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martes, 28 de julio de 2026

La inteligencia artificial y las heridas del antropocentrismo y narcisismo humano

El ser humano siempre ha sido, hay que reconocerlo, antropocéntrico, es decir, de alguna forma se ha visto a sí mismo como  centro y medida de todas las cosas...quizá con la única excepción de la relevancia que ha dado a lo largo de los siglos, a las diferentes formas de dioses y deidades (aunque algunas, en el fondo, también adopten formas muy humanas).

Esa concepción de que todo giraba alrededor del ser humano, ha recibido, con el avance de la ciencia y el conocimiento, algunas sacudidas no menores, algunas 'curas de humildad' que, poco a poco van poniendo a la humanidad en 'su sitio'.

No por ello dejamos, en el fondo, de defender la dignidad y singularidad humanas pero, quizá, con algo más de modestia y comedimiento,


Las tres heridas identificadas por Freud


Me encuentro leyendo el libro 'Pensar con Prompts: Una crítica de la razón generativa' nominalmente firmado por Jianwei Xun aunque, en el fondo, quien nos habla es el filósofo italiano Andrea Colamedici, eso sí, asistido por, y en permanente diálogo con, la inteligencia artificial.  

El caso es que, en un punto de su libro, en concreto en el segundo capítulo, nos habla de lo que denomina las heridas del narcisismo humano, que no  dejan de ser las grandes tomas de conciencia por parte del ser humano que le hacen comprender que no es tan nuclear como había creído.

En concreto nos dice que ya Sigmund Freud identificó tres de esas heridas, a saber:


  • Herida cosmológica: de la mano de Copérnico que demostró que los humanos no ocupan el centro físico del universo.

  • Herida biológica: con la teoría de la evolución y la selección natural de Darwin, quien muestra que la especie humana no está separada de ni es superior al resto del mundo animal.

  • Herida psicológica propinada por el propio Freud que afirma que el ego, el yo, no es dueño de sí mismo.


Tres duros golpes, claro está, a esa visión tan centrada en el ser humano y tan convencida de su propia importancia y centralidad. 


La inteligencia artificial como cuarta herida


Pero de la misma forma que, imagino, Freud enumeró las heridas cosmológica y biológica para enmarcar y resaltar 'su propia herida', la psicológica, Colamedici trae a colación las tres heridas históricamente precedentes para identificar una cuarta, que es su aportación a esa visión menos antropocéntrica.

Colamedici, trasunto en Jianwei Xun, entiende que la  inteligencia artificial y, en concreto, la inteligencia artificial generativa, puede ser una cuarta herida ya que saca al ser humano del centro, o al menos de la exclusividad del conocimiento o el arte.

Nos dice:


A estas tres se ha añadido una cuarta, mucho más reciente, que socava otro pilar de la identidad: la singularidad y superioridad de nuestra inteligencia. Con la IA generativa, ya no se da por sentado que solo el ser humano produce conocimiento, conceptos, arte o cosmovisiones.


Colamedici no le da este nombre pero voy a bautizar a esta eventual cuarta herida como la herida cognitiva.

¿Es este realmente un golpe tan grande a nuestro 'orgullo', a nuestra propia importancia y a nuestra visión antropocéntrica?


Consideraciones: puede que herida...pero quizá algo menos


De que nos encontramos ante un fenómeno transformador en muchos sentidos, me cabe poca duda. 

Sin embargo creo que esta eventual cuarta herida no es del todo comparable a las tres anteriores que identificaba Freud. 

Y ello, por dos motivos: lo vemos como menos herida y no ataca del todo el antropocentrismo


Menos herida


El primero es quizá más superficial, pero cuestiona el propio término 'herida'.

No soy un experto ni en historia ni en antropología y, por supuesto, no puedo saber qué pensaban las personas corrientes de estos avances científicos devenidos en herida al narcisismo humano. Pero creo que, de alguna forma, sí supusieron un golpe muy duro a la propia concepción humana, que debieron ser difíciles de admitir, de asimilar, de normalizar.

En el caso de la inteligencia artificial generativa, sin embargo, creo que, sin negar que existen preocupaciones, perplejidades y debates, el común de los mortales la acogemos con naturalidad, casi diría que con alegría y ligereza... con lo bueno y malo que eso tiene (creo que, en efecto, esa alegre y despreocupada acogida tiene cara positiva y negativa).

Es decir, no me parece que la inteligencia artificial generativa la estemos viviendo como un cuestionamiento tan doloroso y radical del ser humano y su papel en el mundo, como en su momento creo que sí ocurrió con las anteriores.

Quizá no sea tan herida, o se trata de una herida más superficial.


No tan en contra del antropocentrismo

 

Hay otra segunda diferencia que considero muy importante.

En las tres heridas que identificaba Freud, los avances científicos nos hicieron comprender que nuestra situación en el mundo no era tan central como creíamos, nos demostraron que las cosas eran diferentes a cómo pensábamos. Pero 'se limitaron' a hacernos comprender, no cambiaron nada ni crearon nada.

Es diferente en el caso de la inteligencia artificial generativa que, como cualquier tecnología es obra del ser humano. Por decirlo de alguna forma: no estamos comprendiendo, sino que estamos creando; no estamos entendiendo, sino que estamos transformando.

Y aunque nuestra propia obra nos desafíe y cuestione, en el fondo es sigue siendo obra nuestra y, por tanto, puede que nos nos quite centralidad sino todo lo contrario, que la potencie... siempre que permanezca bajo nuestro control, claro.


Conclusiones


A lo largo de la historia, la visión antropocéntrica del mundo se ha ido poco a poco desmoronando a medida que los avances científicos nos han ido demostrando que la realidad era diferente a la que pensábamos y que el ser humano no jugaba un papel tan central en esa realidad.

El filósofo Andrea Colamedici piensa que la inteligencia artificial generativa puede ser la cuarta herida a ese antropocentrismo o, como él lo expresa, a ese narcisismo humano, tras la cosmológica, la biológica y la psicológica.

Sin embargo, la inteligencia artificial generativa presenta características que hacen que, quizá, no se trate de una herida similar, puede que ni siquiera constituya una herida,


miércoles, 3 de diciembre de 2025

Tres opciones para la humanidad tras la singularidad

Ha querido la suerte, bueno no exactamente la suerte, que haya coincidido aproximadamente mi lectura del libro de Ray Kurzweil 'The singularity is nearer' con la del libro de Mark Coeckelberg 'La ética de los robots', y esa coincidencia me lleva a una fusión un poquito libre de dos planteamientos: el de la singularidad planteado por Kurzweil y el de una antropología más allá de lo humano que plantea Coeckelberg al final de su libro.

Veamos.

 

Recordando la idea de singularidad


Ya comenté dos visiones de singularidad en el reciente post 'Seis pasos hacia la singularidad'. 

La primera tiene que ver con que las máquinas, básicamente la inteligencia artificial, por un lado supere en inteligencia al ser humano y, por otro, que sea capaz de auto-mantenerse, por lo que ya no necesita al ser humano.

La otra visión, la que realmente plantea más bien una fusión del humano y la máquina. Y esta visión de Kurzweil, muy transhumanista, es la que realmente enlaza con las reflexiones de Coeckelberg.


Un futuro de convivencia con la máquina


El libro de Coekcelberg, para ser sinceros, no reflexiona exactamente sobre la singularidad. De hecho, no estoy cien por cien seguro, pero creo que no la menciona en ningún momento, y si lo hace es un poco de pasada o como contexto.

Lo que apunta Coeckelberg al final de su libro es la posibilidad de una ética y una antropología que vayan más allá de lo estrictamente humano y que incluyan a las máquinas, típicamente a los robots.

Aunque, como digo, no lo plantea exactamente en relación con la singularidad, no puedo evitar verlo como muy cercano.


Las tres opciones


En cualquier caso, lo que quería traer a colación en este post son las tres visiones que Coeckelberg plantea para esa ética y, de una forma terminológicamente paradójica, una antropología que vaya más allá del ser humano y que pueda incluir a las máquinas.

Las tres opciones que expone Coeckelberg son:


  • Visión transhumanista: Se plantea aceptar que el ser humano es una forma de máquina, aunque biológica, y en ese sentido una forma de robot. Y, diría que más importante, acepta el llamado 'mejoramiento humano', es decir, la mejora de capacidades físicas y sobre todo cognitivas obtenidas de la tecnología. En la visión más extrema, la que plantea por cierto Kurzweil, lleva a una fusión del ser humano con la tecnología hasta casi dar lugar a una nueva especie o una nueva forma de humanidad.

  • Visión poshumanista: plantea la convivencia de seres humanos, animales y robots de forma, digamos, natural, incluyendo formas de hibridación. Las máquinas se convierten en compañeras y la fronteras de lo humano se diluyen hasta cierto punto.

  • Visión ecológica: Que pone el foco en el planeta y donde los robots deberían contribuir a un futuro sostenible o no existir.


Por supuesto, en las tres visiones hay mucho más que plantear, debatir y razonar pero, al menos de momento, sólo quería enunciar las tres opciones.


Conclusiones


El avance de las máquinas, particularmente inteligencia artificial y robots, y más cuanto más nos acerquemos o eventualmente lleguemos a la singularidad (si es que eso sucede), nos hace plantearnos cuál debe ser el enfoque de relación con ellas con una perspectiva práctica, claro, pero también ética y antropológica.

En este post he identificado muy brevemente las tres opciones que propone Coeckelberg y que no puedo evitar, aunque estrictamente no esté implicado, ponerlas muy en conexión con el momento de la singularidad o posterior.