miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cuentos de hadas: las divergencias entre la teoría y la práctica del management

¿No habéis sentido nunca, al leer literatura sobre management, que todo parece mucho más hermoso y sencillo que en la vida real? ¿No os parece en ocasiones una visión algo idealista, un entorno lleno de honradas aspiraciones y de esforzada búsqueda del éxito, un éxito que parece sólo depender del talento y el esfuerzo? ¿No habéis echado en falta, alguna vez, que se mencionase siquiera, no sólo el cuento de hadas sino también el 'reverso tenebroso'?

Si eso habéis sentido en alguna ocasión, no estáis solos. Hace ya más de un año mostraba yo mismo en un post en este mismo blog mi cierta perplejidad acerca del tema. Hoy retomo el asunto con base en una frase que Andrés Pérez Ortega en su libro 'Marca personal. Cómo convertirse en la opción preferente.' nos transmite en el mismo sentido:

"Mientras el mundo de la empresa no ha dejado de endurecerse, paralelamente la literatura de gestión se ha convertido en autoayuda, en cuestión de hadas, ratones y quesos."

Parece inevitable que la literatura empresarial busque inspirar, busque motivar, busque estimular la creatividad, el esfuerzo, la visión, el liderazgo, y tantos otros valores positivos asociados a una buena gestión, especialmente una gestión de equipos y personas. Parece inevitable, y hasta positivo, puesto que, en general, deseamos empresas y capas directivas con valores y con fuerte fundamento ético.

Sin embargo, al evitar los rincones oscuros, al ignorar las realidades adversas que el día a día nos depara, quizá esta literatura sobre management se desprestigia un tanto a sí misma, se devalúa como auténtico instrumento de formación de mandos y directivos.

Será necesario encontrar el adecuado equilibrio entre la búsqueda y promoción de valores, y la visión realista y pegada a tierra. Y será necesario también que los lectores, los actuales o futuros directivos, reconozcan el interés de una literatura de gestión más realista y equilibrada.

Mientras eso no sea así, viviremos en un mundo de lecturas reconfortantes y hermosas, bellas e inspiradoras, pero que corren el riesgo de estar más cerca del cuento de hadas que de una guía práctica.