miércoles, 23 de julio de 2014

La innovación, la diversidad y la fe

Quisiera contar brevemente una experiencia, una experiencia que tiene a la innovación como telón de fondo, pero que tiene más que ver con la diversidad y, sobre todo, con la fe, el talento y la confianza en el futuro.

En cierto modo se trata de una excepción porque, aunque este blog sea un blog personal, y a pesar de que en él la creatividad, la innovación y el talento están entre los temas recurrentes, lo cierto es que el enfoque que suelo adoptar es de una cierta neutralidad, de un cierto equilibrio que puede quizá parecer distancia...aunque eso no sea del todo real en mi intención y en mi ánimo.

En esa presunta y no del todo real distancia, suelo evitar hablar directamente de la compañía en que trabajo aunque es evidente que es muy difícil que la pertenencia a una compañía no informe de alguna forma tu pensamiento en lo profesional.

La experiencia que ahora relato tiene que ver con mi actividad profesional en, hoy sí que lo digo, Telefónica.

Me encuentro cursando (cuando se publique este artículo, iniciando el segundo día) un curso  sobre Innovación y Creatividad en Universitas Telefónica, algo así como una escuela de negocios corporativa.

Escribo este artículo sólo con las impresiones del primer día...que no pueden ser mejores. Pero no me centraré en los contenidos a que hasta ahora he sido expuesto por más interesantes que éstos sean.

Hay otros dos factores que me impresionan más.

Por un lado, quisiera hablar de diversidad, diversidad de nacionalidades y culturas. La diversidad es un valor en alza y, entre otros muchas cosas, se la supone impulsora, precisamente, de la innovación. El confrontar diferentes perspectivas siempre ha sido la base de la sabiduría, de la creatividad y de los nuevos conceptos.

Lo sé, hace mucho que lo sé...pero ahora lo estoy viviendo de forma intensa.

Nunca hasta ahora había tenido la ocasión de compartir ideas, debates, mesa y mantel con tantos y tantos profesionales de diferentes países (Argentina, Brasil, Perú, Alemania, Reino Unido, España... y más). Ha sido una forma de percibir, de tangibilizar, que la empresa a la que pertencezco es una multinacional de clase mundial y sobre todo, de hacer palpable el valor de esa multiculturalidad, de esa diversidad. Algo muy enriquecedor, algo que abre perspectivas...

Y esa diversidad se ve potenciada por las demostraciones de conocimiento y talento de todos esos profesionales. Por suerte, sí estoy acostumbrado a esas intermitentes explosiones de talento que puedo observar en mi entorno cercano en ciertos actos, cursos o iniciativas.... pero la combinación es muy potente: diversidad y talento...todo unido... en la misma compañía, en el mismo edificio, en la misma sala...
 

 A veces podemos caer en el desánimo. 

Trabajo en un sector, el de las telecomunicaciones, ya maduro y que lucha por encontrar nuevas vías, nuevos servicios y nuevas propuestas para superar el yugo de la competencia en precio y el arrinconamiento en la mera conectividad. Trabajo en un contexto de crisis y paro. Trabajo con fuertes exigencias de eficiencia y frugalidad. 

Si, es fácil caer en el desánimo.

Y en medio de ese contexto,  acudo a un curso en una localización e instalaciones envidiables, donde unos ponentes brillantes, amenos y creíbles, transmiten ideas sobre creatividad e innovación. Y me encuentro rodeado por profesionales de diferentes nacionalidades, idiomas y culturas, y siento el poder de la diversidad... y percibo el conocimiento que hay en ellos, y percibo el talento... y todo ello a  un mismo tiempo...

Y siento que esos son buenos motivos para olvidar el desánimo, buenos motivos para creer, para confiar en un futuro, para construirlo, para tener fe...