lunes, 1 de octubre de 2018

DMAIC: Recordando las cinco fases de la metodología de proyectos Six Sigma


Sólo a modo de apunte. Para algunos, quizá, el descubrimiento de una metodología. Para otros un mero recordatorio. ¿Qué es eso de DMAIC?

DMAIC es un acrónimo que designa las fases de la metodología de proyectos Six Sigma, un acrónimo que resultará bien conocido para los especialistas en calidad o, por supuesto, en Six Sigma, pero quizá no sea tan conocido para el resto.

Lo que significan las letras del acrónimo es:

  • (D) efine: El primer paso consiste en definir el problema. En esta fase se establece el contexto, se identifican las métricas principales y se definen los objetivos del proyecto.

  • (M) easure: Medida...algo muy propio de Six Sigma. Se obtiene el nivel de capacidad y rendimiento del proceso actual o sistema objetivo de mejora y se identifican todos los factores que conducen a esos resultados.

  • (A) nalyze: Se acorta el número de factores posibles a unos pocos, los que se entienden más críticos. Y se usan datos y herramientas para entender las relaciones causa-efecto.

  • (I) mprove: Se desarrollan y validan las modificaciones que conducen a una mejora en el proceso o sistema.

  • (C) ontrol: Se establecen planes y procedimientos para asegurar que las mejoras son realmente adoptadas y, además, sostenidas en el tiempo.
No son unas fases que resulten sorprendentes. Parecen, más bien, sentido común. Y así es pero, sí querría señalar que, un poco subrepticiemente, de una forma no del todo evidente en la sencilla explicación que antecede, se 'cuela' el rigor y afán numérico propio de Six Sigma.

Cuando definimos el problema y establecemos métricas y objetivos se hace una forma exacta y cuantitativa. Cuando medimos, por supuesto, estamos tomando datos cuantitativos. Cuando analizamos buscamos relaciones causa-efecto (atención: causa-efecto, no mera correlación) y nos apoyamos en datos y herramientas para asegurarnos que tal relación existe. Cuando mejoramos, buscamos mejoras en los indicadores que hayamos seleccionado. Y cuando controlamos, nos aseguramos, midiendo de nuevo, que realmente las mejoras se están aplicando.

No es, pues, DMAIC una filosofía vacía, un término publicitario o un método superficial. Hay mucho rigor, números y técnicas para asegurar que se consiguen resultados.
  
Recordémoslo.