viernes, 7 de agosto de 2026

Google frente a la IA: tres formas de dilema del innovador

No sé si a los lectores de este blog les habrá pasado lo mismo que a mi pero, probablemente, dentro del panorama del sector tecnológico, contemplado fundamentalmente desde un punto de vista estratégico, desde que OpenAI lanzara ChatGPT ha flotado la pregunta, que personalmente yo mismo me he formulado, de cuál era el posicionamiento Google frente a la IA, cuál su estrategia, cuál su avance técnico real.

¿Está por delante o por detrás de OpenAI o de Antrophic? ¿Arrastra los pies porque no le conviene empujar para no dañar a su negocio de publicidad ligado al buscador o porque, realmente, sus competidores le han superado?

Recientemente, con la lectura del libro 'The Infinity Machine: Demis Hassabis, DeepMind and the Quest for Superintelligence' de Sebastian Mallaby que se centra en Demis Hassabis como personaje y en DeepMind como empresa he ampliado, y hasta cierto punto cambiado, mi opinión sobre el particular.  


Una estrategia competitiva de Google, quizá no bien percibida


Mi sensación personal, hasta hace bien poco, una sensación más intuitiva que otra cosa pero reforzada por los últimos  avances en Gemini, era que Google estaba 'nadando y guardando la ropa', es decir, que tenía capacidad tecnológica de sobra (incluso con modelos no lanzados o técnicas no publicadas) como para igualar o superar a sus competidores, especialmente OpenAI, cuando quisiera, pero que no pisaba el acelerador para no perjudicar su negocio principal. 

Y pensaba que, en esa estrategia, y una vez que la destrucción de su modelo de negocio basado en el buscador fuese inevitable, se lanzaría a tumba abierta a por el liderazgo en IA. Y mi sensación era que ya estaba empezando a acercarse a ese momento, que ya los últimos modelos Gemini igualaban e incluso superaban a los de OpenAI.

La lectura del libro que menciono, me hace reconsiderar parcialmente esa opinión y pensar que, quizá, sólo quizá, más allá de la protección de su negocio tradicional, realmente a nivel técnico Google fue  superado técnicamente durante un tiempo y sólo ahora está consiguiendo ponerse a la altura.  

En cualquier caso, lo que quiero comentar ahora es una visión más estratégica y de negocio de Google, su eventual dilema del innovador frente a la IA, un planteamiento, como digo, más estratégico que de capacidad tecnológica propiamente dicha.


El dilema del innovador


Antes de volver al caso de Google, recordar en qué consiste el famoso dilema del innovador ('innovator's dilemma').

El dilema del innovador fue descrito por el malogrado Clayton Christensen en su famoso libro del mismo título hace ya muchos años y describía el comportamiento, y el peligro, de empresas asentadas y bien gestionadas ante la llegada de tecnologías disruptivas..

En esencia viene a decir que las empresas asentadas y bien gestionadas tienen dificultades para identificar y apostar por innovaciones disruptivas. y que, precisamente, los mecanismos de decisión que las han llevado al éxito y a ser empresas bien gestionadas son los responsables de esa ceguera y ese error estratégico.

¿Por qué?

Pues porque los mecanismos de decisión se basan en evaluar las posibilidades de una tecnología y su retorno posible. Las tecnologías disruptivas se caracterizan, por un lado, por ser apuestas inciertas y, por otro, por que habitualmente debutan con unas prestaciones inferiores a las tecnologías que podrían sustituir.

Así las cosas, la decisión racional y de buena gestión parece ser desestimarlas y no apostar por ellas. 

Y ese es el error, porque cuando esas tecnologías disruptivas evolucionan y demuestran su verdadera capacidad, la empresa que no apostó por ellas, probablemente se quede fuera del mercado.


Los tres dilemas del innovador de Google frente a la IA


En el libro que indicaba más arriba, 'The Infinity Machine: Demis Hassabis, DeepMind and the Quest for Superintelligence' de Sebastian Mallaby, en un momento dado habla abiertamente del dilema del innovador de Google frente a la IA. Para ser más exactos, no habla de un dilema del innovador sino de tres dilemas que lo que describen realmente son tres motivos por los que, en su momento, la adopción de la IA podría perjudicar a su negocio principal. Son los siguientes:


  • El dominio de Google en las búsquedas dependía (y depende) de su reputación a la hora de ofrecer información fiable. Por tanto, no podía permitirse lanzar chatbots que dieran información errónea. Y, como sabemos, y especialmente al principio, los chatbots 'alucinaban' con cierta frecuencia.

  • Los ingresos de Google depeden de la publicación de anuncios junto a los resultados de búsqueda. No estaba claro, en realidad sigue sin estarlo del todo, cómo se podrían integrar los anuncios en el chat, cómo monetizarlo y cómo seguir manteniendo la posición privilegiada de Google en este campo. Eso tendía a obligar a Google a evitar los chatbots.

  • La enorme cuota de mercado de Google, percibida en ocasiones como un monopolio ilegal, se volvería insostenible si la empresa se ganara la antipatía de políticos, periodistas y anunciantes... y se percibía que, eventualmente, podría pasar apostando fuerte por la IA y chatbots basados en ella.


Estos son los tres motivos que, siguiendo a Mallaby, han paralizado a Google, al menos hasta cierto punto y en los dos primeros años tras ChatGPT, y que le han impedido, insisto que capacidad técnica aparte, dar poco más que una respuesta tibia al empuje de OpenAI.


¿Son esto realmente dilemas del innovador?


Los anteriores son motivos que, acertados o no, son razonables para esa cierta parálisis, o al menos lentitud de respuesta de Google ante el empuje de otros actores, muy especialmente OpenAI.

Sin embargo, estrictamente hablando, no creo que se puedan calificar exactamente de un dilema del innovador. Y creo que no porque no se trata de que Google no haya identificado a la IA como una tecnología a la vez valiosa y disruptiva (el verdadero dilema del innovador), sino que una posición, acertada o no, de proteger su negocio tradicional, le ha hecho 'no empujar', no asumir el liderazgo de la IA y dejar ese liderazgo en manos de otros actores, al menos temporalmente.

Si hago caso al libro mencionado, más allá de la posición estratégica, acertada o no, y al contrario de lo que era mi hipótesis, realmente el liderazgo técnico tampoco ha estado durante un tiempo en manos de Google, pese a ser los creadores del mecanismo de la 'atencion' y la arquitectura 'transformer' que han revolucionado toda la IA generativa.

Esto último, sí parece haber cambiado ya en el momento en que escribo estas líneas, momento en que no parece que Google esté por detrás de los otros grandes actores de la IA. Ahora mismo seguramente está más o menos a la par, aunque también es cierto que ya no sólo hablamos de OpenAI, siendo ahora mismo un rival igual de potente, Anthropic y, quien sabe si los modelos de pesos abiertos.


Conclusiones


Aparentemente, hay motivos tanto estratégicos como técnicos que explican por qué Google ha estado algo lento a la hora de responder la agresiva propuesta de Open AI. 

Y, en la parte más estratégica y de negocio, sus precauciones tienen que ver con la protección de su negocio tradicional, algo que, sin ser en mi opinión exactamente lo mismo que el famosos dilema del innovador de Christensen, si guarda algunas semejanzas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario