viernes, 8 de enero de 2016

Los excesos del marketing tecnológico o el peligro del 'bombo' excesivo



El marketing tecnológico tiende a ser confuso y tiende a un exceso en sus promesas.

¿Qué quiere decir confuso?

Quiere decir que no se utilizan limpiamente y con rigor los conceptos, los nombres. Quiere decir que cuando una palabra, digamos, por ejemplo, Big Data, coge ímpetu, coge prestigio, se aplica indiscriminadamente a conceptos que realmente lo son (digamos, a un datawarehouese tradicional)..

¿Qué quiere decir el exceso de promesas?

Esto es más evidente: quiere decir que se prometen éxitos, resultados, soluciones muy por encima de lo que una tecnología puede dar o en el plazo en el que lo puede dar. Sin pensamos por ejemplo en el 'timing', siempre me ha parecido, y así lo expuse alguna vez en este mismo blog, que la famosa burbuja de las puntocom del 2000 no fue un problema de que se sobrevalorase la capacidad de Internet para transformar la economía, En lo que se falló fue, aparte de alguna inversión injustificada, en la previsión del plazo en el que ésto iba a suceder.

Cierto, el marketing tiende a dar la cara amable y optimista del producto que intenta promocionar y vender. Y, en cierto modo, estamos acostumbrados. No nos sorprende ni 'engaña' cuando se trata de productos de gran consumo.

Todos sabemos que un detergente, por blanco que lave, no nos va a hacer la vida más feliz. Y todos sabemos que si adquieres un coche, viene él sólo, sin la chica... 

Pero quizá porque la tecnología es más compleja, quizá porque es novedosa, quizá porque lo que necesitamos es, precisamente, cierta orientación sobre sus posibilidades y aplicaciones, querríamos un marketing más serio...y, en mi opinión, no lo tenemos

Hype curve de Gartner
Es más que indicativo el nombre que tienen las distintas partes de la curva de Gartner: el pico de las expectativas infladas o la pendiente de la desilusión. El propio nombre de la curva, 'Hype curve' hace referencia con la palabra hype al 'autobombo', la 'hipérbole'.

Personalmente, me disgusta ese exceso. Me disgusta sobre todo lo que tiene que ver con la confusión de términos e ideas, algo menos, quizá por estar preparado para ello, ese exceso de promesas.

No debo ser el único.

En su libro 'Leading digital', George Westerman, Didier Bonet y Andrew McAfee nos mencionan, cierto que un poco de pasada, el escepticismo que se genera en algún gestor ante esos excesos publicitarios. Así es como lo cuentan: 

One manager explained the reason for the skepticism: "There is too much hype. I can´t push harder because all the hype and the overselling from suppliers. I loose my credibility if I push too hard"

Este gestor no se atreve a abogar en exceso por la tecnología...porque teme que su prestigio profesional quede dañado, que las promesas de los proveedores no se vean cumplidas, que, en general, lo que la tecnología pueda proporcionar sea inferior a lo prometido.

No me resulta difícil entenderlo...aunque me parece una pena.

¿De verdad es tan difícil, al menos en los entornos profesionales, mantener el rigor en la promoción de la tecnología?

Es tanto lo que la tecnología puede realmente dar que quizá estos excesos publicitarios sean innecesarios.

Al menos eso es lo que quisiera pensar...

...aunque no creo que sea lo que me vaya a encontrar...