miércoles, 11 de agosto de 2010

La falacia de la correlación

Me encuentro con mucha frecuencia, especialmente en literatura sobre management, con razonamientos del tipo:

"La empresa X, hizo Y y consiguió Z"

donde X suele ser una empresa de gran renombre (en los ejemplos más clásicos podría ser General Electric, General Motors o FedEx y en los más modernos empresas como Google o Apple), Y es la aplicación de una técnica, estrategia u acción directiva de algún tipo (reingeniería de procesos, aplicación de filosofía CRM, uso de JIT, búsqueda de océanos azules, empleo de social media...) y Z es algún tipo de brillante resultado empresarial (cuota de mercado, nivel de ventas, EBITDA, posicionamiento, imagen de marca, fidelidad de clientes...)

Aunque no siempre se explicita, lo que se nos quiere decir es que

"La empresa X, consiguió Z porque hizo Y"

es decir, se aplica, de forma explícita o no, una relación causal entre la acción Y y el resultado Z.

Nada que objetar... si estuviese claramente establecido y demostrado que realmente Z es causado por Y. Pero este nivel de rigor, o no existe o, al menos, no se explicita en los libros o artículos a que me refiero... y creo que con frecuencia no existe tal demostración... entre otras cosas porque tampoco existe la relación de causalidad.

Creo que en este tipo de razonamientos se incurre, de forma intencionada o no, quizá por propia ignorancia o error intelectual del autor, en dos tipos de fallos que agruparé en lo que denomino falacia de la correlación.

La correlación, sin entrar en muchas honduras, es una relación entre dos variables que evolucionan de forma sistemática de manera similar: si una aparece, aparece la otra y si una aumenta, aumenta la otra en un nivel más o menos proporcional.

Muy importante: la causalidad implica correlación, pero la correlación no implica causalidad.

El primer error de razonamiento, quizá el menos relevante en este caso, es atribuir una correlación a dos acontecimientos sin base suficiente. Es decir, puede darse una simple casualidad (que no causalidad). Si los estudios no son suficientemente rigurosos, si la muestra es pequeña o si existen sesgos interesados, podemos estar hablando de que el hecho de que la acción Y y el resultado Z hayan aparecido juntos es meramente fruto de la casualidad, sin que exista ni correlación ni mucho menos causalidad.

El segundo error de razonamiento, el que realmente constituye la falacia de la correlación, es interpretar como causalidad lo que en realidad es una mera correlación. El que exista una correlación entre dos variables A y B puede, típicamente, deberse a tres posibilidades
  • A es causa de B
  • B es causa de A
  • Tanto A como B están causadas por una tercera variable C
Por tanto, si la empresa X hizo Y y consiguió Z puede suponer que, en efecto, Z está causada por Y, como el autor insinúa, pero también que sea el hecho Z lo que haya provocado Y (esto, en los casos de literatura empresarial sería extraño), que Z sea causado por un hecho diferente, W, que a su vez, es causa, de alguna manera, de Y. También es posible que el efecto Z sea provocado por multitud de causas (de las que Y puede o no ser una de ellas) o que, simplemente, Y no tenga nada que ver con el efecto Z.

En el fondo, por lo que estoy abogando, es por mayor rigor en los razonamientos y por no atribuir, o insinuar, causalidades donde sólo existe correlación o mera casualidad...o no sabemos, siquiera, cuál es la relación que existe.

Esta forma de pensar, esta objeción a los razonamientos en la literatura sobre management, la llevo considerando desde hace años y siempre he deseado poder exponerla de alguna forma (cuando estoy leyendo el libro que sea, no tengo a quien contárselo).

Por eso, me ha hecho gracia, y es lo que me anima a transmitir la idea en este artículo, encontrarme el razonamiento, casi con palabras idénticas a las que yo tenía en mi mente, en el libro 'Freakonomics', de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner. De hecho, de alguna manera, esta objeción se corresponde con el segundo principio de la economía freaky que nos decía que "La sabiduría convencional a menudo se equivoca" aunque, en los casos a que me refiero, no se trata de una sabiduría tan convencional sino la de los teóricos gurús del management.

Así lo expresan los autores en el libro mencionado, hablando de una falsa relación entre el florecimiento de la economía en los años 90 con el descenso de las tasas de criminalidad en EEUU y de la falsa relación entre el dinero invertido en campañas electrorales con los resultados en votos obtenidos:

"Podría resultar lógico creer que es así, como habría parecido lógico que la floreciente economía de los noventa contribuyera en la reducción de la criminalidad. Pero el simple hecho de que dos cosas guarden correlación no implica que una sea la causa de la otra. Una correlación significa, sencillamente, que existe una relación entre dos factores -llamémoslos X e Y-, pero no explica el sentido de dicha relación. Es posible que X cause Y; tambiñen es posible que Y cause X; y también es posible que tanto X como Y sean causadas por algún otro factor, Z."

En management, como en cualquier faceta de la vida, es importante razonar corectamente para obtener conclusiones útiles. Apliquemos y exijamos, pues, un poco de rigor.