lunes, 4 de octubre de 2010

La gestión del valor en red

No sé si realmente se trata de una economía Wiki y de unas provechosas redes de empresas, o de una oportunista estrategia de reducción de costes y riesgos externalizando gran cantidad de las actividades productivas, pero lo cierto es que existe una creciente tendencia en grandes corporaciones a subcontratar o externalizar todo tipo de tareas, reteniendo la empresa titular la actividad comercial y financiera y una cada vez más refinada gestión de proveedores.

Don Tapscott y Anthony Williams, en su libro 'Wikinomics' lo enfocan desde su vertiente más positiva, apostando por empresas que colaboran entre sí, donde cada una retiene aquello que mejor sabe hacer o que más valor aporta al cliente. Sin embargo, este movimiento tiene algunas consecuencias: las empresas adelgazan y se incrementa la gestión frente la actividad directamente productiva. Así lo expresan los autores:

"Gracias al incrementado acceso a las capacidades externas ... muchas organizaciones maduras acabarán optando por contratar equipos más reducidos y mucho más descentralizados de empleados cuyo papel consistirá no tanto en participar directamente en la creación de valor como en organizarla"

El concepto de empresas que colaboran formando redes de socios en armonía es atractivo y futurista. Sin embargo, siempre cabe la pregunta de si en ese adelgazamiento y en ese abandono de la actividad técnica y productiva y de la creación de valor para concentrarse en comercialización, marketing y finanzas, las corporaciones no arriesgan su propia esencia y, sobre todo, su propia aportación de valor, si no llegan a ser prescindibles y fácilmente atacables por la competencia.

Igualmente, y desde la perspectiva de la sociedad en su conjunto, cabe preguntarse si la capacidad productiva global se ve mermada o, por el contrario, las redes de empresas consiguen tales eficiencias mediante la colaboración que, a pesar de que la producción se concentra en menos compañías, el conjunto del sistema económico consigue una mayor productividad.

De momento, la apuesta de las empresas parece sugerir lo segundo. ¿Aciertan?