viernes, 11 de diciembre de 2015

El pensamiento grupal o la amenza fantasma a la inteligencia colectiva

Vivimos una época en que lo social, entendido como la interacción entre individuos, es un fenómeno creciente, apoyado en las nuevas tecnologías, pero también como un nuevo rasgo cultural.

Vivimos en una época, también, en que en el ámbito profesional, escolar, etc se valora cada vez más el trabajo en equipo y en que la capacidad de ese trabajo en equipo se considera una habilidad muy valiosa.

Y, además, y desde el punto de vista no solo sociológico, sino incluso científico, descubrimos el valioso e interesante fenómeno de la inteligencia colectiva, que permite que un grupo exhiba un comportamiento más inteligente que el de sus individuos aislados.

Sin embargo, existen peligros latentes... y uno de ellos es el denominado pensamiento grupal ('groupthinking') término acuñado por el psicólogo Irving Janis en 1972. Este psicólogo describió sus principales características como:

  • Presión hacia la uniformidad
  • Mentalidad cerrada dentro del grupo
  • Una sobrevaloración del grupo como más fuerte, inteligente y moralmente superior que otros grupos e, incluso, en ocasiones, una cierta sensación de invulnerabilidad.
Len Fisher, en su libro 'The perfect swarm' menciona este fenómeno en contraste con el positivo fenómeno de la inteligencia colectiva propiamente dicha y que comentábamos en el artículo 'Una manifestación sorprendente y sencilla de la inteligencia colectiva como fruto de la complejidad'

Respecto al groupthink, nos dice:

Groupthink is the phenomenon where social pressures within the group push its members into a pattern of thought that is characterised by self-deception, forced manufacture of consent, and conformity to group values and ethics.

Este comportamiento anula las bases de la inteligencia colectiva, uno de cuyos pilares es la independencia de pensamiento de los individuos.

Aparte de esto, podemos ver sus consecuencias acerca de valores como la libertad individual y la autonomía de los individuos. Algunos de las características que menciona Irving Janis sugieren, incluso, comportamientos que recuerdan a sectas, grupos fanáticos, o dictaduras.

En mucha menor escala, y eliminando factores éticos, también podemos reconocer dinámicas de grupos nocivas, en que la dominancia de un líder (quizá un falso líder), al acatamiento de o una forma de pensar y entender las cosas, o el temor a manifestar el pensamiento propio, factores que anulan la creatividad, la innovación y la aparición de nuevas ideas, restando gran parte de la efectividad y capacidad de encontrar soluciones de un equipo.

¿Cómo se rompe este efecto?

El mismo Len Fisher, cita los trabajos de Richard Feynman, quien participó en la investigación del accidente del Challenger en 1986 y pudo contemplar los negativos efectos del groupthink. Con base en los resultados de este físico, ganador del premio Nóbel, se apuntan tres elementos clave para huir del groupthink, a saber:

  • Salir del entorno del grupo durante un tiempo
  • Hacer algo de pensamiento independiente
  • Comprometerse uno consigo mismo a las conclusiones de ese pensamiento individual e independiente, antes de volver a unirse al grupo para compartir las propias conclusiones.

Se trata, en el fondo, como individuo, de recuperar el propio pensamiento y, como grupo, recobrar la independencia de sus componentes, de forma que florezca, de nuevo, la inteligencia colectiva.