viernes, 2 de enero de 2015

Las fases del juego... y de la creatividad


Existe una tensión inherente en la creatividad y la innovación.

Por un lado, es preciso generar posibilidades, alternativas, caminos. En eso consiste en cierto sentido la creatividad, en la generación de caminos posibles diversos y quizá diferentes y disruptivos.

Pero también es necesario concluir, elegir entre las alternativas, desarrollar e implementar la idea. Eso es en gran medida la esencia de la innovación, la implementación de ideas novedosas.

Esa tensión entre la apertura (generación de muchas ideas) y el cierre (la selección de la mejor y su implementación).

En la literatura de la creatividad se habla de la fase de divergencia y la de convergencia, como forma de expresar esa tensión y la forma metódica de afrontarla.


Y esa tensión y esas fases se aplican también a la hora de la aplicación de los juegos y la gamification a la creatividad.

En ese sentido apuntan Dave Gray, Sunni Brown y James Macanufo en su libro 'Gamestorming' cuando nos hablan de las tres fases del juego:

  • Apertura (divergencia): e trata de abrir las mentes y generar el máximo número de ideas. Se trata de una explosión de ideas y oportunidades, evitando la crítica y el escepticismo

  • Exploración (emergencia): se explora y experimentar. Se intenta crear las condiciones para que surja lo inesperado, lo sorprendente, lo disruptivo.

  • Cierre (convergencia): ahora se trata de obtener conclusiones, decisiones, acciones, próximos pasos. La idea es seleccionar la(s) idea(s) más prometedoras e iniciar la acción.
Las fases del juego en 'Gamestorming'
No se trata sólo de una clasificación teórica sino que, de hecho, la gran cantidad de juegos que recogen en su obra se agrupan en función de esas tres fases. Hay juegos orientados a la apertura, juegos orientados a la exploración y emerencia y juegos orientados al cierre.

Pero estas fases van más allá del libro de estos autores, o del juego. Se trata de un excelente patrón para la gestión de la creatividad y la innovación, para promover y catalizar la aparición de nuevas ideas pero, al tiempo, para ser capaces de conservar la visión práctica, ejecutiva, aquella que nos llevará a convertir las ideas en realidad.