lunes, 12 de agosto de 2013

Lógica económica y lógica legal

La llegada de nuevos modelos económicos y nuevos modelos de negocio que desafían a los anteriores suele ser causa de confusión y tensión entre los representantes de los reinantes y beneficiosos antiguos modelos económicos y los aspirantes, los proponentes de los nuevos modelos.

La confrontación puede, de hecho, llegar al terreno legal.

Este fenómeno se ha producido y se sigue produciendo especialmente en aquellos modelos de negocio que actualmente son atacados por los nuevos modelos ligados a Internet. Pensemos en todo lo que tiene que ver con el negocio cultural y de los derechos de autor frente a modelos basados en la gratuidad o tecnologías P2P.

La lucha legal se ha cobrado alguna víctima entre los aspirantes, como pudo pasar hace algunos años con el cas de Naptser.

Sin embargo, y entendiendo las tensiones, hay algo que conviene tener en cuenta: al final, la lógica, en este caso la lógica económica, se suele acabar imponiendo. El supuesto triunfo sobre Naptser no ha evitado la profunda crisis, una crisis fundamentalmente de modelo de negocio, de la industria cultural, muy especialmente de la musical.


Y es que las batallas legales pueden dar resultados durante un tiempo o en algunos casos, pero al final triunfan los mejores modelos de negocio, los más realistas, los mejor adaptados. Luchar en el terreno legal contra un nuevo modelo de negocio que interesa a los consumidores, es casi como intentar poner puertas al campo.

Así nos lo recuerda Jaron Lanier en su libro 'Who owns the future?' cuando afirma:
There can never be enough police to shut down activities that align with economic motives.

Encontrar el equilibrio nunca es fácil, ni mucho menos definitivo. Pero en la industria cultural y del ocio, como en el sector de las telecomunicaciones y servicios TIC, en el de la educación, o en tantos otros que Internet desafía y hace evolucionar, es necesario encontrar un equilibrio razonable.

Y este equilibrio, sea cual sea, seguro lo vamos a hallar a partir de una lógica económica... no de una lógica legal.