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viernes, 7 de agosto de 2026

Google frente a la IA: tres formas de dilema del innovador

No sé si a los lectores de este blog les habrá pasado lo mismo que a mi pero, probablemente, dentro del panorama del sector tecnológico, contemplado fundamentalmente desde un punto de vista estratégico, desde que OpenAI lanzara ChatGPT ha flotado la pregunta, que personalmente yo mismo me he formulado, de cuál era el posicionamiento Google frente a la IA, cuál su estrategia, cuál su avance técnico real.

¿Está por delante o por detrás de OpenAI o de Antrophic? ¿Arrastra los pies porque no le conviene empujar para no dañar a su negocio de publicidad ligado al buscador o porque, realmente, sus competidores le han superado?

Recientemente, con la lectura del libro 'The Infinity Machine: Demis Hassabis, DeepMind and the Quest for Superintelligence' de Sebastian Mallaby que se centra en Demis Hassabis como personaje y en DeepMind como empresa he ampliado, y hasta cierto punto cambiado, mi opinión sobre el particular.  


Una estrategia competitiva de Google, quizá no bien percibida


Mi sensación personal, hasta hace bien poco, una sensación más intuitiva que otra cosa pero reforzada por los últimos  avances en Gemini, era que Google estaba 'nadando y guardando la ropa', es decir, que tenía capacidad tecnológica de sobra (incluso con modelos no lanzados o técnicas no publicadas) como para igualar o superar a sus competidores, especialmente OpenAI, cuando quisiera, pero que no pisaba el acelerador para no perjudicar su negocio principal. 

Y pensaba que, en esa estrategia, y una vez que la destrucción de su modelo de negocio basado en el buscador fuese inevitable, se lanzaría a tumba abierta a por el liderazgo en IA. Y mi sensación era que ya estaba empezando a acercarse a ese momento, que ya los últimos modelos Gemini igualaban e incluso superaban a los de OpenAI.

La lectura del libro que menciono, me hace reconsiderar parcialmente esa opinión y pensar que, quizá, sólo quizá, más allá de la protección de su negocio tradicional, realmente a nivel técnico Google fue  superado técnicamente durante un tiempo y sólo ahora está consiguiendo ponerse a la altura.  

En cualquier caso, lo que quiero comentar ahora es una visión más estratégica y de negocio de Google, su eventual dilema del innovador frente a la IA, un planteamiento, como digo, más estratégico que de capacidad tecnológica propiamente dicha.


El dilema del innovador


Antes de volver al caso de Google, recordar en qué consiste el famoso dilema del innovador ('innovator's dilemma').

El dilema del innovador fue descrito por el malogrado Clayton Christensen en su famoso libro del mismo título hace ya muchos años y describía el comportamiento, y el peligro, de empresas asentadas y bien gestionadas ante la llegada de tecnologías disruptivas..

En esencia viene a decir que las empresas asentadas y bien gestionadas tienen dificultades para identificar y apostar por innovaciones disruptivas. y que, precisamente, los mecanismos de decisión que las han llevado al éxito y a ser empresas bien gestionadas son los responsables de esa ceguera y ese error estratégico.

¿Por qué?

Pues porque los mecanismos de decisión se basan en evaluar las posibilidades de una tecnología y su retorno posible. Las tecnologías disruptivas se caracterizan, por un lado, por ser apuestas inciertas y, por otro, por que habitualmente debutan con unas prestaciones inferiores a las tecnologías que podrían sustituir.

Así las cosas, la decisión racional y de buena gestión parece ser desestimarlas y no apostar por ellas. 

Y ese es el error, porque cuando esas tecnologías disruptivas evolucionan y demuestran su verdadera capacidad, la empresa que no apostó por ellas, probablemente se quede fuera del mercado.


Los tres dilemas del innovador de Google frente a la IA


En el libro que indicaba más arriba, 'The Infinity Machine: Demis Hassabis, DeepMind and the Quest for Superintelligence' de Sebastian Mallaby, en un momento dado habla abiertamente del dilema del innovador de Google frente a la IA. Para ser más exactos, no habla de un dilema del innovador sino de tres dilemas que lo que describen realmente son tres motivos por los que, en su momento, la adopción de la IA podría perjudicar a su negocio principal. Son los siguientes:


  • El dominio de Google en las búsquedas dependía (y depende) de su reputación a la hora de ofrecer información fiable. Por tanto, no podía permitirse lanzar chatbots que dieran información errónea. Y, como sabemos, y especialmente al principio, los chatbots 'alucinaban' con cierta frecuencia.

  • Los ingresos de Google depeden de la publicación de anuncios junto a los resultados de búsqueda. No estaba claro, en realidad sigue sin estarlo del todo, cómo se podrían integrar los anuncios en el chat, cómo monetizarlo y cómo seguir manteniendo la posición privilegiada de Google en este campo. Eso tendía a obligar a Google a evitar los chatbots.

  • La enorme cuota de mercado de Google, percibida en ocasiones como un monopolio ilegal, se volvería insostenible si la empresa se ganara la antipatía de políticos, periodistas y anunciantes... y se percibía que, eventualmente, podría pasar apostando fuerte por la IA y chatbots basados en ella.


Estos son los tres motivos que, siguiendo a Mallaby, han paralizado a Google, al menos hasta cierto punto y en los dos primeros años tras ChatGPT, y que le han impedido, insisto que capacidad técnica aparte, dar poco más que una respuesta tibia al empuje de OpenAI.


¿Son esto realmente dilemas del innovador?


Los anteriores son motivos que, acertados o no, son razonables para esa cierta parálisis, o al menos lentitud de respuesta de Google ante el empuje de otros actores, muy especialmente OpenAI.

Sin embargo, estrictamente hablando, no creo que se puedan calificar exactamente de un dilema del innovador. Y creo que no porque no se trata de que Google no haya identificado a la IA como una tecnología a la vez valiosa y disruptiva (el verdadero dilema del innovador), sino que una posición, acertada o no, de proteger su negocio tradicional, le ha hecho 'no empujar', no asumir el liderazgo de la IA y dejar ese liderazgo en manos de otros actores, al menos temporalmente.

Si hago caso al libro mencionado, más allá de la posición estratégica, acertada o no, y al contrario de lo que era mi hipótesis, realmente el liderazgo técnico tampoco ha estado durante un tiempo en manos de Google, pese a ser los creadores del mecanismo de la 'atencion' y la arquitectura 'transformer' que han revolucionado toda la IA generativa.

Esto último, sí parece haber cambiado ya en el momento en que escribo estas líneas, momento en que no parece que Google esté por detrás de los otros grandes actores de la IA. Ahora mismo seguramente está más o menos a la par, aunque también es cierto que ya no sólo hablamos de OpenAI, siendo ahora mismo un rival igual de potente, Anthropic y, quien sabe si los modelos de pesos abiertos.


Conclusiones


Aparentemente, hay motivos tanto estratégicos como técnicos que explican por qué Google ha estado algo lento a la hora de responder la agresiva propuesta de Open AI. 

Y, en la parte más estratégica y de negocio, sus precauciones tienen que ver con la protección de su negocio tradicional, algo que, sin ser en mi opinión exactamente lo mismo que el famosos dilema del innovador de Christensen, si guarda algunas semejanzas.


viernes, 29 de marzo de 2013

Felicitado por Google


Una ya vieja aspiración de todos los negocios, y muy especialmente los digitales, es la adaptación al cliente: el conocer sus datos, sus gustos, sus necesidades, sus comportamientos, como una forma de mejorar y personalizar la experiencia y el 'engagement' y también, claro está, como una vía para conseguir la fidelización y las ventas cruzadas (cross-selling) o up-selling.

Este conocimiento del cliente es un activo de los negocios muy pequeños y muy locales (con clientela de un barrio) en que es posible el conocimiento a nivel personal de los clientes, sus nombres, sus gustos o cómo le va a la familia. Pero es muy difícil de mantener a medida que los negocios crecen y se hacen globales.

Y ese conocimiento del cliente a gran escala late en la filosofía del CRM (Customer Relationship Management) que ya hace unos años se encuentra entre nosotros.  Un conocimiento a gran escala que resulta hoy día imposible si no es con el auxilio de las tecnologías de la información.

Aunque la filosofía (y las soluciones) CRM existen desde hace ya al menos una década, lo cierto es que gana relevancia (y también posibilidades) en el mundo de Internet y de las redes sociales. Quizá uno de los actores de este nuevo mundo digital que mejor interpreta ese conocimiento del cliente es Amazon, con sus recomendaciones muy bien adaptadas al gusto del cliente.

Pero si un gigante del mundo digital nos conoce bien, seamos sus clientes o no, ese no es otro que Google. Y hoy he tenido una demostración de ello en una forma que me ha parecido simpática y bien orientada.

Es absolutamente conocida la austeridad de la página principal de Google donde, aparte del cuadro para introducir el texto a buscar hay poco más que un menú (de reciente introducción) y el logo de Google, un logo que, en ocasiones especiales, como por ejemplo las Olimpiadas, adopta formas artísticas conocidas doodles.

... y hoy he tenido un doodle personalizado, dedicado a mi... Bueno, supongo que no a mi, pero que sí se me mostraba a mi por algo personal.

Aclaro: hoy, mañana cuando publique este artículo, es (era) mi cumpleaños...y, por supuesto, 'Google lo sabía'. ¿Qué creeis, pues, que me he encontrado al entrar en Google? Pues si, un doodle de felicitación, con tartas y velas y un 'tooltip' que, claramente, rezaba ¡Feliz cumpleaños, Ignacio'.

Podeís ver el aspecto del doodle en el encabezamiento de este post.

No sé desde cuándo ha metido esta pequeña 'gracia' Google en su página principal. Estoy seguro de que el año pasado no estaba. Y también estoy seguro de otras dos cosas. Por un lado que, evidentemente, no es a mi únicamente, a quien ofrece esta página con doodle de felicitación; seguro que lo hace a todos los usuarios para los que es capaz de saber su identidad y conoce su fecha de nacimiento (típicamente, porque se encuentre, por ejemplo, en el perfil de Google+). Por otro, que es muy simple hacer este truco (cualquiera que sepa un poquito de informática se imagina perfectamente cómo se logra).

Aún así, debo confesar que me ha parecido simpático y no he podido reprimir una sonrisa... algo parecido a lo que logran algunos tenderos muy agradables de mi barrio cuando comentan chascarrillos, tienen algún detalle o cuentan chistes. Tenderos a los que, por supuesto, intento volver...

Un detalle, sólo un pequeño detalle, pero que acerca, siquiera ligeramente, a una empresa, en este caso Google, a un posible cliente, en este caso yo... y 'le hace volver'.

Simple pero efectivo. ¡Buen trabajo!

viernes, 30 de diciembre de 2011

La historia e impacto de Google según Ken Auletta

'Googled' es un extenso libro que nos narra la historia de Google por un lado y su influencia e implicaciones en diversas industrias pero muy especialmente en las de medios y publicidad, por otro.

El libro, compuesto por catorce capítulos organizados en cuatro partes, se construye a partir del material obtenido por el autor a partir de más de 150 entrevistas realizadas a miembros de Google, incluyendo a los dos fundadores, Sergey Brin y Larry Page, el actual presidente ejecutivo y a otros muchas otras figuras influyentes tanto de Google como de la industria de media.

Identificaría en él dos fases diferenciadas. En la primera se centra más en describir la historia propiamente dicha de la empresa y las personalidades, bastante atípicas y complejas, de sus fundadores; la segunda es casi más un análisis de la industria de medios y publicidad y su evolución y crisis derivados de la existencia de Google y del mundo de Internet.

La formación periodística del autor y la metodología de construir el argumento a partir de entrevistas se dejan traslucir en el contenido del libro en que se cita con muchísima frecuencia a diversos personajes y se enlazan declaraciones y opiniones de unos y otros con una línea argumental no del todo recta sino llena de pequeños vericuetos y digresiones.

'Googled' es un libro interesante, pero yo diría que peca un poco de exceso de extensión, de introducirse demasiado en su fase final en la problemática del sector de medios y publicidad desviándose un tanto de su cometido principal y de algunas simplificaciones y estereotipos, especialmente los ligados a Google como 'empresa de ingenieros'.

Con todo, no creo que exista ahora mismo una mejor fuente para conocer a esta emblemática empresa. cómo se ha ido conformando y la remodelación de ciertas industrias que puede provocar.

Ken Auletta
(Fuente: Traducción y elaboración propia de la entrada en Wikipedia)

Ken Auletta, nacido en Abril de 1942, es un escritor, periodista y crítico norteamericano.

Hijo de un padre italo-americano y una madre judía, creció en Brooklyn y se graduó en la State University of New York en Oswego (SUNY Oswego).

Auletta trabajó en la administración y en varias campañas políticas. En 1974 se convirtió en corresponsal político de New York Post. Posteriormente trabajó en illage Voice y New York magazine. Comenzó a colaborar en The New Yorker en 1977 siendo entre ese año y 1993 columnista semanal en materia política para New York Daily News. En 2002 fue editor invitado de 'The Best Business Stories of the Year'.

Desde 1992 ha escrito la columna 'Annals of Communications' para The New Yorker. Es autor de diez libros incluyendo 'Greed and Glory on Wall Street: The Fall of The House of Lehman' (1986), 'Three Blind Mice: How the TV Networks Lost Their Way' (1991), 'The Highwaymen: Warriors of the Information Superhighway' (1997), y 'World War 3.0: Microsoft and Its Enemies' (2001). Su libro 'Backstory: Inside the Business of News' (2003) es una colección de artículos publicados por él en The New Yorker. Otro de sus libros, 'Media Man: Ted Turner’s Improbable Empire' fue publicado en otoño de 1994 y 'Googled: The End of the World As We Know It' en Nv9iembre de 2009.

Auletta fue uno de los primeros en popularizar el concepto de las llamadas "autopistas de la información". Ha realizado el perfil de los principales personajes y empresas de la era de la información, incluyendo a Bill Gates, Rupert Murdoch, AOL Time Warner y The New York Times. El perfil de Ted Turner realizado en 2001 le valió el 'National Magazine Award'.

Auletta ha sido ganador de numerosos premios de periodismo y ha servido de jurado, entre otros del Premio Pultizar y el 'Livingston Award' para jóvenes periodistas.

Para conocer más sobre el autor y el libro puedes visitar su página personal en http://kenauletta.com/

Ficha técnica:

TITULO: Googled (Googleados). El fin del mundo tal como lo conocíamos
EDITORIAL: Sol 90 Idea
AÑO: 2011
ISBN: 978-84-9899-655-5
PAGINAS: 389

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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Google también caerá

El éxito es efímero. Probablemente en cualquier faceta, pero desde luego en la empresarial. Pocas compañías se mantienen muchos años en lo alto de los ranking, en el dominio del mercado, en la supremacía de su sector.

En la literatura empresarial es frecuente referenciar los éxitos y las prácticas de las grandes compañías, aquellas que dominan el mercado y sirven como referentes, como modelos y, en ocasiones, como justificación y casi excusa para fundamentar teorías, metodologías y estrategias.

Sin embargo, últimamente se empieza a observar cómo esta misma literatura empresarial se hace consciente de que las grandes empresas, las que ocupan los lugares predominantes en el Fortune 500 o en cualquier otro ranking del éxito, no se sostienen, que esas empresas top de hoy no conciden en buena proporción con las que ocupaban los puestos de privilegio hace a lo mejor una década.

La lucha competitiva es feroz, el mercado es muy dinámico, la supervivencia o, al menos, la supremacia es difícil, muy difícil.

Hacia el final de su libro 'Googled', Ken Auletta reflexiona más o menos en ese sentido a propósito de la empresa objeto de su análisis: Google.

Lo cierto es que hoy día, el éxito de Google es arrollador, su fortaleza financiera notable, su capacidad para innovar o, al menos, hacerse con innovaciones de terceros, altísima. Google es una empresa admirable y temible, que cada vez amenaza a más copmpetidores y sectores, que abarca cada vez más facetas de actividad, no ya sólo las búsquedas o la publicidad digital (adWords y AdSense), sino también la redes sociales (Google+), el cloud computing (Gmail, Google Docs,...), la movilidad (Android), los navegadores (Chrome), las comunicaciones y tantas y tantas otras áreas del mundo digital e incluso no digital.

El éxito y el crecimiento de Google parecen no tener fin...pero probablemente es una percepción falsa. Google también caerá. Surgirá algún competidor, o quizá una tecnología, o una regulación, o un nuevo modelo de negocio, que dañará irremediablemente la línea de flotación de Google. 

Hoy día parece inimaginable, pero Google caerá.

¿Quién es o será el mayor enemigo de Google? ¿Serán otros buscadores o portales como Yahoo? ¿Fabricantes de dispositivos y de servicios como Apple? ¿Actores del cloud computing y el e-commerce como Amazon? ¿Las operadores de telecomunicaciones? ¿Facebook? ¿Microsoft?

Es posible que sea alguno de los anteriores pero no muy probable. Lo más probable que suceda, como ya empieza a ser también una apreciación convertida en lugar común en la literatura empresarial, es que al competidor que acabará con Google aún no lo conozcamos, que aún no se haya constuido como empresa. Puede que, como ocurrió en los inicios de la época dorada de Sillicon Valley, algún joven genio esté trabajando ya en un garage en la tecnología o servicio que derrotará a Google. Puede que su inventor esté ahora mismo cursando estudios de primaria...o puede que no sepa hablar o que no haya nacido...

Pero en algún momento surgirá...y Google caerá.

Difícil de imaginar hoy, pero la historia enseña que será así.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Ingeniería versus Marketing: ¿Quién dirige la innovación?

No sé si es esta una falsa polémica, no estoy completamente seguro, siquiera, de si tiene sentido plantearla.

Cuando se habla de innovación es ya habitual el consabido aviso de que la innovación no es sólo innovación tecnológica, que se puede innovar en procesos de negocio, en imagen, en marca, en procesos operativos y logísticos... en todas las facetas realmente de la actividad de un negocio.

Quizá por eso, porque ya parece un mensaje asumido que la innovación es una función transversal, me ha sorprendido, y ha motivado la redacción de este artículo, alguna afirmación que me encuentro en el libro 'Googled' de Ken Auletta.

Se trata éste, de un libro que nos cuenta en detalle la historia de Google, su evolución y su relación con otras industrias, muy especialmente la de los medios y la publicidad. Ya desde el principio el autor insiste en que Google es una empresa fundamentalmente de ingenieros, con mentalidad de ingeniero y dirigida por ingenieros (con una visión, por cierto, algo simplificada y estereotipada de lo que es un ingeniero).

A lo largo de las páginas del libro desfilan muchos personajes, a muchos de los cuales ha entrevistado el autor.

Uno de ellos es Campbell, un personaje un tanto particular que parece tener unas funciones más de 'coach' que de verdadero profesional integrado en una empresa, en este caso, en Google.

Pues bien, este personaje hace la siguiente afirmación:

"Los ingenieros a los que se concede poder son el bagaje más importante de que puede disponer una empresa. [...] Para mi la meta es crecer, y el crecimiento pasa por el desarrollo de productos innovadores. La innovación se logra con buenos ingenieros, no con un buen departamento de marketing."

Para entender esta afirmación es preciso antes saber que, en efecto, Google es una empresa muy tecnológica y que, por tanto, la innovación que realiza, fundamentalmente una innovación en productos, se basa con frecuencia en innovación en tecnología y, por tanto, con una importante dosis de ingeniería. Aunque también es cierto que las herramientas que le proporcionan la mayor parte de sus ingresos, AdWords y AdSense, son un tipo de innovación que mezcla tanto innovación tecnologíca como en modelo de negocio.

Quizá, también, la frase pueda estar algo sacada de contexto. Aún así, y a pesar de la inevitable satisfacción que como ingeniero me produce oir semejante afirmación no dejo de preguntarme si no será ésta algo exagerada y simplista, si no ofrece una visión unilateral de lo que es la innovación.

Quizá, Campbell está pensando sólo en innovación tecnológica, y por ello concede esa preponderancia a la ingeniería. O quizá es que la tecnología tiene una componente de tangibilidad de la que que la marca o los procesos de negocio carecen, y eso nubla un tanto el juicio.

De momento, y a expensas de mejores consideraciones y opiniones, me quedo con la idea de con todo lo importante que la tecnología y la ingeniería son para la innovación, existen otras posibilidades, otras funciones de la empresa u otras áreas de actuación, en donde la innovación es también posible.

lunes, 17 de octubre de 2011

Consecuencias éticas y estéticas de la existencia de Google

Ya en uno de los primeros artículos de este blog, uno que publicaba en Febrero de 2009 bajo el título de 'Inquietante', me hacía eco de la importancia que Internet y los buscadores en general, y Google muy en particular, han adquirido en lo que a nuestra reputación se refiere. Todo lo que hacemos en Internet deja su rastro, una rastro además perdurable en el tiempo.

Aportaba entonces una cita de Thomas L Friedman que decía a las claras lo siguiente:

"Vive honradamente, porque cualquier cosa que hagas, cualquier error que cometas, podrá rastrearse algún día".

Unos meses más tarde, y citando ahora a Dan Schawbel, publicaba otro artículo, esta vez titulado 'En Internet todos somos personajes públicos', en que retornaba al rastro que dejamos en Internet y cómo ese hecho nos convierte a todos, querámoslo o no, en personajes públicos. La cita principal de aquel artículo era la siguiente:

"In this day in age EVERYTHING matters because wherever your name or face is cited, your brand can either be built or injured. It all happens through perception and your private life will soon be documented as behaviors change and more of your connections bring reality to virtual reality."

Retorno ahora a la misma temática, precisamente tras leer al propio Dan Schawbel y su más famosa obra: 'Yo 2.0'.

En un pasaje de ese libro, Schawbel afirma:

"En un mundo regulado por Google, su marca debe ser gestionada y encontrada simultáneamente."

Y unas líneas más adelante continua:

"Google controla su reputación en Internet, pero no fue creado con ese propósito.... Usted tiene el poder de influir en los resultados de Google para que su nombre tenga una presencia perceptible en las primeras páginas."

De todos los recordatorios y citas anteriores, creo que se pueden deducir dos cosas claramente:
  • En internet dejamos un rastro indeleble, perdurable y fácilmente accesible de todo lo que hacemos y, de alguna forma, de lo que somos.
  • Tenemos una cierta capacidad, si bien limitada, de gestionar ese rastro.
La gestión de la presencia en Internet, especialmente cuando hablamos de marcas y empresas, constituye lo que se ha dado en llamar Online Reputation Management (ORM) un conjunto de técnicas orientadas a detectar lo que de una marca, empresa o entidad se 'dice' en Internet, e intentar inlfuir sobre ello y atenuar los mensajes negativos. Si aspiramos a convertirnos nosotros mismos en marcas, marcas personales o si, simplemente, nuestra reputación en Internet nos importa (y seguramente debería importarnos), incluso a nivel exclusivamente personal, deberíamos adoptar algún tipo de estrategía de ORM.

Debemos cuidar nuestras acciones y rastros en Internet para que éstos se correspondan con la imagen que queremos transmitir. El modelar, mejorar, influir o maquillar lo que de nosotros hay en Internet, o el alinearlo lo máximo posible con nuestra imagen de marca o marca personal, serían las consecuencias que he denominaría estéticas de la existencia de Google.

Pero es muy difícilmente sostenible el mantenimiento de una imagen si ésta no se corresponde con una realidad... y así lo pregonan todos los gurús del concepto de marca personal. Nuestra marca y nuestra imagen, para ser sostenibles, deben reflejar nuestros verdaderos valores, ideales, conocimientos, habilidades y actitudes. En caso contrario no nos resultaría útil, y lo que es más, no resultaría creíble. La forma castiza de entenderlo sería recordar el refrán 'antes se pilla a un mentiroso que a un cojo'.

Si esto es así, si debe existir esa coherencia entre la realidad y la marca, entre la esencia y la imagen, y dado que además, y por fortuna, la mayoría de las personas aspiran a la 'bondad', una bondad entendida en un sentido amplio y que, aunque siempre sujeta a matices culturales o religiosos, incluiría valores más o menos universalmente compartidos como el respeto a la legalidad, a los demás seres humanos, a la vida, etc esto nos lleva a pensar que el mantenimiento de nuestra marca nos exige la honestidad, la bondad, una honestidad y una bondad no simuladas sino absolutamente reales. Estas serían las, quizá sorprendentes, pero también esperanzadoras, consecuencias éticas de la existencia de Google.

Si la existencia de esa especie de 'Gran Hermano' tecnológico que es Google nos abruma y preocupa por un lado, por otra parte podría actúar, paradójicamente, como un impulsor de los buenos comportamientos...¡aunque sólo sea por la cuenta que nos tiene!

A ver si al final va a ser ese, y no otro, el verdadero, inesperado y profundo significado del famosísimo lema de Google "Don't be evil"...

miércoles, 6 de abril de 2011

La economía de la distracción

En el entorno de Internet y de la Web 2.0, y como una forma de explicar el 'boom' de los servicios gratuitos y la dinámica de muchos sitios web, se ha acuñado el término 'economía de la atención'.

Según este concepto, uno de los motores de Internet es atraer la atención de los usuarios, los navegantes. Se entiende que en un mundo hiperconectado y sobreinformado, la atención es un bien escaso, un bien que por tanto, tiene carácter económico y, caso de conseguirse, puede monetizarse, típicamente en forma de publicidad.

Leyendo el libro 'Superficiales' de Nicholas Carr, me encuentro, sin embargo, con este llamativo párrafo:

"Los beneficios de Google están directamente ligados a la velocidad con que las personas consumen información. Cuanto más rápido naveguemos por la superficie de la red- cuantos más enlaces pulsemos y más páginas veamos- más oportunidades tendrá Google de recopilar información sobre nosotros y de insertar anuncios. Su sistema de publicidad, por lo demás, está explicitamente diseñado para determinar qué mensajes tienen más probabilidades de captar nuestra atención antes de poner esos mensajes en nuestro campo visual. Cada clic que hacemos en la Web marca un descanso en la concentración, una interrupción de abajo arriba de nuestra atención; y redunda en el interés económico de Google el asegurarse de que hacemos clic, cuantas más veces, mejor. Lo último que la empresa quiere es fomentar la lectura pausada o lenta, el pensamiento concentrado. Google se dedica, literalmente, a convertir nuestra distracción en dinero."

¿Existe una contradicción? ¿Qué tiene que ver la economía de la atención con este fenómeno que describe Nicholas Carr y que me atrevo a bautizar como 'economía de la distracción'?

En realidad creo que se trata del mismo fenómeno. Lo que ocurre es que cuando hablamos de economía de la atención estamos adoptando un enfoque simple y economicista: cualquier tiempo que estemos en pantalla pendientes de una web se considera atención. Sin embargo, el enfoque de Nicholas Carr en 'Superficiales' es de tipo cognitivo: analiza la profundidad de la atención, la concentración, la penetración intelectual en lo leído. Es en ese sentido donde surge una contradicción que sólo lo es en apariencia.

Es evidente que si un mensaje primario (el contenido de una web), sirve como anzuelo para insertar mensajes publicitarios o enlaces a otros sitios (mensajes secundarios), y que si la monetización se consigue a base de que el lector interesado inicialmente en el mensaje primario salte al secundario, la denominada economía de la atención se consigue, en realidad, precisamente desviando la atención del internauta.

Se trata pues, de una aparente contradicción 'in terminis' pero que, en realidad, es absolutamente coherente: la economía de la atención es, en realidad, una economía de la distracción.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La lucha por un futuro social y móvil

En los últimos días, ha existido un runrún de rumores y desmentidos en varios frentes pero que presentaban un demoninador común: el rastro de estrategias competitivas que apuntaban a un maridaje entre el móvil y las aplicaciones sociales.

Creo que el primero que llegó a mis oídos, o mejor, a mi pantalla, fue la posibilidad de que en breve, Tuenti actuase como operador móvil virtual.

Algo después se ha rumoreado, se ha desmentido, y se ha vuelto a rumorear, que Facebook estaba desarrollando un teléfono móvil propio.

Finalmente, he escuchado, más bien leído, las declaraciones de Erich Schmidt, CEO de Google, afirmando que sus prioridades estratégicas se centraban en la web social y en el móvil.

El tiempo nos dirá qué había de cierto en estos rumores y cómo se concretan las estrategias, pero sí parece claro que las grandes compañías del mundo digital avistan un futuro en que movil y social media irán de la mano reforzándose mutuamente y creando un más que apetecible mercado, un mercado por el que parecen luchar los gigantes de Internet, las operadoras de telecomunicaciones y, quizá, aunque no aparezcan en los rumores, los fabricantes de dispositivos.

En esta lucha, puede que quien más tiene que ganar y que perder sean los operadores de telecomunicaciones. Probablemente, y versionando de forma oportunista el título del famosísimo artículo, de Nicholas Carr, cada vez más podemos decir que 'Communications don't matter'. La capacidad de interconexión y transporte, a pesar de las altísimas inversiones que requieren, son una commodity por ser indiferenciadas.

La lucha está en el valor añadido y en el contacto con el cliente. Y en ese terreno, las aplicaciones, y muy especialmente las aplicaciones sociales, son 'killer application'. Si, además, la cultura de la ubicuidad, de la conexión constante y de la interacción social continua sigue acentuándose, como es previsible, esto provocará que los contactos sociales digitales cada vez en mayor medida se produzcan en cualquier lugar e instante, como ya promueven hasta el extremo aplicaciones como Twitter o Foursquare. Por ello, es natural y comprensiible la alianza entre lo social y lo móvil.

Quizá la tendencia competitiva sea a crear ecosistemas completos o servicios extremo a extremo en que se ofrezca el terminal, la aplicación y las comunicaciones empaquetadas. O quizá se luche por sólo pares de la ecuación: móvil más aplicación o aplicación más comunicaciones, en un modelo, ésta última combinación, de tipo cloud computing.

Sea como fuere, lo que los rumores apuntados más arriba nos revelan es la existencia de un jugoso mercado, un mercado ya existente pero al que se le prevé fuerte crecimiento, y la lucha furiosa de los gigantes involucrados por posicionarse y liderar ese mercado emergente.

Vienen tiempos interesantes.

jueves, 12 de agosto de 2010

La volatilidad de la reputación online

En las últimas semanas, el mundo de la tecnología se ha visto agitado por algunos hechos que afectan a gigantes del sector, a algunas de las compañías con mejor reputación en la red. Me estoy refiriendo, por un lado, a los problemas recientes con el iPhone de Apple o el debate sobre neutralidad de la red surgido a partir del acuerdo entre Google y Verizon

Con independencia del fondo del asunto que, en ambos casos, es muy interesante y ha dado y dará mucho que hablar, lo que me ha llamado la atención es la reacción de 'la red' a estos dos hechos.

Tanto Apple como Google son dos empresas exitosas, que se proponen como ejemplos de innovación, de comprender sus mercados, de crear nuevos conceptos. Dos empresas de las que crean crean clientes fan. Dos empresas muy apreciadas especialmente entre los clientes más tecnológicos, los máyores usuarios de Internet y, probablemente, los que más contribuyan, mediante blogs, comentarios, tweets, etc a la reputación online de las empresas y organizaciones.

No tengo datos objetivos, sólo mi propia observación de los medios digitales y sociales que sigo, pero me parece que la reacción ante estos dos hechos ha sido furibunda. Los otrora héroes de la tecnología se han convertido rápìdamente en villanos y han sido criticados con abundancia y dureza. Calculo que, especialmente en el caso de Apple, las aguas volveran a su cauce rápidamente y, si no se reproducen fallos similares en un futuro inmediato, recuperarán su buena imagen.

Sin embargo, me ha resultado muy llamativa la aparente fragilidad, la volatilidad de la reputación corporativa, especialmente de la reputación online, que estos dos casos demuestran.

Si esto le ocurre nada más y nada menos que a Apple y Google ¿qué no les puede ocurrir a compañías menos apreciadas? ¿Cuánto esfuerzo es necesario dedicar a la construcción de la reputación corporativa? ¿Vale la pena esa inversión si un solo error la puede echar abajo en cuestión de días, tal vez horas?

La verdad es que no sé si la conclusión es que hay que intensificar los esfuerzos en gestión de la reputación online (Online Reputation Management, ORM) o, todo lo contrario, si esos esfuerzos no valen la pena.

De momento parece que la tendencia es a invertir más y más en conocer y gestionar la reputación online. Probablemente sea lo correcto, pero convendría analizarlo con cuidado.

miércoles, 6 de enero de 2010

Google y las consecuencias competitivas del cloud computing y la convergencia IP

Hace unos tres años tuve ocasión de ver un vídeo en que intentaban imaginarse el mundo empresarial y de la tecnología en un futuro a medio plazo. No recuerdo bien el contenido pero sí que se concedía a Google un papel absolutamente preeminente. Recuerdo que sugería la compra de múltiples empresas por parte de la otrora compañía del buscador que se convertía, así, en un actor fundamental, casi omnipotente.

Google ha ido creciendo, de hecho, añadiendo a lo que es su competencia fundamental, el buscador, una multitud de nuevas áreas de trabajo y de mercados: ha adquirido Blogger y Youtube; ha desarrollado sus aplicaciones en red, Google Apps, en competencia con el Office de Microsoft y un sistema de anuncios en línea, Google AdSense; ha desarrollado su propio navegador, Google Chrome; ha lanzado una iniciativa de digitalización de libros, Google Books; ha liderado el desarrollo de Android, un sistema operativo para dispositivos móviles, y amenaza con un nuevo sistema operativo, Chrome OS,...

¿ Qué le falta ?

Ayer, Google ha hecho una nueva maniobra relevante con el lanzamiento de Nexus One, su teléfono móvil basado en tecnología IP. Con este movimiento, Google entra de lleno en las telecomunicaciones y comienza a ser una amenaza a tener en cuenta por las operadoras tradicionales, no tanto porque, en principio, vaya a sustituirlas, sino porque las puede arrinconar, las puede someter a una dura competencia de precios y les puede cortar vías de crecimiento.

El trasfondo tecnológico que ha ayudado a Google a este objetivo es la convergencia IP, el uso de IP, tecnología de transporte de datos en Internet, como sustrato tecnológico común a todo tipo de comunicaciones, aprovechando que se trata ya de una tecnología también válida para trasportar, de forma cada vez más fiable y con mayor calidad, las comunicaciones de voz, fija y móvil, y vídeoconferencia.

Google está, por mor de las circunstancias, pero también de su propio mérito, en una situación inmejorable para aprovechar dos de las principales corrientes, de las tendencias más poderosas, con que nos enfrentamos hoy día en lo tecnológico: la convergencia IP y el cloud computing.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Dimensiones en la lucha por el mercado del eBook

En los últimos días ha ocupado mucho espacio en la prensa más o menos espcializada y en Internet la polémica acerca de la digitalización de libros por parte de Google , como parte de su iniciativa Google books, y del eventual respeto o no a los derechos de la propiedad intelectual.

Sin profundizar en la noticia en sí, este hecho nos recuerda que son varios los frentes de lucha y estrategia competitiva en el emergente mercado del libro digital.

Por un lado nos encontramos con lo relativo al terminal, el lector de libros y, en general, la tecnología asociada a la digitalización, descarga y lectura de los libros en formato electrónico.

En otro frente, quizá el más complejo, nos encontramos con el campo del contenido, los libros en sí, la amplitud del catálogo, su interés...pero, sobre todo, el asunto realmente polémico y complejo de esta dimensión que es el de los derechos de autor.

Finalmente, es necesario contemplar la dimensión, tampoco nada sencilla, del modelo de negocio, cómo definir el producto o servicio que es el libro digital, cómo hacerlo rentable y cómo hacerlo inmune, o mejor, compatible, con la cultura de la gratuidad en Internet.

En el fondo no son problemas o dimensiones específicas del eBook, sino, en general, de todos los contenidos electrónicos: películas, vídeo, música... campos donde tampoco acaban de estar resueltas estas cuestiones. Pero parece que ha llegado el momento de planteárselas tambien en serio, muy en serio, en el caso del libro digital.

jueves, 16 de julio de 2009

La nube de Microsoft intenta eclipsar a Google

Poco ha tardado Microsoft en lanzar su contraataque al desafío de Google. La compañía de Redmon anuncia ahora un uso, limitado, eso sí, y sólo para usuarios particulares, de su paquete estrella (al menos en ingresos), el muy famoso 'Office'.

Está claro que el ataque de Google ha dolido y que Microsoft se ha visto obligada a mover ficha. No me siento capaz de apostar por el resultado de esta confrontación, pero sí que parece que estamos ante un movimiento competitivo de gran magnitud, y que la industria del software, y de la propia Internet, pueden verse afectadas por el resultado de esta batalla.

No sólo es la importancia de los contendientes, es también, como decía hace unos días Enrique Dans en su blog TechnologIE en Expansión, el enfrentamiento de dos compañías, sino de dos conceptos, dos formas de entender la forma de trabajar con los ordenadores: totalmente centrada en la red en el caso de Google, más centrada en el propio ordenador en el caso de Microsoft.

Permaneceremos atentos, aunque esta batalla puede ir para largo...

jueves, 9 de julio de 2009

The Google menace

Sin duda, la noticia tecnológica del día, probablemente del mes, quién sabe si del año: Google desafía con Chrome OS la hegemonía de Microsoft en los PC.

Ya hace tiempo que Google amenaza el dominio de Microsoft...y casi de cualquier competidor en Internet y en el escritorio. Ya la salida del navegador Chrome fue llamativa, pero el anuncio de hoy, Google lanzando un Sistema Operativo, es algo tan serio, tan importante, tan llamativo, que es difícil de calcular los resultados.

Un ataque frontal, una amenaza en toda regla, un nuevo paradigma, un posible cambio de las reglas del juego en la competencia por el escritorio del usuario.

Podemos estar asistiendo a algo muy importante.

jueves, 28 de mayo de 2009

Rumores, noticias y la sombra del fondo

Puede que sea pura casualidad, pero estos dos últimos días han sido pródigos en noticias y rumores en el sector tecnológico. Así, se rumorea que Apple está a punto de efectuar un sonoro lanzamiento, previsiblemente de un teléfono móvil de gran pantalla. Por otra parte, continúa el rumor de la eventual Compra o alianza de Microsoft y Yahoo!. Finalmente, hoy se ha confirmado otro rumor: Micrsoft ha anunciado su nuevo buscador, Bing.

Muchos movimientos, muchos rumores, muchas noticias. Apple con su desarrollo de dispositivos avanzados y su coqueteo con la movilidad; Microsoft buscando aún más posicionamiento en Internet,... Una lucha de titanes y enemigos irreconciliables.

Y como telón de fondo, la sombra de Google es alargada...muy alargada...

viernes, 10 de abril de 2009

Cazando pajaritos

No voy a decir "ya os lo dije"...pero lo cierto es que fue así...

En uno de los primeros artículos que publiqué en este blog titulado "Apostando sobre el futuro de Twitter y el microblogging" pronosticaba una corta vida para Twitter tal y como es hoy día, una mera herramienta de microblogging... tremendamente popular, eso sí. Y apostaba por una evolución de Twitter en que veía varias opciones pero que se resumían en desaparición o integración. Y una de las formas de integración era ser comprada por un gigante entre los que apuntaba como ejemplos a Facebook o Google.

Bueno, a lo mejor ha sido simplemente suerte, pero lo cierto es que ya se habla de un intento fallido de compra por parte de Facebook y de una oferta de 186 millones de euros hecha por Google.

Aún es pronto para sacar conclusiones definitivas pero parece que, en efecto, el pajarito anda revoloteando feliz...mientras muchos predadores fijan sus hambrientos ojos en él.

martes, 3 de febrero de 2009

Etimología de Google

¿Sabíais de donde viene el nombre 'Google'?

Pues parece que el nombre del archifamoso buscador se inspira en el vocablo Googol que designa al número que resulta de elevar a la centésima potencia, el número 10. Este vocablo fue inventado en 1938 por un niño de 10 años (sí, justamente 10) de nombre Milton Sirotta y sobrino del matemático Ewdard Kasner, que se encargó de darle publicidad en uno de sus libros.

'Googol' iba a ser el nombre del buscador...pero Larry Page, uno de los fundadores de Google, cometió un lamentable (y perdurable) error de ortografía...

¡Qué cosas!

lunes, 2 de febrero de 2009

Inquietante

Leo, en el libro 'La tierra es plana' de Thomas L. Friedman la siguiente afirmación, hablando de los buscadores en general, y de Google en particular:

"Los motores de búsqueda aplanan el mundo al eliminar los valles y los riscos, todos los paredones y rocas, que la gente usaba para esconderse dentro, encima, detrás o debajo con el fin de enmascarar su reputación o partes de su vida pasada"

Y remata, un par de frases más adelante:

"Vive honradamente, porque cualquier cosa que hagas, cualquier error que cometas, podrá rastrearse algún día"

Inquietante...