viernes, 15 de septiembre de 2017

Muhammad Yunus explica las empresas sociales

En 'Las empresas sociales', intenta Muhammad Yunus, el creador de los microcréditos, fundador del banco de los pobres y Nóbel de la Paz, explicar el concepto de empresa social, cómo ponerla en marcha y cómo gestionarla, aportando el ejemplo de algunos casos vividos de cerca como Grameen Danone o Grameen Veolia Water.

El autor intenta dejar muy claro qué es exactamente una empresa social, en qué se diferencia por un lado de una empresa sin ánimo de lucro y, por otro, de otras instituciones orientadas a la acción social como las ONGs.

El libro se estructura en nueve capítulos:
  • 'Introducción. La empresa social del sueño a la realidad:' donde explica el concepto de empresa social y aporta algún ejemplo como el Brameen Bank
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  • '¿Por qué la empresa social?:' donde profundiza más en la explicación del concepto, analiza su relación con la idea de la responsabilidad social corporativa y con las administraciones, explica cómo se entronca en el capitalismo y cómo se gestionan las ganancias.

  • 'Los problemas del crecimiento:' A través del caso de Grameen Danone, nos muestra las dificultades que típicamente se puede encontrar una empresa social durante su desarrollo y aboga por la adaptabilidad y la importancia del conocimiento de las costumbres, circunstancias y cultura locales.

  • 'La puesta en marcha de una empresa social:' Nos habla de los inicios, de la importancia de fijarse inicialmente un objetivo concreto y pequeño, de la importancia del significado personal, y de la reacción ante las dificultades. También trata de la elección de socios, de la atracción de talento y de los casos en que los propios pobres son los propietarios de la empresa.

  • 'Curar a un solo niño:' en que ejemplifica, a través de la alianza entre Cure2Children y Grameen Healthcare Trust, la idea de enfocarse a un problema concreto y relativamente reducido.

  • 'El marco legal y financiero de la empresa social:' Es un análisis algo más técnico donde se habla del plan de negocio, de la forma de conseguir financiación y de las alternativas jurídicas existentes en algunos paises.

  • 'Grameen Veolia Water:' nos muestra el caso de la empresa que da nombre al capítulo y aprovecha para lanzar la idea del uso de la tecnología y el I+D en la empresa social.

  • 'La creación de una infraestructura global para la empresa social:' habla de iniciativas más transversales de apoyo a la empresa social como la formación y los centros de creatividad (como el Grameen Creative Lab), los fondos de inversión social e incluso lanza una idea atrevida como es un mercado de valores social.

  • 'Atisbos del futuro:' habla, ya con más brevedad, de proyectos de empresa social en que se encuentran implicadas firmas como BASF, Intel o Adidas.

  • 'El final de la pobreza:' actúa como cierre y como una llamada a la acción y la esperanza.
'Las empresas sociales' en un libro correcto, que centra muy bien la idea de empresa social (se nota el interés que pone en ello el autor) y que aporta ejemplos reales y prácticos. Es un libro, sin embargo, quizá no del todo bien planificado porque a veces resulta algo repetitivo y circular. Sorprende, también, aunque eso no tiene que ser necesariamente un defecto, que el tono, salvo en pasajes muy concretos, es bastante austero y técnico, un poco al margen de la pasión que cabría esperar en el tema que aborda y que, sin duda, anima al autor y a la mayor parte de los emprendedores sociales.

Un libro, por tanto, muy correcto para entender la idea de empresa social, pero, quizá, más económico y empresarial que activista.

Muhammad Yunus


(Bangladesh, 1940) Economista indio, creador del microcrédito y fundador del Banco de los Pobres. Musulmán no practicante, estudió Ciencias Económicas en Nueva Delhi y amplió estudios en Estados Unidos con becas de las instituciones Fullbright y Eisenhower y de la Universidad de Vanderbilt (Tenesee). Retornó a su país en 1972 para dirigir el departamento de Economía de la Universidad de Chittagong, poco después de que Bangladesh obtuviese la independencia.

Conviviendo con los campesinos de la región de Jobra (Bangladesh), Yunus se dio cuenta que la pobreza se perpetuaba porque dejaba a los pobres fuera de la economía. Los bancos tradicionales no concedían préstamos a aquellos que no pudiesen ofrecer garantías, y ello generaba un círculo vicioso de pobreza.

Yunus creó el concepto del microcrédito el día que decidió ayudar a unos cuantos campesinos que vivían cerca de la Universidad de Chittagong y que, tras una gran hambruna que asoló el país en 1974, estaban pasando por graves dificultades. Elaboró una lista de 42 personas seriamente endeudadas que, en total, debían menos de 27 dólares. Cada uno de ellos recibió la cantidad que adeudaba sin otra condición que la de concentrarse en su trabajo y la de devolver el dinero cuando pudiera.

El éxito de su acción le llevó a crear, en 1976, el Banco Grameen, con la intención de prestar dinero a personas que no tenían acceso a los créditos bancarios tradicionales, dado que no cumplían las condiciones requeridas habitualmente en concepto de aval para garantizar el reembolso de la suma prestada. El banco se creó para conceder créditos únicamente a las personas más desfavorecidas, convirtiéndose éstas en accionistas de la entidad.

Esta institución sin ánimo de lucro ha salvado de la miseria a cientos de miles de sus compatriotas. El Banco funciona en la actualidad con más de 22.000 empleados que trabajan en las calles de casi 38.000 de las 68.000 aldeas y pueblos de Bangladesh, y concede préstamos a 2,3 millones de personas, de los que el 94% son mujeres pobres, siendo la tasa de devolución de los mismos del 97%.

Todo gira en torno a la llamada "garantía solidaria" que consiste en prestar el dinero a las dos mujeres más pobres de un grupo de cinco que se juntan para solicitarlo, y las demás no reciben su préstamo hasta que las dos primeras lo han devuelto, de tal manera que se crea una especie de red de apoyo-presión. Si uno deja de pagar, todos pierden la posibilidad de recibir nuevas ayudas. El préstamo medio es de 75 dólares y el máximo de 300.

Los receptores de los créditos también se comprometen con 16 principios no obligatorios, que se consideran valores positivos, como enviar a los hijos a la escuela, cultivar vegetales o beber sólo agua canalizada, y reciben un teléfono móvil, ya que Yunus cree que las nuevas tecnologías y el acceso a Internet suponen una revolución para los pobres, que pasan así a tener acceso a la sociedad de la información. En la actualidad, 52 países cuentan con instituciones que conceden microcréditos con el mismo método que el empleado por el Grameen Bank.

Inicialmente, el objetivo del Banco Grameen era que el 50 % de los beneficiarios fuesen mujeres, pero a medida que el proyecto avanzó, las mujeres representaron más del 90 % de los destinatarios de los microcréditos. Yunus observó que, aunque la tasa de devolución de los préstamos era prácticamente la misma entre hombres y mujeres, en comparación los hombres tendían a satisfacer primero sus necesidades, mientras que las mujeres solían beneficiar a sus familias mucho más, empezando por sus hijos, continuando por sus hogares y atendiendo después otras necesidades.

El hecho de que la mayor parte de los clientes fueran mujeres abanderó el compromiso de la entidad financiera con la lucha por la liberalización de la mujer. Además, el conceder créditos a mujeres tenía aún más sentido dado que eran éstas las que constituían la mayor parte de la población pobre de Bangla Desh. Yunus se topó con que la principal oposición a este sistema la protagonizaban los propios maridos, ya que se sentían ofendidos por el hecho de que fueran sus mujeres, en su mayoría analfabetas y sin haber tenido jamás contacto con el dinero, quienes se beneficiaran de los microcréditos. En segundo lugar, tuvo que enfrentarse a los mullahs, que sostenían que aceptar dinero del Banco Grameen iba en contra de la religión.

Muhammad Yunus participó en la supervisión de las elecciones que se celebraron en Bangladesh en 1996 como integrante del gobierno de transición. El Parlamento elegido en los comicios de febrero de ese mismo año aprobó una ley de reforma de la Constitución para que, a partir de entonces, todos los comicios se celebraran bajo un gobierno neutral de transición. De acuerdo con esta ley, ninguno de los miembros de este gabinete de transición puede pertenecer a partido político alguno. Los enemigos políticos de Yunus son los fundamentalistas musulmanes, que critican ante todo las posibilidades que se abren a las mujeres gracias a sus iniciativas.

Yunus ha sido nombrado doctor honoris causa por más de diez universidades de todo el mundo y ha recibido una veintena de premios, como el Ramón Masagay (Filipinas), Aga Khan de Arquitectura (Suiza), Pfeffer de la Paz, Fundación Mundial para la Alimentación y Fundación Gleitsman (todas éstas en Estados Unidos). En octubre de 1995 fue galardonado con el Premio por la Libertad 1995, concedido por la Fundación Max Shemindheiny de la Universidad suiza de St. Gallen.

En octubre de 1997 el fundador del Banco de los Pobres recibió en París (Francia) el premio Internacional UNESCO-Simón Bolívar 1996, por su contribución a la libertad, la independencia y la dignidad del pueblo de Bangladesh. Fue propuesto para el premio Nobel de economía por el presidente Bill Clinton. El 19 de junio de 1998 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que compartió con el ex jesuita Vicente Ferrer, el médico Joaquín Sanz Gadea y el misionero Nicolás Castellanos.

En octubre de 2006, Yunus y la institución por él creada, el Banco Grameen, eran galardonados con el premio Nobel de la Paz “por su lucha por una economía justa para las clases pobres”. Lo que algunas décadas atrás parecía una idea imposible se vio así reconocida con la concesión del premio.

En la Cumbre Global del Microcrédito celebrada en Halifax, Canadá, en noviembre de 2006, Yunus afirmó que su objetivo era que antes del año 2010 el 100 % de la población en situación de extrema pobreza de Bangla Desh tuviera acceso a microcréditos para iniciar así su prosperidad económica. En palabras del propio economista, “si los más pobres no tienen acceso a su primer dólar, no van a ser capaces de generar otro”. En el marco de la misma cumbre, señaló que no sólo no se oponía a que los bancos tradicionales entrasen en el territorio del microcrédito, sino que venía animándolos a hacerlo desde 1976 aunque, eso sí, con el temor de que estas entidades financieras buscaran el lucro de los microcréditos en detrimento del servicio social que deberían prestar.

Ficha técnica:

EDITORIAL: Paidós
AÑO: 2011
ISBN: 978-84-493-2495-6
PAGINAS: 253

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