Cuando supe de su publicación me propuse, por supuesto leerla, pero además publicar un post como este, en que la comentase.
Por cierto, que pensaba que publicar un post sobre una encíclica, por más que ésta se centrase en la inteligencia artificial, era un paso de una cierta originalidad por mi parte, pero viendo todo lo que se ha hablado de ella, no sólo en medios como la radio y la televisión, sino también en redes sociales incluyendo las profesionales, creo que no es así, que no soy original para nada, y que, incluso, este post podría verse casi como 'cansino', más aún cuando ya hace unos 20 días desde que la encíclica fue publicada, y ya se ha producido toda una avalancha de artículos, pronunciamientos y opiniones.
Recogimiento para la formación de una opinión
Y sin embargo, publico estos comentarios porque me sigue apeteciendo hacerlo, y pese a que ya pueda haber perdido una cierta oportunidad.
Lo cierto es que cuando supe de la publicación de la encíclica, decidí atender lo menos posible a los comentarios y publicaciones que se produjeran, porque quería crearme una opinión propia, sin influencias ni condicionamientos.
Y, además, quería leerla tranquilamente, capítulo a capítulo, y no 'de un tirón'.
De ese aislamiento, o recogimiento, buscado, y de esa calma...conviviendo con un gran pico de trabajo, nace esa distancia en el tiempo que pueda parecer una pérdida de oportunidad.
Un mini resumen
Aunque inicialmente pensaba en hacer una especie de resumen comentado de la encíclica, al final casi prefiero transmitir algunas sensaciones generales y alguna reflexión, pero antes, para quien no se haya leído la encíclica (y, por cierto, se sea creyente o no, creo que es aconsejable leerla), hago un resumen rápido.
La encíclica, es bien conocido que tiene como protagonista a la inteligencia artificial, pero lo cierto es que es un documento más amplio y que, posiciones aparte específicas sobre la inteligencia artificial, también transmite otro tipo de preocupaciones morales y, además, realza, y mucho, lo que ha sido y es la doctrina social de la Iglesia, algo que era previsible porque el propio nombre adoptado por el actual Papa, León XIV, era ya desde elección, una clara referencia a León XIII, impulsor de esa doctrina social de la Iglesia.
Brevemente, el contenido de los capítulos es el siguiente:
- Introducción: Utiliza como apertura y metáfora bíblica, la contraposición entre la torre de Babel, representando el poder sin referencia a Dios que dispersa y deshumaniza, y la reconstrucción de Jerusalén por Nehemías representando la corresponsabilidad, la escucha y trabajo compartido orientado al bien común.
- Capítulo I — Un pensamiento dinámico fiel al Evangelio: Hace un recorrido por la evolución de la doctrina social de la Iglesia, fundamentalmente recorriendo las diferentes encíclicas que se han concentrado en ella. Un recorrido que, claro, tiene en su origen la 'Rerum novarum' de León XIII.
- Capítulo II — Fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia: resume los principales planteamiento de esa doctrina social, destacando elementos como el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad o la justicia social, principios que traslada al mundo digital actual. Añade una cierta autocrítica o examen de conciencia hacia la propia Iglesia católica en materia de trasparencia, rendición de cuentas o la escucha a víctimas.
- Capítulo III — Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA: Es, probablemente, junto con el siguiente, el capítulo más centrado realmente en la inteligencia artificial, revisando algunos de sus riesgos e implicaciones para la persona humana. Critica el denominado paradigma tecnocrático y también, y esto no lo esperaba, el transhumanismo y poshumanismo.
- Capítulo IV — Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad: aborda cuatro ámbitos de lo humano a proteger: la verdad, la dignidad del trabajo, la familia y la libertad frente a esclavitudes. En un punto que también me ha resultado sorprendente, no por el hecho en sí, sino por verlo en esta encíclica, el Papa reconoce que la Iglesia no siempre ha reaccionado a la velocidad debida a ciertos fenómenos y, en concreto, lo centra en la esclavitud y pide perdón por esa falta de respuesta de la Iglesia en su momento.
- Capítulo V — La cultura del poder y la civilización del amor: Abandona parcialmente, aunque no del todo, el tema de la inteligencia artificial, para centrarse más en el poder y, sobre todo, la guerra.
- Conclusión: Propone un programa de vida que se concentra en la fidelidad a la verdad, la inversión en educación, el cuidado de las relaciones y el amor a la justicia y la paz.
Algunas ideas y sensaciones
Más allá de contenidos objetivos que he condensado muy brevemente en la sección anterior, comentar algunas ideas que extraigo o algunas sensaciones que me produce.
En primer lugar, es un documento bien informado. Eso es algo que espero de cualquiera que se pronuncie en este caso sobre la inteligencia artificial: que sepa de lo que está hablando, que hable con conocimiento de causa, no 'de oídas' o con base en mitos. Por supuesto, no me sorprende que una encíclica sea un documento 'bien informado', pero creo que vale la pena ponerlo de relieve
Me parece un documento que aúna firmeza y moderación. Es moderado en el sentido de que no es agresivo ni altisonante pero, a la vez, es firme, criticando claramente, aunque sea con esa moderación, lo que considera que es incorrecto.
Aunque repasa los riesgos de la IA, la perspectiva es sobre todo, la de proteger la dignidad humana en su conjunto. En ese sentido, tienen poco protagonismo problemáticas éticas digamos tradicionales, de la IA, como es lo que tiene que ver con la privacidad.
Me ha dado la sensación de que lo que más preocupa al Papa de la IA, más allá de sus riesgos, es la concentración de poder, que el destino de la IA se encuentre en manos de unos pocos.
Igualmente, y aunque a nivel mediático lo que se ha destacado es la inteligencia artificial, la encíclica pone mucho foco en otros dos aspectos de los que destacaría esa concentración de poder y la guerra.
Igualmente decir que me ha llamado la atención, y me ha gustado, todo el viaje por la doctrina social de la Iglesia. Me ha gustado, digamos intelectualmente, porque explica muy bien, aunque sea de forma breve, en qué consiste y cómo ha evolucionado hasta llegar al momento actual. Pero me gusta, además, por esa sensación que transmite de continuidad, de coherencia, en cierto modo de tradición, que muestra que, por más que la IA sea ahora el último grito y que esta encíclica pudiera parecer disruptiva, lo cierto es que se enmarca en toda una historia, toda una tradición y todo un pensamiento coherente.
De la ética aplicada a la religión aplicada
Cuando se cuenta la evolución de la filosofía, y sobre todo de la ética, se cuenta, yo mismo lo he hecho varias veces, cómo tras unos siglos en el pasado en que gozaron de atención, la filosofía y la ética, como disciplinas, estaban un poco 'muertas', hasta que surgió el enfoque de la 'ética aplicada' en que en lugar de teorizar, de 'filosofar' podríamos decir, decidió centrarse en problemas concretos, modernos e incluso del día a día: la biotecnología, la eutanasia, la ecología... y la tecnología. Y esto ha supuesto un renacer de filosofía.
No puedo evitar pensar que, en cierto sentido, esta 'Magnifica humanitas', como probablemente toda la doctrina social de la Iglesia, más allá de su evidente trasfondo religioso, tengo un algo de esa ética aplicada y si no estaríamos hablando, y me acabo de inventar el término, de una 'religión aplicada'. Y me pregunto si ese enfoque aplicado, aunque quizá más susceptible de polémicas, no puede ayudar a un nuevo impulso de la Iglesia que, al menos en Europa, a ratos parece languidecer.
Una forma de marketing religioso
No sé si es pretendido o no, pero diría que esta encíclica ha sido una especie de 'golpe de marketing' para la Iglesia católica y para el Papa León XIV.
El nombre de la encíclica, 'Magnifica humanitas' me parece precioso y excelente para una encíclica que habla de Inteligencia Artificial y de proteger la dignidad humana. Aunque desconozco el proceso, no tengo ninguna duda de que los nombres de las encíclicas se eligen cuidadosamente. Pero en este caso, la elección me parece singularmente acertada.
Otra cosa que me llamó la atención es que se anunciara por anticipado que se iba a publicar y la atención que concitó. No sé si en ocasiones anteriores se anunciaron los 'lanzamientos' de las encíclicas, pero estoy convencido de que pocas o ninguna, generó tanta expectación.
Conscientemente o no, buscado o no, creo que esta encíclica y su publicación han tenido alto impacto mediático, mucho más allá de la comunidad cristiana católica, y han realzado la imagen de la Iglesia y, sobre todo, del Papa León XIV.
Sobre la voz
Hace unos meses, concretamente a finales de Octubre de 2025, fui invitado como ponente en unas jornadas sobre Teología e Inteligencia artificial, en la Universidad Pontificia de Salamanca, una experiencia que recogí en el post ' La Iglesia y el diálogo ético sobre inteligencia artificial: una experiencia, unas lágrimas y un mensaje'.
En ese post explicaba cómo, por cierto celo en el control de tiempos, mi intervención fue 'cortada' sin que pudiera llegar al final, sin poder llegar a las conclusiones y transmitir los verdaderos mensajes que quería transmitir.
Pero publiqué el vídeo de lo que hubiera sido la ponencia completa, incluidos esos mensajes. Es este
Y me satisface ver que, en cierto sentido, esta encíclica recoge algunas de las que eran mis propuestas.
Antes decía que esta encíclica me parecía un documento informado, que 'no tocaba de oídas'. Pues bien, entre los mensajes que no pude pronunciar en las jornadas, estaba el de que cuando abordasen el tema de la inteligencia artificial, que lo estudiaran bien y se informasen, que no 'tocaran de oídas' (en el video 2:56).
Además les hubiera querido decir, que ante los debates éticos en que no tenemos claro qué hacer, la brújula es siempre el valor de la vida humana (en el video, 2:50) y cómo se ve afectado por una tecnología o una solución. 'Magnifica humanitas', ya casi desde el título, adopta la perspectiva de proteger la dignidad humana.
Pero, sobre todo, lo que les quería haber dicho, era que, ante los dilemas éticos planteados por la inteligencia artificial, que la Iglesia católica tenía la posibilidad y casi del deber, de dejar oír su voz (en el video 2:55)
Conclusiones
La encíclica 'Magnifica humanitas' es un documento informado y muy relevante en muchos aspectos incluyendo los debates éticos alrededor de la inteligencia artificial.
Y me alegra comprobar que resuena con los principales mensajes de aquella ponencia inconclusa que protagonicé en la Universidad de Salamanca.








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