Six degrees is the product of our modern society -a result of our insistence on keeping in touch.
Albert László Barábasi
'Linked'
Reflexiones y lecturas sobre tecnología, economía, empresa y sociedad en un mundo digital
Six degrees is the product of our modern society -a result of our insistence on keeping in touch.
Recojo, para mi propio resumen, y para información de cualquier visitante de este blog, los números mágicos que voy identificando como aquellos que gobiernan el comportamiento de las redes sociales.
Todos los que estéis interesados en redes sociales seguramente conoceréis la famosísima teoría de los seis grados de separación según la cual, una persona culquiera, tu o yo, está conectada con cualquier otra persona del planeta por un máximo de seis grados de separación, donde grado quiere decir un enlace, un contacto entre una persona y otra a la que conoce. Una ley que gobierna los contactos de todo tipo, no sólo los de las redes sociales de Internet.
Aún así, me pregunto si las redes sociales de Internet no alteran de alguna forma la teoría de los seis grados. Me pregunto si al eliminar de forma importante las barreras geográficas (no diría que completamente por cuestiones como, por ejemplo, el idioma o diferencias de desarrollo según países), si al hacer tan fácil y rápido hacer nuevos contactos, no aceleran la formación de estas redes de contactos. Y si esa aceleración no puede provocar que, no voy a decir que disminuyan los grados totales necesarios para llegar a toda la población mundial pero que, a lo mejor, sí que multipliquen de forma muy notable el número de personas a que se puede acceder en segundo y tercer grado.
Ahora que he alcanzado los 150 contactos directos en LinkedIn y más de un millón con menos de tres grados de separación, se me ha ocurrido hacer algún análisis cuantitativo de lo que mi situación de contactos puede arrojar de luz y ejemplo acerca del comportamiento de los contactos en redes sociales.
Por otra parte, si damos como cierta la teoría de los seis grados, eso quiere decir que puedo llegar a cualquier persona del planeta (suponiendo que todos los seres humanos vivos se encontrasen en LinkedIn, cosa, evidentemente no cierta) a través de sólo 5 intermediarios (seis grados). Esto supone que, asumiendo un número igual de contactos por cada uno de los intermediarios de los últimos tres grados, esos intermediarios necesitarían aportar unos 19 contactos (raíz cúbica de la división entre la población mundial y el número de contactos en el tercer grado).
Por otro lado, en el segundo grado no es muy sorprendente también un decrecimiento del rendimiento de contactos (tal y como sucede en mi caso en que, de mis 150 paso a una media de 76 en el segundo grado). En este caso, el razonamiento no es matemático sino meramente social: en un red social, especialmente, quizá, en una red social profesional como es LinkedIn, es fácil que tus primeros contactos se conozcan entre sí y se encuentren interconectados. Así, por ejemplo, entre mis contactos directos se encuentran una gran cantidad de compañeros de empresa que, lógicamente, en su mayoría se conocen entre sí y están conectados. Por tanto, pueden aportar menos contactos nuevos, diferentes. Sin embargo, una vez roto ese cluster, ese círculo de cercanía en el tercer contacto, no es demasiado raro que el rendimiento de contactos vuelva a crecer (en mi caso pasa a 95)...para, en los últimos grados, decrecer según lo hablado anteriormente.
Continuando con la lectura de "Revolución LinkedIn" me he encontrado con un debate, en el fondo ya algo manido, sobre las mejores políticas de contactos en redes sociales en general y en LinkedIn en particular. El debate se centraba acerca de si era mejor la cantidad o la calidad de los contactos. No me quedó claro cuál se consideraba mejor opción: me pareció que había opiniones o testimonios en ambos sentidos. Pero sí me valió para pensar un poquito acerca del tema y examinar mi propio comportamiento en ese sentido.
Lo que sí me parece interesante, y en cierto sentido lo aplico, especialmente en mi presencia en LinkedIn, es el hecho de que hay algunos tipos de contactos que son especialmente valiosos y deseables. Cuando leí sobre el experimento del mundo pequeño, recuerdo cómo se explicaba que los contactos tienden a situarse en una especie de clusters cuasi-cerrados, es decir en grupos que exhiben alta cohesion y conectividad interna pero pocas interacciones externas. Grupos que en el mundo analógico tendrían mucho que ver con la geografía y, quizá, la clase social pero que, en el mundo digital, en el universo 2.0, probablemente tengan más que ver con intereses o experiencias comunes. En cualquier caso, un cluster no deja de ser un sistema más o menos cerrado y, en ese sentido, menos en red y menos social.