lunes, 11 de junio de 2012

Ética y dirección de proyectos

Quizá sea una evolución personal, quizá sea una acuciante necesidad social, lo cierto es que cada vez considero más importantes los aspectos éticos en la propia actuación, no sólo en el ámbito privado sino también, y muy especialmente, en el ejercicio profesional.

La ética, no sólo proporciona satisfacción y equilibrio personales sino que, además, actúa como catalizador y lubricante necesario para que los engranajes sociales, laborales y económicos funcionen suavemente, con eficacia, y con eficiencia.

Ya hace unos días comentaba en este mismo blog la relación que encuentro entre confianza y eficiencia o, si se prefiere, entre desconfianza e ineficiencia, cómo la existencia de confianza, elimina controles y simplifica procesos, consiguiendo mejores resultados.

Aparte de otros efectos positivos, la observación de un comportamiento ético genera confianza en los demás, en nuestro superiores, colaboradores y colaterales, en nuestros clientes y nuestros socios. Y esa confianza genera, a su vez, eficacia y eficiencia.

La ética es, pues, un imperativo moral pero también una necesidad económica y operativa.

Es por esa doble visión, por su vertiente moral y personal por un lado, y por sus implicaciones económicas y operativas por otro, que considero cada vez más importante todo lo que tiene que ver con la ética.

En ese sentido, me agrada sobremanera observar cómo en la disciplina de la dirección de proyectos, una actividad que he ejercido durante años, la organización que marca de facto los estándares en dirección de proyectos, el PMI (Project Management Institute), exige asus afiliados y a todo aquel que ostente o aspire a una certificación a observar un código ético y de responsabilidad social, un código que se centra en los siguientes cuatro valores.
  • Responsabilidad (responsibility): sentido de propiedad de las propias acciones y decisiones
  • Respeto (respect): adecuado tratamiento de personas y recursos, con respeto por las personas y por las diversidades étnicas, culturales, etc
  • Imparcialidad (fairness): objetividad en las decisiones
  • Honestidad (honesty): conocimiento y entendimiento de la verdad y actuación conforme a ella.
Una más que loable política, una declaración de intenciones y un ejemplo a seguir por otras instituciones y, por supuesto, por todos los practicantes de la profesión de dirección de proyectos.