viernes, 10 de agosto de 2018

Tres niveles de modelado de un proceso de negocio


Hace unas semanas comentábamos la importancia del modelado de un proceso de negocio. Hablábamos de que modelar un proceso de negocio nos ayudaba a entenderlo y comunicarlo. También decíamos que obligaba al rigor, que ayudaba a pensar y también a archivar el conocimiento.

A la hora de realizar este modelado en la práctica, y según se ocupa de aclarar el libro 'OCEB2. Certification guide', el modelado se puede realizar en tres diferentes niveles de profundidad y conviene tener claro en cuál nos movemos:

  • Descriptivo: Se mueve a alto nivel y sólo pretende dar una idea aproximada del proceso de negocio. Se realiza un modelado sin mucho detalle y normalmente sólo del caso sencillo ('happy path'). El objetivo es fundamentalmente la comunicación dentro de la organización o a la alta dirección.

  • Analítico: Ya se entra en detalle y se trata no sólo el caso sencillo sino todas las variantes. El objetivo es ya el análisis del proceso con vistas a su posible mejora.

  • Ejecutable: en este caso el objetivo es la automatización del proceso usando el propio modelado como input para la implementación, normalmente a través de un BPMS.

En mi experiencia personal el nivel más común e incluso deseable es el analítico. El nivel descriptivo, aunque necesario como un primer paso, tiende a asimilarse a 'humo', algo realizado 'sólo por cumplir', por lo que, aunque útil como primer paso, siempre debe evolucionar hacia al nivel analítico.

El nivel ejecutable, aunque muy interesante y en teoría nuestra máxima aspiración, suele ser excesivamente complejo para ser práctico, por lo que el salto a la automatización, que sí se puede y debe dar,  suele hacerse usando técnicas de ingeniería de software diferentes del modelado de procesos.

De todas formas, esa es mi experiencia. Cada nivel, como se ve, tiene su propia utilidad y significado y según las circunstancias u organización pueden tener todos pleno sentido.