lunes, 28 de agosto de 2017

Conflictos


Diferentes puntos de vista, diferentes intereses, diferentes personalidades...

En la vida de las organzaciones, como en la vida corriente, la diversidad de todo tipo se traduce con frecuencia en conflictos.

Los conflictos implican siempre un riesgo, un riesgo de desgaste personal y un riesgo operativo, es decir, la posibilidad de que un equipo u organización se atasque y no avance o lo haga de forma lenta y/o errática.

Pero también hay quien ve en los conflictos una oportunidad: la posibilidad de conjugar diferentes perspectivas para llegar a una solución más creativa, más positiva o simplemente, más aceptable.

En esa línea de pensamiento, lo importante no es tanto evitar los conflictos, lo cual parece imposible, sino gestionarlos adecuadamente.

En su libro 'Liderar para el bien común', Luis Huete y Javier García nos proponen un mapa de conflictos que nos ayuda a clasificar los conflictos con base en dos dimensiones. Por un lado, la libertad de expresión, es decir, hasta qué punto se pueden expresar las opiniones discrepantes dentro de un grupo u organización y, por otro, la calidad de la relación entre las personas, hasta qué punto existe cordialidad, confianza y respeto dentro del grupo.

Con base en esas dos dimensiones, se genera una matriz de 2x2 que nos clasifica los conflictos, tal y como se muestra en la figura:


En ella se nos muestran cuatro posibilidades:

  • Confrontación que se da cuando hay libertad de expresión pero una mala calidad de la relación. Conduce a discusiones que desgastan a las personas pero no producen frutos. Diría que es el tipo de conflicto que más nos encontramos en el día a día, en las pequeñas cosas o, por ejemplo, en política

  • Ley del silencio (Omertá) es decir, el grupo se encuentra unido pero sin embargo no está permitida la disidencia. Nos hace pensar en cierto fanatismo pero tambien podría manifestarse por ejemplo en el seno del comité de dirección de una gran empresa o de un partido político. Aquí se aplica, de ahí su nombre, la ley del silencio, el conflicto existe latente, pero no se manifiesta, no se habla de él.

  • Retranca que se da cuando no se da ni una buena relación en un grupo ni tampoco la posibilidad de expresar la diferencia de opinión. El conflicto se manifiesta como cinismo e hipocresía. Hace pensar en ambientes dictatoriales pero también podría producirse en el seno de las grandes empresas o de los partidos entre sus empleados o sus bases.

  • Discrepancia Es la única forma de conflicto que se considera sana y que puede conducir a resultados positivos. El conflicto se manifiesta y explicita pero la buena relación, el respeto, entre las personas implicadas, conduce a buscar una solución satisfactoria o al menos admisible para todos.

Este mapa, es sólo eso, un mapa. Como tal, nos ayuda a clasificar y reconocer situaciones, en este caso, situaciones de conflicto.

Ahora toca la labor de gestionar esas situaciones.

Una labor que, en según qué círculos y situaciones, empieza a antojárseme urgente... y muy difícil...