viernes, 27 de abril de 2018

Cinco puentes hacia la creatividad


La creatividad, con su naturaleza intangible y maravillosa, no deja de ser un bien delicado, una actitud y una facultad que debemos cuidar y promover si queremos estar en organizaciones realmente innovadoras.

¿Cómo hacerlo?

Probablemente no haya recetas mágicas pero en su libro 'The art of innovation', Tom Kelley identifica cinco resistencias a la creatividad y cinco puentes para superarlas.

Vale la pena pasar revista a sus aportaciones:

  • Meritocracia en lugar de jerarquía: No se puede pensar que las ideas y la innovación van a surgir siempre desde arriba y por ello, las organizaciones tienen que estar abiertas a acoger las ideas por su propio mérito, vengan de donde vengan de la organización y nivel jerárquico.

  • Autonomía en lugar de burocracia: Si se ahoga a los innovadores con burocracia, legalismos y formularios, muy pronto dejarán de crear. En lugar de eso, si uno, el emprendedor, es dueño de su destino tiene la autoconfianza necesaria ara asumir riesgos y, por tanto, crear e innovar.

  • Familiar en lugar de anónimo: En este punto interviene la naturaleza humana y, en ese sentido, es importante un ambiente amigable y familiar, un ambiente donde se perdonen los fallos ocasionales y donde los creadores se sientan cómodos.

  • Desordenado en lugar de limpio: Aunque parezca secundario, el espacio nos influye. Es más fácil ser creativo en tu propio espacio, pues su eventual desorden en cierto modo es tuyo, te es familiar. Un espacio artificialmente ordenado es ajeno e inhibe la creatividad.

  • Personas que arreglan cosas en lugar de expertos: necesitamos mucho más a personas con impulso, que van arreglando cosas, mejorando otras, que lanzan proyectos y los mantienen en movimiento. Y eso es más práctico que disponer de grandes expertos que pueden tender a cerrarse a nuevos conocimientos o nuevas ideas.
Quizá el punto del espacio sea algo más personal, pero, en general, estos puentes nos suenan a sentido común y a lo que 'se dice en todas partes' que hay que hacer. Lo difícil, claro, es hacerlo de verdad, es conseguir que domine en las organizaciones esa cultura abierta y creativa.