jueves, 20 de mayo de 2010

Una interpretación pesimista del uso de hitos de planificación

Penúltima perla extraída de 'El manifiesto cluetrain'. En esta ocasión, David Weinberger nos habla acerca del uso de las fechas límite. Esto es lo que nos dice:

"las fechas límite son a menudo un arma que usan los directivos que asumen que los trabajadores son básicamente vagos."

Weinberger piensa que en las organizaciones hipervinculadas, repletas de trabajadores motivados, predomina el deseo de conseguir un producto o de ayudar a un cliente. Opina que en este tipo de organizaciones la planificación no es necesaria, que los trabajadores darán lo máximo de sí mismos para conseguir los objetivos lo antes posible sin necesidad de una presión externa en forma de planificación.

¿Cuánto hay de cierto y cuánto de utópico en esta visión de las organizaciones hipervinculadas?¿ Y cuánto hay de cierto y cuanto de rebeldía sin causa en la interpretación del uso de fechas límite?

Es cierto que en organizaciones o equipos motivados la necesidad de supervisión disminuye. Es cierto que en este tipo de equipos se trabaja más sin que ese esfuerzo sea explícitamente exigido por los directivos. Lo he visto. Puedo dar fe de ello.

Pero tambien es cierto que no podemos asumir siempre que los equipos están plenamente motivados...y a pesar de ello, los proyectos tienen que salir adelante. Igualmente es cierto que el marcar metas y objetivos, si son retadores pero cumplibles, tiende a mejorar el rendimiento de un equipo. Y, finalmente, es cierto que el establecer planificaciones marca una referencia que permite tomar decisiones, asignar recursos, adquirir compromisos...convirtiéndose así en una herramienta de gestión de primer orden.

No es que a Weinberger no le asista una parte de razón y no es que la visión que nos propone de la empresa hipervinculada no sea atractiva y tenga su dosis de verdad. Pero quizá se deja llevar un poco por la pasión a la hora de pensar en esa organización ideal, y por un cierto prejuicio acerca de las intenciones de los directivos cuando planifican actividades.

¿Cómo decía el famoso eslogan publicitario?

"La potencia sin control no sirve de nada"