lunes, 13 de junio de 2016

¿Por qué los emprendedores innovan más que las empresas establecidas?



Está generalizada la impresión, probablemente cierta, de que las grandes innovaciones se producen más en las pequeñas startups, en los emprendedores, y no tanto en las grandes empresas.

Aunque algunas empresas grandes, grandísimas, como Google o Apple podrían ser claros contraejemplos a esta percepción, probablemente no sea incorrecta.

¿Por qué ocurre esto? ¿Es que los pequeños emprendedores son más listos, o más visionarios?

Pueden haber muchas explicaciones: la dificultad para que una idea supere la tupida red de aprobaciones necesarias, incluyendo la disciplina financiera o los intereses creados o, quizá, una cultura de aversión al riesgo.

Un poco en la línea de ésta última es la explicación que propone Peter Diamandis, citado por Steve Case en su reciente libro 'The third wave': 

It isn't that entrepreneurs are smarter than companies, it's that they are trying more crazy ideas, taking more shots on goal.

Sí, algo tiene que ver con el riesgo. Si Peter Diamandis está en lo cierto, y creo que sí, en general los emprendedores individuales, o las pequeñas empresas surgidas alrededor de uno de estos emprendedores inquietos, están más dispuestas a correr riesgos, a probar cosas extrañas e inciertas. Esto seguramente sea más cierto en una cultura empresarial como la norteamericana que valora mucho el emprendimiento y la innovación y algo menos en una cultura como la española, mucho más conservadora en lo empresarial.



Y es curioso porque, seguramente, está mucho mejor preparada una gran empresa que un emprendedor individual para soportar un fracaso. Al fin y al cabo, y siempre que su situación financiera sea saneada, tiene muchos más recursos humanos y materiales para responder a una iniciativa no exitosa. La diversificación en negocios propios de las empresas grandes también las debe hace más resistentes y, por lógica, deberían ser más propensas a asumir riesgos.

... pero no parece ser así...

La actitud ante el riesgo, pues, parece ser una causa fundamental de la presunta diferencia en la capacidad de innovación de los emprendedores y pequeñas startups frente a las grandes compañías.