viernes, 14 de agosto de 2015

La entrega como estrategia de comunicación

En las situaciones nuevas, o en aquellas en que nos sentimos en riesgo, o que nos intimidan por alguna razón, la reacción natural es autoprotegerse, es la cautela, el encogimiento, la rigidez...

Hablar en público es una de esas pequeñas experiencias intimidantes, una situación en que tendemos a sentirnos nerviosos y, de alguna forma, en riesgo.

Riesgo de hacer el ridículo, riesgo de perder prestigio ante colegas, riesgo de ser el centro de las críticas... unos riesgos que tendemos a exagerar, que no son tan altos como nos imaginamos...pero que en nuestro inconsciente (a veces en nuestro consciente) están presentes operando en nuestra contra.

Y la reacción es la de autoprotección, la de la cautela, la del encogimiento.

¿En qué se manifiesta?

Aparte de manifestaciones físicas como el timbre de la voz, la sudoración o el temblor de las manos, los nervios y la autoprotección tienen efectos más destructivos sobre el discurso: rigidez, exceso de formalismo, no mirar al público, leer literalmente lo que rezan las trasparencias que sólo deberían ser un apoyo, prisa...

Es decir, un compendio de todo lo que no hay que hacer para una comunicación en público efectiva.

Paradójicamente, todos los mecanismos que se activan para protegernos de ese presunto riesgo de ese presunto ridículo, operan en nuestra contra y justo en la dirección opuesta a la 'esperada': en lugar de ayudar a la corrección del discurso y su favorable acogida, promueven el fracaso del mismo.


Es por esto que Nick Morgan, en su libro 'Power cues' nos aconseja fervientemente el olvidarnos de la autoprotección y entregarnos, concentrándonos en la audiencia y no en nuestros propios nervios. 

Nos dice:

If you're speaking, try to begin right away avoiding self-protection. Get over yourself and your nerves. Put your focus on the audience. 

Curiosamente, la mejor estrategia de protección en comunicación es la ausencia de protección, es la entrega al público, natural y entusiasta, desinhibida y auténtica:

The irony is that the best way to protect yourself in public speaking is to give up any thought of self-protection at all.

De esa entrega surge la emoción, la atracción, la conexión... la verdadera comunicación, en una palabra.

Para triunfar en la comunicación, pues, el primer paso es olvidarnos de nostros mismos, es entregarnos...