jueves, 22 de julio de 2010

Re-thinking party (y VI): El fin de la fiesta

He dejado para el final comentar la intervención de Eduardo Punset en la Thinking Party organizada por Fundación Telefónica el pasado 9 de Julio.

Y aunque el dejarla para el final ha sido no intencionado, lo cierto es que me puede venir bien para cerrar y resumir de alguna manera mis impresiones sobre este evento.

Muchas e interesantes ideas manejó Punset, con la profesionalidad y saber estar que cabía esperar. Sin extenderme demasiado en esta ocasión, la primera afirmación interesante es que la intuición es una fuente tan buena de conocimiento como la razón. "Intuyo" que es cierto, que la intuición es una fuente de conocimiento de la que, simplemente, lo que ocurre es que no acabamos de conocer su mecanismo y por eso parece tener un carácter más mágico y casual.

Me gustó también la afirmación, con independencia de que pueda o no ser discutible, de que "quizá no podamos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar el cerebro."

Interesantes, aunque quizá más conocidas, las apuestas por la inteligencia social o por el aprendizaje social y emocional. En esa línea, me quedé también con la propuesta de competencias que propone a desarrollar en nuestros jóvenes como parte de su educación, a saber:
  • focalizar la atención
  • trabajar de manera cooperativa y no competitiva
  • solucionar conflictos
  • generosidad
Pero lo que mejor me sirve como broche a esta serie de artículos, y como valoración final del evento, es el consejo, la exhortación que incluye entre sus propuestas finales de actuación: "No estar parados".

Repaso mentalmente todas las ponencias.

Todas ellas muy dignamente presentadas (por cierto, un hallazgo esto de los 15 minutos), todas ellas henchidas de idealismo y ganas. Algunas me gustaron, otras me dejaron frío y con algunas, finalmente, tengo puntos de desacuerdo.

Y no es concebible que sea de otra manera en una fiesta del pensamiento, de la innovación, del emprendimiento.

Lo que importa, lo que realmente importa, no es el estar de acuerdo o no, no importa, casi, cada idea concreta. Lo que realmente importa es seguir pensando, seguir comunicando el pensamiento y, como nos dice Punset, seguir continuamente en movimiento.

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