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jueves, 25 de junio de 2009

Terminales versus tráfico: ¿ qué está pasando en el mercado del móvil ?

En pocos días aparecen noticias como esta que nos anuncia que RIM gana un 33% más gracias a la venta de Blackberry o esta otra que indica que Apple vende más de un millón de nuevos iPhone en tres días.

Por otro lado, sin embargo, se detecta que el mundo del móvil, el mundo del tráfico de voz móvil, parece estar acercándose a su madurez, que no hay apenas diferenciación, que la batalla competitiva se libra en el precio y que el ARPU, seguramente como efecto de la crisis, se reduce de manera dramática para las operadoras.

¿ Qué es lo que está sucediendo ? ¿ Por qué parece que la crisis o la madurez afectan al tráfico, pero no a los terminales ?

Tal vez, es que las operadoras, ante la dificultad de diferenciarse por los servicios de comunicación propiamente dichos, se intentan diferenciar al menos en el terminal. Tal vez es que lo que esté maduro sea el mercado de las comunicaciones de voz móvil, pero no el de los terminales. O tal vez sea que estos terminales último modelo son adquiridos por capas altas de la población pero la disminución del tráfico y, por tanto, del ARPU, sea patrimonio de las clases bajas y medias, las más abundantes. ¿ O por qué no dar una explicación más española y más literaria ?: tal vez es que, como los caballeros venidos a menos de nuestra novela picaresca, adquirimos terminales de última generación, que son muy lucidos...pero luego no nos podemos permitir utilizarlos...

¡ Quién sabe ! Pero a los fabricantes y, sobre todo, a las operadoras, les conviene tener claro qué es lo que está ocurriendo exactamente.

sábado, 7 de marzo de 2009

La usabilidad en terminales móviles

Recientemente, he comenzado a utilizar como terminal móvil una flamante Blackberry Pearl 8110, un aparatito que, sin ser lo último ni lo más espectacular en terminales móviles del mercado, no está nada mal. Es bastante atractivo y aparente.

Sin embargo, los primeros días están siendo complicados, casi traumáticos. No es culpa del aparatito en sí, pero no le he podido dedicar tiempo para entender bien cómo funciona. Y las acciones más simples, como buscar un contacto, reconocer un número llamante o devolver un SMS, se me han convertido en pequeñas dificultades, en minúsculas barreras en mi trabajo, en cotidianos incordios. Por no hablar del choque que supone el uso del modo predictivo del teclado cuando quieres escribir un nombre propio, una cuenta de correo o una URL.

Curiosamente, me encontraba mucho más cómodo y trabajaba de una forma mucho más ágil con mi antiguo y modesto Nokia 6021.

Presumiblemente, esos problemas son transitorios y más debidos a mi torpeza y falta de tiempo para entender el terminal, que a un defecto del equipo en sí.

Sin embargo, creo que ponen de manifiesto la importancia que tiene en los terminales móviles, como en su momento lo tuvo para las aplicaciones informáticas de escritorio, el conseguir una interfaz de usuario sencilla, ágil y autoexplicativa. Las excelencias tecnológicas de un terminal pueden verse ensombrecidas y ocultadas si el uso del mismo es incómodo o incomprensible para el usuario.

Y no es un problema trivial conseguir esa usabilidad en terminales tan pequeños y que acumulan cada vez mayores capacidades. Es un esfuerzo arduo de diseño. Pero todo el cuidado que pongan los fabricantes en este aspecto es poco si quieren tener éxito en este complejo y competitivo sector tecnológico.