viernes, 23 de agosto de 2013

Lo que cansa pensar... y por qué

¿Alguna vez se ha sentido mentalmente agotado? ¿Alguna vez ha experimentado ese cansancio al que se llega tras una larga jornada de estudio o trabajo de análisis o investigación, un agotamiento que no encuentra justificación en un casi inexistente esfuerzo físico? ¿Alguna vez ha experimentado ese estado de 'pereza mental', ese considerar como insalvable el esfuerzo a realizar para llecar a cabo una tarea de naturaleza intelectual?

¿Y ha llegado a pensar que ese cansancio podía no ser real, puesto que se trataba sólo de esfuerzo mental?

Pues, para su tranquilidad, constatar que el esfuerzo intelectual lleva aparejado un consumo absolutamente real, y abundante, de energía, y que, de forma similar al ejercicio físico, el esfuerzo mental consume glucosa.

Ya hace un tiempo pudimos incluso cuantificar la potencia que emplea nuestro cerebro en su funcionamiento, uns asombrosos, en este caso por lo bajo de la cifra, 20 vatios.

Ahora es Daniel Kahneman, quien en su libro 'Thinking fast and slow' nos informa. bien es verdad que sin cifras que nos permitan comparar, del importante consumo energético que la activdad cognitiva lleva aparejado. Nos dice:

The idea of mental energy is more than a metaphor. The nervous system consumes more glucose than most other parts of the body and effortful mental activity appears to be especially expensive in the currency of glucose. When you are actively involved in difficult cognitive reasoning or engaged in a task that requires self-control, your blood glucose level drops.

Molécula de glucosa
Así que, ya sabe, sin que ello sirva como excusa para la pereza, la próxima vez que se sienta mentalmente agotado debido a un intenso esfuerzo intelectual, recuerde, para su tranquilidad, que ese cansancio es real, muy real y su agotamiento se encuentra plenamente justificado.