miércoles, 7 de agosto de 2013

La fragilidad de la identidad digital

En los últimos años nos henos venido acostumbrando a la omnipresencia de algunos sitios de Internet como pueden ser Wikipedia o Amazon. Y entre los sitios que consideramos ya como parte de nuestras vidas se encuentran los medios sociales más populares como Twitter o Facebook.

La presencia continua y cuidada en estos medios sociales crea una imagen de nosotros mismos, una huella digital o, más aún, una identidad digital a la que nos vamos acostumbrando y que acaba siendo nuesra imagen y carta de presentación para todos aquellos a los que no conocemos personalmente.

Más aún, adecuadamente cuidada y dirigida, esta identidad digital puede ayudarnos a construir, en lo que al terreno profesional se refiere, nuestra marca personal, nuestra imagen y proposición de valor personales.

La omnipresencia de Internet y los medios sociales pueden, sin embargo, llevarnos a una sensación seguramente engañosa acerca de la estabilidad y durabilidad de estos medios y de esta imagen creada con mucha dedicación y, en ciertas ocasiones, con esfuerzo y una clara estrategia.

En su último libro, 'Who owns the future?', su autor, Jaron Lanier, nos advierte a este respecto. Nos recuerda que, por ejemplo, Facebook es sólo una empresa y, cómo tal, volátil y sometida a los avatares del mercado y la economía... y susceptible de desaparecer y con ella la parte de nuestra huella digital que en ella resida.

The death of Facebook must be an option if it is to be a company at all. Therefore your online identity should not be fundamentally grounded in Facebook or something similar.

La advertencia de Lanier es clara: no podemos confiar nuestra imagen digital a un sitio concreto como Facebook.

La advertencia es acertada y pertinente.

No tan claras o tan inmediatas son las alternativas.

Lanier aboga por la intervención gubernamental para garantizar esa estabilidad, una intervención que habría que definir y articular pero que empezaría, como mínimo, con la generación de un ID digital por parte de las administraciones.

Mientras eso llega o no, se me ocurren tres posibles recetas, ninguna definitiva lo reconozco, para intentar independizar nuestra identidad digital y nuestra marca personal de un sitio web o una empresa concretas:
  • Diversificar nuestra presencia en varios medios sociales, manteniendo la coherencia e, incluso, en algunos casos, duplicando contenidos, de forma que la ligadura a un medio concreto sea menor.

  • Mantener un site propio con dominio propio. Cierto es que esto cuesta dinero y dedicación...pero siempre estará en nuestra mano la parte de identidad digital que en él volcamos.

  • Cultivar la identidad, personalidad y marca personal 'off-line'. Aparte de que nuestro valor intrínseco no puede venir ligado a ningún medio, digital o no, siempre nos será más fácil reconstruir una identidad o una marca en el mundo online si tenemos los conocimientos, valores y el reconocimiento en el mundo offline.
En parte, la estrategia y el esfuerzo que dediquemos a preservar nuestra identidad digital, dependerá de cuánto la valoremos...