viernes, 10 de diciembre de 2010

Una explicación alternativa al estallido de la burbuja tecnológica

Casi todas las explicaciones que a propósito del estallido de la burbuja tecnológica allá por el año 2001 se ofrecen, suelen tener un carácter de tipo financiero o, tal vez, de gestión de expectativas... algo que también tiene mucho que ver con la bolsa y la cotización de valores en la misma.

Sin embargo, y para mi cierta sorpresa, encuentro en el libro 'Executive's guide to cloud computing' de Eric A. Marks y Bob Lozano, una explicación de carácter no financiero sino tecnológico.

Según estos autores, y sin despreciar otros factores, lo que ocurrió fue que la infraestructura no estaba preparada, no gozaba aún de la escalabilidad precisa para un mundo web.

Así lo explican:

"The technology infrastructure at the turn of 2000 was, and would forever remain inadequate to handle what we know as web-scale.

In other words, the big-server-centricity of most circa-2000 computing architectures placed an intrinsic cap on our ability to grow, though for macroeconomic reasons most did not fully realize these limits. Still survivors such as Amazon, eBay and others realized -to one degree or another- that their technological foundations needed to change, change fundamentally.
"

La incapacidad tecnológica, pues, se centra en un problema de escalabilidad de las arquitecturas basadas en grandes servidores centralizados y especializados de gama alta. Y el cambio al que los autores aluden es al uso de servidores mucho menos especializados, mucho más 'commodity', mucho más baratos y a las denominadas granjas de servidores que transformaban servidores modestos de gama baja en émulos de grandes servidores de gama alta con características de escalablidad, reparto de carga y tolerancia a fallos.

En el fondo, y tal y como expuse hace ya unos meses en el artículo, 'la burbuja tecnológica no existió' y aún antes en el artículo 'Internet: la promesa diferida' creo que la crisis tecnológica fue realmente una crisis de expectativas y de modelos de negocio, una desmesurada esperanza de un cambio radical en un año o dos, cuando este cambio tardaría algo más en llegar y cuando la definición de modelos de negocio en Internet creo que aún se encuentra en definición.

El déficit tecnológico al que aluden Marks y Lozano probablemente haya que situarlo como un factor más, en este caso del lado tecnológico, de una cierta inmadurez que explica el que las expectativas depositadas en Internet fuesen excesivas, si se esperaba verlas realizadas en unos meses o, a lo sumo, un año o dos.

Dicho todo esto, el razonamiento acerca de la escalabilidad y del cambio de orientación hacia servidores de gama baja, aunque de capacidad explicativa sólo parcial, resulta muy interesante y revelador.