lunes, 2 de abril de 2012

Pensar con el corazón

¿Cree el lector que el pensamiento se concentra únicamente en el cerebro? ¿Que las emociones son una interpretación del cerebro de lo que perciben nuestros sentidos y de cómo reaccionamos? ¿Que la intervención del corazón es nuestras decisiones y emociones es sólo una metáfora de carácter poético?

Una visión casi literaria de las emociones liga éstas al corazón, pero la ciencia nos había enseñado que el gran centro procesador de percepciones, generador de pensamientos y creador de sentimientos era el cerebro, únicamente el cerebro.

Y ese papel del cerebro, hasta donde sabemos, sigue siendo cierto, pero descubro recientemente que el corazón no es sólo un mero órgano bombeador de sangre, que el corazón también tiene neuronas  que, si bien en una forma rudimentaria, también es capaz de generar sentimientos y, en cierto sentido, de 'pensar'.

Descubro todo ello en el libro 'Neuromarketing' de Roberto Álvarez del Blanco.

Este es el párrafo que me ha llamado la atención:

"Estas investigaciones revelan que el corazón posee un sistema nervioso intrínseco y complejo, lo suficientemente complejo para cualificar por sí mismo como pequelo cerebro. Sus elaborados circuitos le permiten actuar independientemente del cerebro para aprender, recordar e incluso sentir y razonar. El sistema nervioso corazón-cerebro opera con unas 40.000 neuronas y procesa información independiente del cerebro y del sistema nervioso."

Realmente, 40.000 neuronas son muy pocas frente a los 100.000 millones que integran el cerebro según veíamos en el artículo 'El cerebro en cifras' de este mismo blog. Aún así, la mera existencia de neuronas en el corazón, su capacidad, aunque pueda ser muy limitada, para pensar y sentir, y la existencia de la disciplina denominada neurocardiología que aborda esta temática, son para mi una sorpresa, una interesante sorpresa.

Quizá, después de todo, la intervención del corazón en nuestros pensamientos y sentimientos no fuera sólamente metáfora y literatura, sino que tuviese una base orgánica y científica.