solapa del libro) David Allen es presidente de David Allen & Co. y cuenta con una experiencia de más de veinte años como consultor y formador de ejecutivos. Es considerado uno de los expertos en productividad más influyentes del mundo y ha trabajado para multitud de organizaciones y empresas entre las que se encuentran Oracle, L. L. Bean, QVC y el Banco Mundial. En la actualidad vive en Ojai, California.

Es el desarrollador de la metodología GTD (Getting Things Done) que se recoge precisamente en este libro.

Puedes saber más acerca de David Allen y la metodología GTD en la página de su compañía. También puedes seguirle en Twitter bajo el username de @gtdguy.

Ficha técnica:
TITULO: Organízate con eficacia. Máxima productividad personal sin estrés.
EDITORIAL: Empresa activa
AÑO: 2002
ISBN: 978-84-96627-8-6
PAGINAS: 361

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jueves, 21 de julio de 2011

#macrotweet: Visión y tarea

Una visión sin una tarea es solo un sueño. Una tarea sin una visión es un trabajo fatigoso. Pero cuando la visión y la tarea van de la mano son la esperanza del mundo.

Inscripción en una iglesia de Sussex (Inglaterra) de 1730
Citada por David Allen en 'Organízate con eficacia'

miércoles, 20 de julio de 2011

El poder de la acción siguiente

Dos son, en mi opinión, las grandes aportaciones de la metodología GTD de David Allen, para la productividad personal.

La primera es la sistematización de la recopilación y procesamiento de todas aquellas 'cosas' que tenemos pendientes. Quizá esta sea la parte nuclear y más conocida de la metodología.

La segunda, quizá menos exclusiva de GTD, quizá menos atribuida a la misma y más compartida con otras metodologías y técnicas y de productividad, iniciativa y transformación, es la que constituye el objetivo de este artículo: el foco en la acción siguiente.

El enfocarnos siempre en determinar un siguiente paso concreto, algo específico que hacer  a continuación, es lo que convierte el mero pensamento o debate en acción, lo que separa la ilusión o la preocupación de la consecución de resultados.

Cuando finalicemos una reunión, preguntémonos, por supuesto, qué conclusiones hemos obtenido o qué hemos acordado pero también, mucho más importante, qué es lo que vamos a hacer, concretamente, respecto al tema tratado para hacerlo avanzar. Cuando tengamos un problema, determinemos el inmediato curso de acción para su resolución, cuando un proyecto, el siguiente paso para que avance, cuando un sueño, qué es lo primero que vamos a hacer para que se convierta en realidad...

Si el proyecto es complejo o el sueño ambicioso, no nos empeñemos en hacer una completa planificación, pero sí determinemos qué vamos a hacer a continuación. Empecemos, demos un paso, el primero... y luego el siguiente...

El mero pensamiento y debate, el recrearnos en el problema, proyecto o anhelo, si no pasa de ahí, puede conducir al ensueño, al bloqueo, a la inacción e incluso a la ansiedad y el estrés. La acción siguiente rompe ese bloqueo, genera acción, avance, resultados...y nos reconcilia con nosotros mismos a la par que genera confianza en la obtención del resultado deseado.

¿Te parece relevante esta técnica? 

¿Si? 

Pues... ¿qué es lo primero que vas a hacer para comenzar a aplicarla?

martes, 19 de julio de 2011

#macrotweet: el exceso de compromisos

Parece que está en la naturaleza de muchos de nosotros comprometernos a hacer más cosas de las que en realidad podemos asumir. Nos citamos para reuniones y más reuniones a todas horas, asistimos a actos intempestivos que generan ideas y obligaciones que debemos asimilar, y nos enredamos en proyectos que tienen la capacidad de propulsar nuestra inteligencia creativo hasta niveles cósmicos.
David Allen
'Organízate con eficacia'

lunes, 18 de julio de 2011

Los tres tipos de actividad laboral. Equilibrios y desequilibrios.

Según afirma David Allen, en su libro 'Organízate con eficacia', existen tres tipos básicos de actividades que realizamos durante la jornada laboral, a saber:
  • Realizar un trabajo predefinido
  • Realizar el trabajo a medida que éste surge
  • Definir el trabajo
Sin entrar a comentar en detalle lo que Allen afirma respecto de cada una, y las implicaciones de cara a la metodología GTD, no me resisto, sin embargo, a hacer algunos comentarios basados más en la experiencia y observación personales que en lo que en el libro se comenta, aunque creo que mis reflexiones se encuentras bastante alineadas con la doctrina de David Allen.

El primero es la preponderancia que, por desgracia, parece tener la segunda de las actividades, el realizar el trabajo a medida que surge en nuestra actividad diaria. Parece que el mundo actual, tan dominado por la prisa y el estrés, acompañados o generados por el constante cambio y una cierta impredecibilidad de los acontecimientos, y complementado por las abrumadoras posibilidades multicanal de ser abordados por jefes, clientes o colaboradores de forma presencial, a través deteléfonos fijos y sobre todo móviles, correos electrónicos, SMS e incluso medios sociales en Internet, hace que nos rindamos, que reduzcamos nuestro trabajo a un mero procesamiento de los eventos que entran, como si de un sistema de producción por lotes, basado en pedidos y colas, se tratase.

¿No nos damos cuenta de lo importante que es, de cara a ganar productividad, la primera de las actividades, a saber, planificar el trabajo, contemplar en perspectiva todo lo que tenemos que hacer y elegir de forma consciente y racional qué es lo siguiente a abordar? ¿No vemos lo importante que es el que dominemos nuestro tiempo y nuestros compromisos en lugar de reaccionar al último evento en forma de llamada, correo electrónico o SMS? La respuesta inmediata puede generar en nosotros y nuestros interlocutores una falsa sensación de capacidad de respuesta, disponibilidad y eficacia...pero, al menos en lo que a eficacia se refiere, creo que estamos justo en el extremo opuesto.

Más importante aún es, en mi opinión, saber reservar tiempo para la tercera actividad, definir el trabajo. En ella, bajo mi punto de vista y aunque creo que Allen no es tan claro al respecto, es donde se sitúa la estrategia, la creatividad y la innovación, la reflexión más profunda y creativa, la exploración de nuevas posibilidades, la definición de nuestros objetivos vitales y laborales, nuestros métodos y formas de abordar los problemas, nuestras relaciones...

Puede que la dedicación en tiempo no siga esta mismo orden pero, al menos en cuanto a necesidad y calidad del tiempo invertido, diría que el orden de importancia de las tres actividades identificadas por Allen debería ser el siguiente:
  • Definir el trabajo
  • Realizar un trabajo predefinido
  • Realizar el trabajo a medida que éste surge
...es decir, probablemente, justo lo contrario de lo que hacemos en el día a día...

viernes, 15 de julio de 2011

Nuestro índice de cobertura personal

En teoría financiera y sobre todo operativa y de gestión de stocks se habla de índice cobertura que, aproximadamente vendría a significar el tiempo para el que tenemos existencias en nuestro stock para, sin una nueva entrada de dichas existencias, poder seguir satisfaciendo el consumo medio sin generar una ruptura de stock.

El índice de cobertura tiene una doble lectura: por un lado nos proporciona seguridad (disponemos de existencias suficientes para 'sobrevivir') pero, por otro, tiene connotaciones negativas puesto que el disponer de stocks genera costes e ineficiencias.

David Allen, en su libro 'Organízate con eficacia', nos proporciona unos datos que me han hecho pensar en este ratio pero aplicado a nostros mismos y nuestras reservas, entendidas como cosas por hacer y un consumo entendido como tiempo.

Refiriéndose a "la lista acumulada de todas las acciones que ha de llevar a cabo: todas las llamadas telefónicas que ha de hacer, los correos electrónicos a los que ha de responder los recados que debe hacer y los asuntos que quiere comunicarle a su jefe y a su pareja" nos proporciona el siguiente dato:

"Si se detuviera el mundo ahora mismo y no recibiera ningún otro dato del exterior ni de usted mismo, probablemente le harían falta entre trescientas y quinientas horas para despachar todos esos asuntos"

De alguna forma, nuestro índice de cobertura personal es, precisamente, esas trescientas a quinientas horas: tenemos trabajo seguido, sin ninguna nueva entrada, para unas trescientas a quinientas horas.

En el lado positivo podemos pensar que estamos vivos, que tenemos trabajo, objetivos y anhelos vitales. Pero, por otro... ¡Quinientas horas! ¡Casi 21 días sin comer ni dormir! ¡Más de 62 jornadas laborales!... sólo para despachar todo lo que YA tenemos pendiente.

¡Díos mío! No me extraña que andemos estresados...

jueves, 14 de julio de 2011

#macrotweet: El coste de la inactividad

Cualquier programa o acción conlleva riesgos y costes, pero son mucho menores que los enormes riesgos y costes que provoca la cómoda inactividad
John F. Kennedy
Citado por David Allen en 'Organízate con eficacia'

miércoles, 13 de julio de 2011

Cinco pasos hacia el control del tiempo y la propia vida

En el artículo anterior, titulado 'Metodología como antídoto para la sobrecarga y el estrés' comentábamos cómo uno de los motivos del estrés que tiende a dominarnos, es el asumir un exceso de compromisos y, sobre todo, no tener suficientemente controlado qué es lo que tenemos pendiente en cada momento. Y decíamos que la respuesta de David Allen a esa problemática era la metodología, en concreto, la metodología GTD (Getting Things Done).

No vamos a describir ahora la metodología GTD, pero sí quisiera resaltar los cinco principios básicos, los cinco pasos para el control, que Allen nos sugiere y que sirven de pilares para la metodología.

Esos pasos son:
  • Recopilar: recoger todo aquello que nos llama la atención
  • Procesar: tratar las cosas recogidas y decidir qué tenemos que hacer con ellas
  • Organizar los resultados
  • Evaluar las opciones disponible y elegir el curso de acción
  • Actuar

A estos cinco pasos los agrupa David Allen como la "gestión horizontal". La gestión vertical, complementaria de esta, consiste, simplemente, en tratar 'cosas' a diferentes niveles de detalle, desde el día a día hasta nuestros planteamientos vitales.

Parece sencillo, ¿verdad?

Pues, en el fondo, GTD no es más que aplicar estos pasos de forma ordenada y rigurosa.

Si la recompensa es el control de la propia vida, el equilibrio y la productividad, parece que vale la pena intentarlo ¿no?

lunes, 11 de julio de 2011

Metodología como antídoto para la sobrecarga y el estrés

Recientemente he finalizado la lectura de 'Organízate con eficacia', la ya clásica obra de David Allen donde explica su metodología GTD (Getting Things Done) para la productividad personal.

Tiempo habrá en breve para comentar diversos aspectos del libro y de la metodología pero, para este primer artículo sobre el particular, me quedo con la explicación que el autor proporciona para el estrés y la ansiedad en la que solemos vivir inmersos.

Para Allen, el problema radica, básicamente, en que adquirimos muchos compromisos con nosotros mismos y con los demás, tanto en nuestra vida laboral como personal. La obligación que sentimos por esos compromisos adquiridos pero, sobre todo, la incapacidad para saber exactamente todo de lo que tenemos que hacer en un momento dado, cuál es el conjunto real de compromisos asumidos, es lo que nos provoca ansiedad y estrés y lo que nos priva, también, de tomar las mejores decisiones en cada momento.

Así lo expresa en las primeras páginas del libro:

"Ahora son pocas las cosas que parecen claras durante mucho tiempo, y lo mismo ocurre con nuestro trabajo y con la aportación que debemos realizar para hacerlo bien. Permitimos que entren grandes cantidades de información y comunicación del resto del mundo y generamos un volumen de ideas y acuerdos con nosotros mismos y otras personas de nuestro propio mundo. Sin embargo, no estamos equipados adecuadamente para afrontar esa enorme cantidad de obligaciones internas y externas."

La respuesta de Allen ante esa sobrecarga, ante esa miríada de compromisos, no será ni la negación, ni el filtrado ni el sobreeesfuerzo, sino metodología, simple metodología. Una metodología que nos permitirá, ante todo y sobre todo, conocer en todo momento cuáles son los compromisos externos e internos adquiridos así como una forma ordenada de gestionarlos y renegociarlos.

De forma muy simplificada, en eso consiste GTD, en metodología.

En al próximo artículo, alguna pincelada sobre esa metodología.

jueves, 7 de julio de 2011

#macrotweet: El derecho a renegociar compromisos

Las organizaciones deben crear una cultura que acepte que todo el mundo tenga más trabajo del que puede hacer, y en la que sea recomendable renegociar los compromisos relacionados con lo que la gente no hace.
David Allen
'Organízate con eficacia'

martes, 26 de abril de 2011

#macrotweet: confianza en las decisiones

La decisión de actuar es intuitiva. El desafío consiste en pasar de tener la esperanza de haber elegido lo correcto a la confianza de que se trata de la opción adecuada.
 David Allen
'Organízate con eficacia'

lunes, 3 de enero de 2011

Las recetas para la productividad de David Allen

'Sé más eficaz', a pesar del título que sugiere un libro de autoayuda, no es exactamente eso. En realidad se trata de un conjunto de recetas que interpreto como ideas complementarias del método GTD (Getting Things Done) desarrollado por el autor, sin llegar realmente a exponer un corpus de doctrina o un detalle organizado del método GTD, materia que supongo objeto de un libro anterior.

Entre las ideas fundamentales que se entresacan, se observa la obsesión por apuntar todos los proyectos y tareas, por revisarlos regularmente y por negociar con uno mismo las prioridades inmediatas, lo que se puede posponer y lo que no. El autor defiende que el mantener apuntado y controlado todo el censo de lo que tenemos pendiente libera nuestra mente de la necesidad de recordarlo y del estrés que supone la sensación de tener muchas tareas por hacer, lo que permite una mayor energía y concentración en la tarea de cada momento.

El libro se estructura en cuatro partes:
  • Primera parte: Vacía tu mente para ser más creativo
  • Segunda parte: Enfoca tu atención de manera productiva
  • Tercera parte: Crea estructuras funcionales
  • Cuarta parte: Relájate y ponte en marcha
  • Quinta parte: No olvides los principios básicos
aunque sin que, en mi opinión, las temáticas de cada parte se encuentren nítidamente separadas.

La organización de libro recuerda, eso sí, a los libros de autoayuda o para directivos, con capítulos (uno por receta) cortitos, de tres o cuatro páginas en el formato de bolsillo, de fácil lectura y comprensión, y plagados de citas de personajes conocidos y no tan conocidos que actúan a modo de complemento, ilustración y motivación y que han constituido, para mí, uno de los mayores atractivos durante la lectura. Además, el número, 52, tampoco parece casual, puesto que coincide con el número de semanas de un año.

El volumen, pues, sin lograr, y probablemente sin pretender, darnos una visión ordenada de la forma de mejorar la productividad personal, sí aporta muchas ideas valiosas, inspiradoras o para la reflexión.

David Allen
Nacido en 1945 y licenciado en historia americana por la Universidad de California en Berkeley, David Allen ejerció en sus primeros años multitud de profesioes incluyendo la de camarero, profesor de karate, cocinero, gestor de una agencia de viajes, etc.

A partid de 1980 ha enfocado sus esfuerzos a la productividad, gestión del tiempo y coaching ejectuvo.

Es el fundador de la David Allen Company, creador del método "Getting Things Done (GTD)" y ha escrito, incluyendo éste, tres libros hasta la fecha.

Puedes obtener más información sobre David Allen, su método, su compañía y sus actividades en la página oficial .

Ficha técnica:
TITULO: Sé más eficaz. 52 claves para mejorar tu productividad en la vida y en el trabajo.
AUTOR: David Allen
EDITORIAL: Alienta editorial
AÑO: 2003
ISBN: 978-84-92414-18-5
PAGINAS: 255

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lunes, 20 de diciembre de 2010

Dos notas críticas sobre priorización de tareas

Me encuentro leyendo el libro 'Sé más eficaz' de David Allen, uno de los gurús de la gestión del tiempo y la productividad personal, y creador del método 'Getting Things Done (GTD)'.

A lo largo de sus páginas veo muchos detalles interesantes, pero quisiera anotar aquí dos críticas que hace el autor acerca de la gestión del tiempo tradicional.

En primer lugar traigo a colación un defecto, una mala práctica, en la que solemos incurrir en nuestra particular gestión del tiempo:

"Todos tendemos a recuperar los elementos almacenados en nuestra mente a partir del criterio de lo más reciente en el tiempo y lo más intenso(emocionalmente) lo cual difícilmente puede considerarse el sistema más eficiente para la recuperación de datos."

Creo que es cierto. Cuando la gestión del tiempo no se realiza de forma consciente y sistemática, cuando no tenemos una lista de tareas o un plan concreto, nuestra gestión del tiempo tiende a ser de naturaleza reactiva, atendiendo a los asuntos según surgen y con una priorización inconsciente que favorece a lo último que nos llama la atención o nos presiona a su cumplimiento y, en otras ocasiones, a aquello que nos resulta emocionalmente más necesario atender por agrado o, por el contrario, por eliminar la tensión o estrés asociado al incumplimiento. No parece, desde luego, una forma ni sistemática ni eficiente de actuar... pero probablemente es la reacción natural.

Aunque he querido anotar la crítica de arriba, más me ha llamado la atención una segunda crítica mucho más explícita y no ya a un comportamiento espontáneo, sino a las técnicas tradicionales de gestión del tiempo basadas en la priorización de tareas:

"Atribuyo parte de la culpa de esta situación al código de actividades ABC que se ha extendido últimamente en los talleres de gestión del tiempo y establecimiento de prioridades. Entiendo que se enseñe a las personas que si tienen un margen para decidir qué deben hacer con su tiempo, algunas elecciones generan mejores resultados que otras. Pero el defecto de este principio es que anima a descuidar la responsabilidad de gestionar muchas cuestiones abiertas que no desaparecen simplemente porque no sean una prioridad tipo A."

Se refiere el autor a una técnica de gestión de tareas que clasifica éstas en clases A, B y C según su prioridad... y lógicamente atiende las más prioritarias en primer lugar. Como bien apunta David Allen, el problema de esta forma de actuar, y como he podido experimentar en primera persona, es que, en momentos de alta sobrecarga y en que predomina lo urgente sobre lo importante, se acaba atendiendo únicamente a lo más prioritario (normalmente lo más urgente) y lo menos prioritario (normalmente coincidente con lo más importante, pero menos urgente) no recibe jamás atención...puesto que siempre existirán nuevas urgencias que acapararían los slots de tareas de tipo A.

¿El resultado? Con frecuencia las acciones estructurales y de fondo, no reciben ninguna atención.

Parece necesaria, pues, una nueva forma más equilibrada de asignar tiempo a los proyectos y las tareas, un método en que todas las tareas reciban la parte razonable de atención que merecen y ninguna tarea relevante quede abandonada.

¿Es el método 'Getting Things Done' la respuesta?