lunes, 10 de enero de 2011

El fin de los manuales o la sencillez como 'killer attribute' de producto

Nos hemos acostumbrado a lo sencillo. Esperamos que todos los aparatos se entiendan casi sin esfuerzo, y que cualquier aplicación software sea autoexplicativa.

Es cierto que las nuevas generaciones, los nativos digitales que nos diría Marc Prensky, o la generación Einstein de Jeroen Boschma, están cada vez más acostumbrados a todo tipo de artilugios hardware o software y que se entienden con ellos con mucha más facilidad que sus padres y no digamos que sus abuelos.

Aún así, es un impulso normal por parte del consumidor, y esta nueva generación no creo que sea una excepción sino probablemente todo lo contrario, el esperar un funcionamiento simple, evidente, autoexplicativo, algo así como un 'plug & play' sin la necesidad de pensar, y aún menos de tener que consultar un manual de instrucciones.

En su libro 'El arte de empezar', Guy Kawasaki recomienda como una parte del arte del branding, el eliminar las barreras para el uso de cualquier producto, de cualquier innovación, y reducir a su mínima expresión la curva de aprendizaje. Así lo expresa:

"El cliente debería ser capaz de aprender las funciones básicas del producto nada más sacarlo de la caja , sin tener que recurrir al manual."

Y, en esa línea, hace esta recomendación para el diseño

"Haz de esto una prioridad para tus diseñadores: los clientes deben obtener una gratificación inmediata sin tener que abrir el manual"

Sabio consejo, sin duda.