miércoles, 14 de agosto de 2013

Una economía humanista, la respuesta de Jaron Lanier al reto de la economía digital

Cuando hace unas semanas comentábamos en este mismo blog las paradojas sobre el crecimiento económico en un mundo digital, iniciando así un serie de artículos dedicados al pensamiento de Jaron Lanier recogidos en su último libro 'Who owns the future?', anunciabamos que más adelante revisaríamos cuál era la propuesta de este autor para hacer frente a esas paradojas.

Ha llegado el momento.

Recordar primero que Lanier entiende que la presencia predominante de lo que el denomina 'Servidores sirena' ('Siren servers'), a saber, unos elementos tecnológicos o no, pero que concentran el conocimiento sobre un área determinada y median en la interaccion entre personas (Google, Facebook, intermediarios financieros, etc), supone una altísima concentración de poder y también de beneficio económico. Una altísima concentración de poder que elimina la presencia de la clase media y que extrema las desigualdades entre una élite muy rica y poderosa y un común de la población paradójicamente empobrecida por el desarrollo económico digital.

Argumenta Lanier, ademas, que gran parte del poder de esos servidores sirena procede de controlar y administrar una información procedente de las personas (no sólo sus propios datos personales, sino también fotografías, articulos, imvestigaciones, trabajos, musica, dibujos, comentarios, reseñas, etc), una información que las personas han entregado gratuita y desinteresadamente a cambio simplemente de su participación en Internet y en el nuevo mundo digital y social.

El problema es, en el fondo, que la parte inteligente y original que aportan las personas no se recompensa, no se monetiza, y, sin embargo, mediante el uso de las nuevas capacidades digitales, se automatizan otra serie de tareas...por las que tampoco se remunera a las personas. La automatización no es mala, todo lo contrario, forma parte del progreso económico y social pero si parte de los trabajos son automatizados y por tanto no se paga por ello a las personas, y el resto de trabajos intelectuales, originales, no automatizables tampoco se recompensan, entramos en una paradójica espiral en que el progreso tecnológico y el desarrollo económico conducen, sin embargo, a un empobrecimiento de la mayor parte de la población.


¿Cuál es entonces la solución?

Lanier cree que el valor procede de esa información aportada gratuitamente y que dado que el valor procede de esa información ésta debe ser remunerada. Los servidores sirena deberían compensar económicamente las aportaciones de información que reciben de las personas, mediante un sistema de micropagos que Lanier estudia y comenta aunque preciso es reconocer que tampoco define en su totalidad.

Este esquema económico es lo que Lanier bautiza como una economía humanista, una economía en que se recompensa aquella aportación de valor no automatizable:
As long as the people who actually do whatever it is that can't be automated are paid for what they do, an honest human economy will persist.

Una economía humanista que permite la existencia de una amplia clase media, que proporciona un medio de vida a grandes capas de población sin renunciar a uno de los sacrosantos principios del mundo de Internet, a saber, la libertad y gratuidad de acceso a la información.
A world in which more and more is monetized instead of less and less, could lead to a middle-class oriented information economy, in which information is free, but is affordable.

Y una economía que, incluso, esboza un mecanismo de sostenibilidad social previendo también la remuneración económica, siquiera parcial, de las personas mayores, mediante el cobro de 'royalties' por las aportaciones que hicieron en sus épocas más activas.
In a humanistic information economy, as people age, they will collect royalties on value they brought into the world when they were younger.

La propuesta de Lanier es inspiradora, puesto que equilibra lo mejor del progreso tecnológico con la libertad de información y con la dignidad de las personas y su bienestar económico y social. Puede tener incluso sentido económico en tanto en cuanto identifica la creación de valor y recompensa esa creación de valor. Tengo mis reservas, sin embargo, sobre la viabilidad real del esquema de micropagos que propone y en el que se basa todo el esquema.

No sé, por tanto, si la solución que propone Lanier es la adecuada, pero cierto es que debemos buscar ese esquema justo, sea o no el propuesto por Lanier que sea capaz de poner al servicio de las personas todo el progreso tecnológico, todos los avances del mundo digital, porque como nos recuerda el propio autor señala muy acertadamente:
We must not allow technological change to be driven by a philosophy in which people aren´t held special.