lunes, 23 de abril de 2018

Resolución de problemas basada en personas


Una actividad importante de los directivos (y no tan directivos) en empresas e instituciones, es tomar decisiones: decisiones acerca de dónde invertir y dónde no, a qué segmentos de clientes atender y a cuáles no, qué materiales, equipos o servicios comprar y cuáles no, qué promociones realizar y cuáles no, qué subidas salariales realizar, qué políticas comunicar, qué instrumentos financieros elegir...

Decisiones, decisiones, decisiones...

Y para ayudar a tomar decisiones, hemos construido herramientas de análisis, metodologías y sistemas. Y no se puede decir que hacer eso sea incorrecto, sino todo lo contrario. A priori es bueno tomar las decisiones apoyados en información, datos y método.

Hoy en día, con la explosión de los datos, el big data, el machine learning, etc aún parece más lógico y racional apoyarnos en datos, métodos y sistemas científicos y objetivos para tomar decisiones correctas. Y, en realidad, esto también es bueno, muy bueno.

Sin embargo, tenemos a nuestro alcance una formidable, sencilla y barata herramienta de soporte a la decisión de la que quizá no somos del todo conscientes: las personas, nuestros colaboradores, colegas, familias y amigos. Las personas.

En mi trayectoria profesional, cuando me he enfrentado a problemas que no veo claros, o sobre materias de las que no soy experto, he utilizado con frecuencia una técnica muy sencilla: simplemente, preguntar a un grupo selecto de personas que, por su inteligencia, conocimiento o experiencia sabes que tienen una opinión valiosa. A lo mejor tampoco tienen la fórmula mágica...pero su opinión es valiosa.

No hace falta preguntar a muchas. Unas pocas, si están bien seleccionadas, las escuchas y las entiendes, suelen ser suficientes para darte una idea bastante clara de la situación y con un poco de preguntas y mente abierta, la decisión suele presentarse de color blanco y envasada en botella.

Aunque no parece muy científico, mi experiencia práctica es que funciona muy, muy bien y, después de todo, si el concepto de inteligencia colectiva tiene algo de fundamentado, no debería extrañarnos. Preguntar a unas pocas personas con conocimiento y/o talento es una forma sencilla, de andar por casa (o por la oficina), de aprovechar la inteligencia colectiva.

Y no debe ser tampoco tan disparatado cuando David Kelley, fundador de IDEO, afirma, como nos enteramos por su hermano Tom Kelley en el libro 'The art of innovation' que:

When you're stuck with a tough decision or a problem you don't understand, talk to the smart people you know. It's the networking approach to problem solving.

Así de fácil.

No dejes de aplicar método, no dejes de invertir en sistemas, en obtención de datos, en Big Data y en Machine Learning, pero cuando te veas 'apretado', desasistido, confuso, perdido, pregunta, simplemente pregunta... a las personas con conocimiento y talento  que te rodean, a las personas, simplemente a las personas...