viernes, 21 de agosto de 2015

Tres pasos para ganar una discusión con lenguaje no verbal

Resulta un poco sorprendente, pero éste es el consejo...

En su libro 'Power Cues', donde, como vimos, Nick Morgan se centra en el lenguaje no verbal, el autor nos ofrece un método en tres pasos para 'ganar' una discusión no con argumentos sino... con lenguaje no verbal.



No resisto la tentación de explicar, aunque sea brevemente lo que propone el autor:

  1. En primer lugar 'refleja' a tu adversario. 'Reflejar' quiere decir actuar literalmente como un espejo, adoptando las mismas posturas que nuestro adversario/interlocutor. Por supuesto, se trata de hacerlo de una forma disimulada, no evidente (lo que se interpretaría como una burla). El mecanismo, del que ya había oído hablar, se basa en el comportamiento de las neuronas espejo y lo que hace es, inconscientemente, enviar un mensaje de estar en el mismo nivel que el interlocutor y aproximadamente de acuerdo con él.

  2. Si el interlocutor comienza a discutir, interrumpir o expresar su desacuerdo de forma violenta, en lugar de 'reflejar', alinearse con el interlocutor. De nuevo, se trata de un tema postural pero en este caso, en lugar de adoptar la imagen especular, se trata de alinearse, de mirar o apuntar enla misma dirección que el adversario.Esta postura transmite un mensaje de estar escuchando y asintiendo de alguna forma a lo que el interlocutor dice.

  3. Finalmente, y si la tensión se mantiene, usar del gesto de las manos-abajo para enfriar. Ese gesto, las manos extendidas con las palmas hacia abajo, envía un mensaje inconsciente de que es más sensato calmarse.
Imagínese el lector aplicando estas técnicas. 

Son a un tiempo muy sencillas y muy complejas: uno debe conocerlas, saberlas aplicar con el 'disimulo' necesario para que pasen inadvertidas al consciente del interlocutor y, además, tener el conocimiento y sangre fria necesarios para llevarlas a cabo en el momento oportuno.

¿Eficaces?

No he tenido ocasión de probarlas (aún... :) ) pero desde luego Nick Morgan cree en ellas a pie juntillas... y no se pierde nada por intentarlo...