lunes, 18 de agosto de 2014

Una receta sencilla para identificar la discontinuidad en la innovación

Cuando se habla de innovación ya comienza a ser moneda común el distinguir entre una innovación incremental o continua y una innovación disruptiva o discontinua.

Intuitivamente no es difícil ver la diferencia: la primera simplemente mejora los productos o servicios existentes mientras que la segunda produce grandes cambios, genera nuevos productos y, en último extremo, nuevos mercados.

Leyendo la nueva edición de 'Crossing the chasm' de Geoffrey Moore me encuento otra forma sencilla e intuitiva, aunque no estoy seguro de que sea completamente equivalente, de percibir esta diferencia en la innovación.

Dice así:

any time we are introduced to products that require us to change our current mode of behavior or to modify other products and services we rely on. In academic terms, such change-sensitive products are called discontinuous innovations. The contrasting term, continuous innovations, refers to the normal upgrading of products that does not require us to change behavior.

El cambio de comportamiento. Esa parece ser la clave.

Si un producto o servicio provoca un cambio en nuestro comportamiento, hablamos de innovación discontinua. Si no, estamos ante una innovación continua.

Parece sencillo, aunque no sé si en la práctica lo es tanto.

¿Qué le parece al lector?