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lunes, 29 de junio de 2026

La imaginación como virtud ética

Que la imaginación es una virtud, dicho así, probablemente a nadie le parezca demasiado extraño. 

Tendemos, lógicamente, a valorar positivamente la imaginación, que aparte de su interés casi diría intrínseco, puede ser fuente de ideas, algunas en el ámbito de la creación pura, como como en el caso de la creación artística, literaria, musical... y otras en otro tipo de creación como la que se produce en la innovación empresarial o, en un ámbito más general, como una capacidad útil en la resolución de problemas.

Sin embargo, con todo y lo valiosa que nos tiende a parecer la imaginación, no solemos concederle un valor ético.

Sin embargo, esa perspectiva ética de la imaginación me la he encontrado en el libro 'The AI Mirror: How to Reclaim Our Humanity in an Age of Machine Thinking' de Shanon Vallor y quisiera comentarla brevemente.


Grandes escuelas éticas


Antes de seguir, y en beneficio de quien pueda no conocerlas, una rapidísima y muy básica revisión de las tres grandes escuelas éticas en el mundo occidental. Hablaríamos de las siguientes:


  • Ética deontológica: Abanderada por Kant y que, en esencia dice que debemos seguir unos ciertos principios (ahí es donde encaja el famosísimo, aunque seguramente no bien conocido en el fondo, imperativo categórico). Aunque al hablar de principios, en cierto sentido estamos poniendo la ética fuera de las personas, el propio Kant es quien, en otro famoso aserto, establece que una persona es un fin en sí misma y nunca puede ser usada como un medio.

  • Ética consecuencialista / utilitarista Nacida de la mano de Jeremy Bentham e impulsada, y matizada, por su discípulo John Stuart Mill, pone el foco en la consecuencias de lo que hacemos con un enfoque muy económico-matemático que busca maximizar una especie de función de utilidad que de alguna forma expresa el placer o bienestar conjunto (no el de una persona específica).

  • Ética de las virtudes: Asociada a Aristóteles (aunque, curiosamente, muy similar a los presupuestos de Confucio). Se trata de una ética muy centrada en la persona, que debe buscar su florecimiento, su excelencia, su máxima realización, lo cual consigue en cierto sentido a través de las virtudes que se entienden como un sano equilibro entre extremos (así entre dos extremos viciosos como la cobardía y la temeridad, nos encontramos con la virtud de la valentía).


Que me perdonan filósofos y eticistas por la simplificación, pero creo que era pertinente. 


Aristóteles, las virtudes y la persona


Como se ha dicho, el foco de Aristóteles es la persona y su realización. Esa realización, quizá más ese desarrollo personal, recibe un nombre difícil como es, 'eudaimonia'. 

Como digo a veces en algunas clases y charlas, aunque el nombre es difícil, hoy en día podríamos decir que incluso desafortunado, el concepto es precioso y, en mi opinión, la mejor forma que he visto de enfocar la ética.


La imaginación


Y vamos ya a la imaginación. 

Aristóteles parece que no consideraba a la imaginación ('phantasia') un virtud, sino, más bien, una facultad psicológica.

Sin embargo, Shanon Vallor, que se reconoce fundamentalmente como seguidora de Aristóteles y representante actual de la ética de las virtudes, en la obra citada afirma que, en su opinión, la imaginación sí es una virtud. Nos dice:


It was not named as a virtue by ancient philosophers such as Aristotle or Kongzi. But contemporary philosophers, including me, have often recognized it as one, or at least as an essential component of virtue.


Su razonamiento, tiene mucho que ver, creo, con esa idea de la eudaimonia que, ahora, voy a traducir como 'excelencia' (en seguida se verá por qué). Así, Vallor nos dice:


It is hard to envision someone entirely lacking in imagination who can still develop and express their full moral, intellectual, and creative potential. Imagination is how we envision yet unmade possibilities for ourselves and others; it is what makes autofabrication possible. Lacking any imagination might be technically survivable for an individual, as long as they can reap the benefits of the imagination of others, but it places a fundamental limit on a person’s excellence.


En esencia, la imaginación es una capacidad fundamental para que una persona pueda desarrollar su potencial de todo tipo y alcanzar la excelencia (de ahí la traducción libre de eudaimonia).

Y por esta vía, quizá un poco indirecta, la imaginación alcanza un valor ético.

Desde un punto de vista estrictamente intelectual no sé si estoy de acuerdo o no con esta consideración...pero lo cierto es que me gusta mucho la idea.


Conclusiones


Las virtudes son, para Aristóteles, elementos fundamentales de su ética y se conciben como equilibrios entre extremos digamos viciosos. Pero, además, Aristóteles propugnaba el desarrollo de la persona, su florecimiento, hasta alcanzar la famosa 'eudaimonia'

Un poco por esa necesidad de la imaginación para alcanzar el desarrollo máximo y la excelencia, es por lo que, una filósofa actual, Shanon Vallor, considera a la imaginación como una virtud y le concede valor ético. 


miércoles, 4 de marzo de 2026

Inteligencia artificial, creación y el proceso interior

Comienza a ser un debate recurrente, en algunos casos puede que hasta cansino, la relación del humano con la inteligencia artificial, si nos sustituirá o no, si sólo debe actuar como un copiloto o si afecta a nuestras capacidades cognitivas o no.

En este post quiero hacer una breve reflexión sobre el caso concreto del proceso creativo. Una reflexión que no es teórica, y que no busca realmente un posicionamiento, sino que es una visión muy individual mía, muy experiencial, aunque presumo que sensaciones parecidas las deben experimentar muchas otras personas, y por eso me parece valioso compartirlo.


El salto de la inteligencia artificial generativa


Quizá unos de los ámbitos en que más ha mejorado la inteligencia artificial en los últimos tres años, sea en todo lo que tiene que ver con la 'creación' o, si se prefiere, la generación de contenidos. Unos contenidos que inicialmente, fueron esencialmente textuales, pero en seguida saltaron a la imagen, al vídeo y a la música.

Un proceso, ese de la generación que, sobre todo en el campo del texto, va más allá de una creación mecánica de ese texto, sino que aporta 'conocimiento', datos y estructura. Y que, además, puede incluso hacer uso de resortes emocionales, quizá especialmente destacados en el caso de la generación musical.


Sobre el discutido concepto de creatividad


Se discute mucho sobre lo que es creatividad y lo que no y, sobre todo, si lo que hace la inteligencia artificial generativa es verdadera creatividad o no y, yendo más lejos, si se puede llegar a considerar arte algo creado con inteligencia artificial generativa.

No creo que sea un tema claro, realmente. Me parece, aunque me confieso un poco lego en la materia, que el propio concepto de lo que es el arte es, como diría 'el otro', algo discutido y discutible.

Pero sin llegar a la de idea de arte, y quedándonos sólo en creatividad, se alega a veces que la inteligencia artificial no es creativa porque, en el fondo, reutiliza unos patrones de base estadística que se le han enseñado y los utiliza para sus nuevas creaciones o, si se prefiere, generaciones. No sé si eso es suficiente para decir que la inteligencia artificial no es creativa, y menos teniendo en cuenta que parece que, en el fondo, la creatividad humana funciona, al menos parcialmente, de la misma forma: aplicando a ámbitos nuevos o de formas nuevas patrones que ya ha visto en el pasado.

En cualquier caso, el debate sobre la presunta o no creatividad de la inteligencia artificial, aunque atractivo, no es lo que me ocupa ahora. Para lo que sigue, el que llamemos creatividad o no a producción de contenidos de la inteligencia artificial generativa, me es irrelevante.

Lo cierto es que puede crear textos, imágenes, videos, sonidos y música nuevos y de una alta calidad factual y estética.

¿Dónde quedamos los humanos y nuestra creatividad y nuestro arte, ante todo esto?


Tomándomelo de modo personal


Todo lo que antecede es una exposición de contexto, pero a partir de aquí comienzo con mi experiencia personal. Y para esa experiencia hablaré de mi particular producción de contenidos.

Mi producción de contenidos se centra especialmente en lo textual, en la escritura. Creo textos, por ejemplo, para este mismo blog. He creado, y espero seguir creando, texto para los libros que he publicado o en los que he colaborado. He creado texto como material docente. He creado, incluso, aunque al menos de momento muy poco publicado, texto de naturaleza más artística, del ámbito literario (ensayo, narrativa e incluso alguna especie de poesía).

Para mi labor como 'speaker' y como docente, utilizo también mucho las hoy en día un poco denostadas presentaciones PowerPoint.

En bastante menor medida también creo en otros medios. Creo imágenes como complemento de artículos o presentaciones. Creo algunos vídeos como promoción, como realce de alguna charla o clase... o por el placer de hacerlo. Creo con mi voz participando en podcasts. Y he creado algo de música fundamentalmente como fondo de vídeos. 

Para esta creación multimedia, imágenes, video y música hoy en día me apoyo mucho, cada vez más, en el uso de la inteligencia artificial.

Sin embargo, para la voz y, sobre todo, para la creación textual y las presentaciones, pese a que sabría perfectamente cómo hacerlo con inteligencia artificial (es más, de vez en cuando enseño cómo hacerlo) mi mecánica sigue siendo clásica, es decir, genero el texto o las presentaciones por mí mismo, más o menos manualmente, aunque, evidentemente, usando un ordenador, y esporádicamente alguna ayuda de la inteligencia artificial.

¿Por qué ese diferente planteamiento según el contenido que genero?

Pues tiene mucho que ver con lo principal que quiero transmitir en este post: con el proceso interior de creación. Pero antes, un apunte sobre la calidad del resultado generado con inteligencia artificial.


La calidad del resultado


La inteligencia artificial generativa ha avanzado una barbaridad en poco tiempo y los resultados que ofrece son cada vez mejores. Los textos están bien redactados, bien estructurados, con mucho conocimiento por detrás y, en general, 'suenan bien' o incluso muy bien.

La calidad física de imágenes, vídeos y música es muy alta. Por calidad física me refiero a calidad del sonido en música o a la resolución y calidad de imagen en imágenes estáticas y vídeo. La composición suele ser buena, pero aquí, y reconociendo antes mi escasa preparación en materia de diseño o arte visual, tengo algunas 'pegas'. Las imágenes, si uno no se pelea mucho con ellas, y usando prompts cada vez más especializados, suelen ser abigarradas y un poco repetitivas. En el vídeo, se observan todavía con cierta frecuencia las famosas alucinaciones. En general, además, y aunque me imagino que esto se podría superar con práctica, insistencia y un promting avanzado y especializado, las herramientas tienden a generar imágenes, vídeo y música, de buena apariencia, pero un poco 'según le parece' y cuesta guiarla a que realicen tu idea (cuando la tienes). Con frecuencia, si no se pelea mucho, los resultados tienden además a ser repetitivos.

En general, mi sensación es que la calidad de la producción textual, es ahora mismo bastante más alta que la de la producción multimedia, pese a que ésta última nos impresiona muchísimo más.

Y, sin embargo, pese a que la inteligencia artificial genera, en mi opinión, mejores resultados en texto que en multimedia, mi uso es justo al revés, la utilizo mucho en multimedia y poco en texto.

¿No es esto contradictorio?

Pues la respuesta tiene mucho que ver con el proceso interior.


El proceso interior y la experiencia personal


Por el proceso interior, me refiero a mi forma de trabajar en la creación de contenidos, lo que experimento cuando lo hago, y lo que eso aporta al resultado y, sobre todo, a mí mismo. Y un proceso que, aunque describo como propio, me imagino que cualquier otra persona experimenta algo parecido.

En ese proceso interior de creación aportas y recibes. 

Veámoslo de forma separada


Lo que aportas cuando creas


Cuando estoy creando un texto de tipo profesional, para publicar o para docencia, aporto por un lado mi conocimiento, todo lo que he aprendido estudiando, leyendo, trabajando o escuchando a otros. Y aporto la experiencia profesional, lo que he vivido en las empresas que he trabajado, los clientes o proveedores con los que he tratado, lo que he visto en jefes y colaboradores. Y, no sólo eso, aporto mi comprensión, síntesis y en ocasiones opinión sobre el tema tratado. La inteligencia artificial puede aportar mucho en cuanto a conocimiento, datos  y estructura en este ámbito pero siento, y no quiero ser presuntuoso, que con frecuencia no está a mi altura. Lo que hace es muy correcto y lo cuenta muy bien... pero le falta 'un algo', un algo de discurso, de claridad, de exposición, de perspicacia, a veces incluso de 'alma' o personalidad. Salvo en casos y temas concretos, me gusta mucho más el contenido textual que yo genero que el que me aporta la inteligencia artificial. No es un prejuicio, es lo que veo.

Es importante resaltar, y de nuevo no quisiera ser presuntuoso pero sí claro, que esto es así en parte, por mi propias capacidades, circunstancias y motivaciones. Creo que puedo generar mejores textos que la inteligencia artificial porque atesoro mucho conocimiento, experiencia, lecturas y estudio en mis ámbitos de especialidad, porque además me gusta escribir y tengo mucha práctica en ello y, finalmente, porque soy perfeccionista y me gusta 'hacer las cosas bien' y dar los mensajes correctamente, en el orden correcto, de manera comprensible y, si es posible, incluyendo motivación.

Aún así, reconozco que, en cuanto a aportación, la inteligencia artificial es un gran competidor.

Y es por mi aportación, por lo que, en parte, no utilizo la inteligencia artificial en la generación de textos pero sí en multimedia. Porque si en texto yo creo aportar mucho, en multimedia no es así. 

Multimedia para mí es muy diferente. No tengo formación artística ni musical, salvo la muy básica obtenida en la enseñanza obligatoria. No tengo habilidad manual ninguna para dibujar. No le dedico demasiado tiempo a contemplar arte o a escuchar música. Y, quizá, uniendo la escasa formación y la falta de dedicación a contemplar las obras de terceros, no tengo imaginación suficiente para concebir una buena escena de vídeo y muchísimo menos una buena canción. Por todo ello, tengo muy poco que aportar a la hora de creación de imagen, vídeo o música. Y, sin embargo, la inteligencia artificial me permite crear con muy poco esfuerzo, aunque con las carencias ya reseñadas, imágenes, vídeos y canciones de alta calidad física, y razonable, aunque no perfecta, composición. Eso es mucho más de lo que yo soy capaz de hacer. Y por eso no duda en utilizar la inteligencia artificial.


Lo que recibes cuando creas


Pero luego está lo que yo recibo. Y probablemente eso sea muchísimo más importante y más decisivo a la hora de no utilizar la inteligencia artificial que la visión de lo que aporto.

He expresado más de una vez que 'pienso cuando escribo'. Cuando redacto un texto, del tipo que sea, reflexiono sobre lo que estoy escribiendo, maduro y cuestiono ideas, estructuro el mensaje. Incluso temas que domino, pasan por ese tamiz de la reflexión, el cuestionamiento y la reestructuración. Y todo ese proceso, aparte de ayudar a generar un mejor resultado, es enormemente enriquecedor para mí mismo, y diría que es también una forma de aprendizaje.

La reflexión, cuestionamiento y reestructuración del contenido es en sí mismo, como decía, un proceso de aprendizaje. Te ayuda a entender mejor, a estructurar mejor y a recordar. Es muy agradable, muy satisfactorio desde el punto de vista intelectual y muy enriquecedor. Te hace mejorar y a la vez te hace disfrutar. Al menos a mí.

Lo anterior aplica sobre todo a la escritura profesional.

En el caso de la escritura literaria, también aplica en buena medida lo anterior, sobre todo la reflexión, pero hay algo más y diferencial, que es la emoción. En el caso de algunos textos de carácter literario (alguno publicado y alguno no), la propia escritura me ha despertado emociones, porque al fin y al cabo escribes sobre cosas que, de alguna manera, te importan. Puede parecer absurdo, pero alguna vez hasta he soltado alguna lagrimita al releer algo que acaba de escribir. Me creo que la inteligencia artificial escriba un texto que te pueda llegar a conmover...pero estoy seguro de que no es lo mismo, en absoluto, que cuando es un texto tuyo, escrito por ti y sobre lo que te importa.

Como he dejado patente, no realizo verdadera creación artística en materia de imagen, vídeo o música. Pero presumo que, algo paralelo a lo que yo experimento al escribir, lo puede vivir un pintor o diseñador gráfico al crear una imagen, un cineasta al crear un corto o un compositor al crear una nueva pieza musical. 

E, incluso, si supusiésemos, y puede llegar a ser cierto, que la inteligencia artificial llegue a generar textos, imágenes, vídeos  y música de calidad, no solo física sino también artística, superior o similar a la humana, sólo por el hecho de experimentar en uno mismo el proceso interior de la creación, valdría la pena no utilizar la inteligencia artificial, o al menos no de vez en cuando, al menos no para aquello que realmente te importa.


Y el proceso exterior


Sólo un apunte final, que ya no hace mención al proceso interior, sino al proceso exterior.

Para el caso de creación de tipo profesional, para documentos, logotipos, presentaciones, vídeos promocionales, tiendo a pensar que al público receptor de la creación, le importe poco si lo ha hecho la inteligencia artificial, una persona o a medias. Tiendo a pensar que lo que vale es el resultado.

Pero ¿y en el caso de la creación puramente artística? ¿Y en el caso en que al autor trasmita experiencia y emociones propias? 

¿Le importaría al lector de una poesía o una novela introspectiva que haya una persona detrás que vivido, sufrido y disfrutado, o quiere sólo el texto? 

Y lo mismo diría de cualquier otra creación puramente artística  ¿Nos importa sólo el producto o también la persona y experiencia que hay detrás?

De la contestación a esas preguntas no estoy seguro. Creo que, probablemente, a muchas personas les dará igual quién sea el autor o autora de la obra, y si es una persona o la inteligencia artificial. Pero también quiero suponer, y supongo realmente, que habrá personas que esperan que haya una persona al otro lado, un escritor para una novela, un poeta para una poesía, un compositor para una melodía.


Conclusiones


La inteligencia artificial es capaz de generar contenidos de una altísima calidad formal y una buena calidad en cuanto a composición. Y pudiera, en esa labor de creación, llegar a sustituir a los humanos.

Sin embargo, en ciertas ocasiones, los humanos bien preparados, creo que pueden generar mejores resultados. 

Y, sobre todo, lo más importante y más allá del resultado, el propio proceso interior asociado a la creación, es tan agradable, tan satisfactorio y tan enriquecedor que aunque sólo sea por experimentarlo, vale la pena no delegar en la inteligencia artificial según qué cosas.


lunes, 22 de enero de 2024

Historias y memoria: creatividad y grandes modelos de lenguaje

Permítaseme en este post una breve digresión, algo así como un juego mental, un devaneo con la imaginación y con la especulación, aunque basado en aspectos técnicos reales.

Y todo ello a propósito de la memoria en la escritura, comparando lo que puede dar de sí la inteligencia artificial generativa y los grandes modelos de lenguaje por un lado, y lo que hacemos los humanos por otro.


El contexto en los LLMs. La atención


Una de las grandes aportaciones de las nuevas arquitectura de deep learning utilizadas en los modelos de inteligencia artificial generativa es el de la atención, tan importante que el artículo seminal de la arquitectura Transformer, que está en la base de muchos de esos grandes modelos de lenguaje, se titulaba 'Attention is all you need'.

La atención es un mecanismo por el que una red neuronal tiene en cuenta en sus resultados un amplio contexto permitiendo, además, 'fijar más la atención' en unas partes o en otras del contexto (que incluye de manera notable el 'prompt' recibido).

Este mecanismo ha permitido superar a lo aportado hasta el momento por las redes neuronales recurrentes (RNN, 'Recurrent Neural Networks') que guardaban un contexto muy limitado (en esencia, la palabra anterior).


La memoria de lo escrito en LLM


Pero hay un segundo ingrediente, en realidad apoyado en el anterior, que completa el dibujo: la autoatención.

Mediante la autoatención, la red neuronal, no sólo tiene en cuenta el contexto recibido como entrada, sino el propio texto generado por el modelo en su labor 'creativa'. Y esto da lugar a los llamados modelos autorregresivos, de los cuales, por cierto, el muy famoso GPT es un ejemplo notable. 

De alguna forma, pues, los grandes modelos del lenguaje tienen 'memoria de lo escrito', de lo que han plasmado en sus respuestas y 'composiciones'.


Limitaciones en la memoria. El tamaño del contexto.


Pero la memoria de estos modelos no es infinita. Aunque los grandes fabricantes de estos modelos, los OpenAI, Google, Meta, Microsoft, etc buscan aumentar más y más ese contexto, al final siempre existe un límite,

Así nos lo recuerdan Gerhard Paaß y Sven Giesselbach en su libro 'Foundation Models for Natural Language Processing' cuando nos dicen, refiriéndose a los PLM, ('Pretrained Language Models') que


As the story generated by the PLM gets longer, often the earlier context is forgotten and the text develops in an aimless fashion.


No sólo es que ese contexto sea limitado sino que, de cara a 'fiarnos' de la respuesta de uno de estos grandes modelos de lenguaje, parece que podemos dar más credibilidad a las respuestas relativamente cortas y contextos sencillos, puesto que la capacidad del modelo abarca suficientemente todo el contexto incluyendo el texto ya generado. 

Ante contextos grandes y, sobre todo, ante una respuesta larga, se empieza a perder el contexto y, por tanto, entra en riesgo la coherencia del texto generado.

Y eso es lo que puede ocurrir, por ejemplo, en la narrativa.


Exactitud versus creatividad


Si queremos la respuesta del modelo para tomar una decisión, para aplicarla en el mundo real, esa pérdida de contexto, evidentemente, tiene sus riesgos, puesto que en el mundo práctico, buscamos la coherencia e incluso la exactitud.

Pero ¿y en el caso de la escritura 'creativa'? ¿Y si lo que estamos creando en un cuento o una novela?


La memoria en la escritura humana


La verdad es que no creo que exista, y si existe la desconozco, una teoría sobre el uso de la memoria en la escritura. Así que lo que digo a continuación nace de mi intuición y de mi experiencia en la escritura, no de un estudio sesudo.

Y creo que la memoria tiene un papel importante. Porque, en general, en los textos, incluso en los literarios, se busca la coherencia. Y para ello debemos recordar el contexto y lo ya escrito.

En narrativa, existe un referente, una historia que se quiere contar y que tiene su propia lógica que se debe respetar para que la narración tenga sentido y para eso debemos recordar el contexto (el referente, en cierto sentido) y lo ya contado. Existen unos personajes que, en el caso de la literatura de calidad, tienen sus personalidades bien delineadas y, de hecho, los tipos psicológicos definidos e interesantes, suelen ser un valor interesante en esa narrativa. Y para mantener unos tipos psicológicos acertados es importante la coherencia con el contexto y con lo ya escrito.

Probablemente nosotros, los humanos, nos acordemos sin dificultad de lo que hemos escrito y, si no, basta con releerlo.

Parece, pues, que nuestra escritura, la escritura humana, mantiene la coherencia y es, por decirlo de alguna forma, autorregresiva.


La creatividad última


Pero quizá no siempre suceda así.

Quizá a veces prescindamos del contexto o de la coherencia, y así sucede, por ejemplo, en un ejercicio como la escritura automática u otras formas surrealistas de escritura, o en muchas realizaciones de escritura poética, donde la coherencia no es un valor, porque quizá estamos buscando, más bien, lo que acabo de bautizar como 'creatividad extrema' y en ese caso, puede que prefiramos romper amarras con el contexto y con la lógica.

Y eso, quizá, sólo quizá, se emularía mejor con un modelo de lenguaje que sí mantuviese un buen conocimiento de la estructura sintáctica y morfológica del lenguaje humano, pero que se liberase un poco de la parte semántica, que limitase su contexto y que fuese algo menos autorregresivo. 


Conclusiones


Cuando utilizamos los grandes modelos de lenguaje en tareas de índole práctica nos interesa que mantengan de la mejor forma posible la coherencia que nace en buena medida de un contexto amplio y una autorregresión que 'recuerde' mucho de lo ya dicho.

Incluso, en 'escritura creativa' en general será bueno ese contexto amplio, pero puede que existan rincones de la creatividad, natural o artificial, que se vean favorecidos por un contexto y coherencia limitados. 


miércoles, 14 de agosto de 2019

Soledad creativa


En el post anterior vimos algún juicio crítico acerca del brainstorming, una de las herramientas más admitidas, conocidas y utilizadas como estímulo de la creatividad. El brainstorming es una de tantas herramientas que trabaja con grupos.

Siempre he sostenido, quizá porque mi propia personalidad me impulsa a ello, que sin restar valor al trabajo en grupo, también es muy valioso y necesario el trabajo individual, el propio estudio, la propia reflexión, y el propio desarrollo de ideas, conceptos y documentos.

Pues bien, en el mismo libro 'Strategic Management of Technological Innovation' de Melissa A. Schilling, y justo a continuación de la exposición de la revisión crítica del brainstorming, se exponen, precisamente, los beneficios del trabajo individual. De la exposición que quedo con este pequeño párrafo que abre la argumentación.

Solitude is extremely valuable for creativity. It affords a person the time to think and pursue those things they find intrinsically interesting.

Una sorprendente, aunque creo que acertada, alabanza de la soledad, de la soledad como elemento de creatividad ya que permite concentrarse en los intereses individuales. A eso yo añadiría que ofrece el tiempo y la reflexión para la generación y análisis de ideas.

Como complemento de esa soledad, la autora nos habla de otro valor que también practico y que considero esencial: la auto formación. Creo que, en efecto, la auto formación, adquirida esencialmente por lectura de libros, artículos y blogs, pero hoy en día también complementada mediante la búsqueda en Internet o los MOOCs, es un arma fundamental para el desarrollo profesional en general y para la creatividad en particular, ya que las nuevas ideas se suelen construir con frecuencia mediante recombinación de ideas de terceros o de reutilización en el propio campo de trabajo, de ideas que ya se han aplicado en otro sector o problemática. La afirmación se ilustra citando un estudio sobre grandes innovadores y se nos dice que:

Research on serial breakthrough innovators show that many spent significant time alone, investing heavily in self education.

En el texto se nos pone el ejemplo de Elon Musk, al parecer un reconocido emprendedor e innovación en serie y, por lo que se nos cuenta, un empedernido lector que ha tenido temporadas de dedicar diez horas diarias a la lectura.

Así que, si: a pesar de lo que pudiéramos pensar, a pesar de mucha literatura en pro del trabajo en grupo, la soledad es creativa.

lunes, 12 de agosto de 2019

Cuestionando el brainstorming


El brainstorming es quizá una de las herramientas más conocidas para la ideación, para esa fase inicial divergente de la creatividad en que lo importante es generar muchas ideas, cuantas más mejor, para luego trabajar sobre ellas.

Es tan popular que casi, casi se ha incorporado al lenguaje de la calle.

Conocemos la técnica (más o menos) y la damos por buena. pero ¿es realmente tan útil? Bueno, hay mucha gente y muchos expertos que dirían que sí, pero también hay alguna voz discordante, que visualiza riesgos en la aplicación de esta técnica.

En concreto, leyendo el libro 'Strategic Management of Technological Innovation' de Melissa A. Schilling, veo que la autora cita algunos estudios según los cuales la supuesta fertilización cruzada de ideas que se produce en el brainstorming tiende a dar como resultado consensos mediocres, más que emocionantes nuevas ideas. Tres son las razones que parecen explicar esos resultados:

  • Miedo a ser juzgado: aunque en la práctica del brainstorming explícitamente se indica a los participantes que se desinhiban al proponer ideas y que no juzgen las de los demás, parece que a pesar de todo se impone una cierta auto-censura y muchas buenas ideas no ven la luz por miedo a ser juzgados negativamente por los otros participantes.

  • Bloqueo de la producción de ideas: de forma un tanto sorprendente, el trabajar en grupo puede bloquear la generación de ideas por asuntos tan simples como que, al tener que esperar el turno para expresarlas, simplemente, se olvidan. Además, el escuchar las ideas de otros se tiende a desviar el propio curso de pensamiento hacia esas ideas abandonando el propio. También se producen dinámicas en que las personas más extrovertidas y dominantes tienden a eclipsar las aportaciones de otros.

  • La factibilidad supera a la originalidad: esta problemática afecta no tanto a la generación de ideas sino a la selección posterior. Según los estudios aportados, parece que tendemos a ser prudentes y dar mucho peso a la factibilidad práctica de las ideas y eso actúa en contra de la innovación, de las ideas más originales y divergentes.

Unas razones que nos previenen frente al brainstorming y que, como vemos, son razonables y fáciles de entender. Probablemente, incluso, coinciden con nuestra experiencia práctica en la participación en grupos donde se aplica esta técnica. Se basan además en unos estudios que no son especialmente novedosos (algunos tienen varios años). Y, sin embargo, parece que el brainstorming sigue siendo la técnica reina de la creatividad.

Supongo que tampoco cabe descalificarla. Hay que conocer que no es perfecta, intentar minimizar los riesgos mencionados y, probablemente, complementarla o sustituirla, según el caso, por otras técnicas.

miércoles, 31 de julio de 2019

Creatividad versus conocimiento


Soy un gran defensor de la importancia del conocimiento. Aparte de entenderlo como una forma de desarrollo y realización personales, considero que el conocimiento es una condición necesaria para un trabajo riguroso y de calidad, casi en cualquier ámbito profesional, pero muy en concreto en los ámbitos en que me muevo de tecnología, procesos, proyectos y transformación digital.

De hecho, en mi libro 'La Carrera Digital' defiendo explícitamente el conocimiento como parte de mi 'framework' conceptual y encajo toda una parte, la más tecnológica, dentro de ese ámbito del conocimiento.

Ahora bien, y cambiando ligeramente de tercio, pensando en el ámbito de la innovación y la creatividad: ¿es el conocimiento un factor favorecedor de la creatividad?

Personalmente tiendo a dar una respuesta afirmativa. En primer lugar porque una creatividad que actúa en vacío, sin apoyo ninguno en conocimiento, difícilmente puede proporcionar un resultado factible,  realista e incluso interesante. Además, siempre he pensado que el conocimiento actúa en 'background' de la creatividad, que en muchas ocasiones soluciones aparentemente creativas simplemente explotan el reconocimiento, muchas veces inconsciente, de patrones o soluciones iguales o similares vistas en otro ámbito.

Sin embargo, leyendo el libro 'Strategic Management of Technological Innovation' de Melissa A. Schilling me encuentro una advertencia que me parece interesante. Nos dice esta autora:

The impact of knowledge on creativity is somewhat double-edged. If an individual has too litttle knowledge of a field, he or she is unlikely to understand it well enough to contribute meaningfully to it. On the other hand, if an individual knows a field too well, that person can become traped in the existing logic and paradigms, preventing him or her from coming up with solutions that require an alternative perspective.

La primera frase encaja perfectamente con mi argumentación en favor del conocimiento como sustento de la creatividad. Sin embargo, la segunda frase es una importante advertencia contra una especie de ceguera, e incluso soberbia, que puede provenir de un conocimiento profundo y que impida ver otras posibilidades.

Creo que es una advertencia realista y necesaria.

La propia autora nos proporciona algunos elementos de personalidad que pueden mitigar ese riesgo. Así, nos habla de que la personalidad creativa suele estar dotada de experiencia, apertura y motivación. El factor experiencia creo que actúa en la misma dirección que el conocimiento (de hecho, una buena parte del conocimiento proviene de la experiencia) pero el factor apertura es crucial. Si a un gran conocimiento y experiencia se une una actitud de apertura ante nuevas ideas y oportunidades, estamos poniendo el caldo de cultivo adecuado para desafiar al status quo y buscar sinceramente soluciones nuevas y creativas. Si a esto le añadimos una motivación intrínseca, habremos casi contrarrestado el posible efecto adverso del conocimiento.

Y digo casi porque, a pesar de todo, a la persona con mucha experiencia y conocimiento, a pesar de que su actitud hacia la creatividad y la innovación sea la correcta, plena de apertura y motivación, le puede faltar 'la chispa' que encienda nuevas posibilidades divergentes, disruptivas. Para conseguir esa chispa adicional es para lo que conviene hacer trabajo en equipo y además con equipos diversos y multidisciplinares capaces de aportar perspectivas radicalmente diferentes, ideas que a la persona con más conocimiento o experiencia no se le pasen por la imaginación o incluso que formulen preguntas diferentes y desafiantes que hagan reflexionar a quien tiene más conocimiento.

En ese contexto, con la actitud adecuada y con múltiples perspectivas, creo que el conocimiento es, no sólo una condición imprescindible sino un auténtico tesoro de cara a la creatividad y la innovación.

martes, 10 de julio de 2018

Mi actividad: Módulo de Innovación en Programa de Transformación a la Cultura Digital para CESCE


Hace unos días se produjo el cierre del Programa de Transformación a la Cultura Digital que, dirigido a los profesionales de la aseguradora CESCE se impartió por parte de la Escuela de Organización Industrial.

En ese programa, fui el encargado del módulo titulado 'La digitalización como palanca para la innovación'. Dicho módulo, impartido a dos grupos diferentes, consistió en una sesión de cuatro horas en donde repasamos los conceptos y relación entre creatividad, investigación e innovación además de entender conceptos fundamentales del poder transformador de lo digital. Luego nos adentramos en el terreno de la creatividad y los juegos con alguna dinámica muy entretenida para a continuación repasar los diferentes modelos de innovación, con especial foco en el Desarrollo de Clientes y Lean Startup.

Dejamos un espacio para repasar cómo se está innovando en el sector asegurador y finalizamos hablando de las técnicas de gestión adaptativas hablando de Agile y DevOps.

Unas sesiones que espero que para los alumnos hayan sido instructivas y entretenidas y que a mi me ha servido para descubrir la fuerte cultura innovadora de CESCE.

viernes, 4 de mayo de 2018

El arte de la innovación con Tom Kelley e IDEO

En 'The art of innovation' se describe, se supone, el método que sigue IDEO, la famosa firma de diseño, para conseguir sus innovadores resultados. Sin embargo, no debe entenderse como una metodología sino, más bien, como propuestas y consejos con base a la experiencia de IDEO, que se ilustra en abundancia con proyectos reales que acometieron.


El libro se estructura en quince capítulos, a saber:

  • 'Innovation at the top': Sirve a modo de introducción y el autor se pregunta por qué las compañías recurren a servicios de diseño externos. Además, esboza cinco fases del supuesto método de IDEO y nos cuenta un reto que asumió hace unos años IDEO de hacer un diseño en directo para la cadena ABC en un tiempo récord.

  • 'Winging in start-up mode': Habla de los orígenes de IDEO y el primer encargo para Apple: el ratón.

  • 'Innovation begins with an eye': hace una apuesta decidida por la observación de clientes y usuarios como la mejor forma de acertar con el diseño correcto, en lugar de confiar en informes, análisis o focus groups y lo ejemplifica con el caso del diseño de un cepillo de dientes para niños.

  • 'The perfect brainstorm': Hace una apuesta decidida por el brainstorming pero sugiere la necesidad de mejorar su práctica, para lo cual aconseja hacerlo muy a menudo y aporta siete secretos para hacerlos correctamente, así como seis posibles destructores de un buen brainstorming.

  • 'A cool company needs hot groups': aboga por el trabajo en grupo y por escapar de los genios solitarios y da algunas ideas de cómo debe ser un equipo.

  • 'Prototyping is the shorthand of innovation': De la misma forma que apuesta por la observación para saber lo que realmente puede satisfacer las necesidades de los usuarios, es vehemente aconsejando el uso del prototipado y la experimentación como medio de aprendizaje y de acercarse a la mejor solución

  • 'Build your greenhouse': Es una aportación quizá más sorprendente puesto que aquí Kelley se centra en el entorno de trabajo, la oficina, el puesto fisico.

  • 'Expect the unexpected': habla de cómo enfrentarse a lo inesperado que, en materia de innovación, seguro que aparece. En concreto, pone foco en el concepto de polinización cruzada como una forma de recoger y aceptar nuevas ideas.

  • 'Barrier jumping': Habla de las barreras a la innovación y cómo superarlas

  • 'Creating experiences for fun and profit': Aconseja poner foco no sólo en los productos como cosas sino también en las acciones, en la experiencia completa de clientes y usuarios, e indica que estas experiencas deben ser lo más amenas y sencillas posible, aparte de recordar que dichas experiencias no se pueden diseñar en la oficina, que hay que salir y ver cómo suceden las cosas en el mundo real.

  • 'Zero to sixty': Habla de la necesidad de la velocidad en la innovación y pone como ejemplo el diseño de un vehículo para una carrera popular que acometió IDEO.

  • 'Coloring outside the lines': Habla de la toma de decisiones y de la aversión al riesgo.

  • 'In search of the "Wet Nap" interface': Se centra en el refinamiento de un diseño, apostando claramente por la simplicidad.

  • 'Live in the future': Aún reconociendo que es imposible predecir el futuro, aconseja mirar constantemente hacia él.

  • 'Getting the swing': Capítulo que actúa a modo de resumen y recapitulación.

Aunque, como decía más arriba, 'The art of innovation' no explica realmente un método, sí que está lleno de buenísimos consejos e ideas inspiradoras. Además, los ejemplos de proyectos de diseño reales afrontados por IDEO, hace más palpable y entretenida toda la temática. Un libro, en fin, para inspirar y disfrutar.

Tom Kelley

(Fuente: Traducción y ligera elaboración propia de su biografía en Ideo)

Tom Kelley
Tom Kelley es autor de los superventas 'Creative Confidence', 'The Art of Innovation' and 'The Ten Faces of Innovation', así como socio en la afamada consultora de diseño, IDEO. Como conferenciante sobre innovación, se dirige a cantidad de audiencias de negocios explicando cómo fomentar una cultura de innovación y alcanzar el potencial creativo de sus organizaciones. A lo largo de los años ha hablado en más de treinta países y ayudado a IDEO a crecer desde 15 diseñadores a una plantilla de más de 600, a la vez que dirigía areas como el desarrollo de negocio, marketing, recursos humanos y operaciones. Tom es socio ejecutivo en la Haas School of Business en Universitu of California Berkeley y tiene un rol similar en la Universidad de Tokio.

Puedes conocer más del autor siguiéndole en Twitter donde se identifica como @TomKelley74.

Ficha técnica:

martes, 1 de mayo de 2018

Mi actividad: curso sobre la digitalización como palanca de la innovación


En Abril he impartido un curso cuyo tema era 'La digitalización como palanca de la innovación' y que formaba parte de un atractivo programa in-company impartido por la Escuela de Organización Industrial para la aseguradora CESCE en materia de transformación digital y cultural.

CESCE es una organización que lleva la innovación en su ADN y lo declara explícitamente en su información institucional, por lo que ha sido un privilegio aportar mi granito de arena a esa transformación hacia lo digital.

Al curso han asistido del orden de 70 alumnos organizados en dos sesiones de una mañana.



Hemos hablado de digitalización y transformación digital. Hemos tocado aspectos de creatividad y diversas teorías sobre innovación incluyendo el Desarrollo de clientes y Lean Startup, así como los modelos de Rogers/Moore de adopción de la tecnología, el dilema del innovador de Christiansen o la innovación abierta de Chesbrough. Y hemos rematado con algunas nociones sobre Agile y DevOps.

Un programa apretado que hemos complementado con algunas prácticas en que el equipo de CESCE ha demostrado, con creces, su creatividad y trabajo en equipo.

Una experiencia muy interesante para mi y que espero haya resultado también valiosa para los alumnos.

lunes, 30 de abril de 2018

Por qué es importante seguir soñando


A veces pudiéramos pensar que los sueños, las aspiraciones, tienen un punto de irrealidad, de fantasía, de escapismo y que las personalidades soñadoras, por tanto, tienen poca cabida en el mundo empresarial.

Y eso, quizá, puede ser cierto en empresas maduras o en áreas de la empresa que trabajan en la ejecución diaria del negocio buscando el máximo de eficiencia, los resultados inmediatos, los indicadores, los números.

Pero en el mundo acelerado actual, en un mundo en que las tecnologías avanzan a velocidad vertiginosa, que los actores incumbentes y sus modelos de negocio se ven constantemente amenazados por la disrupción, que nada parece seguro, necesitamos soñar, es el momento para soñar.

Y necesitamos soñar porque los sueños, la creatividad y las aspiraciones son fuente de innovación y en un mundo en constante movimiento, se necesita como motor de la estrategia y la competitividad, la innovación continua.

Es cierto que esos sueños deben ir acompañados de objetividad, capacidad de análisis y, sobre todo, capacidad de ejecución para poder convertirlos en realidad y producir resultados de negocio. Pero antes de hacer esos resultados es preciso soñarlos.

Así que, un buen consejo es intentar conseguir que nuestros equipos sean soñadores porque, como nos dice Tom Kelley en 'The art of innovation':


If your staff is regularly dreaming up creative ways to advance your company, you're sure to break through eventually.


Así es. No todos los sueños se harán realidad. A veces, porque serán disparatados. A veces porque no llegaron en el momento oportuno. A veces nuestra incapacidad para hacerlos realidad. Pero no se puede hacer realidad un sueño inexistente, un sueño que no ha sido soñado

Así que, si queremos tener alguna probabilidad de mejorar profundamente, de dar un salto cualitativo en nuestros resultados, de hacer una innovación profunda, lo primero es soñar esa innovación.

Soñemos. Tendremos mucho trabajo al despertar.


viernes, 27 de abril de 2018

Cinco puentes hacia la creatividad


La creatividad, con su naturaleza intangible y maravillosa, no deja de ser un bien delicado, una actitud y una facultad que debemos cuidar y promover si queremos estar en organizaciones realmente innovadoras.

¿Cómo hacerlo?

Probablemente no haya recetas mágicas pero en su libro 'The art of innovation', Tom Kelley identifica cinco resistencias a la creatividad y cinco puentes para superarlas.

Vale la pena pasar revista a sus aportaciones:

  • Meritocracia en lugar de jerarquía: No se puede pensar que las ideas y la innovación van a surgir siempre desde arriba y por ello, las organizaciones tienen que estar abiertas a acoger las ideas por su propio mérito, vengan de donde vengan de la organización y nivel jerárquico.

  • Autonomía en lugar de burocracia: Si se ahoga a los innovadores con burocracia, legalismos y formularios, muy pronto dejarán de crear. En lugar de eso, si uno, el emprendedor, es dueño de su destino tiene la autoconfianza necesaria ara asumir riesgos y, por tanto, crear e innovar.

  • Familiar en lugar de anónimo: En este punto interviene la naturaleza humana y, en ese sentido, es importante un ambiente amigable y familiar, un ambiente donde se perdonen los fallos ocasionales y donde los creadores se sientan cómodos.

  • Desordenado en lugar de limpio: Aunque parezca secundario, el espacio nos influye. Es más fácil ser creativo en tu propio espacio, pues su eventual desorden en cierto modo es tuyo, te es familiar. Un espacio artificialmente ordenado es ajeno e inhibe la creatividad.

  • Personas que arreglan cosas en lugar de expertos: necesitamos mucho más a personas con impulso, que van arreglando cosas, mejorando otras, que lanzan proyectos y los mantienen en movimiento. Y eso es más práctico que disponer de grandes expertos que pueden tender a cerrarse a nuevos conocimientos o nuevas ideas.
Quizá el punto del espacio sea algo más personal, pero, en general, estos puentes nos suenan a sentido común y a lo que 'se dice en todas partes' que hay que hacer. Lo difícil, claro, es hacerlo de verdad, es conseguir que domine en las organizaciones esa cultura abierta y creativa.


miércoles, 25 de abril de 2018

Los siete secretos de un buen brainstorming


El brainstorming es una de las técnicas de creatividad probablemente más conocidas, una forma sencilla de generar ideas, entrar en divergencia y abrir perspectivas.

Una técnica muy conocida aunque no está claro que siempre adecuadamente utilizada. De cara a ese buen uso, de cara a mejorar los resultados, Tom Kelley, en su famoso libro 'The art of innovation' nos ofrece siete secretos para un mejor brainstorming.

Son estos:
  • Afinar el foco: es decir, establecer lo más claramente posible el problema al que se quiere dar respuesta. De cara al diseño, además, ese problema es más efectivo si se establece mirando hacia afuera, hacia las necesidades de un cliente o la mejora de un servicio, más que hacia un objetivo interno.

  • Reglas juguetonas: Para evitar la crítica, algo fundamental en brainstorming en general y en creatividad en particular, puede ser bueno hacer ver una forma divertida esas reglas del juego.

  • Numerar las ideas: es algo muy sencillo y en apariencia trivial, pero anima a generar más ideas y también a saltar de una idea a otra sin perderse.

  • Construir y saltar: se refiere a una forma de gestionar la sesión de brainstorming para que ésta no pierda su ritmo. Una forma es saltar a otro punto de vista y otra tratar de construir alrededor con, por ejemplo pequeñas variaciones sobre la idea de que hablamos.

  • El espacio recuerda: se trata de intentar aprovechar la memoria espacial, escribiendo las ideas que surjan en medio bien visible para los asistentes.

  • Estirar los músculos mentales: Para intentar que el grupo de brainstorming esté 'metido en el ajo', hay veces que hay que hacer algo así como un calentamiento (por ejemplo, si el grupo no se conoce o nunca ha trabajado junto). Se trata de pequeñas actividades o juegos previos que sirvan para 'romper el hielo'.

  • Sé físico: es decir, trata de tangibilizar las ideas mediante esquemas, mapas mentales etc También se puede ir más allá generando modelos tridimensionales con bloques, plastilina o similar.

Con un brainstorming bien orientado y guiado, y haciendo uso de estos 'secretos', seguro que somos capaces de crear muchas alternativas, de generar muchas ideas...


miércoles, 30 de agosto de 2017

Estrés, recompensas y creatividad


Es duro reconocerlo, pero es justo hacerlo: la presión, el estrés, producen resultados.

Es tristemente cierto: cuando se presiona a una persona, cuando el jefe o líder exige, suele obtener resultados.

¿Si?

Bueno, en parte. A corto plazo y cuando hablamos de tareas mecánicas, que precisan esfuerzo pero poca inteligencia, sí suele dar resultado. Al fin y al cabo, la presión aumenta el foco, evita distracciones e incluso puede llevar a trabajar más horas.

En un sentido más positivo, las recompensas, las recompensas de naturaleza económica, también pueden mejorar algo los resultados pero, de nuevo, cuando hablamos de corto plazo y de tareas más bien mecánicas donde no se precisa mucho análisis, mucha creatividad, mucho discernimiento.

Pero si se quiere mirar a largo plazo, si se quiere obtener los frutos de la creatividad y la innovación, ni el estrés ni las recompensas económicas son buenos mecanismos.

En efecto, nuestro cerebro necesita tranquilidad y libertad para crear esas asociaciones, esas nuevas ideas que son el origen de la creatividad y la innovación.


Así lo confirman muchos estudios y así nos lo recuerdan Luis Huete y Javier García en 'Liderar para el bien común':

La fisiología del cerebro lo confirma: el estrés, la presión y la ansiedad generan una visión de túnel que además de anular la visión periférica (¡que es donde se encuentran las soluciones creativas!) propicia la intolerancia.

No creo que convenga de todas formas caer en una especie de 'buenismo corporativo' en que se relaje la tensión o se admitan actitudes relajadas. 

No, las empresas no funcionan así. La competencia, la mera supervivencia como negocio no lo permiten.

Es preciso un equilibrio, un equilibro realista y consciente.

Probablemente el directivo, el líder deba, como en otros aspectos, adaptar su estilo a la situación y tarea, proporcionando el suficiente espacio, libertad, tiempo y estímulo a las labores que precisan creatividad y siendo más exigente en las fases más productivas o las tareas más mecánicas.

Nadie dijo que liderar fuese sencillo...

viernes, 28 de abril de 2017

El azar y el pensamiento creativo



Estamos desarrollando la inteligencia artificial...pero realmente no acabamos de comprender la inteligencia natural...

Uno de los aspectos que creemos más diferenciales de la inteligencia humana, una de sus características que parecen más lejos del alcance de la tecnología, es el pensamiento creativo.

Pero ¿qué es realmente el pensamiento creativo?

Jerry Kaplan, en su libro 'Artificial Intelligence. What everyone needs to know' llega a una conclusión o,, al menos, una propuesta:

A fairly attractive and yet clearly incomplete conjecture is that the difference between creative thinking and unimaginative competent thinking lies in the injection of some randomness. The ramdomnes must be guided by intuition to be efficient.

Es importante. 

Los ordenadores pueden exhibir un comportamiento aparentemente inteligente mediante algoritmos deterministas o de fuerza bruta, algoritmos que simplemente exploran todas las posibilidades o que aplican reglas bien conocidas, como por ejemplo cálculos estadísticos. La gran cantidad de datos que manejan, y la velocidad a que pueden hacerlo, lleva a un comportamiento externo aparentemente inteligente y creativo...pero no es realmente tal.

Lo que se hace difícil para las máquinas es la aleatoriedad, el azar, allí donde hace falta esa cualidad difícil de explicar, pero fácil de reconocer, que es la intuición. Y eso podría ser un atributo diferencial, no sólo del pensamiento creativo, sino también de la propia inteligencia.

Un reto, por tanto, para la inteligencia artificial, suponiendo que ésta aspire a ponerse a la altura o incluso superar a la mente humana.

¿Es viable? ¿Está a nuestro alcance? 

miércoles, 29 de marzo de 2017

El poder de compartir ideas

Las famosísimas TED Talks tienen que ver con las ideas y con la comunicación. Son un medio de compartir reflexiones, hallazgos, digresiones y, probablemente, constituyen uno de los mejores medios para difundir ideas innovadoras, provocativas o inspiradoras.

Y con ello, posiblemente de una forma inadvertida, porque es muy difícil de medir, estén contribuyendo de forma muy positiva a la creatividad y la innovación en el mundo.

¿Por qué?

Porque el intercambio de ideas, su debate, discusión y análisis es el motor que hace que nazcan nuevas ideas y planteamientos, ideas que, si son buenas y son impulsadas por personas o equipos con constancia y visión, pueden traducirse en innovaciones, en avances y realizaciones tangibles.

Cuando Chris Anderson, líder de TED, en las primeras líneas de su libro 'TED Talks. The official TED guide to public speaking', reflexiona sobre el poder de las ideas nos dice: 


Every meaningful element of human progress has happened only because humans have shared ideas with each other and then collaborated to turn those ideas into reality.


Intercambio de ideas por un lado y colaboración en la consecución de unos fines por otro. Esas parecen ser las recetas para la innovación.

Precisamente en una TED Talk realizada en TED Global 2010, Steven Johnson, en su charla titulada 'Where good ideas come from' explica cómo las grandes ideas no surgen aisladamente sino que nacen de la interacción y suelen tener un cierto, a veces largo, periodo de incubación.


Así que, para ser creativos, hay que tener ideas y compartir y de ahí nacerán nuevas ideas. Y luego, hay que ser capaces de llevarlas a cabo, de innovar, y para ello una herramienta poderosa es la colaboración.

Ya tenemos la receta. Ahora, a los fogones...

miércoles, 31 de agosto de 2016

Contextos para la innovación: dos elementos

Cada vez está más claro que la creatividad, y más aún la innovación, no son fruto de la inspiración cuasi-divina, ni del momento mágico o la idea feliz.

Cada vez está más claro que una innovación surge como culminación de un estado tecnológico y social que la favorecen, que casi, casi la anticipan.

Para favorecer la innovación parece pues que lo fundamental es crear los contextos adecuados para que surja. Más que intentar dirigirla, parece más fructífero crear el caldo de cultivo.

Un poco en esa idea, Francis Pisani en su libro 'Creadores de futuro' nos dice:

Las dinámicas de innovación siempre surgen dentro de marcos que les son propicios.

Y sí, hablando de lo que él denomina matrices (algo más allá de las 'incubadoras'), nos dice que él ha observado dos elementos fundamentales:

Por un lado, el que se trata de sitios abiertos, donde profesionales de ámbitos multidisciplinares pueden interactuar e intercambiar ideas.

Por otro lado, la existencia de eventos que, aunque de manera más fugaz, cumplen una misión parecida: el entrecruzamienbto de personas, ideas, iniciativas... 

Seguro que hay muchos más elementos que forman los contextos de innovación, pero nos quedamos de momento con esos dos y, en general, con la necesidad de la apertura y la interacción.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Un censo de técnicas de creatividad

Según nos dicen los manuales, creatividad e innovación no son lo mismo...pero existe relación. La creatividad tiene que ver con la generación de un idea y la innovación con la capacidad de implementar un nuevo producto o solución del tipo que sea, con base en esa idea.

A pesar de la necesaria distinción, o precisamente por ella, la creatividad sigue manteniendo un papel fundamental en el proceso innovador y, por ende, en el progreso de las sociedades.

He aprovechado el periodo estival para leer un manual al que tuve acceso hace unos meses, pero que había quedado en la lista de lecturas interesantes 'para algún momento'. Se trata del Manual de Creatividad Empresarial generado en el ámbito del proyecto europeo Crea Business Idea desarrollado entre 2009 y 2010 y que ha tenido continuidad en otro proyecto, Crea Net 2.0.

El manual no es de rabiosa actualidad, como se puede ver por las fechas de su edición, pero, tras leerlo, creo que la mayor parte de lo que dice conserva su validez. De todo el contenido, quisiera resumir en este artículo el censo de técnicas de creatividad que se mencionan. En el manual se clasifican las técnicas según dos dimensiones. Por un lado, según el número de personas involucradas, en concreto el que sean individuales o grupales y por otro, la finalidad de la técnica: comprensión de un problema, generación de ideas, selección de ideas o planificación.



En esta artículo me limito a listar las técnicas y animo al interesado a acceder al manual si quiere profundizar algo más.

  • Brainstorming: Un grupo de personas genera ideas sobre un problema o planteamiento, sin reflexión ni crítica. El objetivo es, simplemente, tener muchas opciones. La selección y refinamiento son posteriores.

  • Mapas mentales: técnica de carácter gráfico en que, a partir de una palabra o concepto clave, se van añadiendo ideas relacionadas dando lugar a un dibujo de tipo arborescente o radial. El objetivo es intentar entender mejor el concepto de partida

  • Brainwritting: Variante del brainstorming, consiste en generar una o varias hojas de papel con la o las ideas a trabar. Los participantes se van pasando las hojas y sobre ella anotando sus ideas.

  • SCAMPER: Acrónimo de (Sustituir, Combinar, Adaptar, Modificar/magnificar, Proponer otros usos, Eliminar, Reordenar). Cada uno de los conceptos que aporta una letra al acrónimo es en realidad una pregunta a contestar. Así, sobre el tema a trabajar, se han de contestar a estas siete preguntas adaptadas a ese tema.

  • PNI: el nombre es también un acrónimo (Positivos, Negativos, Interesantes). Es una técnica orientada a valorar/seleccionar ideas generadas mediante otra técnica como por ejemplo el braistorming. Para cada idea, se tabulan los aspectos positivos, negativos e interesantes y, con base al resultado, se puede seleccionar.

  • Seis sombreros: Se trata de analizar un problema o situación desde seis puntos de vista (sombreros) diferentes: sombrero blanco (información objetiva y neutral), sombrero rojo (opiniones y sentimientos sin necesidad de argumentos), sombrero amarillo (aspectos positivos), sombrero negro (cautelas, riesgos y obstáculos), sombrero verde (ideas nuevas y alternativas) y sombrero azul (visión general y sintetizadora del tema).

  • Analogías: forzar asociaciones entre conceptos habitualmente no conectados y una vez establecidas esas asociaciones, ver si con base en la analogía se puede obtener alguna conclusión válida.

  • Future Pretend Year: Para un problema dado, imaginar cómo sería un futuro en que hemos resuelto satisfactoriamente ese problema. A partir de ahí, intentar imaginar quiénes y cómo consiguieron llegar hasta ese futuro.

  • 4x4x4: Cada persona aporta 4 ideas. Se hacen dos grupos de dos personas (sumarían ocho ideas) y seleccionan 4. Se vuelven a formar grupos de dos personas y seleccionar de nuevo 4. Al final, el grupo elige una idea.

  • Análisis morfológico: se descompone un concepto o situación en sus elementos integrantes y sobre ellos se intenta buscar nuevas relaciones y combinaciones.

  • Biónica: Parecido a las analogías pero buscando esas analogías en la naturaleza y los seres vivos.

  • CRE-IN: Uso de juegos y emociones, así como técnicas de expresión corporal y relajación como forma de proporcionar confianza a las personas y que se atrevan a proponer ideas.

  • Defectología: Se listan los defectos de un producto y sobre cada uno de ellos se proponen posibles acciones de mejora.

  • Ideart: Uso de estímulos visuales, generalmente cuadros, como mecanismo de promover la creatividad.

  • Inversión: Imaginar cómo conseguir un efecto negativo en lugar de positivo (en el manual se propone el que un bar se encuentre vacío). Dando la vuelta a las ideas aportadas, se pueden obtener vías para el efecto positivo contrario.

  • Listado de atributos: Orientada a la creación de nuevos productos, se trata de listar los atributos que debería tener el producto e imaginar que pasa si se altera alguno de ellos.

  • Método 635: Formar 6 grupos que han de aportar cada uno 3 ideas a las otras 5 personas del grupo.

  • Método de la visita: Situarse en el lugar de otra persona y tratar de ver cómo ejecutaría sus tareas. Cada uno opina sobre los demás, pero no sobre uno mismo y cada uno recibe el feedback de lo que los demás aportan sobre su tarea.

  • Relaciones forzadas - palabras al azar: Se trata de buscar palabras por completo al azar e intentar ver qué pueden aportar o si se pueden aplicar a nuestro problema en cuestión.

  • TRIZ: Método que se aplica en el entorno científico con base en el proceso de obtención de patentes.

Aunque sin duda existen muchas más técnicas (me llama la atención, por ejemplo, que no se hable de la gamificación), el listado proporciona una buena panorámica de 'lo que hay'. De todas formas, en creatividad e innovación, más que de técnicas, se trata de la capacidad y, sobre todo, la voluntad, de cambiar de perspectiva, de aportar y de la voluntad de perseguir las buenas ideas.