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martes, 28 de julio de 2026

La inteligencia artificial y las heridas del antropocentrismo y narcisismo humano

El ser humano siempre ha sido, hay que reconocerlo, antropocéntrico, es decir, de alguna forma se ha visto a sí mismo como  centro y medida de todas las cosas...quizá con la única excepción de la relevancia que ha dado a lo largo de los siglos, a las diferentes formas de dioses y deidades (aunque algunas, en el fondo, también adopten formas muy humanas).

Esa concepción de que todo giraba alrededor del ser humano, ha recibido, con el avance de la ciencia y el conocimiento, algunas sacudidas no menores, algunas 'curas de humildad' que, poco a poco van poniendo a la humanidad en 'su sitio'.

No por ello dejamos, en el fondo, de defender la dignidad y singularidad humanas pero, quizá, con algo más de modestia y comedimiento,


Las tres heridas identificadas por Freud


Me encuentro leyendo el libro 'Pensar con Prompts: Una crítica de la razón generativa' nominalmente firmado por Jianwei Xun aunque, en el fondo, quien nos habla es el filósofo italiano Andrea Colamedici, eso sí, asistido por, y en permanente diálogo con, la inteligencia artificial.  

El caso es que, en un punto de su libro, en concreto en el segundo capítulo, nos habla de lo que denomina las heridas del narcisismo humano, que no  dejan de ser las grandes tomas de conciencia por parte del ser humano que le hacen comprender que no es tan nuclear como había creído.

En concreto nos dice que ya Sigmund Freud identificó tres de esas heridas, a saber:


  • Herida cosmológica: de la mano de Copérnico que demostró que los humanos no ocupan el centro físico del universo.

  • Herida biológica: con la teoría de la evolución y la selección natural de Darwin, quien muestra que la especie humana no está separada de ni es superior al resto del mundo animal.

  • Herida psicológica propinada por el propio Freud que afirma que el ego, el yo, no es dueño de sí mismo.


Tres duros golpes, claro está, a esa visión tan centrada en el ser humano y tan convencida de su propia importancia y centralidad. 


La inteligencia artificial como cuarta herida


Pero de la misma forma que, imagino, Freud enumeró las heridas cosmológica y biológica para enmarcar y resaltar 'su propia herida', la psicológica, Colamedici trae a colación las tres heridas históricamente precedentes para identificar una cuarta, que es su aportación a esa visión menos antropocéntrica.

Colamedici, trasunto en Jianwei Xun, entiende que la  inteligencia artificial y, en concreto, la inteligencia artificial generativa, puede ser una cuarta herida ya que saca al ser humano del centro, o al menos de la exclusividad del conocimiento o el arte.

Nos dice:


A estas tres se ha añadido una cuarta, mucho más reciente, que socava otro pilar de la identidad: la singularidad y superioridad de nuestra inteligencia. Con la IA generativa, ya no se da por sentado que solo el ser humano produce conocimiento, conceptos, arte o cosmovisiones.


Colamedici no le da este nombre pero voy a bautizar a esta eventual cuarta herida como la herida cognitiva.

¿Es este realmente un golpe tan grande a nuestro 'orgullo', a nuestra propia importancia y a nuestra visión antropocéntrica?


Consideraciones: puede que herida...pero quizá algo menos


De que nos encontramos ante un fenómeno transformador en muchos sentidos, me cabe poca duda. 

Sin embargo creo que esta eventual cuarta herida no es del todo comparable a las tres anteriores que identificaba Freud. 

Y ello, por dos motivos: lo vemos como menos herida y no ataca del todo el antropocentrismo


Menos herida


El primero es quizá más superficial, pero cuestiona el propio término 'herida'.

No soy un experto ni en historia ni en antropología y, por supuesto, no puedo saber qué pensaban las personas corrientes de estos avances científicos devenidos en herida al narcisismo humano. Pero creo que, de alguna forma, sí supusieron un golpe muy duro a la propia concepción humana, que debieron ser difíciles de admitir, de asimilar, de normalizar.

En el caso de la inteligencia artificial generativa, sin embargo, creo que, sin negar que existen preocupaciones, perplejidades y debates, el común de los mortales la acogemos con naturalidad, casi diría que con alegría y ligereza... con lo bueno y malo que eso tiene (creo que, en efecto, esa alegre y despreocupada acogida tiene cara positiva y negativa).

Es decir, no me parece que la inteligencia artificial generativa la estemos viviendo como un cuestionamiento tan doloroso y radical del ser humano y su papel en el mundo, como en su momento creo que sí ocurrió con las anteriores.

Quizá no sea tan herida, o se trata de una herida más superficial.


No tan en contra del antropocentrismo

 

Hay otra segunda diferencia que considero muy importante.

En las tres heridas que identificaba Freud, los avances científicos nos hicieron comprender que nuestra situación en el mundo no era tan central como creíamos, nos demostraron que las cosas eran diferentes a cómo pensábamos. Pero 'se limitaron' a hacernos comprender, no cambiaron nada ni crearon nada.

Es diferente en el caso de la inteligencia artificial generativa que, como cualquier tecnología es obra del ser humano. Por decirlo de alguna forma: no estamos comprendiendo, sino que estamos creando; no estamos entendiendo, sino que estamos transformando.

Y aunque nuestra propia obra nos desafíe y cuestione, en el fondo es sigue siendo obra nuestra y, por tanto, puede que nos nos quite centralidad sino todo lo contrario, que la potencie... siempre que permanezca bajo nuestro control, claro.


Conclusiones


A lo largo de la historia, la visión antropocéntrica del mundo se ha ido poco a poco desmoronando a medida que los avances científicos nos han ido demostrando que la realidad era diferente a la que pensábamos y que el ser humano no jugaba un papel tan central en esa realidad.

El filósofo Andrea Colamedici piensa que la inteligencia artificial generativa puede ser la cuarta herida a ese antropocentrismo o, como él lo expresa, a ese narcisismo humano, tras la cosmológica, la biológica y la psicológica.

Sin embargo, la inteligencia artificial generativa presenta características que hacen que, quizá, no se trate de una herida similar, puede que ni siquiera constituya una herida,


viernes, 24 de julio de 2026

Actualización de publicaciones del Project Management Institute (II): "The standard for artificial intelligence"

En este breve recorrido por tres documentos recientes y relevantes emitidos por el PMI ('Project Management Institute'), le llega el momento a un documento, un estándar, dedicado al campo de la inteligencia artificial

El nombre del documento es 'The Standard for Artificial Intelligence in Portfolio, Program, and Project Management' y es de muy reciente publicación, en concreto de Junio de 2026, así que, en el momento de redactar este post, no tiene ni dos meses de vida.

Se trata de un estándar que me generó mucho interés porque une una de mis áreas de investigación de mayor interés, la inteligencia artificial, con un área de 'expertise' en gestión como es la dirección de proyectos y porque me parecía importante ver qué tenía que decir la mayor autoridad en dirección de proyectos sobre el caso concreto de la inteligencia artificial

¿Qué me he encontrado?


El contenido del "Standard for Artificial Intelligence in Portfolio, Program, and Project Management"


Nos encontramos ante un documento de mediana extensión, cercana a las 300 páginas.

Antes de ver un poco el contenido, alguna tema relevante a tener en cuenta.

Aunque personalmente tiendo a hablar de forma un poco genérica de dirección de proyectos, en este documento, y siguiendo el modelo del PMI, se distingue entre proyectos, programas y porfolios y, en varios puntos del estándar, la distinción es nítida.

El estándar distingue, y me parece un acierto, entre la IA como producto, como resultado de proyectos, programas y porfolios y la IA como una herramienta utilizable en la propia dirección de proyectos, programas y porfolios. 

Dicho esto, el contenido del documento se estructura en siete capítulos, a saber:


  • 'Introduction:' Una introducción al contenido e intenciones del estándar junto con algún recordatorio de conceptos sobre dirección de proyectos y sobre inteligencia artificial.

  • 'Principles of AI in Project, Program and Porfolio Management:' De la misma forma que el estándar para dirección de proyectos, programas y porfolios establece seis principios, aquí se establecen ocho principios que, aunque se parecen, no son los mismos que los generales. Sin entrar en detalles, sólo señalar cuáles son los principios para el caso de proyectos en materia de inteligencia artificial:

    • Valor estratégico: es decir, foco en la creación de valor.
    • Riesgo: que enfatiza la necesidad de supervisión humana.
    • Gobernanza y cumplimiento normativo: orientado por un lado al alineamiento estratégico y, por otro, al respeto a la legislación y a los principios éticos.
    • Personas y cultura: desglosando entre liderazgo y el equipo de proyecto.
    • Ética y responsabilidad profesional: con foco fundamentalmente en la supervisión humana y en la responsabilidad en el sentido de rendición de cuentas.
    • Involucración de partes interesadas ('stakeholder engagement'): alineando los proyectos con las expectativas de esas partes interesadas.
    • Optimización e innovación: anima a la adopción de nuevas tecnologías y metodologías para conseguir mayor eficiencia, adaptación y calidad.
    • Calidad del dato: como mecanismo para conseguir resultados de calidad, a su vez.

  • 'Performance Domains of AI in Project, Program and Porfolio Management:' Establece cinco dominios ('performance domains') que se asemejan, pero no coinciden, con los dominios identificados en el PMBOK, del que hablaremos en otro post. Los dominios para el caso de la IA serían, según este estándar, los siguientes:

    • Gestionar las expectativas de las partes interesadas sobre la IA
    • Definir el alcance de la IA
    • Definir una arquitectura IA con calidad y responsabilidad
    • Ejecutar objetivos estratégicos
    • Gestionar riesgos e incertidumbres

  • 'Life Cycle management and tailoring activities:' Revisa muy brevemente los ciclos de vida predictivos, adaptativos e híbrido y su traslado a proyectos de IA y luego trata tanto las actividades de personalización ('tailoring') como de ciclo de vida y optimización distinguiendo en ambos casos entre proyectos, programas y porfolios.

  • 'AI in the context of Project, Program and Porfolio Management:' hace el cambio de perspectiva a la aplicación de la IA no como producto sino en la propia actividad de dirección de proyectos, programas y porfolios aportando alguna idea sobre cómo usarla

  • 'Framework for the use of AI in Project, Program and Porfolio Management:' Aporta un marco con unos pasos y consideraciones a tener en cuenta en la dirección de proyectos, programas y porfolios, centrándose en cuatro áreas: establecimiento de un caso de negocio, uso de la IA en proyectos, programas y porfolios, flujo de información y ajuste cultural y organizativo.

  • 'Ethical and Legal considerations for AI use in Projects, Programs and Porfolios:' realiza alguna propuesta en los ámbitos ético y legal, como la existencia de un comité ético


En dos anexos finales identifica, por un lado, algunos esquema de evaluación de la madurez en IA y, por otro, leyes y regulaciones a tener en cuenta. 


Mi valoración


Siendo sincero, debo reconocer que este estándar me ha decepcionado y que soy bastante crítico con él.

Antes de la crítica, decir que me parece bueno que exista este estándar, o al menos una guía en este campo, por parte del PMI, y que me parece acertada la distinción entre la IA como producto de proyectos y el uso de la IA para la propia dirección de proyectos, programas y porfolios.

Pero mi visión positiva casi se acaba aquí y en seguida comienza mi crítica.

En primer lugar, y como ya expresé a propósito del "Standard for project management", esto no me parece un estándar, por más que se encuentre respaldado por ANSI. No es prescriptivo, no es asertivo, no es demasiado accionable y no es claramente certificable. En mi opinión, es más una guía o un marco de trabajo, pero no un estándar, que ANSI y el PMI me perdonen.

Por otro lado, y casi como extensión de lo anterior, lo veo muy ligero, de muy alto nivel, muy de intenciones o ideas, pero de poco detalle y 'accionabilidad'.

Creo que no es demasiado acertado al tratar de forma genérica los proyectos de inteligencia artificial sin distinciones nítidas de tipologías. En mi opinión tiene poco que ver, a nivel de ciclo de vida y gestión, un proyecto de machine learning tradicional como la creación de un modelo predictivo personalizado para una empresa, con el desarrollo de un agente, por ejemplo. 

Me sorprende, y me parece incoherente, que los principios y dominios que se identifican en este supuesto estándar sobre IA, sean diferentes, en lugar de ser una particularización, de los genéricos de dirección de proyectos identificados en el estándar de dirección de proyectos, o los dominios identificados en el PMBOK. Eso es tanto como decir que los principios y dominios genéricos no son tan genéricos, sino que diferentes tipologías de proyectos pueden necesitar principios y dominios diferentes y cuestionar los genéricos.  Como mucho, podría entender que se añada alguno principio o dominio nuevo, pero no que se redefinan todos. No tiene sentido.

También me parece incoherente que si en el caso de la documentación general del PMI, los principios se encuentran en el estándar de proyectos y los dominios y la personalización ('tailoring') en el PMBOK, aquí, en el caso de la IA, todo quepa en el estándar.

En fin, que me ha resultado bastante decepcionante.


Conclusiones


Entre los documentos más recientes lanzados por el PMI se encuentra el estándar para proyectos, programas y porfolios de inteligencia artificial.

Una, en mi opinión, buena iniciativa pero con un resultado, también en mi opinión, criticable y bastante decepcionante.


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jueves, 23 de julio de 2026

Capacidades cognitivas frente a la IA: aprendizaje versus producción

La inteligencia artificial trae consigo enormes posibilidades. Es una tecnología polivalente, transversal, disruptiva en ocasiones e, incluso, muchas veces divertida.

Pero también nos desafía en muchos sentidos y, en algunos, incluso nos puede preocupar.

 

La IA y el problema de las capacidades cognitivas


Uno de esos posibles elementos de preocupación es cómo puede afectar el uso intensivo de la IA el desarrollo (o atrofia) de nuestras capacidades cognitivas y, muy específicamente, cómo afecta al aprendizaje de conocimientos y habilidades mentales.

Carátula del episodio
Se trata de un tema en el que pienso con cierta frecuencia y que he reflejado en varios de los canales de comunicación que utilizo. Sin ir más lejos, el 22 de Julio, el día anterior a en el que esto escribo, publicaba en el podcast 'Caminos de Knowmad' en que colaboro, un episodio titulado, significativamente, 'Cuidar nuestras capacidades cognitivas en tiempos de IA' en que analizo esta problemática desde la perspectiva de un profesional del conocimiento, y traslado algunas ideas y opiniones.

El temor es, en esencia, que si nos acostumbramos a delegar tareas en la IA, si no ejercemos nuestras propias capacidades cognitivas (memoria, comprensión, análisis, planificación, resolución de problemas, etc) porque la IA nos da la tarea hecha, no desarrollemos esas capacidades o, si ya las poseíamos, se puedan ir 'atrofiando' de alguna manera por 'falta de uso'.

En este caso, la neuroplasticidad del cerebro correría en nuestra contra porque el cerebro se acostumbraría a no usar ciertas capacidades y, al 'considerarlas inútiles' las iría, de alguna manera, borrando.


El caso del aprendizaje


Y el problema se agudiza cuando estamos hablando, no sólo de conservar capacidades cognitivas, sino del aprendizaje: de la adquisición de conocimientos y habilidades, y del propio desarrollo de esas capacidades cognitivas.

Este tema lo abordé también en mi podcast personal 'Divergencias', en el episodio que publiqué en Enero de este año y que titulaba 'Facilidad y aprendizaje: un posible impacto cognitivo de la IA' y que, si lo deseas, puedes ver en su versión video abajo.



En este episodio, razono como el 'hacer', cómo el intentar realizar nosotros mismos el trabajo intelectual, el memorizar, razonar, resolver problemas, escribir, etc es importantísimo para el aprendizaje. Incluso si la IA nos proporciona el mismo resultado que nosotros hubiéramos producido e, incluso si leemos atentamente esos resultados, el aprendizaje no es igual en absoluto.

Menciono cómo, la estrategia pedagógica conocida como 'learning by doing' se basa, precisamente, en el reconocimiento de lo importante que es una actitud activa, de práctica, en el aprendizaje.


La doble apuesta


Siempre que trato este tema, mi propuesta es, de alguna forma, lo que llamo la 'doble apuesta'.

En esa doble apuesta, por un lado, invito a reconocer la potencia y utilidad de la inteligencia artificial y la casi obligatoriedad hoy en día de dominarla para ser unos profesionales valiosos, relevantes y empleables. Y animo, claro, a su conocimiento y uso intensivo.

Pero, por otro lado, urjo a todos los profesionales, a todos los jóvenes y, en realidad, a todas las personas, a que cuiden su aprendizaje y desarrollo cognitivo, prescindiendo en ocasiones de la IA (en los temas que más te importan o que son de puro aprendizaje o estudio) y realizando actividades paralelas complementarias como la lectura, la escritura, el debate o el estudio tradicional, incluso el denostado aprendizaje memorístico.


Modos aprendizaje y modo producción


Hace pocas semanas finalicé la lectura del libro 'Nosotros, digitales' de Javier Lorente y me pareció interesante la forma en que él estructura un poco este mismo problema.

Javier se centra, específicamente, en el caso de la educación y describe el problema de la siguiente forma


Si utilizamos máquinas para acelerar la generación de productos intelectuales, dejamos de desarrollar las capacidades naturales y tendremos que buscar espacios para ejercitarlas de forma artificial, como hacen con su cuerpo los que frecuentan un gimnasio.


Nos habla de distinguir dos modos. Por un lado un modo producción en que lo que buscamos son resultados y eficiencia y, en ese sentido, la IA es una gran ayuda, hoy en día casi imprescindible. Y, por otro lado, un modo aprendizaje, en que  lo que importa no es producir, sino adquirir conocimientos y desarrollar capacidades intelectuales y, en ese caso, aunque sea menos eficaz, debemos esforzarnos en hacer las cosas por nosotros mismos.

Y para ilustrarlo utiliza el ejemplo del deporte y del entrenamiento, siendo el aprendizaje el equivalente al entrenamiento.

En realidad, Javier hablar de un tercer modo, creación, en que, digamos, 'damos libertad', a nuestro cerebro para que vague libremente recombinando conocimientos e ideas.


La realización y el disfrute


Quisiera añadir un punto adicional, que en alguna ocasión también he mencionado en algún medio y que tiene que ver con aquello que disfrutamos haciendo, aquello en que el propio proceso nos es altamente satisfactorio y que, por tanto, no deberíamos ceder a la IA salvo, puntualmente, cuando nos apriete la necesidad de resultados.

En mi caso, por ejemplo, me gusta mucho escribir, escribir en muchos formatos incluyendo, entre otros, éste que recibes: un artículo de blog. Automatizar con inteligencia artificial la generación de artículos para un blog es algo bastante sencillo y que podría y sabría hacer sin problemas e, incluso, me ayudaría a aumentar mi ritmo de publicación. Pero es que, simplemente, no quiero hacer con inteligencia artificial los posts de 'Blue Chip'.

No quiero, sobre todo, porque disfruto escribiéndolos.

No quiero porque, además, en el fondo es otra forma de aprendizaje, porque escribir te obliga a pensar y, sobre todo, estructurar lo que has pensado, y eso no deja de ser una forma de aprendizaje y desarrollo cognitivo. Y te obliga, en ocasiones, a buscar alguna información o aclarar algún punto... y eso también es aprendizaje.

Y no quiero finalmente, porque, en el fondo, a pesar de la potencia de la IA y a pesar, incluso, de su capacidad de personalización y adaptación a un estilo, en este caso el mío, creo que al final tú, lector, acabarías percibiendo una cierta 'despersonalización', una cierta falta de originalidad, una especie de impostura en el mensaje.

Y no quiero, simplemente no quiero.


Conclusiones


La IA es una tecnología potente, tremendamente útil, y casi imprescindible hoy en día en el arsenal de cualquier profesional. Sin embargo, el uso excesivo y, sobre todo, la delegación exagerada de tareas en la IA sin esfuerzo o reflexión por nuestra parte, puede acabar afectando a nuestras capacidades cognitivas o puede eliminar nuestro aprendizaje.

Parecen, pues, necesario, desarrollar y aplicar estrategias de trabajo y aprendizaje en que tengamos espacio para nosotros, para hacer nosotros el trabajo intelectual. En este sentido, puede ser útil como marco conceptual, la distinción entre los modos de aprendizaje y producción que nos propone Javier Lorente.


miércoles, 17 de junio de 2026

La humanidad como metáfora (I): El caso de la inteligencia artificial

En ciertos campos tecnológicos, muy en especial con lo que tiene que ver con inteligencia artificial, se utiliza un lenguaje que  mimetiza las características y aportaciones de esa tecnología con características con capacidades humanas. Así, hablamos de capacidades cognitivas, de razonamiento, de reflexión, etc.

Y la cosa no creo que se reduzca al lenguaje, existen dudas y debates sobre si lo que estamos haciendo va mucho más allá de la terminología, y si la verdadera aspiración, como así se afirma, sin duda, es alcanzar o incluso sustituir a la inteligencia humana.

Me encuentro inmerso en la lectura del libro 'Agentic Mesh: The GenAI-Powered Autonomous Agent Ecosystem' de Eric Broda y Davis Broda, un libro eminentemente técnico, pero en el cual, en el tercer capítulo, 'Agents basics', se dedica completamente a poner en paralelo y comparar a los agentes con los seres humanos, a mostrar capacidades humanas, tanto individuales como grupales, y cómo éstas se trasladan puntualmente al caso de agentes. De hecho, los autores afirman que esa analogía con las personas es una excelente forma de entender cómo funcionan los agentes, como exponen en la primera sección de ese capítulo 'Agent analogy: agents as people'.

Y es precisamente la lectura de ese capítulo la que me ha hecho preguntarme hasta qué punto es beneficiosa, y hasta qué punto real, esa analogía, esa metáfora. Y, también, si esa analogía va más allá de un paralelismo para convertirse en una aspiración.

Con ello tengo material para una 'miniserie' de dos o tres posts, de la cual éste es el primero, y en él me centro en el caso concreto de la inteligencia artificial.


Inteligencia artificial y metáfora


Lo cierto es que desde su mismo nacimiento, la inteligencia artificial sostiene, en su nomenclatura y en algo más, ese paralelismo con la humanidad o con la cognición humana.

El propio nombre de inteligencia hace pensar en seres vivos y, sobre todo, en humanos, y la propia declaración de visión, en la conferencia de Darmouth, 'hacer que las máquinas se comporten de una forma que consideraríamos inteligente si un humano se comportase de esa forma', pone de alguna manera al ser humano como medida y casi como aspiración de la inteligencia artificial.

Y ese paralelismo, esa analogía, esa nomenclatura y esa aspiración, siguen entre nosotros e inundan el discurso y en parte la actividad en materia de inteligencia artificial.

Pero, en realidad, esa forma de hablar acerca de la inteligencia artificial, esa insistencia en términos provenientes de la psicología o la neurociencia como razonamiento, reflexión, introspección, memorias de corto y largo plazo, etc va más allá de una pura metáfora, de un puro paralelismo.

También es una inspiración, inspiración en el doble sentido científico y aspiracional y, puede, sólo puede, que constituya un objetivo.


Más allá de la metáfora: el cerebro como inspiración científica


En efecto, el ser humano, y en concreto su cerebro y su sistema nervioso, han funcionado y funcionan como fuente de inspiración desde un punto de vista científico y técnico, es decir, como un elemento que podemos estudiar y que las conclusiones nos pueden servir en el diseño técnico de las soluciones de inteligencia artificial.

En la época en que estaba en boga la inteligencia artificial simbólica, se estudió e intento aplicar, con regular éxito, los mecanismos de pensamiento consciente del ser humano. Se trabajó con las leyes de la lógica y con la representación del conocimiento y se atendía a los procesos cognitivos del ser humano.

Y cuando la orientación viró hacia el machine learning, hacia el reconocimiento de patrones y el aprendizaje basado en datos, las muy exitosas actualmente redes neuronales se inspiraron, y de qué manera, en el cerebro humano. Los perceptrones, las primeras neuronas artificiales, abstraían (y abstraen) el funcionamiento de una neurona humana, y la distribución en capas emula, creo que de forma ya algo menos fiel, la profunda interconexión entre neuronas que existe en el cerebro humano.

He leído, aunque tengo alguna duda al respecto, que las redes neuronales de convolución, que permitieron un enorme salto en materia de visión artificial, también emulaban el funcionamiento de las neuronas dedicadas a visión.

En el fondo no se trata de nada nuevo ni de nada ilógico. Dado que muchas de las características que aspira a conseguir la inteligencia artificial las exhiben con notable éxito los seres vivos y en especial los humanos, parece muy razonable estudiar a esos seres vivos e intentar trasladar lo aprendido a diseños técnicos. Es lo que se denomina biomímesis y es algo que se ha hecho durante décadas e incluso siglos y tiene toda la lógica del mundo.

Pero es preciso ser conscientes de que con frecuencia se trata solo de un punto de partida inicial. El diseño fino  de esas redes neuronales, o de cualquier artefacto basado en biomímesis, se suele apartar luego en parte de su inspiración original, y se guía luego más por resultados y técnicas de ingeniería que por una verdadera copia del mecanismo biológico que, además, con frecuencia, y este es el caso del cerebro, no se conoce del todo.


El cerebro como objeto 


A veces se afirma, y es una afirmación de base científica, que lo que aprendemos del funcionamiento de algoritmos de inteligencia artificial, lo que experimentamos con ella, puede ser un mecanismo para ayudarnos a comprender nuestro propio cerebro.

En este caso, en el fondo, el objeto es el propio cerebro, o su conocimiento, más que la tecnología de inteligencia artificial en sí misma que sería un medio para experimentar.

Es una afirmación razonable e inspiradora, pero no estoy seguro de cuántos resultados se han producido en esta orientación.


El cerebro como aspiración


Lo que de alguna forma es técnicamente más retador, y también éticamente más problemático, es si la aspiración real es el cerebro humano, o por mejor decir, conseguir hacer un cerebro artificial que emule, e incluso supere, al cerebro humano.

Esto tendería a llevarnos al campo de la AGI ('Artificial General Intelligence') o de la superinteligencia y nos pudiera dejar en los umbrales de la famosa singularidad

A pesar de discursos sensacionalistas y catastrofistas, no creo que este objetivo domine hoy en día el desarrollo de la inteligencia artificial, pero tampoco diría que no está presente y que no tiene su peso. De hecho, un objetivo declarado de OpenAI es conseguir esa AGI. Así que, cuidado.

Si esto se consiguiera, o si la AGI o la super-inteligencia son el verdadero objetivo, estamos hablando no de una metáfora, sino de una imitación e incluso una sustitución y con muchas y serias implicaciones.


Ingeniería versus utopía


Lo cierto es que, al menos eso creo yo, una gran parte del trabajo en materia de inteligencia artificial, tanto en los diseñadores y fabricantes de los algoritmos y los grandes modelos, como en las empresas que adoptan soluciones, creo que está mucho, muchísimo más guiado por objetivos de negocio e ingeniería, por la aplicación de tecnología para conseguir unos objetivos más concretos, más prácticos y, en cierto sentido, más inmediatos, acercándose o usando la inspiración humana sólo cuándo éste sea un recurso prometedor.

Y la metáfora humana con frecuencia creo que se queda más en eso, metáfora, más usada en términos de comunicación y marketing o a veces, sólo a veces, se orienta hacia la venta de una utopía (puede que en realidad una distopía)


La conveniencia de la metáfora humana


Personalmente, no me parece mal del todo el uso de la metáfora humana hasta cierto punto.

En el fondo, es cierto que con frecuencia la inteligencia artificial imita capacidades cognitivas humanas, y no está mal reconocerlo, explicarlo e, incluso, con prudencia, adoptar nombres que se reutilicen de la neurociencia o la psicología para denominar capacidades más o menos equivalentes de la inteligencia artificial.

Además, la metáfora bien usada y explicada, puede ayudar a entender de una forma más sencilla qué mecanismos implementa la inteligencia artificial.

Pero tampoco creo que haya que extremar la metáfora.

En primer lugar, no se debe exagerar, no se deben usar palabras que hagan pensar que la inteligencia artificial hace más de lo que realmente hace. Y también se debe emplear con cierta contención y prudencia, porque un uso poco explicado, o peor, mal explicado de la metáfora humana, puede despistar al público, puede, en lugar de ayudar, confundir e incluso puede generar rechazo. Hace unos pocos meses pude asistir, por ejemplo, al rechazo que generaba el mero uso del término agente, en una comunidad orientada hacia la filosofía e incluso la teología donde el término agente tiene un significado propio y de connotaciones morales.

Y, por supuesto, si el objetivo es realmente crear un cerebro artificial, una super-inteligencia que nos supere, lo cual ya no es metáfora en absoluto, eso tiene muchas otras implicaciones éticas, humanísticas e, incluso de seguridad, pero eso es ya harina de otro costal.


Conclusiones


La metáfora humana se ha usado y se usa con frecuencia en el campo de la inteligencia artificial. Su empleo es justo y razonable en la medida en que realmente la inteligencia artificial implemente mecanismos similares o paralelos a los de la cognición humana, pero un uso incorrecto o exagerado de esa metáfora puede generar rechazo y puede confundir, y creo que confunde, de hecho.


lunes, 1 de junio de 2026

¿Cómo aprenden los agentes de IA?

Los agentes basados en IA, aunque aún en proceso de maduración, son una cosa que roza en muchas ocasiones lo extraordinario, explotando, de formas muy potentes, las capacidades que ofrecen los grandes modelos de lenguaje.

Dejando aparte su autonomía o su capacidad para elaborar razonamiento y planes, ahora me fijo ahora en su capacidad para aprender, aprender a partir ejemplos o de la experiencia en un asombroso remedo de lo que hacen los seres vivos en general y los seres humanos en particular.

Me encuentro leyendo el libro 'Building Applications with AI Agents' de Michael Albada , que me está gustando mucho por cierto, y no he podido dejar de fijarme con mucha atención en la explicación que aporta en el capítulo dedicado al aprendizaje en sistemas agénticos y, en especial, a los denominados métodos no paramétricos de aprendizaje.


Métodos no paramétricos


Es bien sabido que el aprendizaje durante el entrenamiento de modelos de machine learning se produce, en la inmensa mayoría de los casos, mediante el ajuste de los parámetros del modelo.

Y es bien sabido que los modelos de IA generativa se basan en formas más o menos sofisticadas de redes neuronales donde, en general aunque no únicamente, los parámetros que se ajustan son los pesos de las conexiones entre neuronas.

Sin embargo, una propiedad que podemos comprobar casi como meros usuarios de ChatGPT o Claude, es que estos sistemas son capaces también de aprender sin un 're-entrenamiento' explícito o, por mejor decir, sin necesidad de ajustar sus parámetros.

Y es a estos métodos no paramétricos a los que quiero referirme en este post. 

En concreto, en la obra citada más arriba, se nos hablan de tres:

  • Aprendizaje mediante ejemplos
  • Reflexión
  • Aprendizaje mediante la experiencia 

Veamos estos tres tipos brevemente.


Aprendizaje mediante ejemplos: 'few-shot prompting' estático y dinámico


Esta primera forma es muy conocida y está abundantemente explicada y documentada. Se trata, simplemente, de proporcionar en el propio 'prompt' ejemplos de cómo se realiza la tarea. Estaríamos hablando, pues, de la técnica conocida como 'few-shot prompting'.

Sin embargo, en ese formato, en que los ejemplos se incluyen en el propio 'prompt', hablamos de un 'few-shot prompting estático , donde realmente, es el usuario el que 'manda'.

Existe una variante muy interesante que es el 'few-shot prompintg' dinámico. En este caso, se dispone de una base de datos vectorial (como las que se utilizan en la técnica de RAG 'Retrieval Augmented Generation' donde almacenamos los ejemplos de que disponemos. En este caso, ante un 'prompt', es el agente el que busca el o los ejemplos más adecuados en esa base de datos vectorial, usando mecanismos de búsqueda semántica (basada en significado no en coincidencia exacta de palabras clave), de la misma forma de nuevo, que se hace en RAG.

De hecho, creo que no sería incorrecto considerar que este 'few-shot promting dinámico es una forma particular de RAG.

Además, entiendo que, una vez que se dispone de esa base de datos de ejemplos, ésta puede ser enriquecida por el propio agente (o una comunidad de agentes), con lo cual el efecto aprendizaje es mucho más real, mas dinámico y evolutivo.


Reflexión


Siempre me ha llamado la atención este mecanismo de reflexión ('reflection'), identificado mediante un nombre que me resulta misterioso en la medida en que emula en ese nombre, evidentemente de forma intencionada, a una capacidad cognitiva humana tan profunda como es la reflexión.

Sin embargo, cuando se entiende bien, no es tan mágico (siempre que no consideremos casi mágico, claro, el propio funcionamiento de los grandes modelos de lenguaje.

Explicado como reflexión ('reflection') suena muy espectacular y sofisticado y, en cierto sentido lo es, pero lo es en la medida en que un gran modelo de lenguaje es realmente sofisticado porque, disponiendo de un buen modelo de lenguaje, el mecanismo de reflexión no es tan complejo

Lo que se hace es que el sistema agentico hace auto-crítica ('self-critique') ante un intento fallido de realizar una tarea. Para ello, claro, tiene que en primer lugar detectar que la tarea no se ha realizado correctamente (para esto, en algunos casos, podría tener ayuda externa en forma de feedback humano o medida de algún tipo de sensor, indicador o mensaje de error).

Una vez que ha comprendido que algo no ha ido bien, hace esa crítica y almacena 'sus conclusiones' en una memoria específica en que une esa reflexión con las acciones realizadas y lo observado. 

Y luego, cada vez que el agente va a realizar una nueva acción, busca las últimas 'reflexiones' en esa memoria y adecúa su comportamiento (es como incluir esas reflexiones en el contexto o el prompt... de hecho, eso es lo que hace).

 

Aprendizaje experiencial


El aprendizaje experiencial, en el fondo, es una evolución o ampliación del mecanismo de reflexión pero añadiendo un aprendizaje cruzado entre tareas. Es decir, no se trabaja sólo con las reflexiones de la misma tarea sino también de otras diferentes que se contienen en los denominados 'insights'.

Y existe una, digamos, gestión dinámica en el tiempo de 'insights' en que unos aparecen, otros desaparecen y existe una suerte de votación para que el agente tenga nociones de cuáles son los más relevantes o útiles.


Perplejidad


Sorprende, o al menos a mi lo hace, cómo un mecanismo cognitivo tan sofisticado como es el aprendizaje, se consigue de una forma relativamente sencilla y fácil de entender.

Creo que esto es una demostración de dos cosas: por un lado de la enorme potencia y versatilidad de los grandes modelos de lenguaje y, por otra, del indudable ingenio de las personas que diseñan estos mecanismos.


Siempre nos quedará el 'fine-tuning'


De todas formas, la cosa no acaba a aquí. Si estas formas no paramétricas de que los sistemas agénticos aprendan no son suficientes, siempre nos quedarán los métodos paramétricos, el famoso 'fine-tunning' en que, mediante un entrenamiento adecuadamente dirigido podemos añadir nuevas capacidades o una mejor adecuación a los modelos de lenguaje en que se basan los agentes. 


Conclusiones


Los sistemas agénticos presentan unas notorias capacidades de aprendizaje, sorprendiendo, por un lado, que son relativamente simples de entender e implementar y, por otro, que no precisan en general de un re-entrenamiento, al menos no un re-entrenamiento de los que alteran los parámetros del modelo: Y, por si esto fuera poco, una vez implementadas estas capacidades de aprendizaje, pueden funcionar de manera autónoma.

Increíble ¿verdad?



jueves, 21 de mayo de 2026

El desarrollo asistido por inteligencia artificial y la motivación del desarrollador

Parece que ningún campo de la actividad profesional es inmune a las transformaciones radicales que la inteligencia artificial trae consigo.

Una de esas actividades es el desarrollo software. Aunque ya desde hace un tiempo una de las modalidades típicas de los modelos generativos era el código, últimamente parece que hemos dado un salto enorme en calidad con aportaciones de agentes de IA integrados en cada vez más entornos de desarrollo, herramientas como Codex o Claude Code y soluciones de Vibe coding como Lovable, Windsurf o Cursor.

Cuando recuerdo mi etapa como desarrollador software, primero desarrollador aficionado y posteriormente como desarrollador profesional en los primeros pasos de mi carrera, no puedo dejar de reflexionar, no sólo acerca de cómo cambia la operativa de desarrollo sino también, lo que motiva a o puede motivar a un desarrollador actual.

Y de eso, de la motivación, es de lo que quería hablar en este post. 


La labor del desarrollador tradicional


La labor del desarrollador tradicional, la que yo pude hacer en los años ochenta, noventa o primeros años de este sigo XXI consistía, básicamente, en tomar un problema a resolver o una funcionalidad a conseguir, y trabajar para traducir la solución solicitada o imaginada a un conjunto de instrucciones expresadas en un lenguaje de programación de los denominados 'de alto nivel' como en su momento se hacía con C, C++, C#, Java, Visual Basic o similares. Hoy pensaríamos más, por ejemplo, en python.

A continuación se compilaba (entonces se trabajaba poco con lenguajes interpretados) y se depuraban los errores sintácticos cometidos. Cuando ya se superaba la fase digamos sintáctica, venía el probar el software desarrollado, primero individualmente, lo que uno había hecho y luego, cuando se trabajaba en equipo como era lo normal en entornos profesionales, conjuntamente con lo que habían hecho otros desarrolladores.

Pero destaco, por lo que a motivación se refiere, la fase en que tenías que imaginar cómo traducir a instrucciones de un lenguaje aquello que te habían solicitado o, mejor aún, aquello que habías imaginado que querías hacer.

Solo un apunte metodológico: aunque hablo de imaginar cómo traducir una necesidad u objetivo en instrucciones como parte de la tarea del desarrollador, conocí, por suerte un poco de lejos, entornos en que ese traducir un problema a instrucciones lo hacía un analista funcional, no el desarrollador, y el desarrollador era un mero codificador que no diseñaba, sino que creaba el código fuente a partir de lo que se le indicaba. Esto era común en los desarrollos de sistemas empresariales en lenguaje COBOL y ejecutados sobre mainframe IBM.

Pero los entornos en que yo trabajé, tanto profesionalmente como en forma de afición, eran abiertos y el desarrollador era también el analista y diseñador de lo que hacía.


Mis elementos de motivación


Con frecuencia comento que una de las etapas de mi carrera profesional en que más me divertí, que más disfrute, fue esa etapa de desarrollador.

Primero disfruté una barbaridad cuando trabajaba por puro 'hobby', haciendo código simplemente por divertirme y para conseguir las cosas que yo me imaginaba y usando el inolvidable Turbo PASCAL.

Luego de forma profesional, aunque con mucha libertad de diseño, primero en la empresa asturiana GADD y luego en Telefónica Investigación y Desarrollo.

He dicho que me divertía y que disfrutaba, y mucho.

¿Cuáles eran los elementos de ese disfrute? ¿Cuál era la motivación?

Aunque es difícil racionalizar mucho qué es lo que te motiva, qué es lo que te hace disfrutar, voy a concentrar en cuatro elementos lo que creo que eran mis motores, mis motivaciones, que supongo que compartirían muchos desarrolladores de entonces, puede que también actuales.


El reto


Hablaría, en primer lugar del reto. Encontrar la forma de traducir una idea que tenías en tu cabeza (cuando actuaba como desarrollador aficionado)  o que te habían solicitado, en un marco limitado de instrucciones que te ofrecía el lenguaje. Por supuesto, había traducciones obvias, pero lo interesante era cuando bordeabas lo evidente o te metías en campos nuevos. Hoy en día no impresiona, pero en aquella época, hacer elementos gráficos, o introducir música no era absolutamente nada evidente. En otros casos, conseguir eficiencia algorítmica, que el software se ejecutase a buena velocidad y buenos tiempos de respuesta no era tampoco fácil. 


El descubrimiento


El segundo elemento, muy relacionado con el anterior, tenía que ver con la investigación y el descubrimiento. Leías manuales, libros y revistas, preguntabas a compañeros, y experimentabas y experimentabas (entonces Internet no estaba generalizado) hasta conseguir lo que te proponías. Tras el reto, venía el descubrimiento de la solución. Aún recuerdo con orgullo cómo descubrí la forma de mezclar código ensamblador con PASCAL, y cómo apoyándome en eso y estudiando la arquitectura HW del ordenador personal, conseguí escribir directamente en la memoria de pantalla (la mayoría de los desarrolladores actuales no creo que sepan siquiera qué era eso, ni siquiera estoy seguro, calculo que no, que el mismo concepto de memoria de pantalla exista hoy en día) y con ello conseguir unas velocidades de escritura entonces casi inimaginables y que me permitieron trabajar con gráficos y animaciones en una época en que ninguna librería ni herramienta te lo daba. Aún recuerdo con orgullo cómo logré generar movimiento de elementos gráficos o cómo logré introducir música apoyada en partituras (si, partituras) que compraba en tiendas de música.


La maestría


Consecuencia de ese descubrimiento buscabas y alcanzabas, o al menos eso sentías, la maestría, el dominio del lenguaje de programación y del ordenador. Sentirte hábil, maestro, es extraordinario, al menos para mí que siempre he apreciado tanto el conocimiento.


El logro


Finalmente, hablaría de la sensación de logro. Un logro que se producía en un doble sentido. Un sentido personal, que tiene que ver con esa maestría que mencionaba en el punto anterior. Pero también una sensación de logro por lo que conseguías, por el programa que funcionaba. Sólo hacer el 'Hola mundo' en un nuevo lenguaje o entorno era altamente satisfactorio pero, mucho más allá de eso, conseguir realizar eso que te habías imaginado y que inicialmente no sabías cómo llevar acabo, como personalmente me sucedió en los casos que he relatado de los gráficos o la música, pero que en realidad fueron muchos más, era una sensación de emoción y plenitud extraordinarias.


Descremado


Con el tiempo, el desarrollo de software, los lenguajes y, sobre todo, las herramientas y entornos de desarrollo han evolucionado y crecido, en busca de hacer esa tarea mucho más fácil y mucho más productiva.

Esa mayor facilidad y productividad, que tiene todo el sentido del mundo desde un punto de vista de negocio, creo que, sin embargo, de cara al desarrollador, al profesional y sobre todo la persona 'desarrollador', ha supuesto una forma de 'descremado', de eliminación de parte de las esencias y diría que encantos, de lo que inicialmente fue el desarrollo de software y también de las exigencias y cualificación requeridas. 


Un gran paso de 'descremado': 'low-code' y 'no-code' 


Esa evolución hacia la simplificación y la productividad ha sido continua y ha adoptado muchas formas, empezando por el uso de lenguajes de alto nivel frente a ensambladores, la creciente existencia de librerías de componentes reutilizables incluyendo componentes gráficos, etc

Pero quizá un gran salto en el 'descremado' lo hayan supuesto los entornos 'low-code' y 'no-code' que, como su propio nombre indica, apuestan por disminuir e incluso eliminar el código fuente, convirtiendo el desarrollo de software en el uso de herramientas normalmente semi-gráficas, con plantillas y componentes reutilizables y donde se desdibuja la idea de código.

Y tanto se desdibuja que incluso Microsoft acuñó hace unos años el término 'Citizen developer' para designar a un desarrollador no profesional o no especializado, es decir, personas que sin formación en informática ni programación, personas pertenecientes quizá a departamentos de ventas o recursos humanos, capaces de construir sus propias aplicaciones. 

Aunque en teoría los elementos de motivación que describí en la sección anterior podrían mantenerse, tengo la sensación de que lo hacen en una medida mucho menor. El reto es menor, puesto que el entorno es mucho más sencillo, aunque siempre hay trucos y aspectos avanzados y el descubrimiento es limitado y, por tanto, la sensación de maestría, aunque calculo que existe, también es menor.

Sólo albergo alguna duda en cuanto a la sensación de logro. Calculo que inicialmente, o cuando utiliza una de estas herramientas un auténticos 'citizen developer' sí puede existir esa sensación de logro, acentuado por el hecho de que, al ser herramientas muy productivos se pueden conseguir aplicaciones muy interesantes. Pero también imagino que esa sensación de logro debe de disminuir a medida que el desarrollador se acostumbra y todas las aplicaciones comienzan a parecerse entre sí.


El desarrollador en tiempos de inteligencia artificial


Y ahora llega la inteligencia artificial a irrumpir, y de qué manera, en el campo del desarrollo software.

Por un lado, tomando la forma de asistentes integrados en los entornos de desarrollo, tradicionales y 'low-code'. Asistentes que te sugieren qué hacer, crean secciones de código (o de flujos en ciertas herramientas low-code), depuran ese código o te hacen sugerencias de depuración.

Por otro lado, como una especie de entorno completo o casi completo de desarrollo donde el no sé si seguirle llamando desarrollador, pide en lenguaje natural lo que quiere, incluyendo entornos que prometen la capacidad de crear aplicaciones completas a partir de 'prompts'.


La motivación del desarrollador en tiempos de IA


Actualmente hay preguntas y debates acerca del propio futuro del desarrollador como puesto de trabajo o categoría profesional, sus perspectivas de empleo y si, incluso, desaparecerán.

Pero ahora me enfoco desde el punto de vista de la motivación. 

Parece que cuando te apoyas en IA de forma masiva para desarrollar, queda en cierto entredicho cuánto aportas tú realmente, cuánto hay de reto,  cuánto de descubrimiento o cuánto de maestría.

Tiendo a pensar que, de forma similar a lo que comentaba en el caso del 'low-code', algunos restos pueden quedar de los antiguos elementos de motivación. Al fin y al cabo, todavía hay que saber definir la solución y hay que saber proporcionar los prompts adecuados. Quedan vestigios de lo que, al menos en mi caso personal, eran los elementos de motivación, pero me parece que no son comparables en cuanto a intensidad.

Y planteo de nuevo lo relativo al logro. Por una parte, me parece que en cuanto a la aportación a la persona, se consigue mucho menos, que la persona se desarrolla menos y consigue menos para sí misma, pero es cierto que el desarrollo apoyado en IA, o incluso completamente hecho por IA, puede permitir conseguir cosas impresionante en poco tiempo. Puede ser enormemente satisfactoria en cuanto a logro entendido como resultados conseguidos. Y eso sí que puede ser un fuerte elemento de motivación.

Quizá, es que más que de desarrollador, convenga hablar de creadores de soluciones. Quizá es que los elementos de motivación que describía más arriba se centraban más en el propio proceso de creación del software y ahora haya que centrarse más en el producto final, en los resultados, en lo que se consigue.

No sé, se mueve todo tan rápido que es difícil llegar a conclusiones sólidas y, además, la motivación es algo tan personal que no creo que se deba pontificar demasiado al respecto.

Me encantaría saber lo que piensan desarrolladores jóvenes actuales, cuáles son sus factores de motivación y si este desarrollo apoyado, o incluso hecho completamente con IA, les proporciona motivación o no, y en caso afirmativo, con base en qué factores.


Conclusiones


El desarrollo software ha evolucionado muchísimo a lo largo de los años, siendo especialmente relevante la explosión de la inteligencia artificial como ayudante, e incluso casi sustituto, del desarrollador tradicional.

Si, al menos para mí, el desarrollo software ofrecía como elementos de motivación el reto, el descubrimiento, la maestría y el logro ¿Cuáles son los elementos de motivación para un desarrollador actual muy apoyado en IA? ¿Son los mismos? ¿Son otros? ¿Existen?


miércoles, 6 de mayo de 2026

Geometría y cinemática en grandes modelos de lenguaje: una iluminación y algunas especulaciones

Es intelectualmente muy bonito, al menos para mí, cuando disciplinas o teorías en apariencia desconectadas, se solapan, convergen y se apoyan.

Es intelectualmente inspirador pero, además, suelo verlo como una forma de confirmación de que vamos en el sentido correcto: si desde puntos de partida o intereses muy diferentes, acabamos en conclusiones parecidas o en solapes, me parece un síntoma de haber acertado.

Recientemente, debido a una interesante lectura, he tenido una suerte de iluminación, o de inspiración, al entrever una conexión entre el funcionamiento de los grandes modelos de lenguaje (en realidad de muchos modelos generativos), no sólo con la geometría sino, más allá de eso, con la física y, en concreto, la cinemática.

En este post, tras detenerme a explicar algunos fundamentos de los modelos de lenguaje, intento explicar la naturaleza de esa iluminación y realizo alguna especulación o alguna pregunta aún sin respuesta.


Recordando fundamentos (I): tokens


Supongo que algunos de los lectores de este blog ya conocerán algunos fundamentos, o puede que más que fundamentos, acerca de cómo funcionan una buena parte de los modelos generativos derivados de la arquitectura transformer, es decir, la mayoría de los que usamos mediante las herramientas habituales como ChatGPT, Gemini o Claude. 

En cualquier caso para beneficio de aquellos que pudieran no conocerlos, y para ganar un punto de partida común, recuerdo un par de conceptos.

Así, en primer lugar recordar el concepto de token. El token es la unidad con la que trabajan los grandes modelos de lenguaje, generando token a token. Cuando nos centramos en los grandes modelos de lenguaje, estos tokens son secuencias de caracteres. En muchos casos, los tokens coinciden con palabras. Pero en otros casos pueden ser simples caracteres (incluyendo signos de puntuación), o la raíz de un verbo o un sustantivo. Además, existen tokens para representar elementos especiales como fin de texto o una máscara. Para una visión intuitiva, aunque no exacta, podemos pensar en los tokens palabras, pero sabiendo que no siempre es así.

Cada modelo utiliza un vocabulario cerrado (una especie de catálogo) de tokens, que difiere de modelo a modelo. En esos catálogos cada token tiene un identificador ('token ID') que no es más que un número entero que identifica al token en ese vocabulario. Un modelo sólo es capaz de generar texto de salida recombinando esos tokens de su vocabulario. Estos catálogos tienen del orden de decenas de miles (e incluso centenas de miles) de tokens. Así, por ejemplo, el modelo GPT-4o de OpenAI usa un vocabulario en el orden de los cien mil tokens diferentes.


Recordando fundamentos (II): embeddings


Externamente, la visión de un gran modelo de lenguaje se basa en los tokens: nuestro prompt de entrada se descompone en tokens antes de ser procesado, la ventana de contexto contiene tokens y su tamaño  se 'mide' en tokens, el texto de salida se genera token a token y no es rara la facturación o límite de uso con base en tokens.

Sin embargo, internamente, los modelos trabajan no exactamente con tokens sino con 'embeddings', . 

¿Qué es un 'embedding'?

Un 'embedding' es un vector, un vector que no es más que una serie ordenada de números (habitualmente números reales). La dimensión (cantidad de números del vector) es diferente según el modelo: en los caso más modestos solemos estamos hablando de una dimensión de en torno a varias centenas y, en los mayores, de unos pocos miles. 

Uno de los grandes 'trucos' de los modelos de lenguaje, es que estos vectores, estos 'embeddings',  no son arbitrarios, sino que son portadores de contenido estructural (morfo-sintáctico) y, sobre todo, semántico, es decir de una forma de significado. Este contenido semántico, esta especie de significado. se le confiere durante el entrenamiento.

En efecto, a cada token del vocabulario, y durante el entrenamiento, se le asigna un 'embedding' 

Sin embargo no sólo se utilizan los 'embeddings' estáticos de los tokens: durante el funcionamiento del modelo, se calculan y/o añaden otros 'embeddings' como los posicionales que dan cuenta de la posición de un token en un texto como el 'prompt'.

En cualquier caso, lo importante, es que trabajamos con vectores que nos añaden, fundamentalmente dos cosas:


  • Capacidad de tratamiento mediante álgebra lineal
  • Contenido estructural y semántico


Espacios vectoriales y espacios de significados


Desde un punto de vista algebraico, pues, los 'embeddings' se sitúan en una estructura que, en álgebra lineal, se denomina espacio vectorial.

Estos espacios vectoriales tienen unas ciertas características y disponen de una serie de operaciones como suma de vectores, producto escalar o producto vectorial, operaciones que, por cierto, se utilizan en el entrenamiento y la inferencia.


Geometría de grandes modelos de lenguaje


Pero, en cierto sentido, el utilizar vectores en un espacio vectorial, nos lleva a unas primeras ideas de geometría.

En efecto, la forma más sencilla e intuitiva de un espacio vectorial, los constituyen los sistemas de coordenadas en dos o tres dimensiones que usamos para fijar posiciones de objetos 2D o 3D  (las famosas coordenadas x,y,z). En estos sistemas de coordenadas, un vector nos fija fundamentalmente la posición de un punto.

En estos espacios podemos disponer de rectas o planos. Y si consideramos que los vértices de figuras bidimensionales como un rectángulo o un hexágono, o tridimensionales como un cubo o pirámide, son puntos en ese espacio de coordenadas, podemos también describir y posicionar objetos geométricos.

Claro, en el caso de los grandes modelos de lenguaje, hablamos de unos vectores, los 'embeddings', no de dos o tres coordenadas sino de cientos o miles, pero las reglas matemáticas que los gobiernan son exactamente las mismas (son todo espacios vectoriales con las mismas características y operaciones).


Distancias


Tan es así que si, la interpretación geométrica de los 'embeddings' es tan cierta, que, si en espacios de coordenadas podemos calcular distancias entre puntos, en el caso de los los 'embedding' se calculan distancias entre 'embeddings'.

Y esas distancias son fundamentales, porque, dado que los 'embeddings' portan contenido estructural y semántico, una distancia corta nos habla de significados parecidos o uso conjunto habitual, mientras que una gran distancia nos habla de lo contrario, de un significado muy diferente o un uso conjunto  muy poco habitual.

Y en la generación de un texto de salida, determinamos 'por dónde' debe andar el 'embedding' de salida y, con base a él, qué token o tokens son los más probables.


Espacios vectoriales y espacios de significados


Por tanto, los modelos de lenguaje, utilizan los 'embeddings' que son vectores y que forman parte de un espacio vectorial.

Pero, dado que los 'embeddings' son portadores de significado, dado que sus coordenadas en ese espacio vectorial indican significado, podríamos hablar de un 'espacio de significados' (término que no me he inventado yo, sino que he encontrado en una referencia bibliográfica que en seguida citaré).


Trayectorias


La fuente a que me refiero es el libro 'What Is ChatGPT Doing ... and Why Does It Work?' de Stephen Wolfram cuya lectura he finalizado recientemente, un libro sugerente y 'iluminador'.

En este libro menciona otro concepto, en cierto sentido geométrico, pero que ya nos acerca una visión cinemática: las trayectorias.

Aunque no profundiza mucho en este concepto, la idea vendría a ser: dado que los 'embeddings' forman parte de un espacio vectorial, y dado que sus dimensiones son coordenadas en ese espacio vectorial, cualquier forma de desplazamiento en ese espacio vectorial sería la descripción de una trayectoria.

Quizá, podemos entender que cuando entrenamos un modelo, los embeddings que representan a los tokens describen una trayectoria hasta asentarse en el lugar (las coordenadas) que les corresponden. O podemos entender que cuando en inferencia realizamos lo que se denomina un condicionamiento (mediante un 'prompt u otro mecanismo orientamos que texto, o qué imagen o qué vídeo o que música queremos generar) le estamos marcando al modelo la dirección o trayectoria que debería seguir


Excurso: cinemática


La cinemática es una rama de la física y, en concreto, de la mecánica que estudia el movimiento de puntos y objetos con independencia de las fuerzas que lo puedan motivar. 

Se ocupa de cosas como trayectorias, velocidades y aceleraciones para lo cual, además, suele necesitar de unos sistemas de coordenadas (esto es, unos vectores y un espacio vectorial) y, cuando trabajamos en objetos sólidos, no con puntos, eso nos lleva con frecuencia a usar el álgebra lineal.


¿Una cinemática de grandes modelos de lenguaje?


Ya hemos visto que los 'embeddings', y por tanto los grandes modelos de lenguaje y, en cierto modo, gran parte de los modelos generativos, se sitúan en un espacio vectorial con sus coordenadas y operaciones algebraicas.

Ya hemos visto que se pueden calcular, y se calculan, de hecho, distancias.

Y ya hemos visto, aunque de forma algo más vaga e intuitiva que, en cierto sentido, dentro de ese espacio vectorial se describen trayectorias.

Lo que me pregunto es ¿hasta dónde llega o puede llegar una visión no sólo geométrica sino cinemática de los grandes modelos de lenguaje y sus 'embeddings'?

¿Podemos detallar más el uso de trayectorias? ¿Podemos buscar trayectorias optimizadas (mínima distancia) para acelerar, por ejemplo, la inferencia? 

¿Y qué significa una velocidad en este espacio de significados? ¿Significa el ritmo a que nos acercamos, siguiendo una trayectoria, al significado adecuado? ¿Significa lo rápido que hacemos inferencia?

Y, si vamos más allá, ¿Podríamos hablar de aceleración? ¿Qué significaría y cómo la implementaríamos?

¿Tiene sentido todo esta visión cinemática? Y, si lo tiene ¿Cómo podríamos usar lo que sabemos de cinemática para, trasladado a los grandes modelos de lenguaje mejorar sus resultados, su rapidez o su eficiencia? ¿Están usando ya, equipos de desarrollo, laboratorios de empresas o laboratorios de universidades ideas en este sentido?

No sé o no tengo claras las respuestas a esas preguntas porque, de momento, esta idea de una cinemática de modelos de lenguaje (modelos generativos en realidad), es sólo una suerte de iluminación a raíz de una lectura, y no lo he podido investigar ni pensar mucho más. 

Pero me resulta inspiradora y, incluso, puede que sea prometedora.

A ver si le doy una vuelta o si consigo leer algo más en esta línea.


Conclusiones


El solape del funcionamiento grandes modelos de lenguaje o modelos generativos en general con la geometría es bastante conocido, reflejado en el concepto de distancia, pero más inspirador, más desafiante y de conclusiones menos claras es cómo podríamos extender ese solape al ámbito de la física y, en concreto, la cinemática, y si tendría sentido usar conceptos cinemáticos como trayectoria o velocidad en entrenamiento, inferencia o cualquier otro aspecto del diseño y funcionamiento de modelos generativos


miércoles, 22 de abril de 2026

La inteligencia artificial y su contribución a una vida significativa: cinco puntos a considerar

Mucho se debate acerca del impacto innegable de la inteligencia artificial. Su impacto en lo económico, en lo laboral, en nuestro día a día... Y también se habla de las implicaciones éticas, muchas veces, eso sí, acentuando más el aspecto de los riesgos que implica que los beneficios.

En este post quisiera, con base en mi lectura actual del libro 'The ethics of artificial intelligence' de unos de mis filósofos favoritos, Sven Nyholm, ' comentar ese impacto de la inteligencia artificial en un aspecto mucho más importante, aunque quizá elusivo, de nuestras vidas: el significado.


Mi enfoque favorito de la ética


Suelo defender, cuando tengo ocasión en clases o charlas, un enfoque de la ética, que creo que encaja bien con el planteamiento de la eudaimonia de Aristóteles, y que más que en normas, más que en prohibiciones o exigencias, más que en el dictado estricto de lo que debemos o no debemos hacer, pone el foco en el propio valor de la vida humana, en su respeto y, sobre todo, en el desarrollo de sus potenciales, como guía para determinar qué consideramos bueno y qué no y, con base en eso ayudarnos a determinar nuestro comportamiento y nuestras apuestas.


El significado


Y creo que esa visión entronca bien con lo que se suele mencionar como el significado ('meaning') o el propósito

Se tratará pues, de alguna manera, de hacer que nuestra vida sea digna, sí, pero también significativa, que nos desarrollemos y que aportemos. Cuando Nyholm introduce el tema nos dice:


We will primery focus on wether AI technologies might make us into morally better people, on the one hand, and whether they might make our lives more meaningful, on the other. 


Aunque creo que está relacionado, dejamos para otro momento la cuestión de si la tecnología nos puede hacer moralmente mejores o no y nos centramos en el significado.


¿Qué es una vida significativa?


Es cierto que el concepto de significado o vida significativa. puede no estar claro. Puede que cada uno de nosotros considere que una vida es significativa o no por motivos diferentes. Pero, para 'centrar las cosas', acudo a una explicación que procede de la misma fuente unas pocas líneas más abajo, y que nos dice:


The idea of meaning in life is often associated with things such as whether one is part of something “bigger than oneself,” whether one has a sense of purpose in life, and so on. Sometimes philosophers associate meaning in life with “the good, the true, and the beautiful,” so that a meaningful human life is a life in which one does good, one is a truth-seeker, and one gets to enjoy and appreciate different kinds of beauty. Meaning in life is also sometimes associated with notable achievements and accomplishments. Meaning in life is also often associated with living not just for oneself, but also doing things for others and being part of a community. This, in turn, is sometimes related to the idea of making important contributions of different kinds.


En ese párrafo, se identifican una serie de aspectos que dan significado a la vida::

  • Formar parte de 'algo mayor'
  • Hacer el bien
  • Buscar la verdad
  • Apreciar las diferentes formas de belleza
  • Alcanzar logros
  • Hacer cosas por los demás
  • Formar parte de una comunidad
  • Hacer contribuciones importantes


Seguramente se le pueda 'dar más vueltas' a qué hace una vida significativa, pero creo que, con esto tenemos suficiente ahora mismo para saber de qué estamos hablando..


Los cinco puntos a considerar


Bueno, pues con ese marco, Nyholm identifica cinco aspectos en que la inteligencia artificial puede influir en el significado de las vidas humanas, ya sea en el sentido de aumentarlo o disminuirlo. Los cinco puntos sobre los que reflexiona Nyholm son los siguientes:


  • Asunción por la IA de tareas que nos resultan significativas: pensamos que, en efecto, la inteligencia artificial se irá haciendo cargo cada vez de más y más tareas. Si esas tareas que delegamos en la inteligencia artificial son del tipo de las que, por el estímulo intelectual que suponen, por el desarrollo de nuestras capacidades que implican, por la sensación de logro que conseguimos con ellas, o por cualquier otro motivo, son tareas que consideramos significativas, la introducción de la inteligencia artificial podría ir en la línea de disminuir el significado de nuestras vidas al quitarnos tareas que le confieren significado.

  • Si, por el contrario, la inteligencia artificial nos libera de tareas que no nos resultan satisfactorias pero que nos consumen tiempo y, gracias a eso, podemos dedicar nuestros esfuerzos a tareas que sí nos importan y realizan, entonces, por el contrario, estaría contribuyendo a hacer nuestras vidas más significativas.

  • En un sentido diferente, si la inteligencia artificial, en realidad como muchas tecnologías, nos potencia, multiplica nuestra capacidad y, por tanto, aumenta nuestras posibilidades de conseguir más cosas, de alcanzar más logros o que estos sean de mayor calado, la inteligencia artificial estará contribuyendo a hacer nuestras vidas más significativas, aunque queda la reserva de lo que se denomina el 'achievement gap', que hace referencia a que, tal vez, el mérito de esos logros pueda no ser nuestro, sino de la inteligencia artificial...lo que podría menoscabar nuestro propio mérito y, por tanto, significado del logro.

  • En un aspecto quizá más polémico, el cuarto punto se adentra en el terreno de las relaciones, un aspecto que solemos considerar valioso pero en este caso, hablaríamos de las relaciones hombre-máquina. y, en la medida que las máquinas sean más y más 'inteligentes' y en la medida (sometida a mucho debate ético y filosófico) que para la persona la relación con ciertas máquinas pueda ser significativa, la inteligencia artificial estaría contribuyendo al significado vía relaciones.

  • El último aspecto que considera Nyholm, va justamente en dirección contraria al anterior: si esas relaciones que creemos significativas, en realidad no lo son, si en realidad no son más que una forma de engaño, la contribución de la inteligencia artificial al significado de nuestras vidas, sería negativo.

Es posible que pudiéramos identificar más aspectos en que la inteligencia artificial pueda influir en el significado de nuestras vidas, en un sentido u otro, pero me quedo con éstas que son las que se analizan en mi reciente lectura.

No queda cerrado, ni mucho menos, el debate, ni en este post ni en el libro que lo inspira. En realidad queda planteado, abierto a reflexión, muy abierto.


Conclusiones


La  única conclusión clara, creo, es que la inteligencia artificial, desde luego, impacta en nuestras vidas y es posible, sólo posible, que pueda hacer contribuciones a que éstas puedan ser más o menos significativas.


miércoles, 8 de abril de 2026

La tecnología como solución: tecnología para la ética y la gobernanza de la IA

Forma parte del discurso habitual sobre ética de la tecnología, particularmente  ética de la inteligencia artificial, el ver a la tecnología, en este caso la inteligencia artificial, como culpable, y ya de paso, trasladar esa culpabilidad también a los ingenieros que la crean.

Hace ya algún tiempo hice en este mismo blog un alegato en defensa de los ingenieros y en contra de ese discurso culpabilizador, en el post 'Con el debido respeto: los ingenieros y la ética de la inteligencia artificial' .

En el post que ahora comienzo, salgo en cierto sentido en defensa, no específicamente de los ingenieros como personas y profesionales, sino de la tecnología en sí misma, explicando un poco y destacando el importante papel que tiene en la consecución de una inteligencia artificial responsable y ética.

Y para ello, rescato un discurso que suelo hacer en las charlas y formaciones en que tengo la ocasión de hablar de ética de la tecnología, complementado con algún hallazgo bibliográfico reciente.

Vamos allá.


Tecnología como solución


En esencia, lo que intento trasladar es que, de cara a conseguir una inteligencia artificial ética, no sólo debemos pensar en regular y prohibir, sino que hay otros campos de actuación y uno de ellos,  y muy importante, es precisamente la propia tecnología, que ofrece multitud de herramientas, ayudas y soluciones orientadas a conseguir esa inteligencia artificial responsable.

Ya hace un tiempo encontré en 'Manual de ética aplicada en inteligencia artificial' de Mónica Villas y Javier Camacho, una buena panorámica de herramientas tecnológicas.

Vamos a repasar brevemente algunas.


Herramientas para la privacidad


Existen muchas técnicas maduras para garantizar la privacidad y el derecho a la intimidad. En a obra citada los autores nos explican varias que, más a modo de referencia que de verdadera explicación, menciono a continuación:


  • Anonimización: eliminación de la información personal, privada o sensible de los datos de manera que la información resultante no pueda ser asociada a ninguna persona o colectivo

  • Privacidad diferencial: Mecanismo que introduce aleatoriedad en la toma de datos de forma que no se puedan asociar a la persona y, sin embargo, es posible eliminar posteriormente el ruido.

  • Encriptación homomórfica: mecanismos que permiten trabajar sobre datos encriptados sin necesidad de ninguna clave.

  • Computación multiparte segura: distribuye el cálculo sobre datos entre múltiples partes de forma que ninguna tenga una visión completa.

  • Aprendizaje federado: modelo de aprendizaje distribuido en machine learning lo que evita que los usuarios tengan que ceder datos.

  • Datos sintéticos: datos generados artificialmente a partir de datos reales que conservan sus propiedades estadísticas.


Herramientas para la equidad


De cara a la eliminación de sesgos y, por tanto, en busca de garantizar la equidad, también existen una amplia variedad de técnicas y apoyo de herramientas.

En esa línea, y siguiendo la referencia anterior, se dispone de variedad de 'toolkits' (en general implementados como librerías python) para la detección y mitigación de sesgos. Entre ellos, se nos mencionan los siguientes:

  • Fairml
  • Fairlearn
  • Fairness 360 (IBM)
  • What-if-tool (Google)
  • Aequitas
  • Audit-AI
  • LIFT
  • Fairmodel
  • scikit-fairness


Herramientas para la explicabilidad


Algo más complejo es el panorama de la explicabilidad. Pero incluso en este campo, existen planteamientos técnicos y, quizá, como he comentado en algún otro post, los modelos generativos, muy especialmente los razonadores, pueden arrojar una solución completamente nueva y casi definitiva.

Un poco en 'ralentí' a ver si, en efecto, esos modelos son una solución cercana a lo definitivo, algunas técnicas usadas en busca de la explicabilidad, serían:


  • Modelos inherentemente interpretables: Es decir, siempre que sea posible, usar modelos explicables como puede ser un árbol de decisión, en lugar de modelos no interpretables como una red neuronal.

  • Sistemas descomponibles: En cierto modo una extensión de lo anterior y donde lo que se propone es descomponer un sistema en subsistemas e intentar que, al menos en sus partes críticas, se usen modelos explicables.

  • Modelos proxy: Aunque se inicie la resolución de un problema con un modelo no interpretable, como una red neuronal, desarrollar en paralelo otro, sí interpretable, que produzca similares resultados y utilizar ese segundo modelo para las explicaciones. En esta técnica siempre me he preguntado su viabilidad real puesto que si utilizamos un modelo no interpretable es porque consigue mejores resultados que uno interpretable (es decir, los resultados no son iguales y por tanto tengo dudas sobre la calidad de ese 'proxy').

  • Mapa de prominencia: No es una solución general pero puede ayudar en casos concretos y normalmente a posteriori. Se trata de averiguar el peso que tiene cada entrada del modelo en el resultado final, jugando con escenarios de 'que pasa si' varío el valor de una entrada dejando fijas el resto.

  • Explicaciones contrafactuales: Parecido a lo anterior intenta, ante un resultado obtenido, averiguar qué tendría que cambiar en las entradas para obtener un resultado diferente.


Guardarraíles como servicio


En una línea algo diferente, hace poco, descubría, con sorpresa y agrado, que en la plataforma 'cloud' líder, Amazon AWS, entre la multitud de servicios de todo tipo y en concreto de machine learning e inteligencia artificial, también se ofrece un servicio ya construido de guardarraíles éticos pensando sobre todo en la creación de aplicaciones basadas en modelos generativos que incorporen estas salvaguardas.


Algunas métricas


En una lectura posterior a la ya citada, en concreto en 'Gobernar la inteligencia artificial' de Benjamin Pride (seudónimo), me encuentro un resumen compacto de algunas de métricas importantes de cara a medir la calidad de los resultados que obtenemos en las soluciones de inteligencia artificial, desde un punto de vista técnico y operativo, pero también ético e incluso de seguridad. Así, el autor nos menciona:


  • Métricas de precisión y rendimiento técnico: medidas clásicas como accuracy, recall, precision o F1-score y que permiten saber si el modelo sigue acertando en su tarea principal. Se trata de unas medidas más operativas o de calidad, pero también tienen su impacto ético, puesto que decisiones equivocadas, pueden ser injustas.

  • AUC ('Area Under Curve', Área Bajo la Curva ROC): métrica crítica en modelos de clasificación binaria. Una caída de más de 3 puntos porcentuales frente a la línea base suele activar una revisión.

  • Indicadores de equidad intergrupal: diferencias de resultados entre colectivos. Indicadores como 'Equal Opportunity' (tasa de verdaderos positivos) o 'Demographic Parity' ayudan a detectar sesgos. El umbral u objetivo que habitualmente se considera es que no se produzcan diferencias de más de un 5 % entre grupos protegidos.

  • Population Stability Index (PSI): compara la distribución actual de variables con la usada en el entrenamiento. Valores superiores a 0,2 suelen indicar deriva ('drift') de datos significativa y, por tanto, la necesidad de revisión y, probablemente, reentrenamiento.

  • Métricas de explicabilidad y confianza: métricas derivadas de técnicas como SHAP values o LIME. Miden si las variables que el modelo usa para decidir siguen siendo coherentes con lo esperado.

  • Pruebas de robustez frente a ataques adversarios: pruebas diseñadas para evaluar la resistencia del modelo a perturbaciones intencionadas. No se trata de medir precisión, sino de comprobar resistencia.


Herramientas para la monitorización


El mismo autor anterior apuesta, con toda lógica, por la monitorización continua, una monitorización basada en las métricas anteriores y automatizada, elevando alarmas y generando evidencias de comportamiento.


El mensaje


Estoy seguro de que existen muchas más metodologías, técnicas y herramientas, pero el mensaje es claro: la tecnología no es 'la culpable' de resultados no éticos. Es cierto que genera problemáticas como los sesgos, pero también es cierto que aporta un abanico rico y amplio de soluciones a esos mismos problemas.

Ahora es 'cosa nuestra' el ser realmente responsables, utilizar esas soluciones y, ya de paso, 'absolver' a la tecnología.


Conclusiones


Aunque es cierto que la tecnología, fundamentalmente en su forma de inteligencia artificial, genera riesgos éticos, la propia tecnología nos ofrece soluciones para esos mismos riesgos.

No culpabilicemos, pues, a la tecnología, y utilicemos de forma responsable las soluciones que nos brinda.