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domingo, 7 de diciembre de 2025

Veinte años en Internet: la experiencia y las perspectivas

En este puente de la constitución, en concreto ayer Sábado 6 de Diciembre, se cumple un aniversario un poco particular: el de mi presencia en Internet. Y, en concreto, en esta ocasión se cumplen 20 años desde mi primera aparición en Internet. Por aparición me refiero no como usuario, navegando, que ya había tenido lugar un tiempo antes, sino publicando. creando contenidos. 

Esta onomástica la recuerdo desde hace mucho, con un post anual en un blog, 'La vida de color azul' que, en su momento, fuera mi primer blog y que hoy en día, y desde hace mucho, registra una muy baja, que no nula, actividad. Y, en efecto, ayer publiqué el post anual correspondiente con el lacónico título 'Veinte años en Internet'. En ese post, y como suelo hacer, hago un recordatorio tanto de mis primeros días en Internet como del camino seguido hasta la actualidad y alguna breve perspectiva de futuro.

Pero este año he querido hacer algo más... y ese algo más es este post publicado en 'Blue Chip', el que hoy en día es, con diferencia, mi blog principal. Y he querido hacerlo, en parte por tratarse de un número redondo (y no menor), pero en parte también para compartir alguna valoración ante lo que puede ser una especie de crisis múltiple que afecta a Internet y, especialmente a redes sociales y publicación de contenido. 


Un poco de historia


Antes una breve historia, la historia de cómo inicié mi presencia en Internet. La cosa fue como sigue: allá por 2005 contraté a la que entonces era mi empresa, Telefónica, el servicio ADSL. Como parte de los beneficios del servicio, te ofrecían la posibilidad de usar correos en el dominio telefonica.net y, además, y esto es lo más relevante, te daban alojamiento gratuito para tener una página, bien es cierto que sin dominio propio y con una URL un poco estrambótica.

Y yo, que era tecnólogo, que hacía unos años había sido desarrollador, que había hecho 'algunos pinitos' con HTML me dije ¿Cómo no voy a tener yo una página en Internet? Y, dicho y hecho, me leí algún libro de HTML y de JavasScript para repasar algún concepto y para tener una especie de manual de referencia, y me puse a ello  

Aprovechando el largo puente de Diciembre, el 6 de Diciembre de 2005 probé la publicación y navegación y coloqué el típico mensaje 'página en construcción'. Dos días después, el 8 de Diciembre, publiqué la primera versión completa de la página. 

Y este hecho, la publicación, primero de la página en construcción, y luego ya de una versión completa (aunque modesta) de mi primera página personal es lo que conmemoro todos los años en este puente.

Voy a repasar un poco los diferentes elementos de mi presencia en Internet y lo que significan o han significado.


La página personal


Lo primero que creé fue esa página, bajo el concepto, que hoy en día no se utiliza mucho, de página personal. Por motivos que no me voy a detener a explicar, llamé a esa página 'Mundo Azul'. Su formato original, en el alojamiento de Telefónica, ya no está disponible y me da mucha pena y mucha nostalgia recordar cómo era en su formato original. Y también nostalgia de esa época. Entonces las páginas personales se hacían de manera bastante artesanal y recopilabas aquí y allá elementos que la pudieran enriquecer y que veías en las páginas de otros: el contador de visitas, el libro de firmas (algo completamente perdido hoy en día), los foros, etc.

Aunque la página original está perdida (bueno, almacenada en mis discos duros) mantengo una versión remozada, aunque de aspecto actual muy 'vintage',  bajo el alojamiento de mi página oficial actual. Esta página personal, este 'Mundo Azul', lo mantengo vivo, fundamentalmente con reseñas de libros, pero realmente no lo promociono, apenas cuido su SEO y apenas tengo visitas. Irónicamente me digo para mi que, casi, casi, está en la 'dark web'.

La que es importante actualmente es mi página oficial ignaciogavilan.com, que sí que la mantengo muy viva (aunque quizá el contenido estático debería ir pensando en revisarlo), sirve de alojamiento a mi blog principal, Blue Chip, enlazo con mis otros canales y uso su dominio también como paraguas para otros blogs y para mi correo profesional.


Blogs


Parte para mi fundamental de mi presencia en Internet son los blogs. Empecé, como casi tantas cosas de mi presencia en Internet, sólo por 'cotillear', por explorar a ver qué era eso de lo que tanto oía hablar, y como por decir 'cómo no voy a tener yo...', en este caso, un blog.

Y, en efecto, en Junio de 2006 cree mi primer blog, en la plataforma Blogger de Google. En su momento simplemente hablaba del 'Blog de Mundo Azul', porque lo consideraba como una mera extensión de mi página personal. Años después lo rebautizaría con su nombre actual 'La vida de color azul', aunque conservando el subtítulo de 'El blog de Mundo Azul'. Hubo una época en que publicaba bastante en él, y contenidos muy heterogéneos, que incluían literatura, deportes, tecnología, en fin, cualquier cosa de mi interés y de lo que me apeteciese publicar algo. Hoy en día, sin embargo, absorbidos sus contenidos principales en otros blogs o medios, sobrevive con sólo dos posts anuales  'obligatorios', el del aniversario de la presencia en Internet y la editorial navideña y, muy de vez en cuando, algún otro tema.

En Octubre de 2008 lancé 'El cielo del gavilán', dedicado a literatura y humanidades (sobre todo literatura). En sus primeros años era un blog más profundo y reflexivo, ahondando en elementos de teoría literaria o de otros ámbitos de las humanidades. Pero esa línea, que me gustaba mucho, sería muy difícil de mantener hoy en día en que tengo puesta mi mente en otras cosas. Así que en los últimos años se centra en algo que al principio me resistía a hacer: reseñas de libros. Unas reseñas muy sencillitas, no muy profundas ni de gran calidad, pero con alguna perspectiva u opinión sobre los libros que he leído del ámbito de la ficción y el ensayo (no profesional).

Y, en Enero de 2009 lancé lo que, desde entonces, es uno de mis buques insignia de mi presencia en Internet: el blog 'Blue Chip', de carácter fundamentalmente profesional centrado en tecnología y su impacto en los negocios, la economía y la sociedad. Un blog muy vivo, del que, sinceramente, me siento muy orgulloso y que, incluyendo este post, recoge ya 2.349 posts, algo que, en un mundo tan poco constante y tan dado al cambio y a lo efímero como es el actual, creo que es un récord que pocos blogs, y mucho menos blogs personales, pueden igualar.

También he colaborado el blogs externos. Quiero destacar muy especialmente, por lo especial de la iniciativa, y por la cantidad (y en mi opinión calidad) de los artículos que aporté, la colaboración con el blog 'A un Clic de las TIC' de Telefónica Empresas. Un blog muy especial, centrado en tecnología y tendencias y  en que, de forma totalmente voluntaria y desinteresada, escribíamos empleados de Telefónica. Y debo decir que la calidad de los contenidos era muy alta. Un blog ya desaparecido, por desgracia, pero del que creo que todos los que participamos guardamos un gran recuerdo. No en vano, hace muy poco he anunciado la publicación del libro 'De la EGB a la IA' un libro coral escrito por trece autores a los que el principal nexo que nos une es, precisamente, la participación como contribuyentes en 'A un Clic de las TIC'.  

Para mí que me encanta escribir, que valoro tanto el conocimiento, y que me gusta tanto la comunicación, un blog es una herramienta especial: una herramienta que concentra redacción, mensaje, conocimiento, que por las características del proceso de escritura, te ayuda a consolidar conocimientos y construir mensajes y que, además, es una poderosa arma de marca personal.

Es quizá uno de los medios más exigentes pero, en parte también por ello, de los más satisfactorios para mi.


Redes sociales


Con las redes sociales comencé también tanteando, muy especialmente en el caso de Twitter. La verdad es que, lo que es estar dado de alta, estoy como usuario prácticamente en todas las que han tenido o tienen alguna notoriedad. Pero no en todas estoy activo, y en las que lo estoy, es con variable intensidad. Redes que he probado, en las que estoy dado de alta pero que realmente no trabajo hoy en día, son Pinterest, Twitch o Tik-Tok.

De las que estoy activo, para mi la principal, con diferencia, es LinkedIn, lugar donde aparte de mantener una extensa y creciente red de contactos, publico los contenidos de carácter profesional más relevantes de mis otros canales (blog Blue Chip, Canal YouTube, podcasts, etc).

Con menor intensidad, mantengo una fan page de carácter profesional en Facebook así como un perfil personal que intento circunscribir realmente a lo personal. Sin exhibir una actividad muy fuerte, cada vez estoy más activo en instagram, con un perfil realmente un poco ecléctico que mezcla lo profesional y lo personal y que, quizá por lo de la parte personal, no estoy promocionando en exceso.


Microblogging


En Twitter también entré simplemente por curiosear, por ver cómo se sentía el tuitear o seguir tuits, pero no pensaba que me iba a encajar mucho. Sin embargo, al final sí que me enganchó, y no sólo me enganchó, sino que le vi la utilidad práctica como forma de enterarse rápidamente de noticias (al menos el titular), de detectar fácilmente tendencias y, por mi parte, de promocionar contenidos. Aunque últimamente ha decrecido un poco mi participación, sobre todo por falta de tiempo y, en menor medida, por las polémicas y dinámicas que rodean a esta red desde que fue adquirida por Elon Musk, sigo considerándolo un medio diferente, especial y valioso.

He experimentado también por Blue Sky, por comprobar en qué consistía y, como preparación ante una eventual migración masiva a esa red de los usuarios de la ahora llamada X, una migración masiva que, realmente, no se ha producido. Aún así, me mantengo en esta red que hace un poco de espejo de lo que publico en X.


Video


También hace ya bastante, y no sin cierta reserva, abrí un canal YouTube que, 'tacita a tacita' va creciendo en contenidos y seguidores. En él incluyo vídeos que forman parte de otros canales (como el video-podcast 'Divergencias') o iniciativas como 'The Robot Notes' con contenidos sobre robots, la serie 'Los libros y yo' o relacionado con mis libros como las 'píldoras robóticas' relacionadas con mi libro 'Robots en la sombra'. Pero también publico algún vídeo específico, con frecuencia relacionado con cursos o charlas que imparto. Es trabajoso y creo que debería mejorar en producción de vídeo, pero es un canal que me gusta mucho.


Los podcasts


Al tema de los podcasts puedo decir que, en cierto modo, he sido impulsado desde fuera. Muy especialmente, mi amiga Virginia Cabrera me lio para participar de forma permanente en el podcast 'Caminos de knowmad', centrado en el mundo de los trabajadores del conocimiento, los freelance y, sobre todo, en historias de reinvención personal y profesional, con frecuencia ligadas al paso desde un entorno corporativo a uno trabajo por cuenta propia. Este podcast lleva ya en el aire más de tres años, que tampoco es poca cosa.

Algo después, otro de los componentes de 'Caminos de knowmad' y muy amante de los podcasts, Alex de Fuenmayor, me invitó a participar, también de manera permanente, en el podcast 'Código abierto', muy centrado en tecnología, innovación y tendencias y que comenzó su andadura, en Marzo de 2024.

Y poco después, tras lo positivo de la experiencia con podcast, y con la confianza de saber ya cómo se producían, me lancé hace como año y medio, en Abril de 2024, a abrir mi propio podcast, 'Divergencias' de episodios cortitos (digamos que de media quince minutos) sobre temas diversos y un poco divergentes de mi 'línea editorial' habitual (de ahí el nombre del podcast).


Marca personal y vocación


Para mi, y en eso no creo haber sido original, la presencia de internet, más allá de la satisfacción de la curiosidad, de la exploración, de estar al día, de la información, del entretenimiento, supone dos cosas: realización de una vocación y marca personal-

Realización de una vocación porque en Internet, en el hecho de crear y publicar contenidos, realizo algunas de las cosas que más me gustan como es profundizar en conocimiento de todo tipo, escribir y, en general, comunicar.

Y marca personal porque la presencia en Internet, cuando es de una cierta calidad, es un elemento de promoción personal y profesional. Aunque nunca he conseguido números espectaculares de seguidores, aunque nunca he conseguido convertirme en un auténtico 'influencer' (cosa que creo que me hubiera gustado)  sí que existe una comunidad no menor que me sigue y noto, de forma tangible que, en efecto, mi presencia, lo que publico y la actividad a que me dedico, es conocida por un círculo, quizá no inmenso, pero de cierto tamaño y, además, bastante selecto en cuanto perfil y calidad.


La crisis de los blogs


Pero este mundo de Internet, este mundo de los contenidos, parece estar en crisis en varios aspectos. Están en crisis, en realidad, desde hace ya bastantes años, los blogs, quienes fueran probablemente los abanderados de la web 2.0. Y creo que están en crisis, en parte, porque nos conducimos a una sociedad superficial y que valora lo inmediato.

Y un post de un blog lleva tiempo escribirlo y, lo que es más importante, lleva un tiempo leerlo. Y creo que cada vez se valoran más contenidos que se consuman mucho más rápido, de ahí el auge de redes de tipo tik-tok o Instagram y dentro de ésta, las 'stories'.

Los blogs creo que quedan como reducto para aquellos a los que nos gusta profundizar más, tanto al crear el contenido como al consumirlo. Es verdad que se pierde un poco la oportunidad de la masividad, pero creo que hay un nicho suficientemente relevante como para que, si te gusta, siga teniendo sentido publicar en blogs.


La crisis del microblogging


En crisis más reciente está el microblogging (que es casi tanto como decir X, la antigua Twitter). Aunque creo que se notaba ya una cierta saturación, y una cierta necesidad de clarificar el modelo de negocio, la crisis se ha desatado en gran medida por la llegada de Elon Musk, a la que se une alguna decisión arriesgada y polémica desde el puro modelo de negocio de la actual X y los cambios algo precipitados y casi caprichosos introducidos en la red, a todo lo cual se une el propio y polémico perfil de Musk.

Hay otra crisis bastante coincidente en el tiempo que tiene que ver, por decirlo de alguna manera, con la ética: con la abundancia de trolls, mensajes agresivos o manipulación de contenidos, que hacen a algunos usuarios huir del medio o disminuir su participación.

Sin embargo, por la propia dinámica de las redes sociales, por la importancia de los efectos de escala, es difícil que triunfe una red alternativa (como es el caso de Blue Sky). Diría que estamos en una especie de 'impass' en que X no crece y tiene algún riesgo pero, por otra parte tampoco se hunde y no hay una alternativa creíble. 

Y es que, además, X es una red muy particular que, problemas y polémicas aparte, ofrece un servicio diferente al resto de redes y ocupa un espacio al que hoy en día es difícil renunciar. 


La crisis de las redes sociales


En general, las redes sociales están un poco en crisis. Aparte de una cierta degradación en calidad de contenidos (que afecta incluso a la red más seria, LinkedIn), también parece que el público joven va emigrando a otras formas de relación. LinkedIn y, sobre todo, Facebook, se ven ya como 'pasadas de moda', como de mayores, y los jóvenes se centran en redes más superficiales (como Instagram o Tik-Tok) o en mensajería (ej WhatsApp) más que en redes sociales como tales.

En general, también parece existir una crisis de prestigio en las redes, sometidas a la sospecha de la manipulación comercial, política e ideológica ,o los efectos adversos que parecen producir en los jóvenes.


La posible crisis de la creación de contenidos


Finalmente, diría que la creación de contenidos también sufre una cierta crisis, sobre todo de calidad. No me refiero a calidad material o de producción (que diría que tiende a mejorar) sino de mensaje, de conocimiento, de calidad intelectual.

Probablemente sea una consecuencia de otras crisis como la de la superficialidad ya mencionada.

Pero a esta crisis se une ahora un riesgo: los contenidos generados con inteligencia artificial. Dado los grandísimos avances de la inteligencia artificial, dado lo fácil que es usarla y dado que suele generar resultados de razonable calidad, de forma muy rápida, la tentación de los contenidos generados automáticamente por la IA es muy alta. 

Desde un punto de vista de negocio, de una empresa que quiera mantener presencia en redes mediante newsletter o publicaciones en Instagram, tiene bastante lógica la automatización de los contenidos mediante inteligencia artificial.

Sin embargo, al menos esa es mi experiencia, y siempre en el momento actual, esos contenidos, siendo correctos (bueno, casi siempre), estando bien escritos y normalmente siendo perfectamente publicables, tienden a carecer de  originalidad, de 'alma', de conocimiento profundo. No lo digo por decir, lo digo por experiencia: son contenidos que están bien, son más o menos acertados, pero un poco 'del montón'. Correctos, pero poco originales.

En esa situación ¿sigue teniendo sentido producir contenidos 'manualmente' por parte de humanos que piensan, elaboran guiones y escriben?

Y, si no es así, si es mejor opción generar contenidos de forma automatizada o semi-automatizada mediante inteligencia artificial ¿Qué sentido tiene la presencia en internet, con contenidos propios, de autores humanos individuales?

He estado presente en Internet durante 20 años, generando mis propios contenidos.

¿Tiene sentido seguirlo haciendo? ¿O debo dejar paso a los contenidos generados por inteligencia artificial? ¿O debo seguir produciendo contenidos pero ya no pensados por mi, creados por mi, sino automatizados mediante inteligencia artificial?

 

Y sin embargo...


Estamos en un mundo tan cambiante, que evoluciona tan rápido, que es casi imposible saber qué nos puede deparar el futuro, incluso un futuro próximo.

Las crisis están ahí, los riesgos para Internet en su conjunto y para creadores de contenido como yo, individuales, que disfrutan de su actividad al tiempo que le ayuda a crear marca personal, pero que trabajan con 'sus fuerzas', están ahí.

No puedo hacer una apuesta de cara a los próximos veinte años (que no sé, siquiera, si los viviré), puede que ni siquiera a cinco años vista.

Pero sí tengo claro lo que quiero hace el próximo año, probablemente los próximos tres años.

Y en ese futuro más cercano tengo claro que, aunque los riesgos existen, no se va a derrumbar internet (salvo por una guerra masiva, y entonces estaríamos hablando de otra cosa), no van a desaparecer las redes sociales ni perder usuarios de forma masiva, no van a desaparecer las personas interesadas en consumir contenidos (aunque quizá los consuman de forma más superficial).

Y en ese sentido, creo que publicar contenidos de calidad (aunque quizá adaptando y evolucionando formatos) va a seguir teniendo sentido para construir una marca personal sólida, con retornos personales y profesionales.

Y, lo que es más importante, esa creación de contenidos me va a seguir aportando la oportunidad de aumentar mi propio conocimiento, entender mejor el mundo y comunicar y dar mi mensaje, realizando así una vocación, y casi una misión que me impuse hace unos pocos años.

O sea que, no se si seguiré veinte años más e Internet, pero algunos años más, si Dios me da salud, sí que espero estar.


Conclusiones


Llevo veinte años presente en Internet, creando sitios y publicando contenidos. No he logrado llegar aun público inmenso, pero sí a una razonable comunidad.

He aprendido y, al tiempo, creo que he trasmitido conocimiento.

He creado marca personal, con algún rédito profesional, pero además creo haber aportado algo a los demás, a esa comunidad que me ha seguido y me sigue.

Y, quizá lo más importante, he disfrutado lo que he hecho, y me ha ayudado a desarrollarme personal y profesionalmente, y a realizar una vocación.

Así que, no sé durante cuánto tiempo, pero sí tengo intención de seguir algunos años más en Internet. 


Anexo: mis canales



miércoles, 12 de julio de 2023

Pasión y vértigo. La relación con las máquinas y el efecto sustitutivo

La relación de los humanos con las máquinas está evolucionando.

La evolución de la relación humano-máquina


Y está evolucionando provocado, creo, no tanto por el cambio en el lado humano de esa relación, como por la creciente sofisticación de las capacidades relacionales de esas máquinas, con frecuencia por mor de la aplicación de cada vez más avanzadas capacidades cognitivas  procedentes de la inteligencia artificial.

Y aunque acabo de decir que el cambio se produce más en el lado máquina de la relación, porque es el lado que más ha evolucionado en cuanto a capacidades, lo cierto es que, indirectamente algo, y mucho probablemente, cambia también en el lado humano de esa relación que, al final, es el que nos importa.

Cambia por evolución cultural, cambia por la percepción que tenemos de las máquinas, cambia por la abundancia de esas relaciones con las máquinas, cambia, a veces, incluso por la dependencia e impacto que en nuestras propias actitudes y capacidades cognitivas induce esa relación.


La tecnología como sustitutivo


En un libro casi clásico, ‘Alone Together: Why We Expect More from Technology and Less from Each Other‘ de Sherry Turkle, se habla de estas relaciones centrándose en dos grandes grupos de tecnologías: por un lado la robótica social y, por otra las redes sociales incluyendo como tal también la mensajería instantánea. Y se concluye en una frase casi mítica, que se recoge como subtítulo del libro que esperamos más de la tecnología y menos delos demás.


We fear the risks and disappointments of relationhip with our fellow humans. We expect more from technology and less from each other.


En cierto modo, aunque creo recordar que Turkle no emplea este término, nos habla de la tecnología como una suerte de producto sustitutivo en lo que a las relaciones humanas se refiere.

Veamos un poco más los principales mensajes de Turkle.


Esperamos más de las máquinas


Por un lado, Turkle destaca el atractivo de las máquinas, de esas máquinas con cada vez más avanzadas capacidades relacionales y con una, en realidad impostada, comprensión de las necesidades e intimidades humanas


Technology proposes itself as the architect of our intimacies


Una tecnología social, es decir, orientada a relacionarse con humanos, como pueden ser los robots sociales, los agentes conversacionales o, en cierto sentido, las redes sociales, tenderá a intentar entender y gestionar las emociones humanas, sus necesidades y sus deseos incluso los no expresados y que, en ese sentido, se pueden considerar hasta cierto punto íntimos.

Y, además, según nos dice la autora, a medida que esa tecnología, esa máquina, es más capaz de detectar nuestras debilidades, inseguridades y vulnerabilidades, y de ofrecer algún tipo de ayuda, soporte, consuelo o satisfacción, se convierte en una solución más atractiva, más seductora.


Technology is seductive when what it offers meets out human vulnerabilities


No creo, estoy seguro en realidad, de que lo que esperamos de las máquinas no es sólo, ni mucho menos, una, digamos, satisfacción emocional. También esperamos de ellas capacidad de cálculo, esperamos información, esperamos ayuda con tareas del día a día, esperamos que nos liberen de tareas arduas, esperamos automatización y eficiencia, esperamos entretenimiento, etc

Pero sí creo que en la medida que incorporen esas capacidades relacionales, y esa capacidad para gestionar emociones y necesidades, especialmente en las situaciones de vulnerabilidad emocional, el atractivo crece, la intensidad de la relación crece, la frecuencia de la relación crece... y puede que crezca la dependencia.


Esperamos menos de las personas


En el lado contrario, nuestras relaciones naturales, las relaciones con los humanos, pierden peso. A veces, simplemente, por falta de tiempo, porque dedicamos mucho de nuestro tiempo en relacionarnos con las máquinas o a través de ellas (caso de las redes sociales) y disponemos, pues, de menos espacio material para la relación con los humanos cercanos.

Y con ello, perdemos poco a poco esa relación humana. Y, en cierto sentido, y esa es la paradoja que destaca Turkle, mientras más conectados estamos, más solos nos encontramos, en realidad.

Y, sin embargo, parecemos no desear romper ese círculo. ¿Por qué? Pues, falta de tiempo aparte,  por las complejidades, dificultades, exigencias y a veces decepciones que acompaña a toda relación persona-persona.

Y así, nos encontramos ante la paradoja:


we are lonely but fearful of intimacy


Solos, pero con miedo a la intimidad (con personas, se entiende)


Digital connections and the sociable robot may offer the illusion of comanionship without the demands of frendship


En nuestro 'auxilio', las máquinas, máquinas sociales, máquinas que parecen acompañarnos y acercarse a nosotros, comprender nuestras vulnerabilidades y que nos 'acompañan', pero sin exigirnos, sin complejidades, sin decepciones.

Esta es la paradoja.

Este sea, quizá, el peligro.


El salto generativo


Y todos estos razonamientos los escribía Turkle ya en 2017.

Me pregunto qué puede pasar desde ya y en un plazo de, digamos, tres años, cuando se desarrolle e implante aún más la tecnología generativa de la inteligencia artificial con su mayor transversalidad cognitiva y su salto cualitativo en cuanto al uso del lenguaje y el conocimiento en general.

En un artículo reciente, me preguntaba sobre su impacto en nuestras capacidades cognitivas, pero ahora dejo abierta la pregunta sobre su impacto en nuestras capacidades relacionales y sociales.


Conclusión. Pasión y vértigo.


Vivimos tiempos apasionantes, pero también de profundo vértigo.

Tiempos en que los cambios tecnológicos suponen una gran exigencia intelectual y laboral para estar al día, para seguirle el paso a la tecnología, para adaptarnos, para continuar siendo profesional y laboralmente relevantes.

Pero tiempos en que esos cambios nos devuelven, una y otra vez, no sólo a lo operativo, económico y profesional, sino a la necesidad de la reflexión sobre la persona, sobre el ser humano y sobre la sociedad. Sobre qué somos realmente y qué queremos ser y, en este caso, cómo nos relacionamos y cómo queremos relacionarnos, con las máquinas y, sobre todo, entre nosotros, humanos.

Tiempos que imponen pragmatismo, si, pero también reflexión humanista y decisiones éticas.

Tiempos de pasión. 

Tiempos de vértigo.


miércoles, 8 de septiembre de 2021

Transferencia digital de estados de ánimo

A través de las redes sociales y de los medios digitales, podemos transmitir muchas cosas. Podemos transmitir información y noticias, ya sea del mundo en general, de nuestro entorno cercano o de nosotros mismos y nuestro micro-mundo, personal o profesional. Podemos transmitir opiniones, tengan éstas mayor o menor fundamento. Podemos transmitir ogras literarias y artísticas. Y podemos transmitir, por desgracia, bulos y mentiras. 

Y podemos también contar nuestro propio estado de ánimo, nuestras alegrías, motivaciones, disgustos o frustraciones.

¿Algo más?

Si, algo más. Resulta, o al menos eso parecen indicar las investigaciones, que no sólo se puede hablar de estados de ánimo (transmitir nuestro estado de ánimo no deja de ser, en el fondo, transmitir una información acerca de nosotros mismos) sino que también podemos influir en el estado de ánimo de muestra red.

Claro, si eso lo hacemos a nivel particular, su impacto es mínimo, pero la cosa puede ser diferente si hablamos de una 'manipulación' del estado de ánimo general desde instancias más poderosos.

¿A qué me refiero?

Leyendo el libro 'Weapons of math destruction' de la matemática norteamericana Cathy O'Neil, encuentro un pasaje en que la autora cita un estudio realizado en 2012 por Adam D. I. Kramer, Jamie E. Guillory y Jeffrey T. Hancock y recogido en el artículo 'Experimental evidence of massive-scale emotional contagion through social networks'.

En ese estudio se trabajaba sobre la red social Facebook  y, en concreto, sobre un público de 680.000 usuarios de esta red,. Lo que se hacía era clasificar las publicaciones en función de si transmitían un estado de ánimo positivo o negativo. A continuación se manipulaban las actualizaciones que recibían esos usuarios de forma que predominasen, o bien las positivas, o bien las negativas. Y, por último, se analizaba la positividad o negatividad de las actualizaciones realizadas por esos usuarios tras haber sido expuestos a los mensajes del experimento.  

¿El resultado?

Pues, como estoy seguro de que ya se imagina el lector, los usuarios que habían sido expuestos en su feed a mensajes con estado de ánimo positivo, se comportaban emitiendo ellos mismos actualizaciones predominantemente positivas. Por el contrario, los usuarios expuestos a mensajes fundamentalmente negativos se comportaban ellos mismos emitiendo actualizaciones más negativas.

La conclusión, tal como la leo en el libro de O'Neil es:


Emotional states can be transferred to others..., leading to experience the same emotions without their awareness


O sea, que podemos transmitir estados de ánimo a terceros (no información sobre estados de ánimo, sino el propio estado de ánimo) y lo podemos hacer usando redes sociales. Y eso, sin que los receptores sean conscientes de ello. En el fondo, si lo pensamos bien, no sorprende demasiado el hallazgo. Casi luce natural, y tampoco parece, en absoluto, que sea un fenómeno propio de los medios digitales sino que, es algo propio de nuestra naturaleza social y de nuestra integración en grupos.

Lo relevante, y lo que puede preocupar, es la escala y la posibilidad de manipulación. 

Con base en este fenómeno una compañía como Facebook (y menciono Facebook no sólo porque es la usada en el estudio, sino por su tamaño,  comportamiento e impacto reales), una compañía que llega, a más de 2.500 millones de personas, y una compañía que, como bien sabemos, selecciona y filtra en cierta medida los feeds y actualizaciones que recibimos, tiene la capacidad de influir en el estado de ánimo de millones de personas en la dirección que desee. 

La propia Cathy O'Neil se pregunta qué puede ocurrir si Facebook se propone influir en el estado de ánimo en un día de elecciones. Pero podemos añadir otras situaciones como podría ser un crack bursátil, un atentado o, siendo más positivos, un evento deportivo o el lanzamiento de un producto comercial (n nuevo dispositivo de Apple o una nueva serie en Netflix, por decir algo) a escala mundial.

El poder en sus manos, o en el de redes de similar alcance, es enorme. Un poder subrepticio y no evidente pero muy real y un poder que espero seas sólo latente pero que se puede desplegar en cualquier momento.

¡Uf!


lunes, 30 de marzo de 2020

Redes para la generosidad: la historia del hospital, Marisa y Marco Aldany


Una frase que he oído repetida con frecuencia a propósito de la crisis sanitaria que estamos viviendo, es que nos iba a dar ocasión de ver lo mejor y lo peor. Lo mejor y lo peor de países, administraciones, organizaciones y empresas, supongo, pero también lo mejor y lo peor de las personas.


La alerta sanitaria y las redes


Las redes han cobrado mucho protagonismo en esta crisis. Las redes entendidas, en primer lugar, como una infraestructura física y lógica capaz de transportar información. Y ahí podemos estar más que satisfechos del comportamiento de nuestras redes de banda ancha y de las operadoras de telecomunicaciones que las gestionan. A nivel meramente técnico y de recursos, las redes de telecomunicaciones están en el lado de lo mejor en esta crisis.

Pero sobre esas redes de telecomunicaciones existen otras redes, las redes sociales, que en esta época también ven acentuado, aún más acentuado si cabe, su ya importante protagonismo en nuestras vidas. Una época en que al encontrarnos físicamente separados, y al disponer también de más tiempo, convierte a las redes sociales en territorio propicio para el intercambio frecuente, casi frenético, de interacciones diversas, de informaciones y desinformaciones, de noticias, comentarios y opiniones, de debates y peleas, de agradecimientos e insultos. De lo mejor y lo peor.

En efecto, si existe un espacio donde podemos ver lo mejor y lo peor, de una forma sencilla, es en las redes sociales. Porque en las redes se encuentran todos: gobiernos, administraciones, partidos, instituciones, empresas y, sobre todo, personas. Personas hablando e interactuando de forna pública y muchas veces poco contenida.

Las redes sirven para conectar y facilitar los intercambios. Y ya depende de los nodos de la red, de nosotros, en qué consisten esos intercambios y si se escoran hacia lo mejor o hacia lo peor.

Siempre me he declarado tecno-optimista. Siempre he pensado que el progreso y la tecnología, en conjunto, son buenos para la sociedad. Que contemplados de forma neta, y sin ignorar ni minusvalorar los también existentes defectos y comportamientos negativos, el resultado conjunto es claramente positivo.

Y con las redes, con las redes sociales en este caso, soy de la misma opinión.

Y en este artículo quería, en el fondo, y tras el largo preámbulo, contar precisamente un caso de lo mejor. Un caso en que la red, como tanto está ocurriendo en estos días, ha sido también vehículo para la generosidad y para el bien.

Probablemente es sólo una historia de las entre cientos o miles que están ocurriendo estos días. Probablemente no sea ni la más espectacular ni la menos, ni la que muestra mayor generosidad ni la que menos. Pero es una historia que he vivido muy de cerca, y por eso la conozco y por eso la quiero contar.


La historia del hospital, Marisa y Marco Aldany


Y la voy a contar, simplemente, como ocurrió

Era el Jueves 26 a primera hora de la tarde, algo pasadas las 16 horas, cuando alguien muy próximo, alguien que trabaja en uno de los grandes hospitales madrileños, hizo uso de las redes y, en concreto, una conocida aplicación de mensajería, para pedirnos, a un grupo muy reducido de personas próximas, ayuda, ayuda urgente, ayuda casi como último recurso. Ayuda porque en el hospital necesitaban de forma casi desesperada una serie de materiales imprescindibles entre los cuales se encontraban, aparte de las famosas mascarillas, batas desechables. 

La idea inicial era conseguir contacto directo con alguna de las grandes y conocidas empresas que están en los medios de comunicación ofreciendo ayuda desinteresada. Yo no tenía ese contacto directo, pero sí alguno indirecto que activé a ver si conseguía llegar al objetivo. Pero el tiempo pasaba y no conseguía el ansiado contacto directo ni, por tanto, la ayuda necesaria. 

Imagen usada en la petición de ayuda
Así que, aproximadamente tres horas después, hacia las 19:30 del Jueves 26, y no sin bastantes reservas, decidí intentar otra cosa. Decidí usar las redes sociales. Decidí, además de seguir intentando los contactos más individuales,  pedir ayuda 'en abierto', a quien pudiera 'escuchar' la petición y estuviese en disposición o de ayudar o si no, al menos, de extender el mensaje. Y publiqué la petición de ayuda en Twitter y en LinkedIn, las dos redes donde tengo más seguidores y contactos.

¿Y qué ocurrió?

Bueno, en Twitter casi nada. Pero ocurrió que en LinkedIn, en seguida llegaron las visualizaciones y, lo que es más importante, las recomendaciones y las comparticiones de la publicación con lo que, potencialmente, en poco más de una hora calculo que la publicación alcanzó a muchos cientos o, más probable, a unos pocos miles de personas.

Y lo mejor que ocurrió es que aproximadamente dos horas después, una persona me puso en la pista que al final resultó ser la buena. Y es curioso, porque fue una persona a la que conozco personalmente, a la que podía haber llamado directamente pero que jamás se me ocurrió asociarla con esta ayuda. Estoy hablando de Maria Luisa López-Tola, actualmente, entre otras cosas, vocal del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, una excelente profesional y una excelente persona, a la que conozco desde hace muchos años y que, afortunadamente, me sigue en las redes.  

Y ella, por motivos parecidos, ya había realizado una prospección de donde encontrar materiales y me señalizó una posible fuente. En concreto, me pasó el enlace a una publicación aparecida también en LinkedIn. Se trataba de una publicación hecha por Alejandro Fernández Luengo, Presidente y Fundador de Alma Corporation, una corporación a la que, entre otras compañías conocidas pertenece Marco Aldany, la famosa firma de peluquería y estética. Y una publicación en que se ofrecían a entregar una serie de materiales: batas, capas, etc. No tenía a Alejandro entre mis contactos, así que le envié, no teniéndolas todas conmigo, una invitación a conectar en que ya le anticipaba el motivo. 

Material en el almacén de Marco Aldany
Debió tardar sólo diez minutos en aceptar mi invitación y, tras hacerlo, hacia las 21:30 o 21:40 intercambiamos una serie de mensajes vía LinkedIn y ya obtuve su ofrecimiento de enviar a la mañana siguiente material al hospital, en concreto, varios miles de batas desechables, y sujeto únicamente a comprobar las existencias de que disponía en ese momento, extremo que me tenía que confirmar a la mañana siguiente.

En efecto, el Viernes, ya antes de las 10:00, tuve su confirmación de que disponía de existencias y procedía a realizar el envío. Y dicho y hecho, esa mañana la entrega de los miles de batas desechables se realizó en el hospital, aliviando así un poco sus acuciantes necesidades.

Y esta es la historia.


A modo de moraleja...


Una historia en que las redes sirvieron para lo mejor.

Una historia en que las redes fueron redes para la generosidad.

Por desgracia, esta historia y esta generosidad, apenas alivian levemente las necesidades. Porque, en estos momentos, no hemos logrado cubrir, ni mucho menos, todas las necesidades de todos los materiales. Y las batas desechables, lo que conseguimos en este caso gracias a la generosidad de Marco Aldany, es material fungible que durará lo que durará.

Pero eso si, ilustra, al menos que, en efecto, las personas somos capaces de lo mejor y las redes pueden ser vehículos para lo mejor.

Y contarla me vale, espero, para motivar a más personas a seguir ayudando, por sí mismos, y apoyándose en sus redes, personales y sociales.


... y agradecimiento


Y me vale también para, modestamente, agradecer la participación de los protagonistas de esta historia.

Para agradecer en primer lugar a la red de personas que han transmitido el mensaje. Agradecer a los que recomendaron la publicación (*) y a los que la compartieron: Ángela Alvarez Bartolomé, Manuel Paco Santiago, Laura Sestafe Silvestre, Manuel Díaz, Sergio Alonso Rodríguez, Fabián Torres Suárez, Juan Moncada, Soraya García, Alicia Ro, Lorena Pérez Campillo, José Ángel López Capelo, José Luis Gilpérez López, José Francisco García Sanz, Marina Puente García, Juan Carlos Hernández Matías, Elena Cantero, Inmaculada García Vélez, Eduard Grigore, Ángel Bravo, Joan Morci y Sara Ávarez (**). Y agradecer a todos los que, a su vez, y sin que ya me sea tan fácil seguirlo, recomendaron o volvieron a compartir en sus redes lo que compartieron estos primeros protagonistas.

Y dentro de esa red, agradecer muy especialmente todo su interés, todo su tiempo, toda la información y la pista buena, a María Luisa López-Tola que fue el nodo clave en esta red de generosidad.

Y para agradecer aún más especialmente a los grandes protagonistas, a los que están en los extremos de esa red y aportan las mayores dosis de generosidad.

Y en el primer extremo, un agradecimiento profundo a Marco Aldany como organización y a su presidente Alejandro Fernández Luengo como persona, por la generosidad regalando y haciendo llegar el material que poseían y por la celeridad en contestar y actuar.

Y , cómo no, un agradecimiento aún mayor al equipo del hospital por su lucha denodada contra la enfermedad y contra las circunstancias y las dificultades añadidas que padecen. 

Y dentro del hospital, me reservo el agradecimiento mayor de todos, a la persona que me lanzó el primer mensaje y que activó, sin saberlo, la red de generosidad. El agradecimiento por la labor que realiza en el hospital y por muchas otras cosas que ya no mencionaré.

*****

(*) que  no menciono porque coinciden en gran parte con la lista siguiente pero que, en caso de no ser así, también tienen mi agradecimiento
(**) donde incluyo todos los que habían compartido la publicación en el momento de redactar este post (madrugada del Domingo 29 al Lunes 30)









miércoles, 29 de noviembre de 2017

Los cinco comportamientos de los clientes en red


Una de los factores que caracterizan al mundo digital es el establecimiento de amplias redes de interacción conversación y colaboración.

Cuando adoptamos la perspectiva de una empresa y los que se encuentran funcionando en red son sus clientes, estamos ante el primero de los cinco dominios estratégicos que David L. Rogers identifica en su libro 'The digital transformation playbook' para la transformación digital.

Y en esos clientes en red, Rogers identifica, a su vez, cinco comportamientos característicos que dirigen la adopción de nuevas experiencias digitales. Son estos:

  • Acceso ('access'): búsqueda de acceso a contenidos, datos e interacciones digitales de forma inmediata, sencilla y flexible.

  • Involucración ('engage'): se enganchan al contenido que es relevante para sus necesidades e intereses.

  • Personalización ('customize'): búsqueda de la adaptación de la experiencia a ellos mismos, mediante la elección entre unas amplias posibilidades de información, productos y servicios.

  • Conexión ('connect'): búsqueda de la interacción, de la compartición de ideas, experiencias y opiniones.

  • Colaboración ('colaborate'): interés en la colaboración en proyectos y objetivos a través de plataformas abiertas.

Resultan familiares, reconocibles, estas características que Rogers identifica en el cliente digital. Ahora lo importante es saber entender y gestionar estos comportamientos para conseguir la captación y fidelización de esos clientes.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Una explicación neurocientífica del número de Dunbar


Todo el mundo recuerdo el número de Dunbar ¿a que si?

Si, un número que indica cuál es el número máximo de verdaderos amigos, de verdaderas relaciones que un ser humano puede mantener. Un número que se cifra en 150 y un número que, con la aparición de las redes sociales electrónicas se ha intentado analizar si se mantiene o aumenta.

Porque, aunque el número de Dunbar se hizo muy famoso con las redes sociales en Internet, en realidad tiene su origen en un estudio de naturaleza psicológica o, mejor, neurocientífica.

En su libro 'Cyberpsychology and the brain', Thomas D. Parsons dedica un espacio a recordar el número de Dunbar y sus bases neurocientíficas.

Así, nos recuerda que Robin Dunbar afirma que la inteligencia humana se desarrolló como un medio de sobrevivir y reproducirse en un medio socialmente complejo y que eso se manifestó físicamente en el aumento del tamaño del neocórtex de los primates. En concreto, se nos dice que:

Individual differences in human amygdala volume are predictive of variations in social network size and complexity.

y un poco más adelante:

the size of neocortex (as compared to the whole brain) among primates correlates with a number of indices of social complexity.

¡Ahí es nada! El volumen de partes del cerebro es un indicador de capacidades sociales y, no sólo eso, también según Dunbar el tamaño de los grupos sociales en primates guarda una correlación con el tamaño del neocórtex en general y de ciertas unidades frontales del mismo en particular.

Y, curiosamente, el número de Dunbar surgió, precisamente, para explicar esa correlación entre el tamaño del cerebro del primate y el tamaño del grupo social. Según Dunbar, la redes sociales naturales están reguladas por unas capas  sucesivas que toman valores de 5, 15, 50 y 150. Al extrapolar los hallazgos en primates al caso del tamaño del cerebro de los humanos se llega a la cifra mágica, 150, el número de Dunbar.

Según la teoría de Dunbar, pues, ese número viene determinado por el tamaño del neocórtex que, a su vez, determina el tamaño del grupo social.

Sorprendente e interesante ¿verdad?

miércoles, 23 de agosto de 2017

Las preferencias de los jóvenes en social media... y un aviso para la monetización


He aprovechado la tranquilidad de Agosto para leerme el Informe 'Si vives lo compartes. Cómo se comunican los jóvenes en un mundo digital', un informe publicado por Fundación Telefónica hace unos meses y donde estudia los hábitos y actitudes de los jóvenes entre dieciséis y veinticuatro años frente a los medios sociales.

Se trata de un estudio serio y ordenado cuyos resultados, para ser sincero, tampoco sorprenden mucho.

Sin embargo, hay un detalle que casi me pasa inadvertido pero que, en una segunda lectura, sí me puso sobre aviso.

Uno de los mecanismos que utiliza el estudio es la encuesta a los propios jóvenes. Y una de las preguntas que se formula es para qué están en las redes sociales.

Las respuestas son las que se muestran en la figura, obtenida del propio informe:


No sorprende mucho: se usan para estar en contacto con los amigos, para estar informado de las últimas noticias, para el entretenimiento...

Luego me detuve y pense ¿y para comprar? Vale, es cierto que el eCommerce es una funcionalidad que seguramente se entiende fuera del concepto de red social. Incluso es posible que la propia forma de la encuesta puede que no diese opción a elegir esa opción.  Aún así, me hzo pensar que todos los usos de que se habla son fundamentalmente de relación, lúdicos o informativos. Pero no hay ningún uso comercial, ni siquiera de información sobre productos y servicios.

Un poco más adelante, al cerrar el informe, además, se destaca la poca atención que los jóvenes prestan a los anuncios que aparecen en las redes sociales y se dice, literalmente, que los jóvenes 'manifiestan un escaso interés por la publicidad que se muestra en las redes sociales'.

¿Cómo se monetiza entonces una red social?

Puede que otros segmentos de usuarios sean más sensibles a la parte comercial. O puede que, a pesar del escaso interés en la publicidad, dados los millones de usuarios, el escaso interés se traduzca en suficientes conversiones o que los anunciantes sigan apostando, aún así, por las redes sociales. 

Pero también puede que el modelo de negocio deba cambiar, por ejemplo, hacia un modelo de suscripción (siempre peligroso en un entorno, el de Internet y redes sociales, acostumbrado a la gratuidad). Puede que el producto, como se suele decir, seamos los usuarios y la información que de nosotros se obtiene y por ello, el uso comercial explícito sea menos relevante.

Pero también puede que alguna red social pase por dificultades en cuanto a modelo de negocio y la monetización de su éxito, como le está ocurriendo a Twitter.

En fin. Las opciones están ahí... y el peligro también.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Veinte tipos de comportamientos en social media

Es más o menos conocido que las personas tendemos a adoptar roles en nuestros diferentes entornos. sociales... y eso no es diferente en las redes sociales y medios sociales de Internet en general.

En esa línea me ha parecido interesante recoger la clasificación que bajo el nombre de 'Behaviorgraphics' (algo así como una 'comportamentográfica') propone Brian Solis en su libro 'The end of business as usual'.

Imagen de 'Behaviorgraphics' por Brian Solis y JESS3

Nos propone veinte tipos o roles. Algunos se solapan ligeramente entre sí y en otros me ha resultado difícil traducir el nombre (incluyo siempre el nombre original en inglés y, en la mayoría de los casos y entre paréntesis, la mejor traducción que se me ha ocurrido), pero en general son roles o tipos de comportamiento bastante reconocibles para todos aquellos que frecuentamos los social media.

Los tipos de comportamiento que Solis nos propone son los siguientes:

  • Problem solvers: (resolutores de problemas) responden a preguntas formuladas por otros.

  • Commenters: (comentaristas) proporcionan opiniones, observaciones y experiencias sobre lo que publican otros, no siendo frecuente que generen contenido ellos mismos.

  • Researchers: (investigadores) buscan opiniones cualificadas en una relación peer-to-peer o bien generan encuestas con una sincera intención de averiguar cosas.

  • Conversationalists: (conversadores) promueven la conversación a través de actualizaciones y respuestas sobre lo que otros publican.

  • Curators: (curadores) buscan activamente contenidos de terceros, los filtran y los publican seleccionando lo que creen interesarán más a sus seguidores.

  • Connectors: (conectores) promueven las relaciones, invirtiendo para conseguir la mayor calidad en las mismas.

  • Producers: (productores) generan mucho contenido y en diferentes redes.

  • Broadcasters: (difusores) comunicadores unidireccionales, que generan contenido pero no participan en conversaciones.

  • Marketers: (vendedores) venden ideas, productos o servicios.

  • Entertainers: (animadores) utilizan los medios para ocupar, satisfacer y sobre todo entretener a otros.

  • Socialites: (mundanos) celebridades del mundo web cuya popularidad cada vez se desborda más hacia una popularidad real fuera de ella.

  • Self-promoters: (auto-promotores) no ocultan su intención de publicar sus propias actividades, eventos y logros.

  • Egocasters: (emisores de ego) evolución de los auto-promotores, se convencen de que su opinión propia es la predominante y válida.

  • Observers: (observadores) constituyen la mayoría de la web social y fundamentalmente leen lo que ocurre en ella sin interacción o con una interacción en 'back office' incluyendo en ese 'back office' la vida real.

  • Social climbers: (trepadores) personas que lo que buscan es, fundamentalmente, mejorar sus puntuaciones de influencia en la red, no dudando en utilizar para ello perfiles o capital social de otros.

  • TMI: sin una frontera clara en sus publicaciones entre lo que está dirigido a otros y lo que constituye una suerte de monólogo interior.

  • Spammers: cuentas y perfiles creados para enviar mensajes de forma ciega buscando algún tipo de respuesta.

  • Leechers: (sanguijuelas) utilizan el trabajo de otros y lo canalizan en sus propias cuentas con la única intención de favorecer sus propios intereses.

  • Complainers: (quejicas) utilizan las redes para hacer ver su descontento.

  • Trolls: (gnomos) van de cuenta en cuenta y red en red destruyendo la armonía y el 'engagement'.
¿A que resultan familiares? ¿A qué podríamos nominar personas o perfiles que se ajustan bastante bien a estos comportamientos?

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Introvertidos analógicos y extrovertidos digitales

El tema seguramente da para mucho, mucho más...pero no quisiera dejar de hacer una primera mención.

Ríos de tinta (o de bits) corren al respecto de cómo se manifiesta el carácter de las personas en Internet y medios sociales o, incluso, cómo Internet moldea nuestra personalidad o, aún más allá, nuestro cerebro (recordar al respecto el libro 'Superficiales' de Nicholas Carr).

En esa línea, desde antiguo, si es que en lo digital algo es realmente antiguo, existe el tópico que asocia a personas introvertidas el dedicar mucho tiempo a Internet. En mi opinión, no basada en datos sino en percepciones, aunque en algún momento algo puede haber habido de eso, hoy día con la generalización de Internet, con la explosión de la movilidad y con la eclosión de los social media, asociar de forma generalizada la introversión a Internet me parece bastante arriesgado o quizá sólo simplista.

No obstante lo anterior sí creo pueden Internet y los medios sociales servir como ayudas a colectivos emocionalmente o psicológicamente aislados, como pueden ser las personas mayores o... si, las personas introvertidas.

En su libro 'The end of business as usual' Brian Solis menciona brevemente la cuestión y parece pensar que Internet es, en efecto, una forma de proporcionar autoconfianza a los introvertidos. Esto es lo que nos dice:

Online interactions instills a sense of confidence with every action, reaction, Like, follow, request, and share we earn. In a sense, we move one step away from online introvert and one step closer toward becoming digital extroverts. With each update we publish, we're validated and motivated.

Me parece bastante plausible esa evolución para algunos colectivos del introvertido analógico al extrovertido digital.

Lo que me pregunto, lo que realmente sería profundamente transformador a nivel social y humano es si ese recién estrenado extrovertido digital es capaz de evolucionar también a extrovertido analógico.

Probablemente Susan Cain, con su defensa del valor y el poder de los introvertidos  no consideraría necesariamente deseable esa última evolución de extrovertido digital a extrovertido analógico, tal vez ni siquiera considere deseable la evolución de introvertido analógico a extrovertido digital...pero muchas personas sí podrían aspirar a ello, tal vez confundiendo introversión con timidez.

En fin, que en efecto, el tema daría para mucho más...


viernes, 22 de noviembre de 2013

Señal y ruido. Gestión de contenidos en medios sociales

Una de las cosas maravillosas de las redes sociales y los nuevos medios digitales es que nos ponen fácilmente en conexión con muchas personas e instituciones, que nos permiten acceder a todo tipo de contenidos de forma inmediata.

Sin embargo, esa gran facilidad de acceso a contenidos viene lastrada por un coste: el ruido. Es mucho el contenido en Internet...pero no tanto el contenido de calidad o el contenido adaptado a nuestros intereses.

Por ello el acceso poco cuidadoso a contenidos, el seguir a usuarios de Twitter, páginas Facebook, feeds de blogs o ampliar los círculos Google+ origina si, una gran cantidad de datos, pero datos que más que verdadera información son puro 'ruido', árboles desordenados de contenidos que nos impiden ver el bosque del contenido relevante, la señal que habita en los social media.

Los medios sociales nos ofrecen la vía para acceder a contenidos, pero es nuestra labor el conseguir la relevancia. Así nos lo recuerda Brian Solis en su libro 'The end of business as usual':

Social media amplifies the noise, but it is your job to amplify the signal.

Si somos creadores de contenidos, tenemos en nuestras manos, si se quiere en nuestra responsabilidad, el generar contenido valioso Si por el contrario, somos meros receptores, la receta para conseguir un aumento de la señal frente al ruido es simple, según Brian Solis:

How we find the right information depends on the people and organizations to whom we connect.

Se trata sólo de ser selectivos, de seguir y leer a aquellos usuarios o instituciones que generen contenido relevante para nuestros intereses.

 Simple ¿no?

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Redes sociales en el entorno profesional: acerca de la productividad y la creatividad.

El debate es de sobra conocido.

¿Deben las empresas permitir el uso de redes sociales en horas de trabajo? ¿Distraen a los profesionales o les mantienen actualizados? ¿Son útiles para la compañía las relaciones que en ese entorno se establecen? ¿Se deben permitir sólo por 'humanidad'? ¿Son una versión digital del tiempo del bocadillo o el cigarro?

Probablemente haya opiniones para todos los gustos y, probablemente también el resultado dependa, siquiera parcialmente, del tipo de actividad del empleado, de su responsabilidad, de su motivación, etc

Pero hay voces que claman que las redes sociales son muy útiles en el entorno profesional como una forma de estimular las relaciones, de compartir conocimiento, de obtener nuevas ideas e informaciones, de potenciar, quizá, una inteligencia colectiva. 

En esa línea, resulta interesante la cita que de un artículo de Brendan Koerner en la revista Wired en 2010 hace Brian Solis en su libro 'The end of business as usual'.

Esta es la cita:

Studies that accuse social networks of reducing productivity assume that time spent microblogging is strictly wasted. But that betrays an ignorance of the creative process. Humans weren't designed to maintain constant focus on assigned tasks. We need periodic breaks to relieve our conscious mind of the pressure to perform- pressure that can lock us into a single mode of thinking. Musing about something else for a while can clear away the mental detritus, letting us see an issue through fresh eyes, a process that ccreativity researchers call incubation.

La línea de razonamiento de este autor es muy básica, muy simple, y quizá por ello muy convincente. Las personas necesitamos periodos de descanso, de un cierto cambio de contexto. Por eso se recomiendan duraciones limitadas en las clases, pausas entre largas horas de estudio, áreas de expansión en las oficinas y... si, por qué no, acceso a redes sociales, especialmente al microblogging.

Ese tiempo de asueto, esa liberación mental, aunque de forma directa parezca una pérdida de tiempo, aumenta tanto la productividad como la creatividad en su conjunto. En lo relativo a ésta última, me atrevo a recordar, de nuevo, cómo las redes sociales nos ponen en contacto con otras personas, con ideas, con noticias, con fuentes de información, con lo cual aparte del descanso mental que suponen, pueden añadir el plus del estímulo por nuevas informaciones.

Quizá lo intangible de la mejora de creatividad juegue en desventaja, en el aprecio de gestores y gerentes, frente a la evidente dedicación de tiempo de la jornada laboral a actividades no estrictamente profesionales..

Pero vale la pena concederle al menos el beneficio de la duda ¿no? Vale la pena dar oportunidad a los profesionales de demostrar que son capaces de un uso responsable y creativo de las redes sociales en el trabajo.

¿Nos atrevemos?

lunes, 22 de abril de 2013

Un modelo para estructurar el uso de social media en la empresa 2.0

Existe mucha, compleja, e interesante teoría acerca de cómo los humanos nos organizamos en redes sociales, cómo los vínculos que establecemos configuran un mapa complejo pero con estructura y con leyes, unas leyes que proceden, entre otras áreas de la teoría de los grafos y de las redes complejas.

Existe además un lógico interés por entender cómo se incardinan, y cómo enriquecen o alteran esas relaciones y esas estructuras la existencia de las nuevas herramientas sociales digitales: Wikis, blogs, redes sociales virtuales, etc

Podemos recordar cómo existen un círculo muy cercano de relaciones que Dunbar cuantificaba (antes de la existencia de los medios sociales) en unos 150. También existe teoría acerca de la existencia e importancia de los vínculos débiles, aquellos vínculos con personas de círculos menos cercanos pero que, como contrapartida, nos ponen en relación con clusters de personas de otras áreas o grupos de interés.

Modelo Ojo de buey de McAfee
En su libro 'Enterprise 2.0', Andrew McAfee recoge estas ideas pero las estructura en un modelo extremadamente simple, el modelo del ojo de buey, que es el que se muestra en la figura:

En este modelo existen tres capas, según la cercanía del contacto y la colaboración con él, que el autor estima son progresivamente mayores según disminuye el nivel de 'fuerza' del contacto, según nos movemos hacia capas exteriores. Los niveles son:
  • Vínculos fuertes
  • Vínculos débiles
  • Vínculos potenciales
Como queda dicho, detrás de los tipos de vínculos y, sobre todo, las estructuras de red que generan y su importancia de cara al funcionamiento de la red, a la emergencia de comportamientos, etc existe amplia y compleja teoría, pero McAfee tiene un objetivo más sencillo y es poner este modelo en relación con las herramientas sociales y cuáles son las más adecuadas para un grupo u otro.

Así, por ejemplo, propone dentro de la empresa, el uso de Wikis para el caso de grupos fuertemente relacionados, el uso de redes sociales virtuales como Facebook para los grupos unidos por vínculos débiles o el empleo de blogs para intentar atraer a los vínculos potenciales.

En la figura de abajo, tomada de www.socialenterprise.it se observa una propuesta algo más elaborada de herramientas sociales según el círculo del modelo ojo de buey.

Fuente: www.socialenterprise.it

De forma coincidente con McAfee, y siempre dentro del ámbito de una empresa, se proponen Wikis y herramientas de trabajo en grupo para los grupos con fuerte cohesión, redes sociales, foros y microcompartición para los vínculos débiles y blogs, feeds RSS, marcadores sociales etc para capturar contactos potenciales.

Como muchos de estos modelos simples, el modelo de ojo de buey de McAfee no añade grandes aportaciones conceptuales sino más bien una ordenación y comunicación del pensamiento. Sobre lo que sí cabría quizá reflexionar y observar resultados reales es sobre la mejor aplicación de las herramientas sociales dentro de la empresa, según las escalas propuestas,  y si este modelo de capas, y la propuesta de herramientas para cada una de ellas es acertada y valiosa.