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miércoles, 6 de mayo de 2026

Geometría y cinemática en grandes modelos de lenguaje: una iluminación y algunas especulaciones

Es intelectualmente muy bonito, al menos para mí, cuando disciplinas o teorías en apariencia desconectadas, se solapan, convergen y se apoyan.

Es intelectualmente inspirador pero, además, suelo verlo como una forma de confirmación de que vamos en el sentido correcto: si desde puntos de partida o intereses muy diferentes, acabamos en conclusiones parecidas o en solapes, me parece un síntoma de haber acertado.

Recientemente, debido a una interesante lectura, he tenido una suerte de iluminación, o de inspiración, al entrever una conexión entre el funcionamiento de los grandes modelos de lenguaje (en realidad de muchos modelos generativos), no sólo con la geometría sino, más allá de eso, con la física y, en concreto, la cinemática.

En este post, tras detenerme a explicar algunos fundamentos de los modelos de lenguaje, intento explicar la naturaleza de esa iluminación y realizo alguna especulación o alguna pregunta aún sin respuesta.


Recordando fundamentos (I): tokens


Supongo que algunos de los lectores de este blog ya conocerán algunos fundamentos, o puede que más que fundamentos, acerca de cómo funcionan una buena parte de los modelos generativos derivados de la arquitectura transformer, es decir, la mayoría de los que usamos mediante las herramientas habituales como ChatGPT, Gemini o Claude. 

En cualquier caso para beneficio de aquellos que pudieran no conocerlos, y para ganar un punto de partida común, recuerdo un par de conceptos.

Así, en primer lugar recordar el concepto de token. El token es la unidad con la que trabajan los grandes modelos de lenguaje, generando token a token. Cuando nos centramos en los grandes modelos de lenguaje, estos tokens son secuencias de caracteres. En muchos casos, los tokens coinciden con palabras. Pero en otros casos pueden ser simples caracteres (incluyendo signos de puntuación), o la raíz de un verbo o un sustantivo. Además, existen tokens para representar elementos especiales como fin de texto o una máscara. Para una visión intuitiva, aunque no exacta, podemos pensar en los tokens palabras, pero sabiendo que no siempre es así.

Cada modelo utiliza un vocabulario cerrado (una especie de catálogo) de tokens, que difiere de modelo a modelo. En esos catálogos cada token tiene un identificador ('token ID') que no es más que un número entero que identifica al token en ese vocabulario. Un modelo sólo es capaz de generar texto de salida recombinando esos tokens de su vocabulario. Estos catálogos tienen del orden de decenas de miles (e incluso centenas de miles) de tokens. Así, por ejemplo, el modelo GPT-4o de OpenAI usa un vocabulario en el orden de los cien mil tokens diferentes.


Recordando fundamentos (II): embeddings


Externamente, la visión de un gran modelo de lenguaje se basa en los tokens: nuestro prompt de entrada se descompone en tokens antes de ser procesado, la ventana de contexto contiene tokens y su tamaño  se 'mide' en tokens, el texto de salida se genera token a token y no es rara la facturación o límite de uso con base en tokens.

Sin embargo, internamente, los modelos trabajan no exactamente con tokens sino con 'embeddings', . 

¿Qué es un 'embedding'?

Un 'embedding' es un vector, un vector que no es más que una serie ordenada de números (habitualmente números reales). La dimensión (cantidad de números del vector) es diferente según el modelo: en los caso más modestos solemos estamos hablando de una dimensión de en torno a varias centenas y, en los mayores, de unos pocos miles. 

Uno de los grandes 'trucos' de los modelos de lenguaje, es que estos vectores, estos 'embeddings',  no son arbitrarios, sino que son portadores de contenido estructural (morfo-sintáctico) y, sobre todo, semántico, es decir de una forma de significado. Este contenido semántico, esta especie de significado. se le confiere durante el entrenamiento.

En efecto, a cada token del vocabulario, y durante el entrenamiento, se le asigna un 'embedding' 

Sin embargo no sólo se utilizan los 'embeddings' estáticos de los tokens: durante el funcionamiento del modelo, se calculan y/o añaden otros 'embeddings' como los posicionales que dan cuenta de la posición de un token en un texto como el 'prompt'.

En cualquier caso, lo importante, es que trabajamos con vectores que nos añaden, fundamentalmente dos cosas:


  • Capacidad de tratamiento mediante álgebra lineal
  • Contenido estructural y semántico


Espacios vectoriales y espacios de significados


Desde un punto de vista algebraico, pues, los 'embeddings' se sitúan en una estructura que, en álgebra lineal, se denomina espacio vectorial.

Estos espacios vectoriales tienen unas ciertas características y disponen de una serie de operaciones como suma de vectores, producto escalar o producto vectorial, operaciones que, por cierto, se utilizan en el entrenamiento y la inferencia.


Geometría de grandes modelos de lenguaje


Pero, en cierto sentido, el utilizar vectores en un espacio vectorial, nos lleva a unas primeras ideas de geometría.

En efecto, la forma más sencilla e intuitiva de un espacio vectorial, los constituyen los sistemas de coordenadas en dos o tres dimensiones que usamos para fijar posiciones de objetos 2D o 3D  (las famosas coordenadas x,y,z). En estos sistemas de coordenadas, un vector nos fija fundamentalmente la posición de un punto.

En estos espacios podemos disponer de rectas o planos. Y si consideramos que los vértices de figuras bidimensionales como un rectángulo o un hexágono, o tridimensionales como un cubo o pirámide, son puntos en ese espacio de coordenadas, podemos también describir y posicionar objetos geométricos.

Claro, en el caso de los grandes modelos de lenguaje, hablamos de unos vectores, los 'embeddings', no de dos o tres coordenadas sino de cientos o miles, pero las reglas matemáticas que los gobiernan son exactamente las mismas (son todo espacios vectoriales con las mismas características y operaciones).


Distancias


Tan es así que si, la interpretación geométrica de los 'embeddings' es tan cierta, que, si en espacios de coordenadas podemos calcular distancias entre puntos, en el caso de los los 'embedding' se calculan distancias entre 'embeddings'.

Y esas distancias son fundamentales, porque, dado que los 'embeddings' portan contenido estructural y semántico, una distancia corta nos habla de significados parecidos o uso conjunto habitual, mientras que una gran distancia nos habla de lo contrario, de un significado muy diferente o un uso conjunto  muy poco habitual.

Y en la generación de un texto de salida, determinamos 'por dónde' debe andar el 'embedding' de salida y, con base a él, qué token o tokens son los más probables.


Espacios vectoriales y espacios de significados


Por tanto, los modelos de lenguaje, utilizan los 'embeddings' que son vectores y que forman parte de un espacio vectorial.

Pero, dado que los 'embeddings' son portadores de significado, dado que sus coordenadas en ese espacio vectorial indican significado, podríamos hablar de un 'espacio de significados' (término que no me he inventado yo, sino que he encontrado en una referencia bibliográfica que en seguida citaré).


Trayectorias


La fuente a que me refiero es el libro 'What Is ChatGPT Doing ... and Why Does It Work?' de Stephen Wolfram cuya lectura he finalizado recientemente, un libro sugerente y 'iluminador'.

En este libro menciona otro concepto, en cierto sentido geométrico, pero que ya nos acerca una visión cinemática: las trayectorias.

Aunque no profundiza mucho en este concepto, la idea vendría a ser: dado que los 'embeddings' forman parte de un espacio vectorial, y dado que sus dimensiones son coordenadas en ese espacio vectorial, cualquier forma de desplazamiento en ese espacio vectorial sería la descripción de una trayectoria.

Quizá, podemos entender que cuando entrenamos un modelo, los embeddings que representan a los tokens describen una trayectoria hasta asentarse en el lugar (las coordenadas) que les corresponden. O podemos entender que cuando en inferencia realizamos lo que se denomina un condicionamiento (mediante un 'prompt u otro mecanismo orientamos que texto, o qué imagen o qué vídeo o que música queremos generar) le estamos marcando al modelo la dirección o trayectoria que debería seguir


Excurso: cinemática


La cinemática es una rama de la física y, en concreto, de la mecánica que estudia el movimiento de puntos y objetos con independencia de las fuerzas que lo puedan motivar. 

Se ocupa de cosas como trayectorias, velocidades y aceleraciones para lo cual, además, suele necesitar de unos sistemas de coordenadas (esto es, unos vectores y un espacio vectorial) y, cuando trabajamos en objetos sólidos, no con puntos, eso nos lleva con frecuencia a usar el álgebra lineal.


¿Una cinemática de grandes modelos de lenguaje?


Ya hemos visto que los 'embeddings', y por tanto los grandes modelos de lenguaje y, en cierto modo, gran parte de los modelos generativos, se sitúan en un espacio vectorial con sus coordenadas y operaciones algebraicas.

Ya hemos visto que se pueden calcular, y se calculan, de hecho, distancias.

Y ya hemos visto, aunque de forma algo más vaga e intuitiva que, en cierto sentido, dentro de ese espacio vectorial se describen trayectorias.

Lo que me pregunto es ¿hasta dónde llega o puede llegar una visión no sólo geométrica sino cinemática de los grandes modelos de lenguaje y sus 'embeddings'?

¿Podemos detallar más el uso de trayectorias? ¿Podemos buscar trayectorias optimizadas (mínima distancia) para acelerar, por ejemplo, la inferencia? 

¿Y qué significa una velocidad en este espacio de significados? ¿Significa el ritmo a que nos acercamos, siguiendo una trayectoria, al significado adecuado? ¿Significa lo rápido que hacemos inferencia?

Y, si vamos más allá, ¿Podríamos hablar de aceleración? ¿Qué significaría y cómo la implementaríamos?

¿Tiene sentido todo esta visión cinemática? Y, si lo tiene ¿Cómo podríamos usar lo que sabemos de cinemática para, trasladado a los grandes modelos de lenguaje mejorar sus resultados, su rapidez o su eficiencia? ¿Están usando ya, equipos de desarrollo, laboratorios de empresas o laboratorios de universidades ideas en este sentido?

No sé o no tengo claras las respuestas a esas preguntas porque, de momento, esta idea de una cinemática de modelos de lenguaje (modelos generativos en realidad), es sólo una suerte de iluminación a raíz de una lectura, y no lo he podido investigar ni pensar mucho más. 

Pero me resulta inspiradora y, incluso, puede que sea prometedora.

A ver si le doy una vuelta o si consigo leer algo más en esta línea.


Conclusiones


El solape del funcionamiento grandes modelos de lenguaje o modelos generativos en general con la geometría es bastante conocido, reflejado en el concepto de distancia, pero más inspirador, más desafiante y de conclusiones menos claras es cómo podríamos extender ese solape al ámbito de la física y, en concreto, la cinemática, y si tendría sentido usar conceptos cinemáticos como trayectoria o velocidad en entrenamiento, inferencia o cualquier otro aspecto del diseño y funcionamiento de modelos generativos


lunes, 25 de enero de 2021

Un homenaje al álgebra lineal

Parece raro, lo admito. Seguramente es raro, de hecho, pero quisiera rendir una especie de homenaje al álgebra lineal.

Aunque álgebra, e incluso álgebra lineal, se estudia en el colegio, en el bachillerato (al menos ese fue mi caso), lo cierto que es que ese nombre de álgebra lineal creo que lo conocí en mi primer año universitario en la carrera de ingeniería industrial.

El álgebra lineal era una de las asignaturas más temidas en ese primer año que, en muchas ocasiones, tenía casi un carácter eliminatorio y de filtrado, donde la exigencia de aprobar al menos una asignatura acababa suponiendo el dejar en la cuneta a, no sé, pero probablemente más de la mitad de los alumnos que iniciaban la carrera. Y el álgebra lineal era mu temida y sólo era superada, en cuanto a temor reverencial se refiere, por la otra asignatura del campo de las matemáticas: el cálculo infinitesimal.

Y, sin embargo, debo decir que el álgebra me encandiló. Me gustó mucho incluso en el primer trimestre cuando estudiábamos cosas en apariencia tan poco prácticas como las leyes de composición o las estructuras de grupo, anillo y cosas así. Me gustó aún más cuando en el segundo trimestre abordamos matrices, determinantes y otra serie de cosas que no recuerdo bien, algunas de las cuales conocía del bachillerato y otras no. Y me alucinó del todo en el último trimestre cuando ya se traslada a ámbitos como los espacios euclídeos, la geometría, las transformaciones y el movimiento.

Para mi hacer problemas de álgebra, incluso estudiar la teoría, era una especie de juego, muy divertido.

Tanto me gustó la asignatura que, aunque sin duda era prematuro pensar en ello, hasta llegué a plantearme que, quizá, lo que me gustase hacer en el futuro era impartir clases de álgebra lineal en la universidad. Esa idea me abandonó, por suerte diría, a lo largo de la carrera, pero da cuenta de hasta qué punto me gustó la materia.

No es fácil explicar por qué algo nos gusta. Si intento racionalizar qué me cautivaba de la asignatura podría aventurar qué, quizá su extraordinario orden, exactitud y rigor o cómo algo en apariencia tan abstracto acaba representando fenómenos reales tan bonitos como la geometría o el movimiento de objetos.

Han pasado muchos años de aquello y en mi devenir profesional no me ha sido muy necesario el uso del álgebra, al menos no en dosis relevantes por lo que, inevitablemente, he olvidado muchos conceptos y he perdido habilidad con operaciones que antes realizaba con suma facilidad. Pero aún recuerdo con cierta nostalgia, y con ganas de recuperarlos algún día, mis apuntes de primero de carrera que duermen, abandonados y probablemente húmedos y quizá mohosos en el fondo de un sótano de difícil acceso.

Pero parece que, aunque quizá con no tanta fuerza, el álgebra vuelve a mi y lo hacen en ámbitos en los que estoy profundizando e investigando ahora mismo.

Me aparece, por ejemplo, en las lecturas y cursos que estoy realizando sobre machine learning ya que en estos algoritmos se utilizan en abundancia estructuras como los vectores, las matrices y los tensores y las operaciones algebráicas entre ellos.

Y me aparece en lecturas sobre robótica, ya que la posición y movimiento de los robots se describen y calcula en buena medida, mediante vectores y matrices y operaciones algebráicas entre ellos.

Y también la menciono,. cierto que de pasada, cuando explico algún concepto algorítmo relacionados con la realidad virtual y aumentada.

Ha sido como reencontrar a una vieja y querida amiga. 

Tan presente comienza a estar el álgebra en mis investigaciones actuales, y tan buenos recuerdos me trae, que estoy considerando cursar algún MOOC o similar sobre álgebra lineal, o comprar y leer algún texto de nivel universitario sobre la materia para ponerme al día y, sobre todo, para recordar y disfrutar. No sé si al final lo hare, porque muchos son los temas en que quiero trabajar y avanzar y, quizá, desde un punto de vista práctico, para mis circunstancias y objetivos actuales, el álgebra no sea tan crítica.

Pero el sólo hecho de que me lo plantee ya da una idea de su interés y de cuánto me gusta.

Para aquellos estudiantes de bachillerato o universidad que estén recibiendo formación sobre álgebra, les animo a que la disfruten y aprecien, y que sepan que, aunque pueda parecer abstracta, exhibe una belleza extraordinaria y, sobre todo, tiene aplicación absolutamente real en temas tan avanzados y actuales, en disciplinas tan 'sexys', como el machine learning o la robótica.

Y, por mi parte, y a la espera de decidir si la vuelvo a estudiar o no con fuerza, sí al menos rendir este homenaje a mi asignatura favorita del inicio de la carrera.

Damas y caballeros: les pido un aplauso para el álgebra lineal.


viernes, 15 de marzo de 2019

La magia de la ciencia y la tecnología con José Antonio Ces

'Magia. Del átomo a la realidad virtual' es un largo, ordenado y pedagógico recorrido por los fundamentos de la ciencia y tecnología digital, con especial cariño por las telecomunicaciones, dada la profesión del autor, pero abarcando en el fondo todo lo digital, donde se confunden las telecomunicaciones y el procesamiento de información. Un recorrido que nos conduce, con mano firme aunque amable, desde lo más básico y fundamental, el átomo y el electrón, hasta las últimas realizaciones y perspectivas en materia de Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas o Realidad Virtual.

Un recorrido en el que llaman la atención algunas cosas. Por un lado, lo bien planificado que está y cómo cada capítulo va poniendo las bases para lo que ha de seguir, de manera que no quede fundamento sin cubrir. Por otro lado, es destacable la capacidad del autor para destilar y simplificar la esencia de fenómenos, teorías o tecnologías complejas y reducirlas a su esencia más básica y sencilla de entender. A esta pedagogía, contribuyen unas originales y clarificadoras figuras dibujadas a mano, ignoro si por el propio autor.

El texto, el espectáculo de magia, se estructura en seis actos, cada uno con cinco o seis capítulos:
  • Acto primero: de cómo el electrón hizo que naciesen las telecomunicaciones Un acto en que se habla más de ciencia, y en concreto física, que de tecnología y que empieza desde los fundamentos más básicos, el átomo y los modelos atómicos hasta llegar a la electricidad. Este acto está compuesto por los siguientes capítulos: 

    • Capítulo 1: El átomo
    • Capítulo 2: El electrón
    • Capítulo 3. La electricidad
    • Capítulo 4: La pila
    • Capítulo 5: La corriente eléctrica

  • Acto segundo. De cómo el sonido hizo las telecomunicaciones más sociales Ahora se mira a las telecomunicaciones más básicas con una cierta perspectiva también histórica. Se habla sobre todo, aunque no únicamente, de la telefonía original y la transmisión de voz. Se mira ya un poco a la tecnología pero todavía con algún importante componente físico como es lo relativo al electromagnetismo. Los capítulos que cubren esta temática son: 

    • Capítulo 6: El telégrafo
    • Capítulo 7: El sonido
    • Capítulo 8: El electromagnetismo
    • Capítulo 9: El micrófono y el altavoz
    • Capítulo 10: El teléfono
    • Capítulo 11: La línea telefónica

  • Acto tercero. De cómo la imagen mejoró las telecomunicaciones y transformó nuestro ocio Vamos ya a unas telecomunicaciones más avanzadas y relacionadas con los medios de difusión: la radio y la televisión, fundamentalmente. Para ello, empezamos primero por entender los aspectos físicos sobre la luz y el color, para luego ya hablar de radio, televisión y satélites. Seis son los capítulos que intervienen en este acto: 

    • Capítulo 12: La luz
    • Capítulo 13: La radio
    • Capítulo 14: La grabación
    • Capítulo 15: La televisión
    • Capítulo 16: El color
    • Capítulo 17: El satélite

  • Acto cuarto. De cómo los ordenadores lo cambiaron todo y dieron paso a la era del software Damos un cierto salto mortal, probablemente el único que se produce en todo el libro, para hablar de lo digital y las tecnologías de la información. Y lo hacemos con las bases de ese tipo de tecnologías, entendiendo qué es lo digital, cómo funcionan los transistores y microprocesadores para, desde ahí, ir avanzando hacia el software. Seis nuevos capítulos nos informan de todo ello: 

    • Capítulo 18: Lo digital
    • Capítulo 19: La computación
    • Capítulo 20: El procesador
    • Capítulo 21: La memoria
    • Capítulo 22: El software
    • Capítulo 23: La red

  • Acto quinto. De cómo la tecnología ha mejorado nuestras vidas creando un mundo mejor Volvemos a las telecomunicaciones pero ya las más actuales, las más avanzadas, unas telecomunicaciones que ya se centran en los datos y que se hacen en banda ancha y movilidad y que permiten propuestas tan exigentes como es el streaming. Los temas abordados en esta acto se recogen en los siguientes cinco capítulos: 

    • Capítulo 24: La telefonía móvil
    • Capítulo 25: La fibra óptica
    • Capítulo 26: El wifi
    • Capítulo 27: Las bases de datos
    • Capítulo 28: El streaming

  • Acto sexto. De cómo la tecnología hará que vuelva a surgir la magia Y cerramos el recorrido con un último acto que nos habla ya de las últimas soluciones digitales, soluciones que ya están aquí pero que todavía tienen mucho que crecer y aportar en el futuro próximo. Hablamos de cloud, inteligencia artificial, realidad virtual, internet de las cosas y los superconductores, que se contemplan en estos cinco últimos capítulos. 

    • Capítulo 29: El cloud
    • Capítulo 30: La inteligencia artificial
    • Capítulo 31: El Internet de las cosas
    • Capítulo 32: Los superconductores
    • Capítulo 33: La realidad virtual
'Magia. Del átomo a la realidad virtual' es un gran libro de divulgación, a medias entre la ciencia y la tecnología, escrito en un lenguaje sencillo, directo y personal, que no evita en ocasiones, incluso, el desparpajo y la anécdota. Y como tengo la suerte de conocer al autor, con el que he compartido empresa y algunos esfuerzos, me he sentido como si escuchase su propia voz diciendo exactamente las palabras que se plasman en las páginas del libro. Pero creo que cualquier lector se sentirá personalmente aludido e interpelado por las palabras de José Antonio, el autor, y disfrutará del saber y el conocimiento que el libro destila.

Tal vez, aunque el autor nos deje claro que la magia no existe en ciencia y tecnología, debamos concluir que sí puede haber magia en la forma de contarla.

José Antonio Ces

(Fuente: Ligera elaboración propia de la biografía en Room 714)

José Antonio Ces
José Antonio Ces es ingeniero superior de telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid y su carrera profesional ha girado siempre alrededor de la tecnología y el marketing.

Después de desarrollar software en Ericsson durante cinco años, se incorporó a Telefónica Móviles para ser partícipe de la explosión de la telefonía móvil en España. En Telefónica se desarrolló en funciones de marketing y desarrollo de negocio hasta llegar a ser Director de Marketing para el segmento de empresas. Su actual etapa profesional tiene que ver con el emprendimiento en empresas como Room 714, Krashlando y The Wise Seeker, en las que a día de hoy sigue intentando acercar la tecnología a sus compradores.

José Antonio es autor del libro 'Magia. Del átomo a la realidad virtual'

Inquieto, comprometido, trabajador, de su familia, guitarrista aficionado y del Atletico de Madrid.

Puedes saber más del autor visitando su perfil en LinkedIn o siguiéndole en Twitter donde se identifica como @josecesfranjo.

Ficha técnica:

EDITORIAL: viveLibro
AÑO: 2018
ISBN: 978-8417689162
PAGINAS: 372


lunes, 30 de noviembre de 2015

¿Por qué la ciencia necesita abstracciones y modelos?

Hace más años de lo que quisiera reconocer, en los últimos cursos del Bachillerato y los primeros de la carrera, cuando probablemente más supe de ciencias y más las entendí, me quedó claro que la ciencia utilizaba en muchos casos modelos, es decir, simplificaciones de la realidad, pero que eran capaces de explicarla.

Vagamente recuerdo la 'saga' de los modelos atómicos y cómo uno, digamos el de Rutherford explicaba algunas cosas y era un gran avance hasta que un tiempo después se demostraba inexacto y otro, digamos el de Bohr, era capaz de dar una explicación más amplia y exacta del comportamiento de los átomos.

Y esta es una forma normal de actuar de las ciencias: proponen un modelo y normalmente mediante experimentación comprueban su validez. Una vez comprobada dicha validez, el modelo puede utilizarse también a efectos predictivos, para sacar consecuencias y aplicaciones prácticas.

Pero ¿por qué se necesitan esos modelos? ¿Por qué no olvidarnos de las abstracciones e intentar explicar directamente la realidad?

La explicación es muy simple, casi tonta, y la encuentro, por ejemplo, en el libro 'The perfect swarm' de Len Fisher. Un libro enfocado a aplicar la teoría de la complejidad a la explicación de aspectos normales de nuestra vida diaria.

Ahí, el autor nos dice:

One practical reason is that human mind simply cannot encompass all the variations and variability inherent in complex adaptive systems. This is why science has progressed almost exclusively in the past by making severe simplifications that allow us to abstract the essentials of a problem. 

Así de simple. Así de triste.

Necesitamos los modelos por las limitaciones de nuestra propia inteligencia y entendimiento. Ni más, ni menos.

¿Triste?

Bueno, tal vez, pero lo cierto es que en esta invención y uso de modelos, el espíritu humano muestra signos de  fortaleza indómita. No nos conformamos con nuestras capacidades. Necesitamos conocer, entender y avanzar y luchamos por ello. Si los modelos nos lo permiten, bienvenidos sean. Luchemos por el conocimiento a través de modelos y abstracciones.

jueves, 17 de octubre de 2013

Hacking life

El mismo título impresiona ¿verdad?

'Hacking life'...

¿A qué se refiere?

Me topo con este inquietante concepto avanzado ya el libro 'Makers' de Chris Anderson. El libro, como se habrá podido comprobar por artículos anteriores, se centra en estudiar el fenómeno 'maker', la democratización de los medios de diseño y fabricación digitales mediante técnicas como la impresión 3D.

Pensar en una generalización de la fabricación, una fabricación asumible por particulares o muy pequeñas empresas es sugerente, atractivo, inspirador...

Pero si pensamos en extender este fenómeno a la ingeniería genética... la cosa, aunque interesante, asusta un poco. Se nos habla de las máquinas PCR (polymerase chain reaction), utilizadas para la copia de ADN y que son herramientas habituales en los laboratorios de genética.Estas máquinas, se nos dice se pueden encontrar ya hasta por 5.000$.

Pero la cosa no acaba ahí porque se nos menciona también el caso de Josh Perfetto que fue capaz de crear un PCR mediante hardware libre, apoyado en una placa Arduino y con un coste de 599$. Perfetto y su OpenPCR forman parte del movimiento DIYbio que aplica los principios 'maker' al entorno biológico y genético.

Democratizar los medios de la ciencia, parte del credo DIYbio, es loable y aparentemente deseable. Pero poner instrumental de manipulación genética en manos de cualquiera, habilitar el 'hacking' de la base misma de la vida, debo reconocer que me desazona un poquillo...

viernes, 23 de agosto de 2013

Lo que cansa pensar... y por qué

¿Alguna vez se ha sentido mentalmente agotado? ¿Alguna vez ha experimentado ese cansancio al que se llega tras una larga jornada de estudio o trabajo de análisis o investigación, un agotamiento que no encuentra justificación en un casi inexistente esfuerzo físico? ¿Alguna vez ha experimentado ese estado de 'pereza mental', ese considerar como insalvable el esfuerzo a realizar para llecar a cabo una tarea de naturaleza intelectual?

¿Y ha llegado a pensar que ese cansancio podía no ser real, puesto que se trataba sólo de esfuerzo mental?

Pues, para su tranquilidad, constatar que el esfuerzo intelectual lleva aparejado un consumo absolutamente real, y abundante, de energía, y que, de forma similar al ejercicio físico, el esfuerzo mental consume glucosa.

Ya hace un tiempo pudimos incluso cuantificar la potencia que emplea nuestro cerebro en su funcionamiento, uns asombrosos, en este caso por lo bajo de la cifra, 20 vatios.

Ahora es Daniel Kahneman, quien en su libro 'Thinking fast and slow' nos informa. bien es verdad que sin cifras que nos permitan comparar, del importante consumo energético que la activdad cognitiva lleva aparejado. Nos dice:

The idea of mental energy is more than a metaphor. The nervous system consumes more glucose than most other parts of the body and effortful mental activity appears to be especially expensive in the currency of glucose. When you are actively involved in difficult cognitive reasoning or engaged in a task that requires self-control, your blood glucose level drops.

Molécula de glucosa
Así que, ya sabe, sin que ello sirva como excusa para la pereza, la próxima vez que se sienta mentalmente agotado debido a un intenso esfuerzo intelectual, recuerde, para su tranquilidad, que ese cansancio es real, muy real y su agotamiento se encuentra plenamente justificado.

jueves, 17 de enero de 2013

#macrotweet: La verdad esta ahí fuera...

Mathematical truths are there among the list of absolute truths, and we just rediscover them.

Albert-László Barábasi
'Linked' 

lunes, 2 de abril de 2012

Pensar con el corazón

¿Cree el lector que el pensamiento se concentra únicamente en el cerebro? ¿Que las emociones son una interpretación del cerebro de lo que perciben nuestros sentidos y de cómo reaccionamos? ¿Que la intervención del corazón es nuestras decisiones y emociones es sólo una metáfora de carácter poético?

Una visión casi literaria de las emociones liga éstas al corazón, pero la ciencia nos había enseñado que el gran centro procesador de percepciones, generador de pensamientos y creador de sentimientos era el cerebro, únicamente el cerebro.

Y ese papel del cerebro, hasta donde sabemos, sigue siendo cierto, pero descubro recientemente que el corazón no es sólo un mero órgano bombeador de sangre, que el corazón también tiene neuronas  que, si bien en una forma rudimentaria, también es capaz de generar sentimientos y, en cierto sentido, de 'pensar'.

Descubro todo ello en el libro 'Neuromarketing' de Roberto Álvarez del Blanco.

Este es el párrafo que me ha llamado la atención:

"Estas investigaciones revelan que el corazón posee un sistema nervioso intrínseco y complejo, lo suficientemente complejo para cualificar por sí mismo como pequelo cerebro. Sus elaborados circuitos le permiten actuar independientemente del cerebro para aprender, recordar e incluso sentir y razonar. El sistema nervioso corazón-cerebro opera con unas 40.000 neuronas y procesa información independiente del cerebro y del sistema nervioso."

Realmente, 40.000 neuronas son muy pocas frente a los 100.000 millones que integran el cerebro según veíamos en el artículo 'El cerebro en cifras' de este mismo blog. Aún así, la mera existencia de neuronas en el corazón, su capacidad, aunque pueda ser muy limitada, para pensar y sentir, y la existencia de la disciplina denominada neurocardiología que aborda esta temática, son para mi una sorpresa, una interesante sorpresa.

Quizá, después de todo, la intervención del corazón en nuestros pensamientos y sentimientos no fuera sólamente metáfora y literatura, sino que tuviese una base orgánica y científica.

jueves, 15 de julio de 2010

Re-thinking party (III): Modelos físico-matemáticos del Internet social

Atrevida, arriesgada y con sabor científico fue la ponencia de Ana María Llopis en la thinking party.

La fundadora de ideas4all, regala a la audiencia con una larga serie de teorías científicas, matemáticas y físicas, que la ponente insinúa, o afirma, son aplicables a la web y a nuestra interacción social a través de la misma.

Ana María Llopis encuentra paralelismos y metáforas, quizá explicaciones y teorías, para el comportamiento de la web. Recorre desde el concepto de fractal al del agujero negro, desde la entropía y la segunda ley de la termodinámica a la gravitación universal, desde el big bang a la teoría especial de la relatividad.

Pero, ¿cuánto hay de teoría y cuánto de metáfora? ¿Cuánto de hipótesis y cuánto de convencimiento?

En rigor, hoy día no podemos afirmar, hasta donde se me alcanza, que haya pruebas de que todas estas, no creo que siquiera una sola de estas teorías y modelos físicos y matemáticos, sean aplicables a la web, a las redes sociales o a Internet.

Sí creo que existen modelos matemáticos tras el comportamiento social, sí que se intuyen leyes y regularidades, y creo que es perfectamente concebible que algunas de las leyes que puedan gobernar el comportamiento social en la nube, comparta fundamentos, patrones, puede que hasta fórmulas, con los hallazgos de otras disciplinas.

En la base de muchas leyes físicas se encuentran fenómenos de naturaleza estadística. Una excelente fuente para comprender esto es el libro '¿Qué es la vida?' del premio Nóbel de física, Erwin Schrödinger .

Y pienso que, probablemente, la explicación de la interacción social en la web, venga de la mano de leyes de base estadística. Y si el punto de partida es similar, es posible que haya coincidencias, patrones o paralelismos entre las leyes que se encuentren, entre teoremas y corolarios.

No creo que sean realmente rigurosas las sugerencias de Ana María Llopis si las tomamos en su literalidad, si las interpretamos como afirmación, como teoría.

Creo que su valor es el de la metáfora y el 'brainstorming', la sugerencia y el atrevimiento, el animar a buscar esas leyes matemáticas que rigen el nuevo mundo 2.0, el nuevo universo digital.

Muchas teorías y hallazgos empiezan por una iluminación, una visión por comprobar. Ese tipo de desafío es el que cabe esperar de una 'thinking party'. Y la pasión y originalidad del estímulo, bien entendido su alcance, son de agradecer.

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