lunes, 18 de abril de 2016

Los coches en el centro de la transformación digital

No soy especialmente aficionado al mundo de los coches... o quizá mejor decir que no lo era.

A pesar de ello, siempre me ha parecido que un coche moderno es un increíble y cuidado compendio de tecnologías: energía, mecánica, electricidad, electrónica, aerodinámica... y todo ello proporcionando una experiencia suave y confortable para el usuario.

Realmente admirable.

Pero es como si últimamente la tecnología alrededor de los vehículos se estuviera revolucionando. La tecnología y puede que hasta los propios modelos de negocio.

En lo tecnológico, ya hemos hablado algo en los últimos artículos sobre el coche eléctrico, un concepto que aunque presente desde los primeros tiempos de los coches, en los últimos años empiezan a ganar ímpetu y comienza a parecer una alternativa real a los coches con motores de combustión interna y basados en combustibles fósiles.



Pero no es sólo eso, el coche es uno de los objetivos fundamentales de las soluciones de Internet de las Cosas y uno de los elementos cruciales en las Smart Cities. Hablamos de un coche conectado que obtiene información e interacciona con otros coches y dispositivos.

A esto se añade la automatización, la presencia masiva de software que le dota de inteligencia hasta llegar al punto del coche autónomo que ha popularizado Google.

Esto lleva a Charles Morris en su libro sobre Tesla Motors, a afirmar:

The triple trends of electrification, automation and connectivity are fueling a steady convergence between cars and computers


El coche autónomo de Google
Y no sólo hablamos de tecnología, también de modelos de negocio. Así, y en lo que a distribución de automóviles se refiere, el propio Tesla Motors trabaja con un canal directo, en lugar de los típicos distribuidores que integran el canal indirecto tradicional. 

Eso referente a la venta y distribución, pero en cuanto al uso, experiencias como Uber llevan al coche al mundo de la economía compartida, la sharing economy y a llevar al mundo del coche lo el concepto de plataforma y el pago por uso más que por propiedad.

En el fondo, no podía ser de otra manera. Aunque el coche es ya un producto tradicional, siempre ha estado en la cresta de la ola tecnológica. Y ahora que nos vemos inmersos en la transformación digital de nuestra vida, nuestras empresas y nuestra sociedad, el coche no podía quedar al margen. 

Los coches, en efecto, no se han quedado al margen sino que parecen estar, en realidad, en el mismo centro de la transformación digital.