miércoles, 30 de agosto de 2017

Estrés, recompensas y creatividad


Es duro reconocerlo, pero es justo hacerlo: la presión, el estrés, producen resultados.

Es tristemente cierto: cuando se presiona a una persona, cuando el jefe o líder exige, suele obtener resultados.

¿Si?

Bueno, en parte. A corto plazo y cuando hablamos de tareas mecánicas, que precisan esfuerzo pero poca inteligencia, sí suele dar resultado. Al fin y al cabo, la presión aumenta el foco, evita distracciones e incluso puede llevar a trabajar más horas.

En un sentido más positivo, las recompensas, las recompensas de naturaleza económica, también pueden mejorar algo los resultados pero, de nuevo, cuando hablamos de corto plazo y de tareas más bien mecánicas donde no se precisa mucho análisis, mucha creatividad, mucho discernimiento.

Pero si se quiere mirar a largo plazo, si se quiere obtener los frutos de la creatividad y la innovación, ni el estrés ni las recompensas económicas son buenos mecanismos.

En efecto, nuestro cerebro necesita tranquilidad y libertad para crear esas asociaciones, esas nuevas ideas que son el origen de la creatividad y la innovación.


Así lo confirman muchos estudios y así nos lo recuerdan Luis Huete y Javier García en 'Liderar para el bien común':

La fisiología del cerebro lo confirma: el estrés, la presión y la ansiedad generan una visión de túnel que además de anular la visión periférica (¡que es donde se encuentran las soluciones creativas!) propicia la intolerancia.

No creo que convenga de todas formas caer en una especie de 'buenismo corporativo' en que se relaje la tensión o se admitan actitudes relajadas. 

No, las empresas no funcionan así. La competencia, la mera supervivencia como negocio no lo permiten.

Es preciso un equilibrio, un equilibro realista y consciente.

Probablemente el directivo, el líder deba, como en otros aspectos, adaptar su estilo a la situación y tarea, proporcionando el suficiente espacio, libertad, tiempo y estímulo a las labores que precisan creatividad y siendo más exigente en las fases más productivas o las tareas más mecánicas.

Nadie dijo que liderar fuese sencillo...