lunes, 21 de agosto de 2017

Ganadores y perdedores de la revolución digital


Se ha generado en los medios sociales el debate sobre si la revolución digital creará o destruirá empleo.

Parece claro que las tecnologás digitales y la automatización que conllevan eliminarán algunos empleos, incluyendo algunos tradicionalmente no amenazados, como los trabajos de cuello blanco, que ahora están en peligro debido a la popularización de soluciones de machine learning o inteligencia artificial, por poner un ejemplo.

Parece también claro, al menos la experiencia así lo enseña, que las nuevas tecnologías digitales traerán de su mano nuevos empleos, nuevos perfiles y nuevas oportunidades de trabajo.

Probablemente, lo que no esté realmente claro es cuál va a ser el balance neto entre los empleos que se crean y los que se destruyen, si se generará más desempleo o, por el contrario, será una oportunidad para reducir el paro.

Quedándonos todavía en el ámbito cuantitavivo, observo en el libro 'Liderar para el bien común' de Luis Huete y Javier García Arevalillo un esquema sencillo que permite entender 'por dónde van a ir los tiros' en cuanto a empleo en el mundo digital.

Los autores nos proponen un gráfico sencillo, al modo de las matices estrategicas con dos dimensiones.
  • Trabajos manuales versus trabajos intelectuales
  • Trabajos rutinarios versus trabajos no rutinarios

Según esto, tenemos cuatro cuadrantes:

Manuales Intelectuales
No rutinarios 2 4
Rutinarios 1 3

  • 1.- Trabajos manuales rutinarios: como el trabajo en fabricación o agrícola. Ya han sido muy automatizados en la revolución industrial, pero probablemente lo vayan a ser aún más.
  • 2.- Trabajos manuales no rutinarios: como por ejemplo en la hostelería (camareros) o la construcción
  • 3.- Trabajos intelectuales rutinarios: como los que se dan en banca o servicios de seguridad
  • 4.- Trabajos intelectuales no rutinarios: como emprendedores o artistas

Para estos autores, y como por otra parte cabía esperar, los empleos más amenazados son los rutinarios, tanto manuales como intelectuales, pero siendo los grandes perdedores los trabajos intelectuales rutinarios (cuadrante 3) ya que los trabajos manuales rutinarios (cuadrante 1) ya habían sufrido una fuerte automatización y consiguiente ajuste en el pasado y la novedad es, pues, la destrucción de empleos intelectuales rutinarios. Se entiende que los trabajos manuales no rutinarios sobrevivirán bien cuantitativamente pero con bajo salario siendo, por tanto, el cuadrante 4, los trabajos intelectuales no rutinarios, la verdadera zona ganadora, quizá sólo superviviente, de la revolución digital. 

Los autores vislumbran además un peligro en cuanto a desigualdad de renta, ya que los empleos destruidos son típicamente los que asume la clase media. A cambio, nos podemos quedar entre empleos de cuadrante 2, con bajo salario (clase baja) y de cuadrante 4, los ganadores (clase alta) ... y que se genere esa desigualdad si no se toman medidas.

Toca trabajar para que sólo haya ganadores en el mundo digital...aunque no será sencillo. Un reto más a sumar a los que trae consigo la revolución digital.