lunes, 19 de septiembre de 2016

¿La sabiduría como activo?



¿Cuánto valen las personas para una empresa? ¿Cuánto su experiencia? ¿Cuánto su conocimiento?

Cuando en su libro 'Shoe Dog', Phil Knight, el cofundador y durante muchos años CEO de Nike,  nos relata sus primeros pasos empresariales, cuando tenía serias dificultades para convencer a su entorno, y más aún para conseguir financiación de los bancos, en un momento se detiene a hacer un pequeño balance de lo que podía ofrecer y concluía:

Wisdom seemed an intangible asset, but an asset all the same

Sabiduría... eso era lo principal que podía ofrecer...

¿Es eso, la sabiduría, realmente valioso? ¿Es realmente un activo intangible? ¿Se valora por una empresa? ¿Por un accionista? ¿Por un banco?

Si, si, ya sabemos cuál es el discurso: las personas son el mayor activo de esta empresa... pero ¿es cierto?

Si observo a mi alrededor, observo comportamientos contradictorios, unos que parecen confirmar y otros desmentir el valor que las empresas otorgan a las personas, a sus capacidades y sus conocimientos.

Por un lado observo, y puede ser, lo admito, una observación limitada y no generalizable, que hay un creciente interés en motivar a las personas y, no sólo eso, también en formarlas e. incluso, en escuchar su opinión. 

Por otra parte veo también que no hay una clara gestión diferencial del talento, aunque se intente y, lo que es peor, que cuando las 'cosas vienen mal dadas', cuando vienen los recortes y los EREs, los criterios para prescindir de personas no tiene en cuenta para nada esa sabiduría, esas capacidades, ese talento.

¿De verdad consideran entonces las empresas la sabiduría, la experiencia y el talento como activos, como elementos intangibles en su balance?

Tiendo a pensar que si, que sí se considera un activo... otra cosa muy diferente es que la gestión de esos activos sea la adecuada...