martes, 18 de agosto de 2026

Personalidades y liderazgo de la inteligencia artificial

Recientemente he finalizado la lectura del libro 'The Infinity Machine: Demis Hassabis, DeepMind and the Quest for Superintelligence' escrito por Sebastian Mallaby y que se centra, fundamentalmente, en figura de Demis Hassabis, como personaje y como fundador y líder de DeepMind.

En sus páginas, sin embargo, se mencionan también a algunas otras empresas y, por lo que respecta a este post, a otros líderes de la inteligencia artificial: Sam Altman, Sunday Pichai, Yann LeCun, etc

Se trata de un libro largo pero interesante e ilustrativo que muestra, no sólo la personalidad de Hassabis, sino también todas los avatares tanto científicos y tecnológicos, como empresariales, que han rodeado el desarrollo en los últimos años de la inteligencia artificial.

Casi finalizando su lectura, me puse a reflexionar, no sólo sobre la figura de Hassabis sino, en general sobre la de los líderes actuales de la inteligencia artificial. Y es esa breve reflexión la que quisiera compartir en este post,  


Sobre el liderazgo


Antes, un breve alto para hablar de liderazgo.

Sin pretender una definición rigurosa ni académica, podemos considerar que el liderazgo es aquella capacidad o competencia de las personas que les habilita a la influencia o conducción de otras personas hacia el logro de unos objetivos, señalados por ese líder. Y suele adornarse de otras capacidades o habilidades como la visión estratégica, la comunicación, la persuasión y la resiliencia.

Se trata de una capacidad fundamental en muchos ámbitos: el político, el empresarial, el religioso y, en general, en muchas actividades que quizá consideremos menores comparadas con  las anteriores, como pudiera ser la dirección de proyectos.

Por si mismo, el liderazgo se puede considerar una capacidad muy importante y muy positiva y creo que así es, siempre que los objetivos hacia los que dirige el/la líder a sus equipos o a otras personas sean realmente buenos y deseables. 


Algunos líderes


Si ahora pasamos específicamente al campo de la inteligencia artificial reciente y repasamos, en parte con base en el libro citado, algunos líderes del campo de la IA ¿Qué nos encontramos?

Tenemos, por ejemplo, a Demis Hassabiss, el protagonista del libro, un líder visionario y hasta cierto punto idealista, con foco en la AGI ('Artificial General Inteligence') y un especial toque científico. 

Cerca de él, Sundar Pichai, CEO de Alphabet (Google) que parece ser un líder empresarial puro, con foco sobre todo en los resultados de su compañía. 

Por otro tenemos a Sam Altman, en apariencia pura ambición, quién más allá de sus discursos, parece buscar su propia promoción y la de su empresa OpenAI y el dominio del mercado.

Tenemos también a Yann LeCun, también de base científica pero, quizá, dada su ligadura actual con Meta, con ciertos intereses empresariales que le pueden condicionar.

No se si le podemos considerar un líder de la IA, pero conviene no olvidar a Mark Zuckerberg, en apariencia más concentrado, como en el caso de Pichai, en su empresa Meta aunque, en este caso, con una visión ética bastante en entredicho. 

Quizá, podemos añadir a Satya Nadella, de Microsoft, pero, de forma similar a Pichai, actuando más como puro CEO empresarial o también, todavía en el ámbito de Microsoft, a su actual líder en IA, Mustafá Suleyman, procedente de DeepMind y, en apariencia, también con una visión idealista de la IA y centrada en el bien común.

Seguramente se pueda mencionar mencionar alguno más, como Dario Amodei (Anthropic) a caballo, creo, entre la visión empresarial y la ética, a su actual empleado Andrej Karpathy, con visión claramente tecnológica, o en otro ámbito, Andrew Ng, muy moderado y más orientado a la ciencia y la educación. 


¿Es éste el liderazgo que necesitamos?


Y lo que de alguna forma me llamó la atención, lo que quisiera reflejar en este artículo son dos cosas.

Por un lado, destacar el hecho de hasta qué punto, el desarrollo de una disciplina, en este caso la inteligencia artificial, viene marcado por las circunstancias pero, sobre todo, por la visión y la personalidad de personas concretas, los líderes antes mencionados. Es cierto que en un libro como el que me inspira, es fácil que el autor caiga en un cierto tono que voy a llamar 'épico' y que resalte más esas características de los personajes, esos golpes de fortuna o desgracias, esas casualidades que siempre ocurren y cuyo peso real a lo mejor es menor de lo que un libro como éste nos puede hacer pensar. Pero aún así, y sin abandonar esas prevenciones, no deja de llamarme la atención la importancia de personas concretas y, sobre todo, personalidades concretas.

Y la segunda parte de mi reflexión, muy unida a la anterior, es preguntarme si, realmente, es bueno que algo tan importante, tan transformador, tan llamado a condicionar nuestras economías y nuestras vidas ya desde el presente y seguro que en el futuro cercano, como es la inteligencia artificial dependa de tan pocas personas, de tan pocas visiones, personalidades, objetivos y circunstancias.

 Y aunque resulta atractivo y hasta digno de loa el peso que personas concretas, líderes reales, ejerzan su influencia y su liderazgo sobre todo tipo de actividades, en este caso del desarrollo de la inteligencia artificial, no dejo de preguntarme si, desde un punto de vista no sólo económico, técnico y operativo sino también , y quizá especialmente, desde un punto de vista ético, es buena esa concentración en unas pocas cabezas y en unas pocas voluntades del destino que está llamado a ser destino de todos.

Aunque no hablando específicamente de liderazgo, sino más bien de poder, el propio Papa León XIV expresó en su famosa encíclica 'Magnifica Humanitas' su preocupación por la concentración de poder, en lo relativo al desarrollo de la inteligencia artificial, en muy pocas manos. 

Tengo la sensación de que, sin quitar el más mínimo valor al liderazgo, y épicas de narrativa empresarial aparte, no sería mejor un liderazgo más amplio, más compartido, más consensuado y con mayores posibilidades de convertirse en un liderazgo para todos, y un liderazgo seguramente más ético.


Conclusiones


Como en toda actividad humana, en el caso del desarrollo de la inteligencia artificial juega un papel muy importante el liderazgo, con su capacidad para generar visiones y movilizar recursos y voluntades. 

Pero en ese caso específico de la inteligencia artificial, dada su potencia y poder transformador en todos los ámbitos, me pregunto si no sería mejor un liderazgo menos personal, más amplio, más compartido.


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