jueves, 23 de julio de 2026

Capacidades cognitivas frente a la IA: aprendizaje versus producción

La inteligencia artificial trae consigo enormes posibilidades. Es una tecnología polivalente, transversal, disruptiva en ocasiones e, incluso, muchas veces divertida.

Pero también nos desafía en muchos sentidos y, en algunos, incluso nos puede preocupar.

 

La IA y el problema de las capacidades cognitivas


Uno de esos posibles elementos de preocupación es cómo puede afectar el uso intensivo de la IA el desarrollo (o atrofia) de nuestras capacidades cognitivas y, muy específicamente, cómo afecta al aprendizaje de conocimientos y habilidades mentales.

Carátula del episodio
Se trata de un tema en el que pienso con cierta frecuencia y que he reflejado en varios de los canales de comunicación que utilizo. Sin ir más lejos, el 22 de Julio, el día anterior a en el que esto escribo, publicaba en el podcast 'Caminos de Knowmad' en que colaboro, un episodio titulado, significativamente, 'Cuidar nuestras capacidades cognitivas en tiempos de IA' en que analizo esta problemática desde la perspectiva de un profesional del conocimiento, y traslado algunas ideas y opiniones.

El temor es, en esencia, que si nos acostumbramos a delegar tareas en la IA, si no ejercemos nuestras propias capacidades cognitivas (memoria, comprensión, análisis, planificación, resolución de problemas, etc) porque la IA nos da la tarea hecha, no desarrollemos esas capacidades o, si ya las poseíamos, se puedan ir 'atrofiando' de alguna manera por 'falta de uso'.

En este caso, la neuroplasticidad del cerebro correría en nuestra contra porque el cerebro se acostumbraría a no usar ciertas capacidades y, al 'considerarlas inútiles' las iría, de alguna manera, borrando.


El caso del aprendizaje


Y el problema se agudiza cuando estamos hablando, no sólo de conservar capacidades cognitivas, sino del aprendizaje: de la adquisición de conocimientos y habilidades, y del propio desarrollo de esas capacidades cognitivas.

Este tema lo abordé también en mi podcast personal 'Divergencias', en el episodio que publiqué en Enero de este año y que titulaba 'Facilidad y aprendizaje: un posible impacto cognitivo de la IA' y que, si lo deseas, puedes ver en su versión video abajo.



En este episodio, razono como el 'hacer', cómo el intentar realizar nosotros mismos el trabajo intelectual, el memorizar, razonar, resolver problemas, escribir, etc es importantísimo para el aprendizaje. Incluso si la IA nos proporciona el mismo resultado que nosotros hubiéramos producido e, incluso si leemos atentamente esos resultados, el aprendizaje no es igual en absoluto.

Menciono cómo, la estrategia pedagógica conocida como 'learning by doing' se basa, precisamente, en el reconocimiento de lo importante que es una actitud activa, de práctica, en el aprendizaje.


La doble apuesta


Siempre que trato este tema, mi propuesta es, de alguna forma, lo que llamo la 'doble apuesta'.

En esa doble apuesta, por un lado, invito a reconocer la potencia y utilidad de la inteligencia artificial y la casi obligatoriedad hoy en día de dominarla para ser unos profesionales valiosos, relevantes y empleables. Y animo, claro, a su conocimiento y uso intensivo.

Pero, por otro lado, urjo a todos los profesionales, a todos los jóvenes y, en realidad, a todas las personas, a que cuiden su aprendizaje y desarrollo cognitivo, prescindiendo en ocasiones de la IA (en los temas que más te importan o que son de puro aprendizaje o estudio) y realizando actividades paralelas complementarias como la lectura, la escritura, el debate o el estudio tradicional, incluso el denostado aprendizaje memorístico.


Modos aprendizaje y modo producción


Hace pocas semanas finalicé la lectura del libro 'Nosotros, digitales' de Javier Lorente y me pareció interesante la forma en que él estructura un poco este mismo problema.

Javier se centra, específicamente, en el caso de la educación y describe el problema de la siguiente forma


Si utilizamos máquinas para acelerar la generación de productos intelectuales, dejamos de desarrollar las capacidades naturales y tendremos que buscar espacios para ejercitarlas de forma artificial, como hacen con su cuerpo los que frecuentan un gimnasio.


Nos habla de distinguir dos modos. Por un lado un modo producción en que lo que buscamos son resultados y eficiencia y, en ese sentido, la IA es una gran ayuda, hoy en día casi imprescindible. Y, por otro lado, un modo aprendizaje, en que  lo que importa no es producir, sino adquirir conocimientos y desarrollar capacidades intelectuales y, en ese caso, aunque sea menos eficaz, debemos esforzarnos en hacer las cosas por nosotros mismos.

Y para ilustrarlo utiliza el ejemplo del deporte y del entrenamiento, siendo el aprendizaje el equivalente al entrenamiento.

En realidad, Javier hablar de un tercer modo, creación, en que, digamos, 'damos libertad', a nuestro cerebro para que vague libremente recombinando conocimientos e ideas.


La realización y el disfrute


Quisiera añadir un punto adicional, que en alguna ocasión también he mencionado en algún medio y que tiene que ver con aquello que disfrutamos haciendo, aquello en que el propio proceso nos es altamente satisfactorio y que, por tanto, no deberíamos ceder a la IA salvo, puntualmente, cuando nos apriete la necesidad de resultados.

En mi caso, por ejemplo, me gusta mucho escribir, escribir en muchos formatos incluyendo, entre otros, éste que recibes: un artículo de blog. Automatizar con inteligencia artificial la generación de artículos para un blog es algo bastante sencillo y que podría y sabría hacer sin problemas e, incluso, me ayudaría a aumentar mi ritmo de publicación. Pero es que, simplemente, no quiero hacer con inteligencia artificial los posts de 'Blue Chip'.

No quiero, sobre todo, porque disfruto escribiéndolos.

No quiero porque, además, en el fondo es otra forma de aprendizaje, porque escribir te obliga a pensar y, sobre todo, estructurar lo que has pensado, y eso no deja de ser una forma de aprendizaje y desarrollo cognitivo. Y te obliga, en ocasiones, a buscar alguna información o aclarar algún punto... y eso también es aprendizaje.

Y no quiero finalmente, porque, en el fondo, a pesar de la potencia de la IA y a pesar, incluso, de su capacidad de personalización y adaptación a un estilo, en este caso el mío, creo que al final tú, lector, acabarías percibiendo una cierta 'despersonalización', una cierta falta de originalidad, una especie de impostura en el mensaje.

Y no quiero, simplemente no quiero.


Conclusiones


La IA es una tecnología potente, tremendamente útil, y casi imprescindible hoy en día en el arsenal de cualquier profesional. Sin embargo, el uso excesivo y, sobre todo, la delegación exagerada de tareas en la IA sin esfuerzo o reflexión por nuestra parte, puede acabar afectando a nuestras capacidades cognitivas o puede eliminar nuestro aprendizaje.

Parecen, pues, necesario, desarrollar y aplicar estrategias de trabajo y aprendizaje en que tengamos espacio para nosotros, para hacer nosotros el trabajo intelectual. En este sentido, puede ser útil como marco conceptual, la distinción entre los modos de aprendizaje y producción que nos propone Javier Lorente.


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